domingo, 26 de julio de 2020

26 DE JULIO DE 1875: NACIÓ ANTONIO MACHADO — EL POETA QUE CONVIRTIÓ EL DOLOR DE ESPAÑA EN PALABRAS ETERNAS


El 26 de julio de 1875, en una vivienda del sevillano Palacio de las Dueñas, nació Antonio Cipriano José María Machado Ruiz, uno de los grandes pilares de la poesía española contemporánea. Su infancia quedó unida para siempre a los patios, las fuentes y los limoneros de Sevilla, pero cuando tenía ocho años su familia se trasladó a Madrid. Allí estudió en la Institución Libre de Enseñanza, espacio decisivo para su formación intelectual, basado en la libertad de pensamiento, la cultura y la renovación pedagógica. La estabilidad familiar pronto comenzó a derrumbarse: su padre, el abogado y reconocido folclorista Antonio Machado Álvarez, viajó a Puerto Rico buscando aliviar las dificultades económicas, enfermó gravemente y murió en 1893; tres años después falleció también su abuelo, agravando la precariedad de la familia.
Antonio se sumergió entonces en la bohemia madrileña, frecuentó cafés, tertulias y teatros, y llegó a trabajar como actor en la compañía de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza. En 1899 viajó a París junto a su hermano Manuel y trabajó como traductor para la editorial Garnier; regresó en 1902, conoció a Rubén Darío y, nuevamente en Madrid, entabló amistad con Juan Ramón Jiménez. En 1903 publicó Soledades, obra de sensibilidad modernista y simbolista que amplió en 1907 con Soledades, galerías y otros poemas. Ese mismo año obtuvo una plaza como profesor de francés en Soria. Allí no solo descubrió el paisaje castellano que transformaría profundamente su poesía, sino también a Leonor Izquierdo, hija de los propietarios de la pensión donde vivía. Se casaron el 30 de julio de 1909, cuando ella acababa de cumplir quince años. En 1911 viajaron a París gracias a una beca concedida a Machado para ampliar sus estudios; allí Leonor sufrió una grave crisis de tuberculosis y ambos regresaron precipitadamente a Soria. Murió el 1 de agosto de 1912, pocos días después de que llegaran los primeros ejemplares de Campos de Castilla, libro que Antonio alcanzó a dedicarle y entregar en sus manos. Aquella pérdida lo dejó devastado y lo obligó a abandonar una ciudad cargada de recuerdos. Trasladado a Baeza, y más tarde a Segovia, continuó enseñando, estudiando filosofía y escribiendo sobre el paisaje, el paso del tiempo, la identidad española, la soledad y la muerte. En 1927 fue elegido miembro de la Real Academia Española, aunque nunca llegó a ocupar oficialmente la silla V. Un año después conoció a la poeta Pilar de Valderrama, la misteriosa “Guiomar” de sus versos, con quien mantuvo durante años una relación secreta, principalmente epistolar e idealizada. También escribió teatro junto a su hermano Manuel, colaboración de la que surgieron obras como La Lola se va a los puertos y La duquesa de Benamejí. Machado recibió con esperanza la proclamación de la Segunda República: el 14 de abril de 1931 participó en el izamiento de la bandera tricolor en el Ayuntamiento de Segovia. En 1932 regresó a Madrid para ejercer como catedrático de francés en el Instituto Calderón de la Barca y colaborar en la organización del teatro popular de las Misiones Pedagógicas; no fue, como suele afirmarse, profesor de la Universidad de Madrid. Cuando el golpe militar de julio de 1936 desembocó en la Guerra Civil, puso su palabra al servicio de la legalidad republicana. Fue evacuado de Madrid a Valencia a finales de ese año, participó en 1937 en el Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura y, ante el avance de las tropas franquistas, se trasladó a Barcelona en 1938. El 22 de enero de 1939 comenzó su último viaje. Anciano antes de tiempo, enfermo y acompañado por su madre, atravesó bajo el frío y la lluvia una frontera desbordada por miles de refugiados. Llegó sin recursos a Collioure, en el sur de Francia, y fue alojado en el modesto Hotel Bougnol-Quintana. Allí murió el 22 de febrero de 1939; su madre, Ana Ruiz, falleció apenas tres días después. En uno de los bolsillos del abrigo del poeta encontraron un papel con su último verso: “Estos días azules y este sol de la infancia”. Antonio Machado dejó mucho más que una colección de poemas: dejó una manera profundamente humana de mirar el mundo. Desde A un olmo seco y La saeta hasta Retrato, El crimen fue en Granada y aquellos inolvidables Proverbios y cantares que enseñaron que el camino se construye al andar, su voz continúa atravesando generaciones. Murió derrotado por el exilio, pero sus palabras vencieron al tiempo: España perdió a un hombre en Collioure y la literatura universal ganó un poeta eterno. #AntonioMachado #Efemérides #Historia #PoesíaEspañola #LiteraturaEspañola #GeneraciónDel98 #CamposDeCastilla #CaminanteNoHayCamino #LaSaeta #Soria #Sevilla #Collioure #MemoriaHistórica #Cultura #PoetasEternos #SpanishPoetry #SpanishLiterature #PoetryHistory #GenerationOf98 #LiteraryLegacy #HistoricalMemory #PoetryLovers #OnThisDay #EternalPoetry

