viernes, 7 de agosto de 2026

DE CASEROS A PAVÓN: CUANDO LA MASONERÍA SENTÓ BAJO EL MISMO TECHO A LOS HOMBRES QUE SE DISPUTABAN LA ARGENTINA


La caída de Juan Manuel de Rosas en Caseros, el 3 de febrero de 1852, no significó simplemente el final de un gobierno: abrió una década feroz en la que Buenos Aires y la Confederación se enfrentaron por una cuestión decisiva: quién iba a construir, controlar y dirigir la nueva Argentina. Y en medio de aquella batalla política apareció con enorme fuerza una forma de sociabilidad que reuniría a militares, comerciantes, abogados, intelectuales, funcionarios y dirigentes que muchas veces eran enemigos fuera de sus templos: la masonería. Conviene comenzar derribando un mito. La masonería no “llegó” exactamente después de Caseros. La investigación histórica reciente sitúa la consolidación de logias organizadas en Buenos Aires en la década de 1850 y registra una primera experiencia francesa, L’Amie des Naufragés, hacia 1850, formada principalmente por extranjeros; pocos años después surgió la inglesa Excelsior Nº 617. Tras Caseros, sin embargo, se produjo un verdadero fervor asociativo: entre 1856 y 1857 aparecieron numerosas logias tanto en Buenos Aires como en territorios de la Confederación, y esas redes comenzaron a atraer a miembros de las elites políticas, comerciales y militares. En ese escenario surgió Unión del Plata, la primera gran experiencia integrada fundamentalmente por argentinos. Aquí existe incluso una pequeña diferencia entre las fuentes: el Museo Histórico Sarmiento fecha su fundación el 29 de diciembre de 1855, cuando Domingo Faustino Sarmiento y otros catorce masones la organizaron en Buenos Aires; estudios académicos sitúan su consolidación como logia argentina en 1856. Sarmiento ya había sido iniciado el 31 de julio de 1854 en la Logia Unión Fraternal de Valparaíso, Chile, y en Unión del Plata actuó como primer orador. El gran salto ocurrió el 11 de diciembre de 1857. Siete logias —Unión del Plata, Confraternidad Argentina, Consuelo del Infortunio, Tolerancia, Regeneración, Lealtad y Constancia— sellaron un pacto y constituyeron la Gran Logia de la Argentina, eligiendo como primer Gran Maestre al abogado cordobés José Roque Pérez. La institución adquiría por primera vez una estructura nacional capaz de conectar grupos dispersos. Su primera sede funcionó en el lugar donde hoy se levanta el Banco Nación, frente a Plaza de Mayo, en el edificio del antiguo Teatro Colón. Pero lo verdaderamente extraordinario sucedería en 1860. El 21 de julio, una gran asamblea masónica confirió el grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado a cinco hombres que representaban algunos de los sectores políticos y militares más poderosos del país: Santiago Derqui, Bartolomé Mitre, Domingo Faustino Sarmiento, Juan Andrés Gelly y Obes y Justo José de Urquiza. No se trata de una leyenda: la Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia conserva catalogado el discurso impreso pronunciado por José Roque Pérez aquella misma noche con motivo de la ceremonia. La escena es formidable: Mitre y Urquiza podían encontrarse enfrentados por el futuro político de la República y, al mismo tiempo, reconocerse como hermanos dentro de una organización común. Derqui era presidente de la Confederación; Mitre gobernaba Buenos Aires; Urquiza seguía siendo el gran jefe político del federalismo entrerriano; Sarmiento avanzaba hacia el centro de la política nacional. Las logias podían funcionar como espacios de conversación y construcción de relaciones en una sociedad donde los vínculos personales eran decisivos. La historiografía académica ha mostrado que esas redes no servían únicamente para discutir filosofía: también facilitaban contactos políticos, sociales, culturales y comerciales, incluso a lo largo de los ríos Paraná y Uruguay. Y entonces apareció Pavón. El 17 de septiembre de 1861 los ejércitos de Mitre y Urquiza volvieron a enfrentarse. La caballería confederal había obtenido ventajas importantes en los flancos, mientras su centro era derrotado por la infantería porteña. Urquiza abandonó finalmente el campo sin comprometer a fondo buena parte de sus