Guayaquil había roto con la monarquía española el 9 de octubre de 1820 y, bajo la conducción de José Joaquín de Olmedo, había organizado la Provincia Libre de Guayaquil, con gobierno propio y un Reglamento Provisorio. Por eso, cuando comenzó 1822, no llevaba “dos años” independiente, como suele repetirse, sino alrededor de quince meses. Su futuro político seguía abierto y allí estaba el problema: ¿continuaría como Estado independiente, se uniría al Perú o pasaría a formar parte de la República de Colombia? Mientras aquella cuestión incendiaba la diplomacia, los realistas todavía amenazaban la región. Antonio José de Sucre, enviado por Bolívar, había llegado a Guayaquil en 1821 para continuar la campaña sobre Quito, pero sufrió un duro revés en Huachi. Desde el Perú llegaron auxilios; documentación estudiada por la Academia Nacional de Historia del Ecuador registra incluso el arribo desde el Callao de 1.500 fusiles, y San Martín terminó enviando una importante División Auxiliar, comandada por Andrés de Santa Cruz, en la que combatían fuerzas peruanas junto con veteranos rioplatenses y chilenos, entre ellos los célebres Granaderos a Caballo de Juan Lavalle. Así ocurrió una paradoja extraordinaria: mientras los ejércitos de San Martín y Bolívar necesitaban combatir juntos contra España, sus respectivos proyectos políticos chocaban peligrosamente por Guayaquil. El documento que mejor demuestra hasta dónde llegó la presión de Bolívar está fechado en Cali el 2 de enero de 1822. En una carta a Olmedo, el Libertador expresó que “exijo el inmediato reconocimiento de la República de Colombia” y anunció que no entraría en Guayaquil hasta ver allí la bandera colombiana. No es una interpretación posterior: la carta se conserva en el Archivo del Libertador. Olmedo, por su parte, sostenía que correspondía a la representación de Guayaquil decidir el destino de la provincia y llegó a advertir a San Martín sobre la posibilidad de un “golpe de fuerza”. La tensión política ya era enorme, pero en marzo y abril estuvo a punto de trasladarse al terreno militar. Una orden fechada el 2 de marzo de 1822 dispuso el regreso de la División de Santa Cruz. Cuando la instrucción alcanzó al ejército que cooperaba con Sucre, se produjo una crisis gravísima. Aquí conviene separar los documentos de las versiones posteriores: no existe respaldo suficientemente sólido para afirmar como hecho indiscutible que Sucre “rodeó” físicamente a las tropas peruanas para obligarlas a desobedecer; lo que sí está extraordinariamente documentado es su fuerte resistencia al retiro. El índice oficial de los Documentos para la Historia del Libertador General San Martín, conservado por el Instituto Nacional Sanmartiniano, registra que el 2 de abril Santa Cruz informó la “dura oposición de Sucre” y lamentó la orden recibida; al día siguiente escribió sobre la “difícil situación” y su entrevista con el general venezolano. El 11 de abril, en cambio, ya manifestaba su satisfacción porque había recibido una contraorden que permitía continuar la cooperación. Durante aquellos días no existió una declaración de guerra entre Perú y Colombia, pero sí una verdadera crisis de mando, obediencia, soberanía y presencia militar entre dos fuerzas armadas que, paradójicamente, debían permanecer unidas para vencer al enemigo común. Santa Cruz terminó privilegiando la campaña continental y sus hombres siguieron junto a Sucre. Apenas unas semanas después, el 21 de abril de 1822, Juan Lavalle y los Granaderos protagonizaron el extraordinario Combate de Riobamba, una de las acciones de caballería más celebradas de las guerras de independencia; y el 24 de mayo, el ejército aliado de Sucre obtuvo en Pichincha la victoria que aseguró la liberación de Quito. Pero vencer juntos a los españoles no resolvió la disputa por Guayaquil. Bolívar entró en la ciudad el 11 de julio de 1822 y dos días después asumió el mando político y militar, mientras una considerable fuerza colombiana estaba presente en la provincia. Olmedo, profundamente enfrentado con aquella decisión, terminó alejándose. Cuando San Martín desembarcó el 26 de julio para encontrarse finalmente con Bolívar, el problema que esperaba discutir estaba prácticamente decidido sobre el terreno. Las conversaciones privadas de los días 26 y 27 de julio fueron, por lo tanto, la culminación de una