En una Argentina golpeada por una de las crisis sociales y económicas más profundas de su historia reciente, Mendoza ensayó una medida tan particular como reveladora de aquellos tiempos. El 7 de agosto de 2002, el Boletín Oficial provincial publicó la convocatoria autorizada mediante el Decreto Nº 833/2002, firmado el 24 de junio: se abría un concurso público para otorgar 20 permisos de explotación del servicio de taxis en zonas no comprendidas dentro del Gran Mendoza. Pero aquello no era una licitación convencional. Para presentarse había que cumplir dos requisitos fundamentales: ser residente habitual de la zona donde se ofrecía el permiso y encontrarse desocupado. Los lugares alcanzados por aquella iniciativa eran Uspallata, Tunuyán, Tupungato, San Carlos, San Rafael y Malargüe. Las propuestas para Uspallata y la Zona Centro debían presentarse hasta el 29 de agosto, mientras que San Rafael y Malargüe tenían plazo hasta el día 30. En otras palabras, el Estado provincial intentaba utilizar una autorización para trabajar al volante no solamente como instrumento de organización del transporte, sino también como una posible salida laboral en plena emergencia económica. El contexto explica la dimensión de aquella decisión. Apenas unos meses antes, en mayo de 2002, el INDEC había registrado una desocupación del 12,7% en el Gran Mendoza, acompañada por un 13,7% de subocupación demandante y otro 7,1% de subocupación no demandante. En el conjunto de los 28 principales aglomerados urbanos argentinos, el desempleo alcanzaba un estremecedor 21,5%. El trabajo se había convertido en una de las mayores urgencias del país. Pero la historia todavía guarda un giro inesperado. El concurso tuvo muchas dificultades para cubrir las veinte plazas. En Uspallata no apareció ningún oferente; en otras localidades las propuestas fueron rechazadas por documentación incompleta o directamente quedaron vacantes. Finalmente, el Gobierno adjudicó solamente tres de los veinte permisos iniciales: uno en Villa Tupungato, otro en Cañada Seca, San Rafael, y uno en Malargüe. Por eso, en octubre de 2003, el Gobierno mendocino tuvo que salir nuevamente a buscar postulantes. Y el propio aviso oficial utilizó una frase que hoy resulta impactante: “17 cupos de taxis para personas desocupadas”. Eran exactamente los permisos que habían quedado sin cubrir, distribuidos entre Uspallata, La Consulta, Vista Flores, Colonia Las Rosas, distintos puntos de Tupungato, San Rafael y Malargüe. La condición de estar sin trabajo no era meramente decorativa. Años después, durante la continuación administrativa de aquel proceso, documentos oficiales registraron incluso la exclusión de postulantes al comprobarse que no estaban desocupados; otro aspirante fue rechazado por no acreditar residencia en Uspallata. Es decir, el objetivo social del concurso se aplicó efectivamente como requisito. A 24 años de aquella publicación, el pequeño aviso perdido entre las páginas del Boletín Oficial funciona como una extraordinaria fotografía de la Mendoza de 2002. Veinte taxis, veinte posibles fuentes de trabajo y una condición que resumía brutalmente la época: para aspirar a una licencia había que demostrar que no se tenía empleo. Más que una simple curiosidad administrativa, fue una política pública nacida en medio de una Argentina en emergencia, cuando conseguir trabajo podía significar literalmente obtener unas llaves, encender un motor y empezar nuevamente. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #7DeAgosto #Efemerides #Mendoza2002 #Crisis2002 #TaxisDeMendoza #Desocupacion #Trabajo #HistoriaArgentina #PoliticasPublicas #TransportePublico #ArchivoHistorico #MendozaHistory #ArgentinaHistory #OnThisDay #EconomicCrisis #Unemployment #PublicPolicy #TaxiHistory #PublicTransport #HistoricalArchive
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
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viernes, 7 de agosto de 2026
