lunes, 10 de agosto de 2020

El ingeniero Jorge Newbery con su perro 🐶 Buenos Aires, s/f.

 

Los Hombres piensan solo en eso. Cartelera de Cine Cóndor. (Septiembre de 1976) Ciudad de Mendoza

 

Mendoza desde Arriba. Estadio Cubierto Aconcagua Arena. Parque General San Martín. Mendoza Jul-2017

 Es una de las obras más emblemáticas de Mendoza en los últimos años. La construcción del estadio cubierto que forma parte de la Villa Olímpica en el Parque General San Martín Se trata de un polideportivo que tiene una superficie general de 18.500 m2 y una capacidad para 14.000 espectadores, que podrá ser ampliada 15% en casos especiales. Por sus dimensiones, en la zona de canchas del estadio podrán funcionar una de tenis o una de handball o tres canchas de básquet o una fútsal junto a tres de voley. El estadio cubierto es la estrella de la Villa Olímpica, que cuenta además con una pista de atletismo, un estadio de hockey sobre césped agua y canchas de tenis

 

10 DE AGOSTO DE 1947: NACIÓ EL HOMBRE QUE PUSO A LA FLAUTA A GRITAR COMO UNA GUITARRA — IAN ANDERSON, EL JUGLAR DE UNA PIERNA QUE CONVIRTIÓ A JETHRO TULL EN LEYENDA


El 10 de agosto de 1947, en Dunfermline, Escocia, nacía Ian Scott Anderson, uno de los personajes más singulares, teatrales e inclasificables que produjo la historia del rock. Hoy, 10 de agosto de 2026, cumple 79 años, y aquella imagen imposible del músico barbudo tocando la flauta sobre una sola pierna continúa siendo uno de los símbolos más reconocibles del rock progresivo. Su infancia transcurrió primero en Escocia: asistió a la escuela primaria en Edimburgo y en 1959 su familia se trasladó a Blackpool, en el norte de Inglaterra. Allí estudió en la Blackpool Grammar School y luego Bellas Artes, antes de abandonar la idea de dedicarse profesionalmente al arte plástico y apostar por la música. Sus comienzos estuvieron muy lejos de los gigantescos escenarios que vendrían después. En los primeros años sesenta formó con compañeros de escuela The Blades, una banda influida por el blues y el soul en la que cantaba y tocaba guitarra y armónica. Anderson todavía no era “el hombre de la flauta”. Incluso ha contado que su decisión de alejarse de la guitarra estuvo relacionada con escuchar a virtuosos como Eric Clapton y comprender que debía encontrar una voz instrumental propia. La encontró en un instrumento que por entonces parecía prácticamente ajeno al protagonismo del rock: la flauta traversa. Décadas después, el propio sitio oficial de Jethro Tull lo describiría como el músico que introdujo la flauta en el rock como instrumento de primera línea. La historia de Jethro Tull tampoco nació exactamente de una reunión casual de cuatro desconocidos, como suele contarse. La formación original surgió a fines de 1967 de la unión de músicos procedentes principalmente de The John Evan Band y McGregor’s Engine. Ian Anderson, Mick Abrahams, Glenn Cornick y Clive Bunker constituyeron el primer núcleo y, después de probar distintos nombres, terminaron quedándose con “Jethro Tull”, tomado del agricultor e inventor inglés del siglo XVIII. Su primera actuación bajo ese nombre en el célebre Marquee Club de Londres llegó en febrero de 1968. Ese mismo año apareció “This Was”, un debut todavía profundamente impregnado de blues, jazz y rock, pero en el que ya sobresalía aquella flauta que pronto dejaría de ser una extravagancia para convertirse en la firma sonora del grupo. Anderson fue construyendo además un personaje escénico irrepetible: cabellera desordenada, barba, ropas que podían recordar a un juglar salido de otra época, movimientos casi teatrales y aquella famosa costumbre de tocar la flauta equilibrado sobre una sola pierna. La pose llegó a identificarse tanto con él que terminó convertida prácticamente en su emblema artístico. Lo verdaderamente extraordinario fue que Jethro Tull consiguió hacer convivir mundos que parecían incompatibles: blues, hard rock, folk británico, música acústica, elementos clásicos y rock progresivo, mientras Anderson ampliaba su arsenal con guitarras, mandolina, silbatos, flautas étnicas y otros instrumentos. Su sitio oficial calcula que ha realizado con Jethro Tull más de 3.000 conciertos en unos 40 países, mientras que la banda acumula ventas superiores a 60 millones de discos. En 1971 llegó “Aqualung”, acaso el disco más emblemático de la banda, atravesado por reflexiones sobre la religión organizada, la marginalidad, la sociedad y la condición humana; allí quedaron clásicos como “Aqualung” y “Locomotive Breath”. Un año después apareció el monumental “Thick as a Brick”, presentado como una única composición continua repartida entre las dos caras del vinilo y construido alrededor del ficticio niño poeta Gerald Bostock: una mezcla deliberada de virtuosismo, sátira, humor y provocación que llegó al número uno en Estados Unidos. Y Anderson nunca se quedó encerrado dentro de Jethro Tull. Inició formalmente su carrera solista con “Walk Into Light” en 1983, continuó componiendo durante décadas y transformó su flauta en una herramienta capaz de atravesar rock, folk, música acústica e incluso proyectos de inspiración clásica. Fuera de los escenarios protagonizó otra historia insólita: se convirtió durante cerca de dos décadas en empresario de la cría de salmón en Escocia. Aquí conviene corregir una leyenda que circula desde hace años: no existe buen respaldo para presentarlo actualmente como propietario de “más de 40 granjas, principalmente en Chile”. Fuentes sobre su empresa Strathaird Salmon documentan una operación que llegó a contar con 11 granjas piscícolas, una planta de ahumado, dos fábricas de procesamiento, alrededor de 400 trabajadores y una facturación anual de unos 12 millones de libras en su momento de mayor expansión; luego Anderson fue desprendiéndose de esos negocios. También es cierta otra de sus peculiaridades: el propio Anderson reconoce que nunca realizó el examen de conducir y que no posee automóviles deportivos, una rareza notable para una estrella internacional del rock. Su vida estuvo además peligrosamente cerca de un desenlace mucho más oscuro. Tras lesionarse gravemente una rodilla durante una gira por América, continuó viajando en avión con la pierna inmovilizada. Más tarde, en Australia, los médicos descubrieron una enorme trombosis venosa profunda que se extendía desde el tobillo hasta la parte superior del muslo. Anderson relató que el coágulo era potencialmente mortal y que llegó a temerse que fragmentos alcanzaran pulmones o corazón. Tras varias semanas de tratamiento consiguió recuperarse y posteriormente utilizó su experiencia para advertir públicamente sobre los riesgos de permanecer inmóvil durante vuelos largos. Otro dato que suele publicarse incorrectamente merece ser corregido: no fue nombrado Oficial de la Orden del Imperio Británico (OBE). Ian Anderson fue designado Miembro de la Orden del Imperio Británico (MBE) en la lista de Honores de Año Nuevo de 2008, por sus servicios a la música. En 2006 ya había recibido además el Ivor Novello Award for International Achievement y un doctorado honorario en Literatura de la Universidad Heriot-Watt. Y lejos de pertenecer solamente al museo de los años setenta, la historia continúa. Jethro Tull publicó en marzo de 2025 “Curious Ruminant”, su 24.º álbum de estudio, tercero en apenas cuatro años, y durante 2026 Ian Anderson continúa encabezando conciertos de la banda. Incluso su agenda oficial mantiene actuaciones programadas durante este año. A los 79 años, Ian Anderson sigue siendo algo difícil de repetir: un estudiante de Bellas Artes que eligió una flauta cuando el rock estaba dominado por guitarras eléctricas, la convirtió en protagonista, se inventó sobre los escenarios la figura de un juglar eléctrico apoyado sobre una pierna y terminó construyendo alrededor de ella una de las identidades musicales más originales del siglo XX. Porque hubo miles de guitarristas en la historia del rock; pero bastan apenas unos segundos de flauta para saber que Ian Anderson y Jethro Tull han entrado en escena. #IanAnderson #JethroTull #RockProgresivo #RockBritánico #HistoriaDelRock #Efemérides #UnDíaComoHoy #10DeAgosto #Aqualung #ThickAsABrick #ThisWas #Flauta #Música #LeyendasDelRock #RockClásico #MendozAntigua #IanAndersonBirthday #JethroTullFans #ProgressiveRock #ProgRock #ClassicRock #BritishRock #RockHistory #MusicHistory #FluteRock #Aqualung #ThickAsABrick #OnThisDay #RockLegends #MusicLegends

