El 7 de agosto de 1989, en la ciudad de Mendoza, murió a los 88 años Ramón Enrique Gaviola, uno de los científicos argentinos más extraordinarios del siglo XX y, paradójicamente, una figura todavía desconocida para buena parte del público. Había nacido el 31 de agosto de 1900 en La Reducción, Rivadavia, en el Este mendocino, y falleció apenas 24 días antes de cumplir 89 años. Su trayectoria resulta difícil de resumir: salió de Mendoza, se formó en algunos de los centros científicos más importantes del planeta, compartió aulas y laboratorios con protagonistas de la revolución de la física moderna, transformó la astronomía argentina y terminó siendo homenajeado incluso fuera de la Tierra: un asteroide lleva su apellido. Gaviola había estudiado inicialmente agrimensura en la Universidad Nacional de La Plata. Allí descubrió que su verdadera pasión era la física y, siguiendo el consejo del físico alemán Richard Gans, emprendió en 1922 un viaje extraordinario para un joven argentino de aquella época: se marchó a Alemania. Pasó por Göttingen y Berlín justo cuando estaba naciendo la nueva física del siglo XX. Entre sus profesores y referentes aparecieron nombres que hoy parecen sacados de una enciclopedia de la ciencia: Max Born, Max Planck, Max von Laue, James Franck, Lise Meitner y Albert Einstein. Documentación conservada en el Archivo Histórico de la Biblioteca Leo Falicov del Instituto Balseiro permite reconstruir aquella formación excepcional; incluso se conservan sus libretas universitarias de esos años. En 1926 completó sus estudios en Berlín con una calificación sobresaliente. Pero Gaviola no quiso limitarse a ser un argentino brillante trabajando en los grandes laboratorios del extranjero. Regresó y comenzó una batalla mucho más difícil: construir ciencia de primer nivel dentro de la Argentina. Sus investigaciones en óptica fueron especialmente importantes. Junto con Ricardo Platzeck desarrolló el llamado método de la cáustica para controlar con enorme precisión las superficies de los grandes espejos astronómicos. La técnica alcanzó repercusión internacional y fue utilizada en el proceso relacionado con el monumental espejo de 5 metros del telescopio de Monte Palomar, uno de los instrumentos astronómicos más célebres del siglo XX. Ambos científicos también desarrollaron innovaciones en espectrografía estelar, fortaleciendo una escuela argentina de óptica que llegó a tener reconocimiento internacional. Su gran escenario argentino sería el Observatorio Astronómico de Córdoba, que dirigió entre 1940 y 1947 y nuevamente entre 1956 y 1957. Bajo su conducción pudo finalmente ponerse en funcionamiento la Estación Astrofísica de Bosque Alegre, inaugurada en 1942, cuyo telescopio reflector de 1,54 metros se encontraba entre los mayores del hemisferio sur y entre los grandes instrumentos de observación de su tiempo. Aquel observatorio permitió que la Argentina realizara investigación astrofísica competitiva a escala internacional. Gaviola también estudió la extraordinaria estrella Eta Carinae y su nebulosa, a cuya peculiar estructura terminó asociándose el nombre de “Homúnculo”, utilizado desde entonces por los astrónomos. Su legado, sin embargo, fue mucho más allá de telescopios y ecuaciones. Durante la persecución nazi europea colaboró para facilitar la llegada a Sudamérica de científicos en peligro. Uno de los casos mejor documentados fue el del físico Guido Beck, quien llegó a la Argentina en 1943 invitado por Gaviola y se incorporó al Observatorio de Córdoba. Alrededor de ellos se formaría una generación extraordinaria en la que aparecieron nombres como José Antonio Balseiro, Mario Bunge y Ernesto Sábato. Gaviola y Beck fueron asimismo protagonistas de la creación de la Asociación Física Argentina, fundada en 1944, una institución decisiva para consolidar profesionalmente la física en el país. También estuvo vinculado al nacimiento de instituciones que terminarían convirtiéndose en pilares del sistema científico argentino, desde el desarrollo de la física en Bariloche hasta la creación del Instituto de Matemática, Astronomía y Física de Córdoba, antecedente de la actual FaMAF. Su nombre continúa allí: existe actualmente el Instituto de Física Enrique Gaviola, dependiente de la UNC y del CONICET. En 1983, cuando ya