26 Y 27 DE JULIO DE 1822: DOS LIBERTADORES, UN CONTINENTE EN JUEGO — GUAYAQUIL CAMBIÓ EL DESTINO DE AMÉRICA


El 26 de julio de 1822, en el estratégico puerto de Guayaquil, quedaron frente a frente los dos hombres que habían llevado la revolución independentista desde extremos opuestos del continente. José de San Martín llegaba desde el sur; Simón Bolívar avanzaba desde el norte. Durante dos jornadas, el 26 y el 27 de julio, mantuvieron extensas conversaciones privadas que marcarían un punto de inflexión en la lucha contra el poder español en Sudamérica. Bolívar se encontraba en pleno ascenso. Presidía la República de Colombia —conocida posteriormente como Gran Colombia— y sus fuerzas, comandadas por Antonio José de Sucre, acababan de vencer en Pichincha el 24 de mayo de 1822, asegurando la liberación de Quito. San Martín, por su parte, había dirigido el Cruce de los Andes, contribuido decisivamente a la independencia de Chile, organizado la expedición libertadora y proclamado la independencia del Perú el 28 de julio de 1821, asumiendo después el cargo de Protector. Sin embargo, la guerra estaba lejos de concluir: los realistas conservaban poderosos ejércitos en las regiones interiores peruanas, mientras escaseaban hombres, dinero, armas y respaldo político para continuar la campaña Guayaquil tampoco era un escenario neutral. Tras haberse independizado de España, sus habitantes se encontraban divididos entre conservar una autonomía propia, incorporarse a Colombia o vincularse con el Perú. Bolívar había llegado a la ciudad acompañado por miles de soldados y afirmado allí la autoridad colombiana pocos días antes del arribo de San Martín. De esta manera, el encuentro no solo debía resolver cómo terminar la guerra en el Perú: también involucraba el destino político de Guayaquil y el modelo de gobierno que adoptarían las nuevas naciones. Ambos libertadores compartían un objetivo gigantesco: expulsar definitivamente a los ejércitos españoles. Pero no imaginaban del mismo modo el futuro. San Martín consideraba que una monarquía constitucional podía ofrecerle al Perú una transición más estable y evitar nuevas guerras civiles. Bolívar defendía la organización republicana, aunque sostenía la necesidad de un poder ejecutivo fuerte y centralizado capaz de impedir la fragmentación y la anarquía. No se trataba simplemente de una disputa personal, sino de dos proyectos políticos nacidos de experiencias, ejércitos y realidades diferentes. Lo conversado continúa rodeado de misterio. Las reuniones se realizaron sin testigos, sin agenda oficial y sin acuerdos escritos, por lo que las palabras exactas de San Martín y Bolívar nunca pudieron reconstruirse completamente. Las versiones posteriores deben leerse con cautela, porque fueron alimentadas por cartas, memorias e interpretaciones muchas veces enfrentadas. Años después, San Martín afirmó que se había ofrecido sinceramente a servir bajo las órdenes de Bolívar y que terminó convencido de que su propia presencia dificultaba la llegada del ejército colombiano al Perú. Más allá de las discusiones historiográficas sobre los detalles de aquella propuesta, el resultado fue evidente: San Martín decidió apartarse y dejar una única conducción militar para la etapa final de la guerra. Regresó a Lima y el 20 de septiembre de 1822 instaló el primer Congreso Constituyente del Perú. Ante aquella representación nacional presentó su renuncia irrevocable al Protectorado y rechazó continuar al frente del ejército. En una carta dirigida a Bernardo O’Higgins expresó el cansancio acumulado después de décadas de servicio: “mi juventud fue sacrificada al servicio de los españoles, mi edad media al de mi patria”, y sostuvo que tenía derecho a disponer de su vejez. Aquella misma noche abandonó Lima y comenzó a retirarse de la vida pública. La lucha continuó bajo el liderazgo bolivariano. El 6 de agosto de 1824, Bolívar venció en Junín; el 9 de diciembre, Antonio José de Sucre comandó la victoria decisiva de Ayacucho, donde capituló el principal ejército realista del Perú. La obra iniciada desde el sur y el norte finalmente se unía en un mismo desenlace. Guayaquil no fue solamente la reunión de dos generales. Fue el instante en que dos trayectorias colosales se cruzaron y uno de los libertadores tomó la decisión más dolorosa de su carrera: renunciar al mando para evitar que una rivalidad entre patriotas pusiera en riesgo la independencia. San Martín se retiró sin coronas ni recompensas; Bolívar y Sucre continuaron hasta los campos de Junín y Ayacucho. Los tres, desde lugares diferentes, terminaron derribando el último gran poder militar español en Sudamérica. #SanMartín #SimónBolívar #EncuentroDeGuayaquil #Guayaquil #LibertadoresDeAmérica #IndependenciaDeAmérica #HistoriaArgentina #HistoriaLatinoamericana #GranColombia #IndependenciaDelPerú #AntonioJoséDeSucre #BatallaDeAyacucho #HistoriaDelPerú #HistoriaDeEcuador #LatinAmericanHistory #GuayaquilConference #SouthAmericanIndependence #LiberatorsOfAmerica #SimonBolivar #JoseDeSanMartin #BattleOfAyacucho #HistoryOfTheAmericas