10 DE AGOSTO DE 1897: EL DÍA QUE UN POLVO BLANCO CAMBIÓ LA MEDICINA — HOFFMANN, EL SAUCE DE HIPÓCRATES Y EL NACIMIENTO DE LA ASPIRINA MODERNA


El 10 de agosto de 1897, en un laboratorio de Bayer en Elberfeld, hoy parte de Wuppertal, Alemania, el químico y farmacéutico Felix Hoffmann consiguió preparar ácido acetilsalicílico (AAS) en una forma químicamente pura y estable. No fue, estrictamente hablando, el día en que apareció comercialmente la Aspirina —Bayer comenzaría a venderla en 1899—, pero sí la fecha que la propia compañía reconoce como el gran punto de partida de la Aspirina moderna. Su historia, sin embargo, había comenzado muchísimo antes. Hace miles de años distintas culturas ya conocían las propiedades medicinales del sauce. En el siglo V a. C., Hipócrates describió preparados obtenidos del árbol para aliviar dolores y fiebre, mientras que siglos después médicos como Dioscórides continuaron registrando sus aplicaciones. Incluso existen testimonios todavía más antiguos del empleo medicinal del sauce en Mesopotamia. El salto desde la corteza de un árbol hasta un medicamento de laboratorio requirió generaciones de investigadores. En 1763, el reverendo inglés Edward Stone comunicó a la Royal Society sus observaciones sobre el uso de corteza de sauce contra las fiebres. En 1828, el químico alemán Johann Andreas Büchner aisló de ella una sustancia amarillenta que denominó salicina; al año siguiente, el farmacéutico francés Henri Leroux consiguió obtenerla en forma cristalina más pura. Durante las décadas siguientes, el estudio de los salicilatos permitió llegar al ácido salicílico, eficaz contra el dolor y la fiebre pero problemático en dosis elevadas por su fuerte irritación gastrointestinal. Y aquí aparece un dato fundamental que suele perderse en las versiones populares de esta historia: Hoffmann no fue el primero en fabricar ácido acetilsalicílico. El químico francés Charles Frédéric Gerhardt ya lo había preparado en 1853, más de cuatro décadas antes, aunque su procedimiento no desembocó en un medicamento práctico y comercial. La American Chemical Society reconoce a Gerhardt como quien primero preparó el compuesto, mientras que la importancia histórica de Hoffmann estuvo en obtenerlo en una forma estable y suficientemente pura para su desarrollo farmacéutico. En Bayer, el trabajo se realizó dentro de un programa destinado a conseguir una alternativa mejor tolerada a los salicilatos existentes. La versión tradicional de la empresa cuenta además que Hoffmann tenía una razón personal para interesarse en el problema: su padre sufría reumatismo y toleraba mal el ácido salicílico. La historia de la autoría, sin embargo, posee una controversia fascinante: décadas después, el químico Arthur Eichengrün, superior de Hoffmann, sostuvo que él había concebido y dirigido el desarrollo del compuesto. La historiografía científica todavía recuerda esa disputa, por lo que presentar a Hoffmann como único “inventor” simplifica una historia mucho más compleja. Bayer registró Aspirin como marca en 1899 y comenzó comercializándola como polvo; hacia 1900 apareció la presentación en tabletas, decisiva para convertirla en un producto de consumo masivo. El nombre habría surgido combinando la “A” de acetil, “spir” por Spiraea, género botánico relacionado con plantas que contienen compuestos salicílicos, y la terminación “-in”, habitual entonces en nombres de medicamentos. Pero todavía faltaba descubrir uno de sus mayores secretos. Durante décadas la humanidad utilizó Aspirina sin comprender por completo cómo actuaba. En 1971, el farmacólogo británico John Robert Vane demostró que la aspirina inhibe la formación de prostaglandinas, sustancias fundamentales en procesos como la inflamación y el dolor. Sus investigaciones también ayudaron a explicar la relación de estos mecanismos con los tromboxanos y la agregación plaquetaria. Por estos trabajos sobre prostaglandinas y sustancias biológicamente relacionadas, Vane compartiría el Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 1982 con Sune Bergström y Bengt Samuelsson. Aquella vieja molécula analgésica adquirió entonces una nueva dimensión: además de aliviar dolor, fiebre e inflamación, el AAS posee un efecto antiagregante plaquetario, razón por la que, bajo indicación médica, desempeña desde hace décadas un importante papel en determinados pacientes con enfermedad cardiovascular. La Aspirina también quedó atrapada en las guerras del siglo XX. Durante la Primera Guerra Mundial, las marcas alemanas fueron confiscadas o declaradas de dominio público en varios países enemigos de Alemania. En Estados Unidos, la oficina del Alien Property Custodian podía apropiarse y vender bienes pertenecientes a empresas enemigas; los activos estadounidenses de Bayer terminaron en manos de Sterling Products tras una subasta en 1918. Además, en 1921 un tribunal estadounidense consideró “aspirin” un término genérico para el consumidor. Por eso es incorrecto afirmar que Estados Unidos esperó hasta el final de la Segunda Guerra Mundial para quitarle esos derechos a Bayer: la gran pérdida estadounidense ocurrió como consecuencia de la Primera Guerra Mundial. La propia Oficina Alemana de Patentes y Marcas confirma que durante aquella guerra la marca Aspirin fue confiscada o pasó al dominio público en numerosos países, mientras Bayer tardó décadas en recuperar algunos de sus derechos internacionales. En Estados Unidos, la compañía recuperó plenamente el uso corporativo del nombre Bayer y de la cruz Bayer tras adquirir en 1994 el negocio norteamericano de automedicación de Sterling Winthrop. Así, aquel experimento del 10 de agosto de 1897 no fue simplemente el nacimiento de una pastilla: fue la culminación provisional de una historia iniciada con cortezas de árboles, continuada por químicos franceses, alemanes e italianos, transformada por la industria farmacéutica y reinterpretada por la ciencia casi setenta y cinco años después. Pocas sustancias resumen de manera tan extraordinaria el viaje de la medicina desde una planta utilizada en la Antigüedad hasta la farmacología molecular contemporánea. #Aspirina #Aspirin #FelixHoffmann #10DeAgosto #HistoriaDeLaMedicina #HistoriaDeLaCiencia #Medicina #Ciencia #Química #AcidoAcetilsalicilico #Bayer #Hipocrates #Historia #Efemerides #CuriosidadesHistoricas #MedicalHistory #HistoryOfMedicine #ScienceHistory #ChemistryHistory #PharmaceuticalHistory #ScientificDiscovery #OnThisDay #MendozAntigua

10 DE AGOSTO DE 1883: MURIÓ EL HOMBRE QUE HIZO PATRIA EN LOS MARES DEL FIN DEL MUNDO — LUIS PIEDRABUENA, EL NAVEGANTE QUE RESCATÓ NÁUFRAGOS Y AFIRMÓ LA PRESENCIA ARGENTINA EN EL SUR