tenía más de 80 años, recibió uno de los reconocimientos más importantes de su vida: el Premio Konex de Platino en Física y Astronomía, distinción que lo ubicó entre las figuras centrales de la ciencia argentina. Y existe un homenaje todavía más extraordinario. En 1981, cuando Gaviola aún vivía, el asteroide 2504 Gaviola, descubierto en 1967, recibió su nombre. Así, aquel niño nacido en La Reducción, en una Mendoza rural que comenzaba el siglo XX, terminó unido literalmente al cielo que había dedicado buena parte de su vida a estudiar. Cuando murió aquel 7 de agosto de 1989, desapareció mucho más que un físico o un astrónomo: se fue uno de los hombres que intentaron demostrar que la Argentina podía producir ciencia original, construir instrumentos de avanzada, formar investigadores y dialogar de igual a igual con los grandes centros científicos del mundo. Enrique Gaviola salió de Rivadavia, llegó a las aulas de Einstein, ayudó a levantar observatorios, formó científicos y dejó una huella que todavía atraviesa universidades, laboratorios… y hasta el espacio. #EnriqueGaviola #Mendoza #Rivadavia #LaReducción #HistoriaDeMendoza #MendozAntigua #CienciaArgentina #Astronomía #Física #AlbertEinstein #BosqueAlegre #ObservatorioDeCórdoba #HistoriaArgentina #CientíficosArgentinos #Astrofísica #ArgentineScience #ArgentineHistory #Astronomy #Physics #ScienceHistory #Astrophysics #EnriqueGaviola #MendozaArgentina #HistoryOfScience
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
etiquetas
- Efemérides (9223)
- Otras Provincias (4662)
- Curiosidades Históricas (2906)
- Década de 1920 (2721)
- otros paises (2479)
- Década de 1930 (2391)
- Década de 1910 (1963)
- Sociales (1885)
- Década de 1970 (1810)
- Década de 1900 (1622)
- Década de 1940 (1509)
- Publicidades (1393)
- Deportes en el Recuerdo (1344)
- Década de 1950 (1227)
- Videos (1142)
- Década de 1960 (906)
- Década de 1980 (854)
- Letra chica (708)
- antes de 1900 (659)
- Moda (635)
- Vendimia (603)
- graduados (398)
- solo mujer (286)
- frases (251)
- Conociendo Mendoza (247)
- policiales (238)
- hechos hist. de Mza (221)
- Pioneros de la Vitivinicultura en Mendoza (216)
- Década de 1990 (209)
- Mendoza desde Arriba (111)
- Toponimias (87)
- década del 2000 (77)
- portadas (46)
- coloreadas (37)
- el mundo desde arriba (31)
- bienes patrimoniales (25)
- Constitución de Mendoza (12)
- boletin oficial (12)
- gastronomia (11)
- Joyas sobre Ruedas (5)
- edificios religiosos (3)
viernes, 7 de agosto de 2026
7 DE AGOSTO DE 1989: MURIÓ EN MENDOZA ENRIQUE GAVIOLA, EL GENIO QUE ESTUDIÓ CON EINSTEIN, REVOLUCIONÓ LOS TELESCOPIOS Y HOY TIENE SU NOMBRE VIAJANDO ENTRE LOS ASTEROIDES
El 7 de agosto de 1989, en la ciudad de Mendoza, murió a los 88 años Ramón Enrique Gaviola, uno de los científicos argentinos más extraordinarios del siglo XX y, paradójicamente, una figura todavía desconocida para buena parte del público. Había nacido el 31 de agosto de 1900 en La Reducción, Rivadavia, en el Este mendocino, y falleció apenas 24 días antes de cumplir 89 años. Su trayectoria resulta difícil de resumir: salió de Mendoza, se formó en algunos de los centros científicos más importantes del planeta, compartió aulas y laboratorios con protagonistas de la revolución de la física moderna, transformó la astronomía argentina y terminó siendo homenajeado incluso fuera de la Tierra: un asteroide lleva su apellido. Gaviola había estudiado inicialmente agrimensura en la Universidad Nacional de La Plata. Allí descubrió que su verdadera pasión era la física y, siguiendo el consejo del físico alemán Richard Gans, emprendió en 1922 un viaje extraordinario para un joven argentino de aquella época: se marchó a Alemania. Pasó por Göttingen y Berlín justo cuando estaba naciendo la nueva física del siglo XX. Entre sus profesores y referentes aparecieron nombres que hoy parecen sacados de una enciclopedia de la ciencia: Max Born, Max Planck, Max von Laue, James Franck, Lise Meitner y Albert Einstein. Documentación conservada en el Archivo Histórico de la Biblioteca Leo Falicov del Instituto Balseiro permite reconstruir aquella formación excepcional; incluso se conservan sus libretas universitarias de esos años. En 1926 completó sus estudios en Berlín con una calificación sobresaliente. Pero Gaviola no quiso