7 DE AGOSTO DE 2002: CUANDO MENDOZA ENTREGÓ 20 LICENCIAS DE TAXI CON UNA CONDICIÓN INSÓLITA: ESTAR DESOCUPADO
En una Argentina golpeada por una de las crisis sociales y económicas más profundas de su historia reciente, Mendoza ensayó una medida tan particular como reveladora de aquellos tiempos. El 7 de agosto de 2002, el Boletín Oficial provincial publicó la convocatoria autorizada mediante el Decreto Nº 833/2002, firmado el 24 de junio: se abría un concurso público para otorgar 20 permisos de explotación del servicio de taxis en zonas no comprendidas dentro del Gran Mendoza. Pero aquello no era una licitación convencional. Para presentarse había que cumplir dos requisitos fundamentales: ser residente habitual de la zona donde se ofrecía el permiso y encontrarse desocupado. Los lugares alcanzados por aquella iniciativa eran Uspallata, Tunuyán, Tupungato, San Carlos, San Rafael y Malargüe. Las propuestas para Uspallata y la Zona Centro debían presentarse hasta el 29 de agosto, mientras que San Rafael y Malargüe tenían plazo hasta el día 30. En otras palabras, el Estado provincial intentaba utilizar una autorización para trabajar al volante no solamente como instrumento de organización del transporte, sino también como una posible salida laboral en plena emergencia económica. El contexto explica la dimensión de aquella decisión. Apenas unos meses antes, en mayo de 2002, el INDEC había registrado una desocupación del 12,7% en el Gran Mendoza, acompañada por un 13,7% de subocupación demandante y otro 7,1% de subocupación no demandante. En el conjunto de los 28 principales aglomerados urbanos argentinos, el desempleo alcanzaba un estremecedor 21,5%. El trabajo se había convertido en una de las mayores urgencias del país. Pero la historia todavía guarda un giro inesperado. El concurso tuvo muchas dificultades para cubrir las veinte plazas. En Uspallata no apareció ningún oferente; en otras localidades las propuestas fueron rechazadas por documentación incompleta o directamente quedaron vacantes. Finalmente, el Gobierno adjudicó solamente tres de los veinte permisos iniciales: uno en Villa Tupungato, otro en Cañada Seca, San Rafael, y uno en Malargüe. Por eso, en octubre de 2003, el Gobierno mendocino tuvo que salir nuevamente a buscar postulantes. Y el propio aviso oficial utilizó una frase que hoy resulta impactante: “17 cupos de taxis para personas desocupadas”. Eran exactamente los permisos que habían quedado sin cubrir, distribuidos entre Uspallata, La Consulta, Vista Flores, Colonia Las Rosas, distintos puntos de Tupungato, San Rafael y Malargüe. La condición de estar sin trabajo no era meramente decorativa. Años después, durante la continuación administrativa de aquel proceso, documentos oficiales registraron incluso la exclusión de postulantes al comprobarse que no estaban desocupados; otro aspirante fue rechazado por no acreditar residencia en Uspallata. Es decir, el objetivo social del concurso se aplicó efectivamente como requisito. A 24 años de aquella publicación, el pequeño aviso perdido entre las páginas del Boletín Oficial funciona como una extraordinaria fotografía de la Mendoza de 2002. Veinte taxis, veinte posibles fuentes de trabajo y una condición que resumía brutalmente la época: para aspirar a una licencia había que demostrar que no se tenía empleo. Más que una simple curiosidad administrativa, fue una política pública nacida en medio de una Argentina en emergencia, cuando conseguir trabajo podía significar literalmente obtener unas llaves, encender un motor y empezar nuevamente. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #7DeAgosto #Efemerides #Mendoza2002 #Crisis2002 #TaxisDeMendoza #Desocupacion #Trabajo #HistoriaArgentina #PoliticasPublicas #TransportePublico #ArchivoHistorico #MendozaHistory #ArgentinaHistory #OnThisDay #EconomicCrisis #Unemployment #PublicPolicy #TaxiHistory #PublicTransport #HistoricalArchive
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