En 1940, mientras Europa ardía en la Segunda Guerra Mundial y el petróleo se convertía definitivamente en un recurso capaz de decidir la suerte económica y militar de las naciones, Mendoza libraba una batalla mucho menos conocida: definir quién explotaría su petróleo, cuánto recibiría la provincia y qué infraestructura debía construirse con aquella riqueza que comenzaba a brotar con una fuerza inesperada. Todo comenzó con un rumor. En enero de aquel año, diarios mendocinos y nacionales informaron que el gobierno provincial podía modificar su política petrolera y permitir nuevamente solicitudes privadas de cateo. La versión despertó temor entre quienes defendían que los hidrocarburos mendocinos continuaran fundamentalmente bajo explotación estatal. El gobernador Rodolfo Corominas Segura salió públicamente a desmentirlo, calificándolo como una “noticia maliciosa”, y mantuvo correspondencia con Ricardo Silveyra, entonces presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, para despejar cualquier duda sobre la posición provincial. Paradójicamente, aquella polémica terminó acelerando una negociación trascendental. Mendoza y YPF ya estaban vinculadas por el convenio de 1932, pero ocho años después la realidad había cambiado por completo. Los pozos de Tupungato, Lunlunta, Barrancas y Cacheuta estaban demostrando que debajo de la provincia existía una riqueza mucho mayor de la prevista. Entre 1939 y 1940 la producción mendocina aumentó alrededor de un 250%: pasó de 128.398 metros cúbicos en 1939 a 399.279 en 1940. Al año siguiente llegaría a más de 531.000 metros cúbicos, casi el 24% de la producción petrolera nacional registrada por YPF. Mendoza había pasado, en pocos años, de ocupar un lugar marginal a convertirse en el segundo distrito petrolero argentino, detrás de Comodoro Rivadavia. Era tanto petróleo que apareció un problema insólito: la provincia comenzaba a producir más crudo del que podía transportar y refinar eficientemente. Hacia 1940, YPF había ejecutado 58 perforaciones en la cuenca cuyana; 40 eran productivas. Tupungato sobresalía extraordinariamente: sus pozos aportaban unos 780 metros cúbicos diarios, frente a los 180 de Lunlunta, 50 de Barrancas y 40 de Cacheuta según las estadísticas recopiladas para el período. En ese escenario se negoció durante semanas el nuevo acuerdo. La discusión no era menor: se debatían las regalías, el canon minero, el valor que debía utilizarse para calcular el petróleo producido, las obligaciones de YPF, los caminos, el transporte y, sobre todo, la necesidad de ampliar la capacidad de refinación. Finalmente el convenio fue ratificado por la Legislatura mendocina y convertido en la Ley Provincial Nº 1.388, publicada en el Boletín Oficial el 27 de septiembre de 1940. El nuevo régimen fijó para Mendoza una regalía equivalente al 12% de la producción bruta medida en boca de pozo, que podía cobrarse en dinero o en especies según acordaran anualmente las partes. Pero el acuerdo iba mucho más allá de cobrar por cada metro cúbico extraído. YPF debía ocuparse también de mejorar los caminos provinciales que utilizara, transformándolos en vías permanentes, consolidadas o asfaltadas. Y existía además una concepción extraordinariamente moderna para la época: una parte de la riqueza petrolera debía transformarse en infraestructura capaz de generar nueva riqueza. El convenio dispuso que una porción sustancial de las regalías estuviera vinculada a obras hidráulicas, embalses y aprovechamientos relacionados con el desarrollo agrícola e industrial. Mientras tanto, otro gigantesco proyecto estaba sobre la mesa: un oleoducto Mendoza–San Lorenzo, pensado para transportar hasta un millón de metros cúbicos de petróleo por año hacia Santa Fe. YPF proyectaba multiplicar la extracción mendocina, pero la guerra mundial planteaba un obstáculo inesperado: los tubos de acero especiales necesarios debían importarse y eran considerados materiales estratégicos en una Europa en guerra, dificultando enormemente su adquisición. El propio Silveyra llegó a impulsar la posibilidad de fabricarlos en Argentina. La transformación más visible llegaría pocos meses después. La antigua destilería de Godoy Cruz ya resultaba insuficiente, por lo que se levantó una nueva planta junto al río Mendoza. La Refinería de Luján de Cuyo fue inaugurada el 20 de diciembre de 1940, apenas alrededor de un año después de iniciarse el proyecto. Podía procesar unos 500 metros cúbicos diarios, cinco veces la capacidad inicial de la planta de Godoy Cruz, y su inversión superó los cuatro millones de pesos de entonces. Sus instalaciones estaban proyectadas para producir anualmente decenas de millones de litros de nafta, kerosene y combustible diésel, abasteciendo no sólo a Mendoza sino también a San Juan, San Luis, La Rioja y parte de Córdoba. Y existe otro dato que permite comprender por qué semejante infraestructura era imprescindible: entre 1932 y 1940 el parque automotor mendocino prácticamente se duplicó, pasando de 8.867 a 16.129 vehículos. Petróleo, rutas, automóviles, industria y expansión urbana comenzaban a formar parte del mismo fenómeno económico. Después del acuerdo también se reforzaron los mecanismos provinciales de control sobre las actividades de YPF. Mendoza no se limitaba a entregar el subsuelo para que otra administración decidiera qué hacer con él: pretendía conocer cuánto se perforaba, cuánto se extraía, cómo se transportaba y cómo se calculaban los ingresos que correspondían al Estado provincial. Visto desde hoy, aquel convenio de 1940 fue mucho más que un contrato entre una provincia y una empresa pública. Fue el momento en que Mendoza comprendió que bajo sus viñedos, montañas y desiertos existía otra economía capaz de modificar para siempre su estructura productiva. En apenas ocho años desde aquel primer convenio de 1932, la provincia se había convertido en la segunda productora petrolera de la Argentina. Y mientras el mundo combatía por territorios, materias primas y energía, Mendoza comenzaba a construir una de las industrias que definirían buena parte de su historia económica durante el resto del siglo XX. #Mendoza #MendozAntigua #YPF #Petroleo #PetroleoMendocino #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #LujanDeCuyo #RefineriaLujanDeCuyo #Tupungato #Cacheuta #Lunlunta #ElSosneado #RodolfoCorominasSegura #RicardoSilveyra #OroNegro #IndustriaArgentina #Energia #PatrimonioIndustrial #Efemerides #ArgentinaHistory #MendozaHistory #YPFHistory #OilHistory #ArgentineHistory #IndustrialHeritage #PetroleumHistory #EnergyHistory

No hay comentarios.:
Publicar un comentario