domingo, 23 de agosto de 2026

🔥🇦🇷 SAN MARTÍN DESPUÉS DE LA GLORIA: 26 AÑOS LEJOS DE SU PATRIA, UN REGRESO FRUSTRADO Y TRES DÉCADAS DE ESPERA PARA VOLVER A BUENOS AIRES


La historia escolar nos enseñó al San Martín de San Lorenzo, del Ejército de los Andes, de Chacabuco, Maipú y la liberación del Perú. Mucho menos se habló, en cambio, del hombre que apareció después de la gloria: el veterano enfermo, padre, abuelo y emigrado que pasó buena parte de sus últimos 26 años al otro lado del Atlántico, siguiendo desde miles de kilómetros las convulsiones de la tierra que había ayudado a independizar. Después de entrevistarse con Simón Bolívar en Guayaquil, San Martín renunció en septiembre de 1822 a sus poderes en Perú y comenzó lentamente su retirada de la primera línea política y militar. Volvió a Chile y, gravemente enfermo, terminó llegando a Mendoza a comienzos de 1823. Allí, en la provincia donde había organizado el Ejército de los Andes y donde había nacido su hija Mercedes en 1816, recibió una de las noticias más dolorosas de su vida: Remedios de Escalada había muerto en Buenos Aires. El 4 de diciembre de 1823 finalmente arribó a la capital y encontró un clima político cada vez más hostil. El 10 de febrero de 1824 se embarcó hacia Europa con Merceditas, de apenas siete años. Su intención inicial no era desaparecer para siempre: desde el propio barco escribió que esperaba regresar aquel mismo año. No ocurrió. En Europa vivió primero en Londres y Bruselas. A fines de 1828 creyó que había llegado el momento de volver. Cruzó nuevamente el Atlántico, pero mientras viajaba se enteró de la revolución encabezada por Juan Lavalle y del fusilamiento de Manuel Dorrego. En febrero de 1829 llegó frente a Buenos Aires y tomó una decisión extraordinaria: no desembarcó. Prefirió pasar a Montevideo antes que convertirse en protagonista de una guerra entre argentinos. Incluso rechazó propuestas para intervenir en la lucha política y militar. En abril volvió a Europa. Nunca más pisaría el territorio argentino. Su largo alejamiento, sin embargo, no fue el aislamiento absoluto que a veces construyó la leyenda. En Francia formó alrededor de Mercedes, Mariano Balcarce y sus nietas un núcleo familiar muy unido; sobrevivió junto con su hija a una epidemia de cólera, entabló una estrecha amistad con el financista Alejandro Aguado —antiguo compañero suyo en España— y recibió en Grand Bourg a argentinos y americanos que querían conocer al mítico Libertador, entre ellos Domingo Faustino Sarmiento, Juan Bautista Alberdi y el general Guillermo Miller. Tampoco dejó de pensar en América: durante los bloqueos europeos al Río de la Plata ofreció nuevamente sus servicios y siguió escribiendo sobre la soberanía argentina. En 1844 dejó redactado de su puño y letra un testamento de apenas unas pocas cláusulas que contiene dos decisiones extraordinarias: prohibió pompas funerarias y legó a Juan Manuel de Rosas el sable que lo había acompañado durante la Guerra de la Independencia, como reconocimiento por la defensa de la soberanía frente a las potencias extranjeras. También manifestó su deseo de que su corazón descansara en Buenos Aires. Para 1848 el viejo general tenía la salud seriamente deteriorada y estaba casi ciego debido a cataratas. La revolución que sacudió Francia aquel año llevó a la familia a dejar Grand Bourg y trasladarse a Boulogne-sur-Mer, frente al Canal de la Mancha. Allí alquilaron un piso en la casa del abogado Adolphe Gérard. Dos años después llegó el final. El sábado 17 de agosto de 1850, a las tres de la tarde, José de San Martín murió a los 72 años acompañado por Mercedes, Mariano Balcarce, sus nietas y el médico que lo asistía. El representante chileno Francisco Javier Rosales resumió aquella escena diciendo que había terminado sus días con la serenidad de un hombre justo, rodeado por su familia. Pero ni siquiera muerto terminó su viaje. Su cuerpo embalsamado fue depositado primero en Boulogne-sur-Mer y en 1861 trasladado a la bóveda de la familia Balcarce en Brunoy. Una ley de 1864 autorizó los gastos de la repatriación, pero todavía pasarían años. En 1877 el presidente Nicolás Avellaneda impulsó finalmente una campaña nacional para traerlo de regreso. El 21 de abril de 1880 sus restos fueron embarcados en El Havre a bordo del transporte Villarino de la Armada Argentina. Después de recibir homenajes en Montevideo, el féretro arribó a Buenos Aires el 28 de mayo. Habían transcurrido casi 56 años desde aquella partida con Merceditas y exactamente tres décadas desde su muerte. Avellaneda, Domingo Faustino Sarmiento y el representante peruano Evaristo Gómez Sánchez pronunciaron discursos durante una recepción multitudinaria. Para Sarmiento, aquellas cenizas pertenecían al hombre que había asegurado la independencia y contribuido a darle a la Argentina rango de nación. Desde entonces sus restos descansan en el mausoleo de la Catedral Metropolitana, bajo la custodia simbólica de los Granaderos. A 176 años de su muerte, quizá ésta sea una de las dimensiones más humanas de San Martín: ganó batallas gigantescas, gobernó, liberó pueblos y pudo acumular poder, pero eligió retirarse antes que combatir contra sus propios compatriotas. Su última gran odisea no tuvo cañones ni cargas de caballería. Fue la de un hombre que cruzó otra vez el océano, vio frustrado su regreso, envejeció lejos de Mendoza y de Buenos Aires, perdió progresivamente la vista y murió rodeado por su familia, mientras continuaba pendiente de América. Después de cruzar los Andes para liberar medio continente, le quedaba todavía un último viaje: regresar muerto a la tierra a la que nunca había dejado de mirar. 🇦🇷⚔️ #JoséDeSanMartín #GeneralSanMartín #PadreDeLaPatria #LibertadorDeAmérica #HistoriaArgentina #HistoriaDeMendoza #Mendoza #EjércitoDeLosAndes #BoulogneSurMer #Repatriación #Patria #Efemérides #MendozAntigua #ArgentineHistory #JoseDeSanMartin #LiberatorOfAmerica #History #Argentina #SouthAmericanHistory #LatinAmericanHistory (Fuente: https://www.mdzol.com/sociedad/la-odisea-san-martin-n1591322. Por Gustavo Capone)


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