26 DE JULIO DE 1952: A LAS 20:25 MURIÓ EVITA — LA MUJER QUE CONVIRTIÓ A LOS OLVIDADOS EN PROTAGONISTAS DE LA HISTORIA


El 26 de julio de 1952, cuando Eva Perón tenía apenas 33 años, una noticia transmitida por radio paralizó a la Argentina. A las 20:25 se había apagado la vida de una de las mujeres más influyentes, admiradas y combatidas del siglo XX argentino. Para millones era Evita, la mujer que había llevado las necesidades de trabajadores, ancianos, niños y familias humildes hasta el centro mismo del poder; para sus adversarios, representaba el rostro más desafiante de un movimiento político que estaba modificando profundamente la estructura social del país. Su muerte no puso fin a aquella disputa: la convirtió definitivamente en leyenda. Eva María Duarte había nacido el 7 de mayo de 1919 en Los Toldos, provincia de Buenos Aires. Era la menor de los cinco hijos de Juan Duarte y Juana Ibarguren y creció marcada por las dificultades económicas y por la discriminación que entonces pesaba sobre los hijos nacidos fuera del matrimonio. La muerte de su padre y las humillaciones sufridas por su familia dejaron en ella una memoria imborrable de la desigualdad. En 1935, con solo 15 años, partió hacia Buenos Aires para convertirse en actriz. Comenzó con pequeños papeles teatrales, atravesó pensiones, incertidumbre y largas esperas, pero consiguió abrirse camino en el cine y, especialmente, en el radioteatro. En 1943 ya tenía una presencia reconocida en la radio y participó en la fundación de la Asociación Radial Argentina, uno de los primeros espacios sindicales de los trabajadores de ese medio. El terremoto que destruyó San Juan en enero de 1944 cruzó para siempre su destino con el del coronel Juan Domingo Perón. Eva colaboró con la campaña solidaria destinada a los damnificados y ambos coincidieron en el gran festival realizado en el Luna Park. Comenzaron una relación, se casaron en 1945 y, después de la histórica movilización obrera del 17 de octubre, Perón se presentó a las elecciones presidenciales de 1946. Su triunfo convirtió a Eva en primera dama, aunque ella jamás se conformaría con ocupar un lugar meramente ceremonial. Sin desempeñar un ministerio ni un cargo electivo, estableció una relación directa con los sindicatos y con miles de personas que llegaban diariamente para pedir trabajo, medicamentos, vivienda o ayuda urgente. En 1948 comenzó a funcionar legalmente la institución que más tarde llevaría su nombre: la Fundación Eva Perón. Desde allí se construyeron hospitales, hogares de tránsito, escuelas, policlínicos, colonias de vacaciones y establecimientos de asistencia; también se otorgaron becas, viviendas, medicamentos, máquinas de coser, prótesis y elementos de primera necesidad. Aquella estructura social, celebrada por sus beneficiarios y cuestionada por sus opositores debido a su concentración de recursos y poder, modificó la manera en que el Estado se relacionaba con los sectores más vulnerables. No se trataba únicamente de entregar ayuda: Evita insistía en presentarla como un derecho ligado a la justicia social y no como una limosna. Su intervención también fue decisiva en la ampliación de la participación política femenina. La Ley 13.010, sancionada el 9 de septiembre de 1947 y promulgada días después, reconoció a las mujeres argentinas los mismos derechos políticos que a los varones. Aquella conquista culminaba décadas de lucha protagonizadas por sufragistas como Julieta Lanteri, Alicia Moreau, Elvira Rawson y Cecilia Grierson, pero Eva logró convertir esa antigua demanda en una prioridad nacional. En 1949 creó el Partido Peronista Femenino y organizó una extensa red de unidades básicas y delegadas censistas. El 11 de noviembre de 1951, más de cuatro millones de argentinas quedaron habilitadas para votar y ser elegidas por primera vez en unas elecciones nacionales. La Constitución de 1949 también incorporó la igualdad jurídica de los cónyuges y el reconocimiento de la patria potestad, avances que serían eliminados tras el golpe de Estado de 1955. En 1951, la Confederación General del Trabajo impulsó su candidatura a vicepresidenta. El llamado Cabildo Abierto del Justicialismo reunió a una multitud que le pidió aceptar, pero la resistencia de sectores militares y políticos, las disputas internas y el avance de un cáncer de cuello uterino terminaron frustrando aquella posibilidad. Eva anunció su renunciamiento el 31 de agosto. Ya gravemente enferma, continuó apareciendo en actos públicos y acompañó a Perón durante su segunda asunción presidencial, el 4 de junio de 1952. Menos de dos meses después, su cuerpo no resistió más. A las 21:36 de aquel 26 de julio, la cadena de radiodifusión comunicó que había fallecido “la Señora Eva Perón, Jefa Espiritual de la Nación”. El país entró en duelo y una multitud desbordó las calles para despedirla. Evita había vivido solamente 33 años, pero en apenas seis de actividad política intensa consiguió transformar para siempre el vínculo entre las mujeres, los trabajadores, los sectores populares y el poder. Amada con una devoción casi religiosa y rechazada con un odio igualmente extremo, continúa siendo una figura imposible de reducir a una sola interpretación. Su voz se apagó aquella noche de invierno, pero el nombre de Eva Perón quedó encendido en la memoria argentina. #EvaPerón #Evita #26DeJulio #HistoriaArgentina #Peronismo #JusticiaSocial #VotoFemenino #DerechosDeLasMujeres #FundaciónEvaPerón #MujeresEnLaHistoria #MemoriaHistórica #Argentina #EvaPeron #ArgentineHistory #WomensRights #SocialJustice #WomenInHistory #LatinAmericanHistory #HistoricalFigures #RememberingEvita