tensión que venía creciendo desde mucho antes. Y existe otra corrección importante respecto del relato tradicional: no es exacto afirmar que las tropas enviadas por el Perú nunca fueron devueltas. Documentación reproducida sobre la campaña registra que Sucre ya había dispuesto el retorno de la División de Santa Cruz y, el 1 de julio de 1822, ordenaba incluso que se proporcionaran fondos para su marcha. El contingente regresó por tierra hacia el Perú, pasando por Cuenca y Loja; la ruta elegida evitó Guayaquil, un detalle que demuestra cuánto persistía la desconfianza política después de haber combatido juntos. Por eso, la historia previa a Guayaquil resulta quizá todavía más fascinante que el famoso encuentro entre los dos Libertadores. San Martín y Bolívar nunca llegaron a declararse la guerra, pero durante unas jornadas de 1822 sus ejércitos quedaron atrapados en una crisis suficientemente seria como para poner en riesgo la cooperación militar. Dos corrientes libertadoras que habían recorrido medio continente se encontraban frente a un dilema formidable: disputar territorio y autoridad entre ellas o postergar sus diferencias para destruir primero al último gran poder realista de Sudamérica. Finalmente prevaleció la segunda opción. Riobamba y Pichincha demostraron lo que podían conseguir unidos; Guayaquil revelaría, pocas semanas después, hasta qué punto sus proyectos políticos eran diferentes. La independencia americana también se construyó así: entre victorias, ideales, intereses territoriales, cartas ásperas, órdenes contradictorias y decisiones tomadas cuando una chispa podía haber cambiado toda la historia del continente. #SanMartin #SimonBolivar #Guayaquil #Guayaquil1822 #JoseJoaquinDeOlmedo #AntonioJoseDeSucre #AndresDeSantaCruz #JuanLavalle #GranaderosACaballo #Riobamba #Pichincha #IndependenciaSudamericana #HistoriaArgentina #HistoriaDelPeru #HistoriaDelEcuador #HistoriaDeAmerica #GuerrasDeIndependencia #SouthAmericanHistory #LatinAmericanHistory #IndependenceWars #MilitaryHistory #History
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domingo, 9 de agosto de 2026
1822: SAN MARTÍN Y BOLÍVAR, AL BORDE DE LA RUPTURA — LA CRISIS ARMADA QUE CASI ENFRENTÓ A LOS EJÉRCITOS LIBERTADORES ANTES DE GUAYAQUIL
Guayaquil había roto con la monarquía española el 9 de octubre de 1820 y, bajo la conducción de José Joaquín de Olmedo, había organizado la Provincia Libre de Guayaquil, con gobierno propio y un Reglamento Provisorio. Por eso, cuando comenzó 1822, no llevaba “dos años” independiente, como suele repetirse, sino alrededor de quince meses. Su futuro político seguía abierto y allí estaba el problema: ¿continuaría como Estado independiente, se uniría al Perú o pasaría a formar parte de la República de Colombia? Mientras aquella cuestión incendiaba la diplomacia, los realistas todavía amenazaban la región. Antonio José de Sucre, enviado por Bolívar, había llegado a Guayaquil en 1821 para continuar la campaña sobre Quito, pero sufrió un duro revés en Huachi. Desde el Perú llegaron auxilios; documentación estudiada por la Academia Nacional de Historia del Ecuador registra incluso el arribo desde el Callao de 1.500 fusiles, y San Martín terminó enviando una importante División Auxiliar, comandada por Andrés de Santa Cruz, en la que combatían fuerzas peruanas junto con veteranos rioplatenses y chilenos, entre ellos los célebres Granaderos a Caballo de Juan Lavalle. Así ocurrió una paradoja extraordinaria: mientras los ejércitos de San Martín y Bolívar necesitaban combatir juntos contra España, sus respectivos proyectos políticos chocaban peligrosamente por Guayaquil. El documento que mejor demuestra hasta dónde llegó la presión de Bolívar está fechado en Cali el 2 de enero de 1822. En una carta a Olmedo, el Libertador expresó que “exijo el inmediato reconocimiento de la República de Colombia” y anunció que no entraría en Guayaquil hasta ver allí la bandera colombiana. No es una interpretación posterior: la carta se conserva en el Archivo del Libertador. Olmedo, por su parte, sostenía que correspondía a la representación de Guayaquil decidir el destino de la provincia y llegó a advertir a San Martín sobre la posibilidad de un “golpe de fuerza”. La tensión política ya era enorme, pero en marzo y abril estuvo a punto de trasladarse al terreno militar. Una orden