limitarse a ser un argentino brillante trabajando en los grandes laboratorios del extranjero. Regresó y comenzó una batalla mucho más difícil: construir ciencia de primer nivel dentro de la Argentina. Sus investigaciones en óptica fueron especialmente importantes. Junto con Ricardo Platzeck desarrolló el llamado método de la cáustica para controlar con enorme precisión las superficies de los grandes espejos astronómicos. La técnica alcanzó repercusión internacional y fue utilizada en el proceso relacionado con el monumental espejo de 5 metros del telescopio de Monte Palomar, uno de los instrumentos astronómicos más célebres del siglo XX. Ambos científicos también desarrollaron innovaciones en espectrografía estelar, fortaleciendo una escuela argentina de óptica que llegó a tener reconocimiento internacional. Su gran escenario argentino sería el Observatorio Astronómico de Córdoba, que dirigió entre 1940 y 1947 y nuevamente entre 1956 y 1957. Bajo su conducción pudo finalmente ponerse en funcionamiento la Estación Astrofísica de Bosque Alegre, inaugurada en 1942, cuyo telescopio reflector de 1,54 metros se encontraba entre los mayores del hemisferio sur y entre los grandes instrumentos de observación de su tiempo. Aquel observatorio permitió que la Argentina realizara investigación astrofísica competitiva a escala internacional. Gaviola también estudió la extraordinaria estrella Eta Carinae y su nebulosa, a cuya peculiar estructura terminó asociándose el nombre de “Homúnculo”, utilizado desde entonces por los astrónomos. Su legado, sin embargo, fue mucho más allá de telescopios y ecuaciones. Durante la persecución nazi europea colaboró para facilitar la llegada a Sudamérica de científicos en peligro. Uno de los casos mejor documentados fue el del físico Guido Beck, quien llegó a la Argentina en 1943 invitado por Gaviola y se incorporó al Observatorio de Córdoba. Alrededor de ellos se formaría una generación extraordinaria en la que aparecieron nombres como José Antonio Balseiro, Mario Bunge y Ernesto Sábato. Gaviola y Beck fueron asimismo protagonistas de la creación de la Asociación Física Argentina, fundada en 1944, una institución decisiva para consolidar profesionalmente la física en el país. También estuvo vinculado al nacimiento de instituciones que terminarían convirtiéndose en pilares del sistema científico argentino, desde el desarrollo de la física en Bariloche hasta la creación del Instituto de Matemática, Astronomía y Física de Córdoba, antecedente de la actual FaMAF. Su nombre continúa allí: existe actualmente el Instituto de Física Enrique Gaviola, dependiente de la UNC y del CONICET. En 1983, cuando ya tenía más de 80 años, recibió uno de los reconocimientos más importantes de su vida: el Premio Konex de Platino en Física y Astronomía, distinción que lo ubicó entre las figuras centrales de la ciencia argentina. Y existe un homenaje todavía más extraordinario. En 1981, cuando Gaviola aún vivía, el asteroide 2504 Gaviola, descubierto en 1967, recibió su nombre. Así, aquel niño nacido en La Reducción, en una Mendoza rural que comenzaba el siglo XX, terminó unido literalmente al cielo que había dedicado buena parte de su vida a estudiar. Cuando murió aquel 7 de agosto de 1989, desapareció mucho más que un físico o un astrónomo: se fue uno de los hombres que intentaron demostrar que la Argentina podía producir ciencia original, construir instrumentos de avanzada, formar investigadores y dialogar de igual a igual con los grandes centros científicos del mundo. Enrique Gaviola salió de Rivadavia, llegó a las aulas de Einstein, ayudó a levantar observatorios, formó científicos y dejó una huella que todavía atraviesa universidades, laboratorios… y hasta el espacio. #EnriqueGaviola #Mendoza #Rivadavia #LaReducción #HistoriaDeMendoza #MendozAntigua #CienciaArgentina #Astronomía #Física #AlbertEinstein #BosqueAlegre #ObservatorioDeCórdoba #HistoriaArgentina #CientíficosArgentinos #Astrofísica #ArgentineScience #ArgentineHistory #Astronomy #Physics #ScienceHistory #Astrophysics #EnriqueGaviola #MendozaArgentina #HistoryOfScience
Etiquetas:
Efemérides
Mendoza, Argentina
Mendoza, Capital, Mendoza, Argentina
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
.jpg)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario