El 11 de julio de 1822, apenas dos semanas antes de la célebre entrevista entre José de San Martín y Simón Bolívar, Guayaquil se convirtió en el escenario de una silenciosa batalla política que terminaría modificando el equilibrio de poder de toda Sudamérica. Bolívar llegó desde Quito acompañado por una importante fuerza militar —las fuentes discrepan sobre su magnitud, desde unos 2.000 hasta varios miles de hombres— y, dos días después, asumió de hecho la autoridad política y militar sobre una provincia que desde octubre de 1820 se había proclamado independiente de España y todavía discutía su destino definitivo. La jugada tuvo enorme trascendencia porque San Martín ya había comunicado que viajaría desde el Callao para encontrarse con Bolívar. En una carta había anunciado que partiría antes del 18 de julio pensando incluso en dirigirse hacia Quito. Pero cuando finalmente llegó frente a Guayaquil, el tablero había cambiado: Bolívar ya estaba allí y la autoridad local encabezada por José Joaquín de Olmedo había perdido el control efectivo de la situación. Un reciente estudio de la Universidad Nacional de Lanús, basado entre otras fuentes en los recuerdos del mendocino Gerónimo Espejo, señala que Bolívar entró triunfalmente el 11 de julio y que inmediatamente asumió el mando haciendo cesar a la Junta de Gobierno. ¿Era Guayaquil peruana, colombiana o debía continuar independiente? Allí comienza una de las grandes controversias. No existía una opinión unánime entre los guayaquileños. Había partidarios de conservar la independencia, sectores favorables a unirse al Perú y otros que defendían la incorporación a la Gran Colombia. San Martín sostenía públicamente el principio de que los pueblos debían decidir su destino; Bolívar, en cambio, consideraba estratégica e históricamente indispensable la incorporación de Guayaquil a Colombia. Antes incluso de encontrarse con San Martín había expresado por carta que consideraba a la provincia perteneciente a Colombia. Cuando San Martín desembarcó el 26 de julio, Bolívar hizo evidente que para él la cuestión prácticamente estaba resuelta. La investigación publicada en Desde el Sur recoge una frase atribuida al Libertador durante la recepción: “Suelo colombiano te recibe”. Era mucho más que una fórmula protocolar: expresaba quién ejercía ya el poder sobre la ciudad. La incorporación formal de Guayaquil a la Gran Colombia llegaría pocos días después, el 31 de julio de 1822. Pero detrás del problema territorial existía otro conflicto todavía más urgente: Perú seguía en guerra. San Martín tenía dificultades políticas, financieras y militares y necesitaba refuerzos para enfrentar al poderoso ejército realista que permanecía en la sierra. Y allí pesaba un antecedente fundamental: meses antes, el Protector había enviado hacia Ecuador una División del Perú dirigida por Andrés de Santa Cruz, formada por peruanos y efectivos de otras procedencias, que combatió junto a las fuerzas de Antonio José de Sucre. Sus hombres participaron en Riobamba, el 21 de abril, y en Pichincha, el 24 de mayo de 1822, victoria decisiva para liberar Quito. El propio gobierno argentino recuerda la presencia de granaderos argentinos, orientales, chilenos, peruanos y colombianos en aquella campaña. San Martín esperaba entonces una reciprocidad militar considerable. La historiografía académica confirma que buscaba de Bolívar “auxilio” de tropas y armas y entendía ese apoyo como una justa compensación por la división enviada anteriormente a colaborar con Sucre. Sin embargo, la cantidad que Bolívar estaba dispuesto a proporcionar resultó insuficiente para las necesidades que San Martín calculaba. Las cifras son discutidas: distintas cartas y estudios hablan de contingentes colombianos que oscilan aproximadamente entre 1.800 y 2.600 efectivos, mientras el ejército realista que debía enfrentarse en Perú seguía siendo formidable. Aquí aparece una importante corrección respecto de algunas versiones populares del episodio: la División de Santa Cruz no quedó simplemente “secuestrada” para siempre por Bolívar. Documentación sobre su itinerario indica que sus unidades comenzaron a desplazarse de regreso hacia Perú tras la campaña de Quito; el propio Santa Cruz se encontraba pasando por la zona de Cuenca en julio. Lo que sí existió fue demora, tensión y una profunda discusión sobre los refuerzos que Colombia debía aportar ahora al frente peruano. Finalmente, los dos gigantes se encontraron los 26 y 27 de julio de 1822. Y aquí la historia se vuelve extraordinariamente misteriosa: no hubo acta oficial ni testigos dentro de las conversaciones privadas. Un estudio académico moderno concluye que fueron varias reuniones y que lo conversado debe reconstruirse mediante cartas y testimonios posteriores. Los grandes asuntos parecen haber sido la terminación de la guerra del Perú, la organización política de los nuevos Estados, la ayuda militar y, directa o indirectamente, el problema de Guayaquil. Décadas después, San Martín explicó al presidente peruano Ramón Castilla que aquella entrevista lo había convencido de que su propia presencia constituía un obstáculo para que Bolívar trasladara plenamente su ejército al Perú. Su decisión fue extraordinaria: en lugar de disputar el liderazgo militar de la revolución continental, se retiraría de escena. La alternativa de una rivalidad abierta entre los dos ejércitos libertadores podía ser desastrosa cuando todavía quedaban poderosas fuerzas españolas por derrotar. Por eso Guayaquil no fue simplemente el célebre abrazo de dos héroes que muestran las pinturas. Fue también una formidable partida de ajedrez político y militar. Bolívar llegó primero, impuso una realidad sobre el terreno y terminó encabezando la fase final de la guerra en Perú. San Martín comprendió que dos grandes centros de autoridad podían terminar chocando y decidió apartarse. La historia puede discutir todavía si aquello fue una maniobra legítima, una imposición política, una necesidad estratégica o una demostración de poder. Lo que resulta difícil discutir es el resultado: cuando San Martín llegó a Guayaquil, Bolívar ya había movido sus piezas. Y pocas semanas después, uno de los dos Libertadores abandonaría definitivamente el centro del escenario sudamericano. #SanMartín #SimónBolívar #Guayaquil #EntrevistaDeGuayaquil #Independencia #HistoriaArgentina #HistoriaDelPerú #HistoriaDeEcuador #GranColombia #EjércitoDeLosAndes #Pichincha #Riobamba #MendozAntigua #HistoriaSudamericana #Libertadores #JoseDeSanMartin #SimonBolivar #GuayaquilInterview #SouthAmericanHistory #LatinAmericanHistory #IndependenceWars #History #Liberators

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