fechada el 2 de marzo de 1822 dispuso el regreso de la División de Santa Cruz. Cuando la instrucción alcanzó al ejército que cooperaba con Sucre, se produjo una crisis gravísima. Aquí conviene separar los documentos de las versiones posteriores: no existe respaldo suficientemente sólido para afirmar como hecho indiscutible que Sucre “rodeó” físicamente a las tropas peruanas para obligarlas a desobedecer; lo que sí está extraordinariamente documentado es su fuerte resistencia al retiro. El índice oficial de los Documentos para la Historia del Libertador General San Martín, conservado por el Instituto Nacional Sanmartiniano, registra que el 2 de abril Santa Cruz informó la “dura oposición de Sucre” y lamentó la orden recibida; al día siguiente escribió sobre la “difícil situación” y su entrevista con el general venezolano. El 11 de abril, en cambio, ya manifestaba su satisfacción porque había recibido una contraorden que permitía continuar la cooperación. Durante aquellos días no existió una declaración de guerra entre Perú y Colombia, pero sí una verdadera crisis de mando, obediencia, soberanía y presencia militar entre dos fuerzas armadas que, paradójicamente, debían permanecer unidas para vencer al enemigo común. Santa Cruz terminó privilegiando la campaña continental y sus hombres siguieron junto a Sucre. Apenas unas semanas después, el 21 de abril de 1822, Juan Lavalle y los Granaderos protagonizaron el extraordinario Combate de Riobamba, una de las acciones de caballería más celebradas de las guerras de independencia; y el 24 de mayo, el ejército aliado de Sucre obtuvo en Pichincha la victoria que aseguró la liberación de Quito. Pero vencer juntos a los españoles no resolvió la disputa por Guayaquil. Bolívar entró en la ciudad el 11 de julio de 1822 y dos días después asumió el mando político y militar, mientras una considerable fuerza colombiana estaba presente en la provincia. Olmedo, profundamente enfrentado con aquella decisión, terminó alejándose. Cuando San Martín desembarcó el 26 de julio para encontrarse finalmente con Bolívar, el problema que esperaba discutir estaba prácticamente decidido sobre el terreno. Las conversaciones privadas de los días 26 y 27 de julio fueron, por lo tanto, la culminación de una tensión que venía creciendo desde mucho antes. Y existe otra corrección importante respecto del relato tradicional: no es exacto afirmar que las tropas enviadas por el Perú nunca fueron devueltas. Documentación reproducida sobre la campaña registra que Sucre ya había dispuesto el retorno de la División de Santa Cruz y, el 1 de julio de 1822, ordenaba incluso que se proporcionaran fondos para su marcha. El contingente regresó por tierra hacia el Perú, pasando por Cuenca y Loja; la ruta elegida evitó Guayaquil, un detalle que demuestra cuánto persistía la desconfianza política después de haber combatido juntos. Por eso, la historia previa a Guayaquil resulta quizá todavía más fascinante que el famoso encuentro entre los dos Libertadores. San Martín y Bolívar nunca llegaron a declararse la guerra, pero durante unas jornadas de 1822 sus ejércitos quedaron atrapados en una crisis suficientemente seria como para poner en riesgo la cooperación militar. Dos corrientes libertadoras que habían recorrido medio continente se encontraban frente a un dilema formidable: disputar territorio y autoridad entre ellas o postergar sus diferencias para destruir primero al último gran poder realista de Sudamérica. Finalmente prevaleció la segunda opción. Riobamba y Pichincha demostraron lo que podían conseguir unidos; Guayaquil revelaría, pocas semanas después, hasta qué punto sus proyectos políticos eran diferentes. La independencia americana también se construyó así: entre victorias, ideales, intereses territoriales, cartas ásperas, órdenes contradictorias y decisiones tomadas cuando una chispa podía haber cambiado toda la historia del continente. #SanMartin #SimonBolivar #Guayaquil #Guayaquil1822 #JoseJoaquinDeOlmedo #AntonioJoseDeSucre #AndresDeSantaCruz #JuanLavalle #GranaderosACaballo #Riobamba #Pichincha #IndependenciaSudamericana #HistoriaArgentina #HistoriaDelPeru #HistoriaDelEcuador #HistoriaDeAmerica #GuerrasDeIndependencia #SouthAmericanHistory #LatinAmericanHistory #IndependenceWars #MilitaryHistory #History
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