El 10 de agosto de 1883, Buenos Aires despedía a uno de los personajes más extraordinarios de la historia marítima argentina. A pocos días de cumplir 50 años moría Luis Piedrabuena, marino, explorador y rescatista cuya vida estuvo ligada como pocas a la Patagonia, Tierra del Fuego, la Isla de los Estados y los mares australes. Había nacido el 24 de agosto de 1833 en Carmen de Patagones, junto al río Negro, en un paisaje donde el agua parecía marcar de antemano su destino. Desde niño mostró una fascinación casi temeraria por navegar. Una de las historias más recordadas de su juventud, recogida incluso por la Armada Argentina, cuenta que el capitán Lemon lo encontró mar adentro cuando todavía era un muchacho, navegando prácticamente solo sobre una precaria embarcación improvisada. Aquella aventura terminó convirtiéndose en el comienzo de una vida dedicada al océano. A los 14 años ya navegaba como grumete a bordo del pailebot estadounidense John Davison y poco después conocía las durísimas aguas australes, hasta completar años más tarde estudios náuticos en Estados Unidos y obtener patente de capitán. Su verdadero territorio fueron los mares del sur. Navegó alrededor de la Isla de los Estados, Tierra del Fuego, el estrecho de Magallanes, el río Santa Cruz y el cabo de Hornos, participando además en numerosos salvamentos. En 1857 auxilió a decenas de náufragos del ballenero Dauphin y continuó realizando rescates durante años, hasta convertir el auxilio a quienes quedaban atrapados en aquellas costas salvajes en una auténtica misión personal. En 1859 remontó el río Santa Cruz y estableció un puesto en la isla que llamó Pavón. Al año siguiente compró a su antiguo maestro William Smiley la goleta Nancy, que utilizó para recorrer los mares patagónicos, asistir a navegantes y sostener la presencia argentina en regiones donde la autoridad estatal todavía era tenue. En 1862 levantó en Puerto Cook, Isla de los Estados, un refugio destinado a sus hombres y también a posibles náufragos, dejando allí la bandera argentina. Su relación con los pueblos tehuelches también formó parte de aquella historia. En 1863, durante uno de sus viajes por el estrecho de Magallanes, Piedrabuena trabó amistad con el cacique Casimiro Biguá y posteriormente lo presentó ante las autoridades nacionales, que lo reconocieron como cacique de San Gregorio. Aquellos vínculos muestran que la construcción de la presencia argentina en la Patagonia del siglo XIX fue mucho más compleja que una simple historia de barcos y fronteras: también incluyó acuerdos, intercambios y relaciones con las sociedades indígenas que habitaban el territorio. Uno de los episodios que mejor demuestra su extraordinaria capacidad ocurrió en 1873. Su goleta Espora naufragó en la Isla de los Estados y Piedrabuena quedó aislado junto a sus hombres. En lugar de resignarse, utilizó los restos de la nave para construir un pequeño cúter al que bautizó Luisito. Con aquella embarcación artesanal consiguió volver a navegar y, como si la historia quisiera llevar su fama todavía más lejos, posteriormente participó en nuevos rescates de náufragos. El gobierno alemán llegó a distinguirlo por el salvamento de la tripulación del Dr. Hansen. En 1868, el Estado argentino le concedió la propiedad de la Isla de los Estados, un dato que a veces se confunde con una supuesta “entrega de soberanía”: jurídicamente fue una concesión de propiedad, mientras la soberanía continuaba correspondiendo al Estado nacional. Allí Piedrabuena sostuvo establecimientos y refugios durante años. Hacia el final de su vida recibió nuevas responsabilidades. En 1882, ya con la corbeta Cabo de Hornos, participó de la gran Expedición Científica Austral Argentina vinculada al Instituto Geográfico Argentino y encabezada científicamente por Giacomo Bove, que realizó observaciones en la Isla de los Estados y el canal Beagle. El Instituto Geográfico Argentino reconoció luego a Piedrabuena con una medalla de oro por su participación. Ese mismo año, el presidente Julio Argentino Roca le otorgó el grado efectivo de teniente coronel de Marina. Apenas nueve meses después, el 10 de agosto de 1883, murió cuando todavía preparaba nuevas navegaciones hacia el sur. Un detalle merece ser corregido de muchas versiones populares: Piedrabuena no construyó en 1882 el edificio que luego se convirtió en el Faro del Fin del Mundo. Su refugio de Isla de los Estados databa de 1862. El Faro de San Juan de Salvamento fue levantado recién en 1884, después de su muerte, por la expedición comandada por Augusto Lasserre. Décadas más tarde sería universalmente conocido como el “Faro del Fin del Mundo”, asociado además a la novela de Julio Verne. Su nombre quedó unido para siempre al extremo austral argentino. Tres buques de la Armada llevaron su nombre y, desde 1999, la Argentina conmemora cada 10 de agosto el Día Nacional de la Isla de los Estados, precisamente en recuerdo del aniversario de su muerte. Luis Piedrabuena no conquistó el sur con grandes ejércitos. Lo hizo navegando, rescatando náufragos, levantando refugios, explorando costas que pocos conocían y sosteniendo durante décadas la presencia argentina allí donde el mapa todavía parecía terminar. En los mares más hostiles del continente, cuando el Estado apenas alcanzaba aquellos confines, él ya estaba allí. #LuisPiedrabuena #Piedrabuena #HistoriaArgentina #HistoriaNaval #Patagonia #IslaDeLosEstados #TierraDelFuego #CarmenDePatagones #MarArgentino #AtlánticoSur #FaroDelFinDelMundo #MaresDelSur #Efemérides #MendozAntigua #ArgentineHistory #NavalHistory #PatagoniaHistory #IslaDeLosEstados #SouthAtlantic #MaritimeHistory #ArgentineNavy #TierraDelFuego #SouthernSeas

10 DE AGOSTO DE 1957: EL DÍA EN QUE EL MONO GATICA Y KARADAGIÁN ROMPIERON EL LIBRETO EN LA BOMBONERA — EL SHOW QUE TERMINÓ EN UNA PELEA REAL Y DEJÓ UNA LESIÓN PARA SIEMPRE


El
10 de agosto de 1957, La Bombonera fue escenario de uno de los espectáculos más extraños y legendarios del deporte argentino: frente a frente quedaron José María “El Mono” Gatica, uno de los boxeadores más populares que tuvo el país, y Martín Karadagián, luchador profesional formado en la lucha grecorromana, figura del catch y futuro creador de Titanes en el Ring. No era una pelea convencional ni podía serlo: enfrentaba dos disciplinas diferentes y había sido concebida esencialmente como una exhibición, una mezcla de boxeo, catch y espectáculo destinada a prolongarse y entretener al público. Pero detrás de aquella extravagante idea existía una historia mucho más dramática. Gatica atravesaba el peor momento de su vida. Después del derrocamiento de Juan Domingo Perón en 1955, su abierta identificación con el peronismo le había generado graves consecuencias: perdió la posibilidad de combatir normalmente dentro del circuito profesional y llegó a participar en veladas fuera del sistema oficial. En 1956, incluso, una de esas presentaciones terminó con intervención policial por carecer de licencia. Su economía se derrumbaba y aquel hombre que había llenado el Luna Park y dividido al público entre fanáticos y detractores volvía aceleradamente a la pobreza de su infancia. Karadagián conocía esa situación y decidió organizar un gran espectáculo que permitiera a Gatica volver a cobrar dinero gracias a su enorme popularidad. La reconstrucción periodística basada en testimonios de personas vinculadas al luchador sostiene que el proyecto comenzó a gestarse en 1956 y que Karadagián incluso financió durante meses la preparación de Gatica: médicos, entrenamiento, alojamiento, alimentación y hasta ropa. La inversión inicial habría rondado los 50.000 pesos de la época. La idea también era un negocio para el propio organizador, pero tenía un claro componente de ayuda hacia el exboxeador. El Luna Park no tendría temporada oficial de catch en 1957, de modo que el escenario elegido terminó siendo el estadio de Boca Juniors. Los afiches anunciaban con enorme grandilocuencia: “el combate del siglo”. La cita estaba prevista para las cuatro de la tarde, pero Buenos Aires amaneció bajo un invierno desagradable y la lluvia y el mal tiempo frustraron las expectativas de una multitud mucho mayor. El ringside logró llenarse, aunque amplios sectores de las tribunas quedaron con pocos espectadores. Gatica subió al cuadrilátero alrededor de las 16:40 y Karadagián pocos minutos después; el combate comenzó aproximadamente a las 16:51. Lo que debía ser una coreografía comenzó funcionando: llaves, candados, tijeras, golpes controlados y caídas cuidadosamente preparadas. Gatica había sido instruido incluso en técnicas básicas de catch y en la manera correcta de caer para evitar lesiones. Pero entonces apareció algo que ningún libreto podía controlar: el orgullo del Mono y el fervor de la tribuna. Los gritos de “¡Dale Mono!” y “¡Pegue Mono, pegue!” comenzaron a bajar desde las populares. Gatica dejó progresivamente de seguir las indicaciones y volvió a comportarse como el feroz boxeador que había electrizado al Luna Park. Sus golpes comenzaron a ser verdaderos. Karadagián recibió impactos en el cuerpo y el rostro y trató varias veces de frenarlo y reconducir el espectáculo. No pudo. Entonces el show se convirtió, durante unos minutos, en algo peligrosamente auténtico. Karadagián decidió utilizar aquello que dominaba mejor: la lucha. Trabó a Gatica, lo llevó a la lona y finalmente aplicó una fuerte palanca sobre una pierna que terminó con el Mono de espaldas. Habían transcurrido apenas unos 18 minutos. Karadagián fue declarado vencedor, pero el resultado deportivo terminó siendo lo menos importante: Gatica salió con una seria lesión en la pierna izquierda —diversas reconstrucciones la ubican específicamente en el tobillo— que nunca recibió el tratamiento adecuado y que contribuyó a la renguera que arrastró durante el resto de su vida. La historia posterior convirtió aquella tarde en algo todavía más simbólico. Gatica nunca pudo regresar a la gloria. Terminó sobreviviendo con trabajos ocasionales y llegó a vender objetos en las canchas. El 10 de noviembre de 1963, al regresar de un partido en el estadio de Independiente, fue atropellado por un colectivo en Avellaneda; murió dos días después, el 12 de noviembre, con apenas 38 años. Karadagián, en cambio, continuó transformándose en empresario, actor y showman. Cinco años después de aquella insólita tarde, el 3 de marzo de 1962, consiguió llevar a Canal 9 el proyecto que terminaría convirtiéndolo en una leyenda: Titanes en el Ring, el universo de luchadores, héroes y villanos que marcó a generaciones enteras de chicos argentinos. Por eso aquella pelea de 1957 puede verse hoy como mucho más que una curiosidad deportiva: fue el encuentro entre dos Argentinas y dos destinos. De un lado, Gatica, el ídolo popular perseguido por su identificación política, golpeado por la pobreza y aferrado todavía al orgullo del campeón. Del otro, Karadagián, un extraordinario creador de espectáculos que estaba comenzando a comprender que sobre un cuadrilátero podían mezclarse deporte, teatro, personajes y emoción popular. Todo debía ser ficción aquella tarde en La Bombonera. Durante algunos minutos, sin embargo, Gatica olvidó el libreto, Karadagián dejó de actuar y “el combate del siglo” terminó siendo mucho más verdadero de lo que cualquiera había imaginado. #JoséMaríaGatica #ElMonoGatica #MartínKaradagián #Karadagián #TitanesEnElRing #LaBombonera #BocaJuniors #BoxeoArgentino #HistoriaArgentina #DeporteArgentino #Efemérides #10DeAgosto #BuenosAires #Argentina #MendozAntigua #HistoriaDelBoxeo #LuchaLibre #Catch #ArgentineHistory #ArgentineBoxing #BoxingHistory #WrestlingHistory #SportsHistory #HistoricArgentina #TheBombonera #OnThisDay #ArgentinaHistory 

