Mientras José de San Martín comenzaba desde Cuyo la gigantesca operación del Cruce de los Andes, el norte argentino soportaba otra amenaza decisiva. La llamada Invasión Grande, dirigida por José de la Serna y compuesta por miles de soldados realistas, buscaba quebrar la resistencia de Salta y Jujuy, frustrar el plan continental sanmartiniano y abrir nuevamente el camino hacia Buenos Aires. San Salvador de Jujuy había sido ocupada y las tropas invasoras, hostigadas y escasas de alimentos, enviaban columnas a los campos cercanos para conseguir víveres, ganado y forraje. En ese escenario, durante enero de 1817, ocurrió en Los Alisos, al sur de la ciudad de Jujuy, una acción que parecía condenada al fracaso. El comandante Bartolomé de la Corte disponía de apenas cuarenta gauchos. Frente a ellos avanzaba una fuerza superior a los trescientos hombres, integrada por infantería, caballería y artillería. Podían ocultarse, esperar refuerzos o dejar pasar al enemigo. Eligieron atacar. Aprovechando la sorpresa, el terreno y la movilidad de sus caballos, cayeron sobre la columna realista, la obligaron a retroceder y continuaron hostigándola. Algunas crónicas registran cuatro bajas enemigas y la captura de animales utilizados para transportar provisiones. No fue una carga ciega ni una batalla convencional. Era la esencia de la Guerra Gaucha: aparecer donde el invasor menos lo esperaba, cortar comunicaciones, impedirle conseguir alimentos, atacar sus avanzadas y desaparecer entre cerros, quebradas y senderos conocidos únicamente por los hombres de la región. Los realistas podían traer desde el Perú fusiles, uniformes y cañones, pero no podían transportar algo fundamental: el conocimiento de aquella tierra. La estrategia de hostigamiento y guerra de recursos convirtió cada camino del norte en una amenaza y permitió que el enemigo dominara, muchas veces, solamente el terreno que pisaban sus grandes columnas. De la Corte no había nacido en la pobreza ni parecía destinado a convertirse en jefe de gauchos. Provenía de una familia acomodada de hacendados jujeños y pudo haber dedicado su vida al comercio y a la administración de sus propiedades. Sin embargo, se incorporó al Ejército del Norte, resultó herido en Huaqui y participó en campañas tan duras como Tucumán, Salta, Vilcapugio y Ayohuma. Conoció victorias, derrotas, retiradas e invasiones, hasta transformarse en uno de los comandantes encargados de defender los valles centrales de Jujuy. Su prestigio militar lo llevó más tarde a conducir las milicias y a desempeñarse como teniente gobernador de Jujuy entre 1819 y 1821, cuando el territorio todavía dependía políticamente de Salta. Pero la muerte de Martín Miguel de Güemes desató una feroz lucha entre antiguos aliados. De la Corte fue desplazado, perseguido por sus adversarios y encarcelado mientras se le exigía justificar gastos realizados durante años de invasiones, evacuaciones y guerra permanente. En junio de 1822, una sublevación provocó su liberación y su restitución en el gobierno, aunque su regreso fue fugaz: pocas semanas después ya había sido reemplazado. Así terminó la trayectoria de un hombre que había enfrentado ejércitos, sobrevivido a Huaqui y Ayohuma, resistido invasiones y desafiado en Los Alisos a una fuerza varias veces superior. Bartolomé de la Corte descubrió que, después de tantos años peleando por la independencia, la llegada de la paz no significaría necesariamente el final de los combates. Las armas comenzaron a callarse, pero las ambiciones, las venganzas y las disputas por el poder siguieron haciendo fuego. Había sobrevivido a la guerra; lo que no pudo vencer fue la paz construida por quienes antes habían luchado de su mismo lado. #BartoloméDeLaCorte #LosAlisos #GuerraGaucha #GauchosDeGüemes #MartínMiguelDeGüemes #EjércitoDelNorte #HistoriaArgentina #IndependenciaArgentina #HistoriaDeJujuy #HéroesOlvidados #MendozAntigua #ArgentineHistory #GauchoWar #WarOfIndependence #JujuyHistory #SouthAmericanHistory #ForgottenHeroes #MilitaryHistory #HistoryMatters

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