26 DE JULIO DE 1943: NACIÓ MICK JAGGER — EL HOMBRE QUE CONVIRTIÓ EL ESCENARIO EN UNA REVOLUCIÓN Y AL ROCK EN UNA ACTITUD ETERNA


El 26 de julio de 1943 nacía en Dartford, condado de Kent, Inglaterra, Michael Philip Jagger. Ochenta y tres años después, aquel joven aplicado que parecía destinado a una vida académica continúa siendo Mick Jagger: la voz, el cuerpo y la energía de una de las aventuras musicales más extraordinarias del siglo XX. No fue solamente el cantante de The Rolling Stones; creó una manera de moverse, provocar y dominar un escenario que sería imitada durante generaciones. Durante su infancia asistió a la Wentworth Primary School, donde coincidió con Keith Richards. Más tarde estudiaron en instituciones diferentes y perdieron el contacto, pero el destino volvió a reunirlos en 1961 en la estación ferroviaria de Dartford. Jagger llevaba discos de Muddy Waters y Chuck Berry; Richards reconoció inmediatamente aquellas grabaciones y descubrieron que compartían una pasión casi obsesiva por el blues y el rhythm and blues estadounidense. Ese encuentro casual terminó convirtiéndose en una de las sociedades creativas más trascendentes de la música popular. Mick había sido admitido en la prestigiosa London School of Economics, donde estudió finanzas y contabilidad. Durante un tiempo intentó sostener una doble vida: asistía a clases durante la semana y actuaba con su incipiente banda los fines de semana. Sin embargo, la música terminó imponiéndose y abandonó los estudios para concentrarse en el proyecto que comenzaba a tomar forma junto con Richards, Brian Jones, Ian Stewart y otros músicos del circuito londinense. El 12 de julio de 1962, apenas dos semanas antes de que Jagger cumpliera 19 años, el grupo ofreció su primera actuación pública bajo el nombre de The Rollin’ Stones en el Marquee Club de Londres. El nombre estaba inspirado en una canción de Muddy Waters y revelaba desde el comienzo la verdadera raíz del conjunto: el blues eléctrico afroamericano, el R&B y el rock and roll de Chuck Berry. Con el tiempo se sumarían Bill Wyman y Charlie Watts, consolidando la formación clásica que conquistaría el mundo. Aunque durante décadas fueron presentados como los rivales “peligrosos” de The Beatles, la relación entre ambos grupos también estuvo marcada por la admiración, la colaboración y una competencia creativa que enriqueció al rock británico. Una de las primeras canciones grabadas por los Stones, “I Wanna Be Your Man”, llevaba la firma de John Lennon y Paul McCartney. Años después, Paul incluso participaría como bajista invitado en una grabación de la banda, confirmando que aquella supuesta guerra entre Beatles y Stones fue mucho más compleja que una simple enemistad. El ascenso fue imparable. En 1964 llegaron sus primeros números uno británicos y, en 1965, canciones como “The Last Time” y “(I Can’t Get No) Satisfaction” demostraron que la dupla Jagger–Richards podía escribir sus propios himnos. Después aparecerían obras fundamentales como “Paint It, Black”, “Jumpin’ Jack Flash”, “Sympathy for