fuerzas. La consecuencia fue gigantesca: la Confederación terminó desintegrándose y Buenos Aires pasó a ocupar una posición dominante en la organización nacional. Durante generaciones se habló del “misterio de Pavón”. Una interpretación sostenida dentro de la propia tradición masónica atribuyó la decisión de Urquiza a la fraternidad existente entre los protagonistas o a gestiones de pacificación desarrolladas por José Roque Pérez. Pero aquí hay que separar un hecho probado de una hipótesis seductora: está perfectamente documentado que Mitre, Urquiza, Sarmiento y Derqui compartieron aquella ceremonia masónica de 1860; no existe, en cambio, documentación concluyente que demuestre que una orden masónica provocó la retirada de Urquiza en Pavón. La relación resulta fascinante, pero convertirla automáticamente en explicación de la batalla sería ir más allá de las pruebas disponibles. Después de Pavón comenzó una transformación enorme y también violenta. Mitre llegó a la presidencia en 1862 y el Estado nacional extendió su autoridad sobre las provincias, mientras diversas resistencias federales —entre ellas las encabezadas por el Chacho Peñaloza— fueron combatidas militarmente. El proyecto liberal defendía Constitución, inmigración, comercio, educación y modernización institucional, pero convivió con guerras civiles, centralización política y fuertes conflictos entre Buenos Aires y buena parte del interior. Reducir todo ese proceso a una conspiración masónica sería simplificarlo demasiado; ignorar las redes masónicas que vinculaban a muchos de sus protagonistas también sería borrar una parte real de la historia. Con los años la masonería se expandió todavía más. Desde 1867 se consolidaron logias italianas en Buenos Aires y las asociaciones masónicas participaron en iniciativas educativas, filantrópicas y de asistencia. Estudios académicos han documentado también sus conexiones con el liberalismo y con proyectos de secularización de la sociedad. Décadas después llegarían debates como la Ley 1420 de 1884, que estableció la educación primaria obligatoria, gratuita y gradual, y la creación del Registro Civil en ese mismo año. Fueron procesos políticos mucho más amplios que la masonería, pero numerosos masones participaron activamente del clima intelectual que los impulsó. Incluso Sarmiento ofrece una paradoja reveladora: antes de asumir la Presidencia en 1868 decidió apartarse temporalmente de la actividad masónica, precisamente para evitar que sus compromisos particulares fueran confundidos con las obligaciones del jefe de Estado. Años más tarde regresó y el 12 de mayo de 1882 llegó a convertirse en Gran Maestre de la masonería argentina. Y José Roque Pérez, aquel hombre que había organizado la Gran Logia, terminó protagonizando una historia todavía más extraordinaria. Durante la devastadora epidemia de fiebre amarilla de Buenos Aires de 1871, permaneció en la ciudad auxiliando a los enfermos cuando miles escapaban. Se contagió y murió el 26 de marzo. Juan Manuel Blanes lo inmortalizó junto al médico Manuel Argerich en su célebre cuadro “Un episodio de la fiebre amarilla”. La masonería argentina del siglo XIX fue, por lo tanto, mucho más interesante que cualquier teoría conspirativa: fue una poderosa red de sociabilidad donde coincidieron enemigos políticos, presidentes, gobernadores, militares, comerciantes e intelectuales mientras el país definía sus fronteras internas, sus instituciones y su identidad. Estudiarla no demuestra la existencia de una mano invisible que manejara todos los acontecimientos; permite comprender algo quizá más fascinante: que algunos de los hombres que se enfrentaban públicamente por el control de la República compartían, detrás de otras puertas, rituales, vínculos, ideas y una misma fraternidad. #Masonería #MasoneríaArgentina #HistoriaArgentina #Caseros #BatallaDePavón #Urquiza #BartoloméMitre #Sarmiento #JoséRoquePérez #ConfederaciónArgentina #BuenosAires #SigloXIX #Historia #HistoriaOculta #Efemérides #Freemasonry #ArgentineHistory #ArgentinaHistory #History #Freemasons #BattleOfPavon #Sarmiento #Urquiza #HistoricalArgentina

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