10 DE AGOSTO DE 1814: NACIÓ EL HOMBRE DEL NIDO — HENRI NESTLÉ, EL FARMACÉUTICO QUE ENFRENTÓ LA MORTALIDAD INFANTIL Y CONVIRTIÓ UNA FÓRMULA EN UNA MARCA MUNDIAL


El 10 de agosto de 1814, a las 3:30 de la tarde, nacía en una casa de la Töngesgasse de Fráncfort del Meno un niño llamado Heinrich Nestle, undécimo de catorce hermanos. Nadie podía imaginar que aquel hijo de una familia vinculada al comercio del vidrio terminaría dando su apellido a una de las marcas más reconocibles del planeta. Su propia infancia ofrece un dato estremecedor: de los catorce hijos de su madre, siete murieron antes de alcanzar la edad adulta. Sin embargo, la biografía histórica de Nestlé advierte contra una leyenda repetida durante años: no existen pruebas de que aquellas muertes familiares fueran la causa directa que décadas después lo llevó a estudiar la alimentación infantil. Después de formarse como aprendiz de farmacia en Fráncfort, Heinrich terminó instalándose en la Suiza francófona y adaptó su nombre al francés: Henri Nestlé. En 1839 rindió en Lausana el examen que lo habilitó como ayudante de farmacéutico; obtuvo una buena calificación en química y quedó autorizado para efectuar experimentos, preparar recetas y vender medicamentos. Entre 1839 y 1843 trabajó en la Pharmacie Centrale de Vevey, ciudad a orillas del lago Lemán que terminaría siendo inseparable de su historia. En 1843 se lanzó por cuenta propia. Mucho antes de fabricar alimentos para niños, aquel inquieto experimentador produjo una extraordinaria variedad de cosas: aceites de colza y nuez, vinagre, licores, ron, absenta, fertilizante de harina de huesos, agua mineral, limonada, combustibles para iluminación e incluso cemento. No fue el típico fundador que acertó con su primer producto: pasó más de veinte años buscando una actividad capaz de sostenerse comercialmente. El 23 de mayo de 1860 se casó en Fráncfort con Anna Clémentine Therese Ehemant, diecinueve años menor. Clémentine tendría un papel importante en el posterior negocio de alimentos infantiles y, según los archivos de la compañía, colaboró activamente en su expansión. El gran giro llegó cuando Nestlé ya superaba los 50 años. En la Europa industrial del siglo XIX, alimentar de manera segura a un bebé que no podía ser amamantado podía convertirse en una cuestión de vida o muerte. La urbanización había complicado todavía más el problema: investigaciones históricas muestran que la leche de vaca transportada hacia las ciudades podía contaminarse con bacterias o ser adulterada, mientras que los niños no amamantados sufrían riesgos de mortalidad notablemente mayores. Fue en ese contexto cuando Nestlé comenzó a experimentar con leche de vaca, harina de trigo y azúcar, estudiando además la composición de la leche humana y buscando que el cereal resultara más digerible. En 1867 lanzó en Vevey la “Farine Lactée Henri Nestlé”, destinada especialmente a niños que no podían ser alimentados con leche materna. Aquí conviene corregir una versión muy difundida: Henri Nestlé no inventó la leche en polvo ni fue el creador absoluto del sustituto de la leche materna. Su gran innovación consistió en desarrollar y convertir en un producto industrial práctico uno de los primeros alimentos infantiles comerciales a base de leche, siguiendo una línea de investigación en la que también había sido fundamental el químico alemán Justus von Liebig. El Smithsonian describe la Farine Lactée precisamente como uno de los primeros productos comerciales de alimentación láctea infantil. Tampoco Nestlé defendía que su producto reemplazara indiscriminadamente la lactancia: en folletos enviados a médicos y farmacéuticos afirmaba que amamantar debía seguir siendo la opción natural, reservando su preparado para los casos en que fuese necesario. Una historia difundida desde aquellos primeros años relata que el preparado fue suministrado a un bebé extremadamente débil cuya supervivencia parecía improbable y que el pequeño mejoró rápidamente. El episodio hizo correr la voz entre médicos, madres, parteras y nodrizas del área del lago Lemán. Más allá de la dimensión legendaria que posteriormente adquirió aquel caso, lo comprobable es el impresionante crecimiento comercial: Nestlé pasó de vender aproximadamente 8.600 envases en 1868 a 670.000 en 1874, y en 1875 superó el millón anual. En apenas siete años había comercializado alrededor de 1,6 millones de envases, y para 1874 existían redes o agentes de distribución en más de 18 países. Henri comprendió además algo extraordinariamente moderno: un buen producto necesitaba una imagen imposible de olvidar. Su apellido, Nestle, estaba relacionado en dialecto suabo con la idea de un pequeño nido. Tomó el antiguo escudo familiar y lo transformó en la escena de una madre pájaro alimentando a sus crías. Hacia 1868 aquel nido ya funcionaba como marca comercial y, con modificaciones, sobrevivió más de un siglo y medio. Otra aclaración interesante: la conocida leche NIDO no nació directamente con Henri Nestlé. Esa marca apareció muchas décadas después; en 2014 la propia compañía señalaba que Nido llevaba alrededor de 70 años en el mercado, es decir, desde aproximadamente la década de 1940. El histórico nido de Henri inspiró la identidad corporativa de Nestlé, pero no debe confundirse con el nacimiento posterior de esa marca de leche en polvo. En 1875, cuando tenía 60 años, Henri decidió retirarse y vendió fábrica, negocio, marca y derechos por la extraordinaria cifra de un millón de francos suizos a Pierre-Samuel Roussy, Jules Monnerat y Gustave Marquis. El contrato encerraba un detalle insólito: entregó también comercialmente su propio nombre, su firma y el emblema del nido. Desde entonces, para evitar confusiones con la empresa que acababa de vender, tuvo que firmar “Nestlé-Ehmant”. Lejos de desaparecer, pasó sus últimos años entre Glion y Montreux, ayudando con préstamos a personas de la zona y respaldando mejoras de infraestructura local. Murió en su casa de Glion el 7 de julio de 1890, después de una breve enfermedad. Su empresa siguió creciendo y en 1905 se fusionó con Anglo-Swiss Condensed Milk Company, dando origen a Nestlé & Anglo-Swiss Milk Company. La historia que comenzó aquel 10 de agosto de 1814 resulta todavía más fascinante cuando se separa el mito de los hechos: Henri Nestlé no “inventó la leche en polvo” ni puede atribuirse a un solo producto la caída de la mortalidad infantil europea. Lo que sí hizo fue identificar uno de los grandes problemas sanitarios de su tiempo, aplicar química, industria y comercialización para ofrecer una alternativa destinada a niños que no podían ser amamantados y construir alrededor de ella una marca reconocible en varios continentes. De una botica, un pequeño laboratorio y un dibujo familiar nació un nombre que acabaría recorriendo el mundo.  #HenriNestlé #Nestlé #10DeAgosto #Efemérides #Historia #HistoriaDeLaCiencia #HistoriaDeLaMedicina #NutriciónInfantil #RevoluciónIndustrial #Suiza #Frankfurt #Vevey #Inventores #Emprendedores #CuriosidadesHistóricas #MendozAntigua #HenriNestle #NestleHistory #OnThisDay #History #HistoryOfScience #MedicalHistory #InfantNutrition #IndustrialRevolution #SwissHistory #Innovation #HistoricalFacts

Bendición de una Ambulancia Municipal. Departamento de Lujan de Cuyo (1934) Provincia de Mendoza

 

El francés Alberto Bru, con la manzana de 1 kilo cosechada en su finca, "todas las manzanas del árbol pesaban más de 500 gramos" 🍎 San Rafael, Mendoza, s/f.