the Devil”, “Gimme Shelter”, “Brown Sugar”, “Wild Horses” y “Angie”. El blues inicial se mezcló con psicodelia, country, soul, funk, punk y disco, pero la identidad de los Stones jamás desapareció. En el escenario, Jagger dejó de ser únicamente un cantante. Sus carreras de un extremo al otro, sus movimientos desafiantes, la forma de utilizar las manos, la mirada y la voz convirtieron cada concierto en un espectáculo físico. Mientras Richards construía riffs inolvidables, Jagger personificaba la provocación, la sensualidad y la rebeldía de una generación que ya no quería permanecer quieta. Cuando The Beatles se separaron en 1970, los Stones continuaron avanzando hasta transformarse en una de las bandas más longevas de la historia, sin perder sus raíces aunque cambiaran las modas y los integrantes. Jagger también desarrolló una carrera solista y colaboró con artistas de distintas generaciones. Grabó “State of Shock” con The Jacksons, convirtió “Dancing in the Street” junto con David Bowie en un éxito internacional y trabajó con músicos como Lenny Kravitz, Jeff Beck y Pete Townshend. Cada proyecto demostraba que su curiosidad musical iba mucho más allá de los límites de los Rolling Stones. Su vínculo con el cine comenzó con papeles audaces en Performance y Ned Kelly, continuó con películas como Freejack, Bent y The Man from Elysian Fields, y llegó incluso a la accidentada producción de Fitzcarraldo. Jagger alcanzó a rodar algunas escenas para la película de Werner Herzog, pero los retrasos del proyecto coincidieron con sus compromisos musicales y su personaje terminó siendo eliminado de la versión definitiva. Más tarde, mediante Jagged Films, participó en la producción de títulos como Enigma, donde además realizó una breve aparición. En 1989 ingresó junto con The Rolling Stones al Salón de la Fama del Rock and Roll. En 2003 recibió oficialmente el título de caballero por sus servicios a la música, convirtiéndose en Sir Mick Jagger. Era una imagen extraordinaria: el muchacho que alguna vez simbolizó la irreverencia frente al sistema era reconocido por la propia Corona británica. Mick Jagger no inventó el blues ni el rock and roll, pero los absorbió, los reinterpretó y les dio una presencia escénica universal. A los 83 años, su figura continúa representando movimiento, resistencia y una juventud que no depende de la edad. Porque mientras suenen aquellos riffs y una multitud grite “Satisfaction”, Jagger seguirá corriendo sobre el escenario de la historia. #MickJagger #TheRollingStones #HistoriaDelRock #RockAndRoll #Efemérides #UnDíaComoHoy #LeyendasDelRock #MúsicaEterna #KeithRichards #Satisfaction #CulturaRock #RockHistory #MusicHistory #RockLegend #ClassicRock #BritishRock #RollingStonesFans #OnThisDay #LegendarySinger #RockAndRollHistory

Estación La Plata a comienzos del siglo XX.


Banquete celebrando el día de la Paz Universal por el triunfo de los aliados, (Fin de la Primera Guerra Mundial) al que concurrieron los vecinos más prestigiosos de la ciudad de Villa María. (1918) Provincia de Córdoba


