jueves, 13 de agosto de 2026

13 DE AGOSTO DE 1914: SE APAGÓ UNA VOZ INCÓMODA DE MENDOZA — EL “DIARIO DE CUYO” QUE DENUNCIÓ LA MISERIA URBANA Y DESAFIÓ AL PODER


El 13 de agosto de 1914 quedó fechado el último ejemplar de Diario de Cuyo que se conserva en la Biblioteca Pública General San Martín, poniendo punto final —al menos en la colección histórica conocida— a la breve pero intensa existencia de uno de los periódicos mendocinos más singulares de comienzos del siglo XX. Había aparecido en 1912 bajo la dirección y propiedad de los doctores J. V. Santos y R. M. Encina, funcionaba en calle Lavalle 61 de la Ciudad de Mendoza y circulaba por la tarde en el enorme formato “sábana”. Sus ediciones habituales tenían ocho páginas y un dato revela hasta qué punto publicidad y periodismo ya caminaban juntos: seis de ellas estaban destinadas a avisos. La existencia y características de esta publicación están documentadas por el periodista e investigador Jorge Enrique Oviedo en su obra El periodismo en Mendoza, volumen de la Historia del Periodismo Argentino editada por la Academia Nacional de Periodismo. Pero Diario de Cuyo no fue solamente una vidriera comercial. Sus páginas también retrataron las desigualdades de aquella Mendoza que crecía y se modernizaba. El 1 de enero de 1913 lanzó su edición Nº 103, un extraordinario número especial de cuarenta páginas. Allí apareció un artículo titulado “El triunfo de la vida”, que expuso cifras estremecedoras: en la capital se contabilizaban 274 inquilinatos, con 3.136 habitaciones, donde vivían 3.058 niños pertenecientes a familias trabajadoras; según la estadística sanitaria citada por el propio diario, al 20 de diciembre anterior treinta de aquellos niños estaban enfermos. La nota remataba con una frase cargada de ironía: “¡He ahí el triunfo de la vida!”. Era una manera contundente de llevar a la primera línea del debate público una realidad social que contrastaba con la imagen de progreso de la Mendoza de principios de siglo. El periódico tampoco evitó la confrontación política. Fue especialmente duro con el gobernador Francisco S. Álvarez y cuestionó sus cambios de posiciones y alianzas, mientras reivindicó a Silvestre Peña y Lillo por lo que consideraba su defensa de la autonomía provincial y de la moral política. Conviene precisar que Peña y Lillo había sido vicegobernador de Rufino Ortega (h), quien gobernó Mendoza entre 1910 y 1914; al asumir Francisco Álvarez el 6 de marzo de 1914, el vicegobernador era Rafael Guevara. Aquella transición ocurrió en tiempos de profundas transformaciones políticas: las elecciones que llevaron a Álvarez al poder estuvieron atravesadas por la incorporación del voto secreto en Mendoza tras las reformas electorales de aquellos años. Poco antes del final de la publicación, Avelino Castro asumió su dirección. El ejemplar más tardío localizado por Oviedo en la colección de la Biblioteca San Martín lleva justamente la fecha del 13 de agosto de 1914. Así terminó una aventura periodística de apenas unos años, pero suficientemente intensa como para dejar una fotografía escrita de aquella Mendoza: anuncios comerciales ocupando buena parte del papel, luchas políticas encendidas y, al mismo tiempo, denuncias sobre hacinamiento, pobreza e infancia obrera. Más de un siglo después, aquellas viejas páginas recuerdan algo esencial: los periódicos no solamente contaban lo que ocurría; también registraban las tensiones, contradicciones y voces incómodas de una sociedad que estaba cambiando. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #Efemerides #13DeAgosto #DiarioDeCuyo #Periodismo #PeriodismoMendocino #PrensaAntigua #HistoriaArgentina #MendozaAntigua #CiudadDeMendoza #MemoriaHistorica #ArchivoHistorico #Hemeroteca #FranciscoAlvarez #HistoriaDelPeriodismo #OldMendoza #MendozaHistory #ArgentineHistory #VintageNewspaper #HistoricPress #JournalismHistory #HistoricalArchives #ArgentinaHistory



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