 

Campamento gitano en Ciudadela. Buenos Aires, 1920.

 

Publicidad de Carruajes de Remise "González y Hno" Revista P.B.T., 1915.

 

Carro Alegórico a la Vid. Primera Fiesta Nacional de la Vendimia. (1936) Parque General San Martín. Ciudad de Mendoza

 

Gentileza Juan Francisco Aliaga

Comienza el desfile del transporte de productos Cuyanos. Primera Fiesta Nacional de la Vendimia. (1936) Parque General San Martín. Ciudad de Mendoza

Gentileza de Juan Francisco Aliaga 

Construcción de al Av. 9 de Julio. Buenos Aires, 1936. Vista desde los edificios a demoler.

 

domingo, 9 de agosto de 2020

Juan Monzalvo El Maquinista del Tren Trasandino. Argentina-Chile


El Ferrocarril Trasandino Los Andes-Mendoza, oficialmente conocido en Chile como Ferrocarril Trasandino Chileno y en Argentina como Ferrocarril Trasandino Argentino, fue un ferrocarril, hoy en ruinas, que unía la ciudad chilena de Los Andes y la ciudad argentina de Mendoza.


 

Simpatizantes del equipo de fútbol del Club Independiente Rivadavia. (1976) Ciudad de Mendoza

 

Largada de la primera serie del Turismo Carretera Cuyano. Autódromo General San Martín. (1976) Provincia de Mendoza

 Mazzeo, Sánchez y Colombo en la primera fila en tanto entre los dos primeros se mete Pennachio


Bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki 6 de ago. de 1945 – 9 de ago. de 1945

Los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki (en inglés, atomic bombings of Hiroshima and Nagasaki; en japonés, 日本への原子爆弾投下, lit., «caída de bombas atómicas en Japón») fueron ataques nucleares ordenados por Harry S. Truman, presidente de los Estados Unidos, contra el Imperio del Japón. Los ataques se efectuaron el 6 y el 9 de agosto de 1945, respectivamente, lo que contribuyó, junto con la Guerra soviético-japonesa, a la rendición de Japón y el fin de la Segunda Guerra Mundial. Después de seis meses de intenso bombardeo de otras 67 ciudades, el arma nuclear Little Boy fue soltada sobre Hiroshima el lunes​ 6 de agosto de 1945, seguida por la detonación de la bomba Fat Man el jueves 9 de agosto sobre Nagasaki. Entre 105 000 y 120 000 personas murieron y 130 000 resultaron heridas. Hasta la fecha, estos bombardeos constituyen los únicos ataques nucleares de la historia. Se estima que hacia finales de 1945, las bombas habían matado a 166 000 personas en Hiroshima y 80 000 en Nagasaki,7​ totalizando unas 246 000 muertes, aunque solo la mitad falleció los días de los bombardeos. Entre las víctimas, del 15 al 20 % murieron por lesiones o enfermedades atribuidas al envenenamiento por radiación.8​ Desde entonces, algunas otras personas han fallecido de leucemia (231 casos observados) y distintos cánceres (334 observados) atribuidos a la exposición y a la radiación liberada por las bombas.9​ En ambas ciudades, la gran mayoría de las muertes fueron de civiles.10​11​. Seis días después de la detonación sobre Nagasaki, el 15 de agosto, el Imperio de Japón anunció su rendición incondicional a los «Aliados», haciéndose formal el 2 de septiembre con la firma del acta de capitulación. Con la rendición de Japón, concluyó la guerra del Pacífico y, por tanto, la Segunda Guerra Mundial. Como consecuencias de la derrota, el Imperio nipón fue ocupado por fuerzas aliadas lideradas por los Estados Unidos —con contribuciones de Australia, la India británica, el Reino Unido y Nueva Zelanda— y adoptó los «Tres principios antinucleares», que le prohibían poseer, fabricar e introducir armamento nuclear.

 