Un joven Diego Armando Maradona, firmando un autógrafo a un niño. s/f


Imágenes Históricas. La cara del SIDA, 1990

David Kirby murió rodeado de su familia. Pero la fotografía de Therese Frare del hombre de 32 años en su lecho de muerte hizo más que capturar el momento desgarrador. Humanizó el SIDA, la enfermedad que mató a Kirby, en un momento en que estaba devastando a las víctimas en gran medida fuera de la vista pública. La fotografía de Frare, publicada en LIFE en 1990, mostró cómo la enfermedad ampliamente incomprendida devastó más que solo a sus víctimas. Pasaría otro año antes de que la cinta roja se convirtiera en un símbolo de compasión y resistencia, y tres años antes de que el presidente Bill Clinton creara una Oficina de Política Nacional sobre el SIDA de la Casa Blanca. En 1992, la compañía de ropa Benetton utilizó una versión coloreada de la fotografía de Frare en una serie de anuncios provocativos. Muchas revistas se negaron a ejecutarlo, y una serie de grupos pidieron un boicot. Pero la familia de Kirby consintió su uso, creyendo que el anuncio ayudó a crear una conciencia crítica sobre el SIDA en un momento en que la enfermedad aún no estaba controlada y los pacientes estaban presionando al gobierno federal para acelerar el desarrollo de nuevos medicamentos. "Sentimos que era hora de que la gente viera la verdad sobre el SIDA", dijo la madre de Kirby, Kay. Gracias a la imagen de Frare, lo hicieron.

(Crédito de la foto: Therese Frare).

Una foto no autorizada de Stalin: en el momento en que se le informó que los alemanes estaban a punto de tomar Kiev, Agosto de 1941

Una foto no autorizada de Stalin dentro del Kremlin muestra el momento en que fue informado de que los ejércitos alemanes habían avanzado en Kiev (agosto de 1941). Lo que ves aquí es un hombre que hasta pocas semanas antes tenía absoluta confianza en el Plan A, y que ahora no tiene el Plan B. La foto fue tomada por el editor en jefe de Komsomolskaya Pravda. El fotógrafo desafió en secreto las órdenes de destruirlo, ya que se consideraba que no mostraba a Stalin bajo una luz positiva. La Operación Barbarroja, el ataque alemán a la Unión Soviética, fue la mayor operación militar de la Segunda Guerra Mundial. Desplegó miles de aviones, tanques, cañones de artillería y más de seis millones de soldados. Además, trajo dos de los regímenes probablemente más totalitarios de la historia uno contra el otro. Sin embargo, en las primeras semanas de la operación, no parecía el choque de dos gigantes. El avance alemán parecía una fácil caminata de verano: el Ejército Rojo simplemente no pudo desafiarlos. Los comandantes soviéticos estaban confundidos, y el liderazgo estatal no se encontraba por ningún lado. Tan fuerte era la creencia de Stalin de que Hitler no atacaría que estaba completamente desconcertado cuando se dio cuenta en la noche del 21 de junio de que los alemanes estaban llegando. Se sorprendió cuando su ministro de Asuntos Exteriores, Molotov, le entregó una declaración de guerra alemana. En ese momento, solo su ira le impedía colapsar. Stalin fue indudablemente influenciado por esta desinformación. No creía, sin embargo, que en el último recurso, Hitler se apartaría de las tradiciones de Ostpolitik de Bismarck, exigiendo que Alemania evite la participación militar en Rusia mientras se dedica a Occidente. Al mismo tiempo, tenía una concepción exagerada del poder y la influencia de los generales alemanes, incluso hasta el punto de creer que, contrariamente a las instrucciones específicas de Hitler, estaban tratando de precipitar la guerra contra Rusia. Entre los miembros del Buró Político y el Alto Mando soviético, la opinión firme era que la guerra se evitaría en 1941. Zhdanov sostuvo que Alemania se enfrentó a la guerra contra Gran Bretaña e incapaz de luchar en dos frentes. El 20 de marzo de 1941, el general Filipp Golikov, jefe de inteligencia militar, presentó a Stalin un informe sobre la concentración de tropas alemanas en las tierras fronterizas, pero expresó la opinión de que la información debe haberse originado en los servicios de inteligencia británicos y alemanes. A principios de mayo, Kuznetsov envió un informe similar a Stalin, dando información recibida del agregado naval soviético en Berlín sobre la inminencia de la guerra. Al igual que Golikov, anuló el valor del informe al agregar que, en su opinión, la información era falsa y fue plantada por alguna agencia extranjera. Stalin en realidad tuvo un colapso mental durante unos meses después de la invasión, no emitió ninguna orden que condujera al caos en el frente y solo aceleró el avance alemán. Se retiró a su Dacha y finalmente algunos generales soviéticos vinieron a visitarlo. Cuando abrió la puerta, esperaba ser arrestado y ejecutado, sin embargo, le rogaron que los guiara e insistieron en que nadie más podría hacerlo. Ese momento le hizo darse cuenta de cuánto poder tenía. La política de purga de Stalin funcionó: dependían por completo de él y ninguno tenía agallas. La operación Barbarroja abrió el Frente Oriental, en el que se comprometieron más fuerzas que en cualquier otro teatro de guerra en la historia. El área vio algunas de las batallas más grandes de la guerra, las atrocidades más horribles y las bajas más altas (tanto para las fuerzas soviéticas como para las del Eje), todo lo cual influyó en el curso de la Segunda Guerra Mundial y la historia posterior del siglo XX. Los ejércitos alemanes finalmente capturaron a unos cinco millones de tropas del Ejército Rojo soviético, la mayoría de los cuales nunca regresaron con vida.

