domingo, 2 de agosto de 2026

**2 DE AGOSTO DE 1976: CUANDO MENDOZA CONVIRTIÓ LA PERSECUCIÓN IDEOLÓGICA EN DOCTRINA POLICIAL**


El 2 de agosto de 1976, mientras la dictadura desplegaba su maquinaria represiva en todo el país, la Dirección de Institutos Policiales de Mendoza aprobó el denominado **“Plan de Actividades Teóricas y Prácticas de la Subversión”**, un programa destinado a formar oficiales provinciales bajo los principios de la llamada lucha antisubversiva. La medida quedó registrada en la **Resolución Nº 118-J/76** y designó como instructor al entonces subinspector Carlos Rico Teijeiro, quien pocas semanas antes había finalizado en la Policía Federal un curso dedicado a la llamada “erradicación de la delincuencia subversiva”. No fue una capacitación aislada ni un simple curso de procedimientos. El 31 de agosto, mediante la Resolución Nº 140-J, se creó el **Centro de Instrucción Contrasubversivo de la Policía de Mendoza**, donde se organizaron nuevos ciclos de adoctrinamiento. En diciembre de aquel año, el jefe policial Julio César Santuccione felicitó públicamente al director del centro, Matías Modesto Pedraza, y a sus instructores por la tarea realizada. La enseñanza de la represión comenzaba así a institucionalizarse dentro de la propia estructura policial.  Los manuales utilizados para esa formación muestran hasta dónde podía extenderse el concepto de “enemigo”. La sospecha no recaía únicamente sobre integrantes de organizaciones armadas: también se presentaban como factores capaces de debilitar a la sociedad ideas o prácticas tan diferentes como la filosofía tercermundista, el movimiento de Silo, el orientalismo, el yoga, el sionismo, las artes marciales, la literatura fantástica, el esoterismo, el espiritismo, determinada prensa, el sensacionalismo e incluso la homosexualidad. La vida cultural, las creencias, la sexualidad y los comportamientos cotidianos podían ser observados bajo una lente policial que encontraba indicios de “subversión” mucho más allá de cualquier delito concreto. Detrás de aquella doctrina aparecía una concepción autoritaria de la nación fundada en la defensa de la familia tradicional, la religión y un supuesto “ser nacional”, frecuentemente sintetizado por el régimen en la fórmula **“Dios, Patria y Hogar”**. No se pretendía solamente perseguir personas: también se buscaba disciplinar ideas, costumbres, expresiones culturales y formas de vida que no coincidieran con el modelo moral impuesto desde el Estado.  Décadas después, los legajos policiales, las resoluciones administrativas y las constancias de aquellos cursos fueron incorporados a los procesos judiciales por delitos de lesa humanidad. Los fundamentos de la Megacausa Mendoza utilizaron esa documentación para reconstruir la formación antisubversiva de miembros de la fuerza y su inserción dentro del aparato represivo que actuó coordinadamente con el D2, uno de los principales centros clandestinos de detención de la provincia.   Aquel 2 de agosto de 1976, Mendoza no aprobó solamente un programa educativo policial. Convirtió la persecución política y cultural en materia de estudio, transformó el prejuicio ideológico en doctrina institucional y preparó agentes para una guerra interna en la que hasta las ideas, los libros, las creencias y la vida privada podían ser considerados territorio enemigo. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaArgentina #DictaduraMilitar #TerrorismoDeEstado #MemoriaVerdadYJusticia #DerechosHumanos #PolicíaDeMendoza #D2Mendoza #HistoriaDeMendoza #NuncaMás #MemoriaHistórica #ArgentineHistory #MilitaryDictatorship #StateTerrorism #HumanRights #HistoricalMemory #NeverAgain #MendozaHistory

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