9 DE AGOSTO DE 1969: EL HORROR ENTRÓ EN HOLLYWOOD — CIELO DRIVE, MANSON Y LA NOCHE QUE MARCÓ EL FIN DE UNA ÉPOCA


En la madrugada del 9 de agosto de 1969, una de las historias criminales más estremecedoras del siglo XX comenzó a escribirse en una residencia situada en el 10050 de Cielo Drive, en Benedict Canyon, Los Ángeles. Aunque durante décadas fue habitual describirla como una mansión de Beverly Hills, los registros judiciales sitúan los hechos en la ciudad de Los Ángeles. Allí vivían temporalmente la actriz Sharon Tate, de 26 años, y su esposo, el director Roman Polanski, que se encontraba fuera de Estados Unidos. Tate estaba embarazada de más de ocho meses. Detrás de aquella noche estaba la influencia de Charles Manson, un delincuente con una larga historia de internaciones y encarcelamientos que, después de recuperar la libertad en 1967, logró reunir a su alrededor un grupo de jóvenes seguidores que terminaría siendo conocido como “The Manson Family” —La Familia Manson—. Instalados durante un período en el Spahn Ranch, en las afueras de Los Ángeles, vivían sometidos a una mezcla de manipulación psicológica, drogas, discursos pseudorreligiosos y las delirantes ideas apocalípticas de su líder. La noche del 8 al 9 de agosto, Manson envió a Charles “Tex” Watson, Susan Atkins, Patricia Krenwinkel y Linda Kasabian hacia Cielo Drive. Según los testimonios judiciales, Watson cortó cables de la propiedad y el grupo ingresó al terreno. La primera víctima fue Steven Parent, un joven de apenas 18 años que había estado visitando al cuidador de la finca y se disponía a marcharse en automóvil. Dentro estaban Sharon Tate y sus amigos Jay Sebring, Abigail Folger y Wojciech “Voytek” Frykowski. Los cuatro fueron asesinados. A la mañana siguiente, la empleada doméstica Winifred Chapman descubrió la escena y alertó a la policía. Los investigadores encontraron a Tate y Sebring unidos por una cuerda en el interior de la casa; Frykowski y Folger estaban en el exterior, mientras Parent permanecía dentro de su automóvil. En la puerta principal había sido escrita con sangre una palabra que se convertiría en una de las imágenes más siniestras del caso: “PIG”. Un detalle muy repetido en relatos posteriores asegura que Sharon Tate y Jay Sebring fueron “colgados del techo”. Los documentos judiciales no describen eso: fueron encontrados conectados mediante una cuerda, y el informe del forense estableció expresamente que la cuerda alrededor del cuello de Sebring no produjo su muerte. Tate sufrió 16 heridas de arma blanca según el expediente judicial. Pero la pesadilla no había terminado. Durante la noche siguiente, del 9 al 10 de agosto, Manson salió nuevamente acompañado por varios integrantes de su grupo. Esta vez eligió la casa de Leno y Rosemary LaBianca, en Waverly Drive, Los Feliz. El propio Manson entró primero en la vivienda y, según el testimonio aceptado durante el proceso, inmovilizó a la pareja; después dejó allí a Tex Watson, Patricia Krenwinkel y Leslie Van Houten. Manson abandonó el lugar antes de los asesinatos. Los LaBianca fueron asesinados y nuevamente aparecieron mensajes escritos con sangre. Entre ellos figuraban “RISE”, “DEATH TO PIGS” y una curiosidad macabra que muchas reconstrucciones históricas reproducen incorrectamente: en una pared se escribió “HEALTER SKELTER”, con Helter mal escrito. Aquellas palabras estaban relacionadas con la particular interpretación que Manson hacía de “Helter Skelter”, canción de The Beatles. La teoría central presentada posteriormente por la fiscalía sostuvo que Manson fantaseaba con desencadenar un conflicto racial apocalíptico y pretendía que los asesinatos terminaran siendo atribuidos a afroamericanos. El propio expediente judicial registra incluso que, después de abandonar la casa de los LaBianca, Manson ordenó dejar una billetera en un lugar donde esperaba que fuera encontrada y utilizada por una persona negra, buscando desviar las sospechas. Esa explicación se convirtió en la narrativa clásica del caso, aunque investigadores posteriores han discutido que constituyera la única motivación de Manson. La investigación tardó meses en cerrar el círculo. En octubre de 1969, Manson y varios seguidores fueron detenidos en Barker Ranch inicialmente por sospechas relacionadas con robos de automóviles. El punto decisivo llegó mientras Susan Atkins estaba encarcelada: habló sobre los asesinatos con otras reclusas, quienes comunicaron aquellas confesiones a las autoridades. El expediente de apelación confirma que Atkins realizó revelaciones sobre su participación a compañeras de prisión y posteriormente declaró ante el gran jurado. En diciembre de 1969 llegaron las acusaciones formales y en junio de 1970 comenzó uno de los procesos judiciales más célebres de la historia de Estados Unidos. Linda Kasabian, que había acompañado al grupo pero no participó físicamente en los asesinatos, recibió inmunidad y se transformó en una testigo fundamental de la acusación. En enero de 1971, Manson, Susan Atkins, Patricia Krenwinkel y Leslie Van Houten fueron declarados culpables; Charles “Tex” Watson fue juzgado por separado. Manson no había empuñado personalmente el arma en Cielo Drive, pero eso no lo libró de responsabilidad penal. La Justicia consideró probada su participación como conspirador, instigador y colaborador de los homicidios, por lo que podía responder jurídicamente por las muertes aunque no hubiera sido quien asestara los golpes. Él, Atkins, Krenwinkel, Van Houten y posteriormente Watson recibieron condenas a muerte. Y aquí aparece otra importante corrección respecto de muchas versiones populares: la pena de muerte no fue abolida “un mes después” de la condena. En 1972, mientras las apelaciones todavía estaban en trámite, la Corte Suprema de California resolvió en People v. Anderson que la pena capital violaba en ese momento la Constitución del estado. Las condenas a muerte de los acusados quedaron entonces transformadas en penas de prisión perpetua. También resulta muy dudosa otra historia difundida durante años: que la policía hubiera filtrado deliberadamente las fotografías de la escena para “advertir sobre las sectas” y que Roman Polanski iniciara por ello un juicio millonario contra California. No encontré respaldo documental serio para esa versión. Sí está documentado que el fotógrafo de Life Julian Wasser fotografió posteriormente la residencia y que el propio Polanski le pidió incluso fotografías Polaroid del lugar. Además, existen registros de un litigio promovido por el propietario de la vivienda contra Polanski y Life, una historia bastante diferente de la versión del supuesto juicio de Polanski contra el Estado. Los asesinatos Tate-LaBianca trascendieron ampliamente el expediente policial. Para buena parte de Estados Unidos representaron la cara oscura que apareció detrás de la contracultura californiana de finales de los años sesenta. El miedo llegó a Hollywood, aumentaron las medidas de seguridad entre actores y productores y la figura de Charles Manson terminó adquiriendo una notoriedad que, paradójicamente, con frecuencia eclipsó a quienes deberían ocupar el centro de esta historia: Sharon Tate, Jay Sebring, Abigail Folger, Wojciech Frykowski, Steven Parent, Leno LaBianca y Rosemary LaBianca. Aquella madrugada del 9 de agosto de 1969 no nació solamente uno de los casos criminales más célebres de Estados Unidos. También comenzó el derrumbe de un mito: detrás del optimismo, la música y la libertad que habían definido buena parte de los años sesenta apareció una historia de manipulación, fanatismo y violencia que todavía, más de medio siglo después, continúa produciendo investigaciones, libros, películas y debates. #SharonTate #CharlesManson #MansonFamily #TateLaBianca #CieloDrive #9DeAgosto #Efemerides #Historia #HistoriaCriminal #CrimenReal #Hollywood #LosAngeles #Años60 #MemoriaHistorica #TrueCrime #TrueCrimeHistory #OnThisDay #August9 #HollywoodHistory #AmericanHistory #1969 #CulturalHistory #HistoricalFacts #HistoryLovers #RememberTheVictims #MendozAntigua


9 DE AGOSTO DE 1945: NAGASAKI BAJO EL SEGUNDO SOL — “FAT MAN” CAYÓ DONDE NO DEBÍA Y EN SEGUNDOS ABRIÓ UNA HERIDA QUE CAMBIÓ PARA SIEMPRE A LA HUMANIDAD


El 9 de agosto de 1945, apenas tres días después de Hiroshima, el mundo volvió a contemplar el poder devastador de un arma que hasta aquella semana jamás había sido utilizada en una guerra. A las 11:02 de la mañana, una bomba atómica de plutonio llamada “Fat Man” explotó sobre Nagasaki. Su potencia fue equivalente a aproximadamente 21 kilotones de TNT y detonó a unos 500 metros sobre la ciudad. Decenas de miles de seres humanos murieron en aquel día y en los meses siguientes; las estimaciones más difundidas sitúan en torno a 70.000–74.000 los fallecidos en Nagasaki para fines de 1945. Pero Nagasaki, increíblemente, no era el objetivo principal de aquella misión. El blanco previsto era Kokura, importante centro industrial y militar. El B-29 Bockscar, pilotado por el mayor Charles W. Sweeney, había despegado de Tinian aproximadamente a las 3:47 de la madrugada llevando en su bodega el arma de plutonio. La misión incluía además aviones de apoyo: The Great Artiste, encargado de mediciones científicas, y Big Stink, destinado a tareas fotográficas y de observación. El jefe militar del Proyecto Manhattan, el general Leslie Groves, no viajaba a bordo, como a veces se afirma. Cuando Bockscar llegó sobre Kokura alrededor de las 10:44, el bombardero encontró el objetivo parcialmente oculto por nubes, bruma y humo procedente, entre otras cosas, de incendios causados por bombardeos anteriores sobre la cercana Yahata. Después de varios intentos infructuosos y con el combustible convirtiéndose en un problema cada vez más grave, la tripulación abandonó Kokura y puso rumbo hacia el objetivo alternativo: Nagasaki. De allí nació incluso la expresión japonesa “la suerte de Kokura”, asociada a haber escapado por azar de una catástrofe. Nagasaki también estaba parcialmente cubierta. Sin embargo, durante la aproximación apareció una abertura entre las nubes que permitió efectuar el lanzamiento visual. Fat Man cayó sobre el valle industrial de Urakami, aproximadamente a 2,4 kilómetros del punto originalmente previsto. La geografía montañosa de Nagasaki limitó parcialmente la propagación de la onda expansiva hacia algunas zonas, pero en el área cercana al hipocentro la devastación fue prácticamente absoluta. La historia del ataque está inseparablemente unida a las últimas horas de la Segunda Guerra Mundial. Tras Hiroshima, la dirigencia japonesa continuaba profundamente dividida. Y en la noche del 8 al 9 de agosto, otro acontecimiento sacudió al gobierno imperial: la Unión Soviética declaró la guerra a Japón y comenzó su ofensiva contra las fuerzas japonesas en Asia continental. Las investigaciones históricas coinciden en que el efecto combinado de Hiroshima, la entrada soviética en la guerra y Nagasaki empujó definitivamente al sistema político japonés hacia una decisión que llevaba meses bloqueada. También existe una precisión importante respecto de las famosas “cuatro condiciones” japonesas. Dentro del Consejo Supremo existía un sector dispuesto a terminar la guerra únicamente si se preservaba la institución imperial, Japón realizaba su propio desarme, juzgaba a sus propios criminales de guerra y evitaba una ocupación extranjera. Otro sector aceptaba conservar solamente la condición relacionada con el emperador. Esa discusión llegó a su punto crítico el propio 9 de agosto, mientras se conocían las noticias de Nagasaki; no existe base sólida para afirmar que Washington bombardeó la ciudad como respuesta a una oferta japonesa de cuatro condiciones ya presentada y rechazada. De hecho, el cambio de fecha de la segunda misión, originalmente prevista alrededor del 11 de agosto, se debió fundamentalmente al empeoramiento del pronóstico meteorológico sobre Japón. La operación fue adelantada al día 9. Esa diferencia puede parecer menor, pero cambia sustancialmente la reconstrucción histórica de aquellas horas. Durante la madrugada del 10 de agosto, tras una dramática conferencia imperial, Hirohito intervino para romper el empate y respaldó la aceptación de la Declaración de Potsdam preservando la continuidad de la institución imperial. Luego de nuevas tensiones —incluido un intento de golpe protagonizado por militares que pretendían continuar la guerra—, Japón anunció públicamente su rendición el 15 de agosto. La capitulación quedó formalizada el 2 de septiembre de 1945, cuando los representantes japoneses firmaron el instrumento de rendición a bordo del USS Missouri, en la bahía de Tokio. Y existe otro dato estremecedor: Estados Unidos tenía prevista la disponibilidad de otro dispositivo de plutonio que podía ser enviado a Tinian si la guerra continuaba. Sin embargo, es más preciso hablar de una tercera arma en preparación y susceptible de ser trasladada que de una “tercera bomba completamente armada esperando en Tinian”. Documentación histórica del propio Proyecto Manhattan señala que el 9 de agosto existía otra bomba que podía ser llevada posteriormente a la isla. Hiroshima y Nagasaki continúan siendo, los únicos casos en que armas nucleares fueron utilizadas contra ciudades durante una guerra. Las estimaciones históricas sitúan las muertes combinadas de ambas ciudades por encima de las 210.000 personas para finales de 1945, aunque las cifras exactas nunca podrán conocerse debido a la destrucción de registros, desplazamientos y fallecimientos posteriores. La radiación dejó además consecuencias sanitarias que acompañaron durante décadas a los hibakusha, como se conoce a los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki, incluyendo incrementos demostrados en determinados cánceres entre quienes recibieron mayores dosis. Pero hay un dato que suele distorsionarse: los grandes estudios realizados durante décadas no han encontrado hasta ahora evidencia de un aumento detectable de enfermedades genéticas o malformaciones congénitas entre los hijos de los sobrevivientes atribuible a la exposición de sus padres. El sufrimiento fue inmenso; no necesita exageraciones para comprender su dimensión. A las 11:02 del 9 de agosto de 1945, Nagasaki quedó convertida en uno de los grandes símbolos del horror nuclear. Una ciudad que ni siquiera había sido el primer objetivo de aquella mañana terminó marcando para siempre la historia del siglo XX. Desde entonces, aquellas fotografías de calles reducidas a cenizas, edificios desaparecidos y sobrevivientes caminando entre ruinas recuerdan una verdad difícil de ignorar: en aquel instante la humanidad descubrió que ya poseía los medios para destruirse a sí misma. #Nagasaki #Hiroshima #August9 #WorldWarII #WWII #WWIIHistory #FatMan #Bockscar #ManhattanProject #AtomicBomb #NuclearHistory #Hibakusha #History #NeverAgain #RememberNagasaki #Nagasaki #Hiroshima #9DeAgosto #SegundaGuerraMundial #Historia #HistoriaMundial #FatMan #Bockscar #ProyectoManhattan #Hibakusha #MemoriaHistorica #BombaAtomica #ArmasNucleares