(Crédito de la foto: Komsomolskaya Pravda / Stalin: Waiting for Hitler, 1929-1941 - por Stephen Kotkin).

sábado, 25 de julio de 2020

Bella Imagen de Potrerillos, nevado. Invierno de 1975. Provincia de Mendoza


Frente del edificio del Acuario Municipal de la Ciudad de Mendoza. (1975)


El popular burro, pileta de remo con agua circulante. Club Mendoza de Regatas. (1975)


Este es el edificio de la Tienda por departamentos EL GUIPUR, antes de su reforma en la década de 1950. Ubicado en San Martín y Gutierrez. Ciudad de Mendoza


La Plaza 12 de Febrero. Departamento de Maipú. (1975) Provincia de Mendoza


Tormenta de nieve en Boston, 1930.


25 DE JULIO DE 1978: NACIÓ LA BEBÉ QUE DESAFIÓ LO IMPOSIBLE — LOUISE BROWN Y EL DÍA EN QUE LA CIENCIA ABRIÓ LA PUERTA A MILLONES DE VIDAS


Durante la noche del 25 de julio de 1978, en el Hospital General de Oldham, Inglaterra, una niña de apenas 2,608 kilogramos cambió para siempre la historia de la medicina. A las 23:47, mediante una cesárea, nació Louise Joy Brown, la primera persona del mundo concebida con éxito mediante fecundación in vitro. La prensa la bautizó inmediatamente como la primera “bebé de probeta”, aunque su fecundación no ocurrió dentro de un tubo, sino en un medio de cultivo cuidadosamente controlado en un laboratorio. Sus padres, Lesley y John Brown, llevaban cerca de una década intentando tener un hijo. Lesley padecía una obstrucción en las trompas de Falopio que impedía el encuentro natural entre el óvulo y los espermatozoides. Cuando las posibilidades parecían agotadas, aceptaron participar en un procedimiento experimental desarrollado por el fisiólogo Robert Edwards, el ginecólogo Patrick Steptoe y la enfermera y embrióloga Jean Purdy, cuya contribución fundamental permaneció durante años injustamente relegada. Purdy fue, precisamente, la primera persona que observó cómo las células del embrión que se convertiría en Louise comenzaban a dividirse. En noviembre de 1977, los especialistas extrajeron un óvulo de Lesley mediante laparoscopia, lo fecundaron fuera de su cuerpo y transfirieron posteriormente el embrión a su útero. Contra todos los pronósticos y después de numerosos intentos fallidos realizados por el equipo durante años, el embarazo prosperó normalmente. El nacimiento provocó una conmoción mundial: para algunos representaba uno de los mayores triunfos científicos del siglo XX; para otros abría profundas preguntas sobre los límites éticos, religiosos y sociales de intervenir en la reproducción humana. Louise creció completamente sana y llevó una vida alejada de los temores que habían rodeado su nacimiento. En 1982, sus padres recurrieron nuevamente al procedimiento y nació su hermana Natalie, quien años después se convirtió en la primera mujer concebida mediante FIV que tuvo un hijo sin tratamientos de fertilidad. Louise se casó con Wesley Mullinder y también fue madre de dos hijos, Cameron y Aiden, ambos concebidos naturalmente. Su madre, Lesley, llegó a conocer a Cameron y disfrutó de su condición de abuela. En 2010, Robert Edwards recibió el Premio Nobel de Medicina por el desarrollo de la fecundación in vitro. Steptoe y Purdy ya habían fallecido y no pudieron ser premiados, aunque hoy su trabajo es reconocido como parte inseparable de aquella hazaña colectiva. Desde el nacimiento de Louise, las técnicas de reproducción asistida han permitido que más de diez millones de niños lleguen al mundo y han llevado esperanza a innumerables familias afectadas por la infertilidad. Aquella pequeña nacida en Oldham no fue solamente la primera “bebé de probeta”: fue la prueba viviente de que la ciencia podía convertir una posibilidad remota en una nueva oportunidad para la humanidad. #LouiseBrown #BebéDeProbeta #FecundaciónInVitro #FIV #HistoriaDeLaMedicina #Ciencia #MedicinaReproductiva #Fertilidad #ReproducciónAsistida #Efemérides #UnDíaComoHoy #AvancesCientíficos #IVF #FirstIVFBaby #TestTubeBaby #MedicalHistory #ScienceHistory #FertilityTreatment #AssistedReproduction #ScientificBreakthrough