9 DE AGOSTO DE 1942: KIEV VENCIÓ BAJO LA ESVÁSTICA — EL 5-3 QUE SOBREVIVIÓ A LA OCUPACIÓN Y SE CONVIRTIÓ EN EL “PARTIDO DE LA MUERTE”


El 9 de agosto de 1942, mientras Kiev permanecía sometida a la ocupación nazi, once hombres salieron a una cancha de fútbol para disputar un encuentro que décadas después quedaría atrapado entre la tragedia verdadera, la memoria popular y una de las leyendas deportivas más poderosas de la Segunda Guerra Mundial. La ciudad había caído en manos alemanas el 19 de septiembre de 1941, casi tres meses después de iniciada la invasión de la Unión Soviética, y vivía bajo un régimen de terror, persecuciones, trabajos forzados y ejecuciones masivas. En aquel escenario nació el FC Start, no “FC Star” como suele repetirse en algunas versiones. El equipo estaba compuesto principalmente por antiguos futbolistas profesionales del Dynamo de Kiev y del Lokomotiv de Kiev, varios de los cuales consiguieron trabajo en la Panadería Nº 1 de Kiev. Entre ellos sobresalía el extraordinario arquero Mykola Trusevych, alrededor del cual fueron reuniéndose jugadores como Mikhail Sviridovskiy, Ivan Kuzmenko, Oleksiy Klimenko, Makar Honcharenko, Fedir Tyutchev, Mikhail Putistin y Mykola Korotkykh. El responsable de la panadería, Josef —o Iosif— Kordik, un ingeniero originario de Moravia, facilitó la formación del equipo. No todos eran exclusivamente jugadores del Dynamo: ese detalle también sería simplificado posteriormente por la leyenda. Durante el verano de 1942, Start comenzó a enfrentarse con equipos locales y conjuntos vinculados a las fuerzas ocupantes. Ganaba una y otra vez. Las investigaciones del historiador ucraniano Volodymyr Hynda muestran, además, que estos encuentros entre equipos locales y formaciones alemanas no fueron excepcionales: se disputaron numerosos partidos durante la ocupación y las victorias ucranianas estaban lejos de ser algo imposible o automáticamente castigado con la muerte. El 6 de agosto de 1942, Start se midió con Flakelf, un conjunto alemán relacionado con unidades de la Luftwaffe e integrado por pilotos, soldados y técnicos. El resultado fue contundente: 5-1 para los hombres de Kiev. Sólo tres días después se organizó la revancha. El escenario fue el estadio Zenit, que décadas más tarde sería rebautizado precisamente como estadio Start. El 9 de agosto, ante miles de habitantes de una ciudad ocupada, los alemanes volvieron a caer: Start 5, Flakelf 3. El resultado está perfectamente documentado y hasta sobrevivió una fotografía tomada después del encuentro en la que aparecen integrantes de ambos equipos. Aquí comienza la frontera entre historia y leyenda. Durante décadas se afirmó que un oficial de las SS habría entrado al vestuario, obligado a los ucranianos a realizar el saludo nazi y advertido que debían perder; también se contó que el árbitro, miembro de las SS, permitió todo tipo de golpes contra Start y que los jugadores sabían que una victoria equivalía prácticamente a una sentencia de muerte. Son escenas extraordinariamente poderosas y fueron reproducidas en libros y películas, pero no existe documentación concluyente que permita presentarlas como hechos comprobados. Los testimonios posteriores incluso contradijeron parte de aquella versión. Lo que ocurrió después fue, sin necesidad de adornarlo, terrible. Start todavía volvió a jugar: el 16 de agosto derrotó 8-0 al Rukh. Dos días después comenzaron las detenciones de varios de sus futbolistas. Algunos habían estado vinculados al Dynamo, club asociado institucionalmente al NKVD soviético, circunstancia que pudo despertar las sospechas de la policía de seguridad alemana. Mykola Korotkykh murió en manos de la Gestapo o del SD; meses después, en febrero de 1943, Mykola Trusevych, Ivan Kuzmenko y Oleksiy Klimenko fueron fusilados en el campo de Syrets, en el contexto de represalias nazis contra prisioneros. La diferencia es fundamental: aquellos hombres realmente sufrieron persecución y varios fueron asesinados, pero no está demostrado que su ejecución haya sido ordenada como castigo por el 5-3 del 9 de agosto. Una investigación de la fiscalía de Hamburgo, iniciada en la década de 1970 y finalmente cerrada décadas después, tampoco logró establecer ese vínculo causal. El propio Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional considera que la versión del fusilamiento inmediato por negarse a perder fue una mitificación desarrollada por la propaganda soviética. Y quizá allí reside la verdadera dimensión de aquella historia. No hace falta inventar una amenaza en el vestuario para comprender lo extraordinario de jugar al fútbol en una ciudad sometida al terror nazi. El partido ocurrió. Kiev estaba ocupada. Start existió. Los futbolistas ganaron 5-3. Algunos de aquellos hombres fueron detenidos y cuatro terminaron asesinados por el régimen ocupante. Después, la Unión Soviética convirtió acontecimientos reales y destinos trágicos en una narración heroica conocida para siempre como “El Partido de la Muerte”. Aquel marcador todavía sobrevive: START 5 — FLAKELF 3. Pero detrás de los números existe una historia aún más fascinante que la leyenda: la de unos futbolistas que intentaron recuperar, aunque sólo fuera durante noventa minutos, una pequeña parte de la normalidad que la guerra les había arrebatado. #PartidoDeLaMuerte #FCStart #DynamoKiev #Kiev1942 #SegundaGuerraMundial #HistoriaDelFútbol #Historia #Fútbol #Ucrania #MemoriaHistórica #OcupaciónNazi #HistoriasDeLaGuerra #DeathMatch #FCStart #DynamoKyiv #Kyiv1942 #WorldWarII #FootballHistory #SoccerHistory #WWIIHistory #HistoricalMemory #UkraineHistory

9 DE AGOSTO DE 48 A.C.: CÉSAR ROMPIÓ EL EJÉRCITO DE POMPEYO — FARSALIA, LA BATALLA EN LA QUE ROMA COMENZÓ A DEJAR DE SER LA MISMA


El 9 de agosto del año 48 a.C., según la datación tradicional, las llanuras de Tesalia, en la actual Grecia, fueron escenario de uno de los enfrentamientos más decisivos de toda la Antigüedad. Allí, cerca de Farsalia, dos antiguos aliados convertidos en enemigos irreconciliables se disputaron mucho más que una victoria militar: Julio César y Cneo Pompeyo Magno combatieron por el control político de la República romana. El triunfo de César no terminó inmediatamente con todas las guerras civiles, pero destruyó el principal ejército senatorial y transformó de manera irreversible el equilibrio de poder de Roma. El enfrentamiento había comenzado a gestarse mucho antes. César regresaba de sus extraordinarias campañas en las Galias convertido en uno de los generales más prestigiosos y poderosos de Roma, mientras una parte influyente del Senado temía que semejante poder militar terminara colocándolo por encima de las instituciones republicanas. La confrontación política se volvió insostenible a comienzos del 49 a.C.: los tribunos Marco Antonio y Quinto Casio, defensores de los intereses de César, abandonaron Roma después de que fracasaran sus intentos de bloquear las medidas de sus adversarios. Poco después César cruzó el Rubicon con sus tropas, un acto que significaba desafiar abiertamente la autoridad senatorial y que convirtió la crisis política en guerra civil. Pompeyo, uno de los mayores comandantes militares que había conocido Roma, abandonó Italia y reunió en Oriente una poderosa fuerza respaldada por numerosos senadores, gobernantes aliados y contingentes provinciales. César lo persiguió. Después de cruzar el Adriático sufrió un serio revés frente a Dirraquio, la actual Durrës, en Albania, en julio de 48 a.C. Pompeyo había logrado derrotarlo, pero no consiguió convertir aquel éxito en la destrucción definitiva del ejército cesariano. César se retiró hacia el interior de Grecia, reorganizó a sus veteranos y finalmente ambos ejércitos volvieron a encontrarse en Tesalia. Los números parecían favorecer claramente a Pompeyo. En su propio relato, César atribuyó al adversario 110 cohortes y unos 45.000 legionarios, mientras él formó aproximadamente 80 cohortes con 22.000 hombres. Las estimaciones antiguas sobre la caballería varían, pero Plutarco y Apiano permiten calcular una diferencia todavía más espectacular: alrededor de 7.000 jinetes pompeyanos frente a unos 1.000 cesarianos. César, sin embargo, disponía de algo extremadamente valioso: veteranos endurecidos durante años de campañas en la Galia y una extraordinaria capacidad para improvisar sobre el campo de batalla. Pompeyo apostó gran parte de su plan a esa enorme superioridad montada. Concentró su caballería, arqueros y honderos en el ala izquierda con la intención de expulsar a los pocos jinetes de César, envolver el flanco enemigo y atacar a las legiones desde atrás. César comprendió el peligro antes de iniciarse el combate y tomó una decisión que terminaría siendo crucial: retiró varias cohortes de su tercera línea y creó detrás de su ala derecha una cuarta línea de infantería, escondiendo una reserva destinada específicamente a detener a los jinetes de Pompeyo. Cuando comenzó el avance ocurrió uno de los episodios más extraordinarios de la batalla. Pompeyo había ordenado a sus legionarios permanecer quietos y esperar el ataque, esperando que los hombres de César llegaran fatigados y desordenados después de recorrer una distancia mayor. Los cesarianos, veteranos experimentados, advirtieron la maniobra: según el propio César, frenaron espontáneamente aproximadamente a mitad del recorrido, recuperaron fuerzas durante unos instantes y luego reanudaron la carrera, arrojaron sus pila y desenvainaron las espadas. No había sido una retirada ni un arrepentimiento: había sido disciplina de combate. Entonces llegó el momento decisivo. La caballería pompeyana hizo retroceder inicialmente a los jinetes de César y comenzó a envolver el flanco derecho enemigo exactamente como Pompeyo esperaba. Pero César dio la señal. Su cuarta línea apareció y cargó contra los jinetes. La caballería pompeyana se desorganizó y huyó hacia las alturas; detrás quedaron expuestos arqueros y honderos. Las cohortes cesarianas no se detuvieron: giraron y golpearon el ala izquierda de Pompeyo por el costado y la retaguardia. En ese instante César lanzó también su tercera línea, que todavía permanecía fresca, contra una infantería pompeyana que ya llevaba tiempo combatiendo. La estructura enemiga finalmente cedió. Pompeyo vio escapar precisamente a la fuerza en la que había depositado sus mayores esperanzas. Regresó a su campamento y, cuando comprendió que también sería tomado, abandonó sus insignias de comandante, montó a caballo y huyó primero hacia Larisa y después hacia el mar. César aseguró posteriormente que había perdido alrededor de 200 soldados y unos 30 centuriones, mientras adjudicó a sus adversarios unos 15.000 muertos y más de 24.000 rendidos. Son cifras que deben manejarse con prudencia: Apiano transmite otra tradición según la cual Asinio Polión, que estuvo presente en la batalla, contabilizó aproximadamente 6.000 cadáveres pompeianos, muestra de cuánto pueden diferir las estadísticas transmitidas por las fuentes antiguas. La tragedia todavía no había terminado. Pompeyo buscó refugio en Egipto, esperando recibir protección de la corte de Ptolomeo XIII. Ocurrió exactamente lo contrario: los consejeros del joven rey decidieron asesinarlo antes de que pudiera desembarcar y entregaron su cabeza a César cuando éste llegó en persecución de su rival. Las fuentes antiguas sostienen que César reaccionó con indignación y que lloró al recibir el anillo de Pompeyo. Quien había sido uno de los hombres más poderosos del Mediterráneo terminó asesinado lejos de Roma, sin ejército y prácticamente sin patria. Pero Farsalia no terminó por sí sola la guerra civil. Los partidarios de Pompeyo continuaron combatiendo en África y posteriormente en Hispania. César derrotó al núcleo republicano en Tapso en 46 a.C. y finalmente marchó contra Cneo y Sexto Pompeyo —hijos de Pompeyo Magno— y contra su antiguo lugarteniente Tito Labieno. El 17 de marzo de 45 a.C., en la batalla de Munda, César obtuvo otra victoria extremadamente difícil. Labieno murió, Cneo Pompeyo sería capturado y muerto poco después, pero Sexto Pompeyo consiguió escapar y continuaría luchando durante años; por eso no sería correcto afirmar que César eliminó allí a los tres. Farsalia fue, entonces, mucho más que una batalla ganada por un ejército inferior en número. Fue el momento en que la experiencia, la reserva táctica y la capacidad de adaptación de César neutralizaron la ventaja numérica de Pompeyo. Uno de los hombres más célebres de Roma huyó derrotado; otro quedó convertido en árbitro prácticamente indiscutido de la política romana. Apenas cuatro años después, el 15 de marzo de 44 a.C., Julio César sería asesinado en el Senado. Pero Roma ya no podría regresar verdaderamente al mundo anterior a Farsalia: las nuevas guerras civiles terminarían llevando al poder a Octavio Augusto y al nacimiento del régimen imperial. #Farsalia #BatallaDeFarsalia #JulioCésar #PompeyoMagno #Roma #ImperioRomano #RepúblicaRomana #HistoriaDeRoma #HistoriaAntigua #Efemérides #UnDíaComoHoy #HistoriaUniversal #RomanHistory #JuliusCaesar #PompeyTheGreat #BattleOfPharsalus #AncientRome #RomanRepublic #AncientHistory #HistoryFacts #RomanCivilWar #OnThisDay
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