25 DE JULIO DE 1938: EL EBRO SE CONVIRTIÓ EN UN INFIERNO — 115 DÍAS QUE QUEBRARON LA ÚLTIMA GRAN ESPERANZA DE LA REPÚBLICA


En la madrugada del 25 de julio de 1938, miles de soldados republicanos comenzaron a cruzar silenciosamente el río Ebro mediante barcas, pasarelas, puentes improvisados e incluso a nado. Aquella maniobra, preparada por el jefe del Estado Mayor Central, Vicente Rojo Lluch, sorprendió inicialmente a las fuerzas franquistas y abrió la batalla más extensa, devastadora y decisiva de la Guerra Civil Española. No era simplemente una ofensiva militar: era el intento desesperado de una República que se negaba a desaparecer. La situación era crítica. El 15 de abril de 1938, las tropas de Franco habían llegado al Mediterráneo por Vinaròs, cortando las comunicaciones terrestres entre Cataluña y Valencia y dividiendo en dos el territorio republicano. Mientras el ejército sublevado avanzaba hacia el Levante, el mando republicano buscó recuperar la iniciativa, aliviar la presión sobre Valencia, elevar la moral de una población agotada y demostrar ante Europa que la guerra todavía no estaba decidida. Durante las primeras horas, la operación pareció un éxito. Las unidades del Ejército del Ebro atravesaron el río por numerosos puntos, tomaron posiciones y avanzaron rápidamente hacia Gandesa, uno de los principales nudos de comunicación de la región. Sin embargo, la falta de vehículos pesados al otro lado del río, las dificultades para trasladar artillería y blindados y la reorganización defensiva franquista detuvieron el impulso inicial antes de que pudiera conquistarse la ciudad. A partir de entonces comenzó una brutal batalla de desgaste en las sierras de Pàndols y Cavalls. El paisaje se transformó en una sucesión interminable de trincheras, cráteres, montañas abrasadas y pueblos destruidos. Bajo el calor sofocante del verano, hombres exhaustos combatieron por colinas que cambiaban de manos una y otra vez. La aviación franquista, respaldada por medios alemanes e italianos, bombardeó constantemente los puentes y pasarelas republicanos. Durante la noche, los pontoneros intentaban reconstruir lo que los aviones destruían durante el día, mientras las crecientes provocadas desde los embalses dificultaban todavía más el traslado de tropas, alimentos y municiones. La batalla se prolongó durante 115 días, hasta el 16 de noviembre de 1938. Finalmente, las últimas fuerzas republicanas regresaron a la orilla oriental y volaron el puente de hierro de Flix detrás de ellas. El frente quedó prácticamente donde se encontraba antes del ataque, pero el Ejército Popular había perdido gran parte de sus mejores unidades, armamento y capacidad de resistencia. Las cifras exactas continúan siendo discutidas: Patrimonio Cultural de la Generalitat de Cataluña resume aproximadamente 120.000 bajas entre ambos ejércitos, incluyendo unos 30.000 muertos, 75.000 heridos y 15.000 prisioneros. La Batalla del Ebro no terminó inmediatamente con la guerra, pero dejó a la República gravemente debilitada y abrió el camino para la ofensiva franquista sobre Cataluña. Barcelona cayó en enero de 1939 y cientos de miles de personas emprendieron el doloroso camino del exilio. El 1 de abril de 1939, Franco firmó el último parte militar anunciando el final de la contienda. Comenzaba así una dictadura que se mantendría hasta su muerte en 1975. El Ebro volvió a correr entre sus orillas, pero debajo de aquella tierra quedaron sepultadas generaciones enteras de españoles. Más que una victoria o una derrota, la batalla fue una inmensa tragedia humana: españoles enfrentados contra españoles en una lucha que convirtió campos, pueblos y montañas en cicatrices todavía visibles. Allí, durante 115 días, no solo se decidió una campaña militar: también comenzó a apagarse la última gran esperanza de la Segunda República. #BatallaDelEbro #GuerraCivilEspañola #HistoriaDeEspaña #25DeJulio #MemoriaHistórica #SegundaRepública #EjércitoDelEbro #VicenteRojo #Gandesa #Cataluña #Ebro1938 #HistoriaMilitar #NuncaMás #SpanishCivilWar #BattleOfTheEbro #SpanishHistory #HistoricalMemory #EbroBattle #MilitaryHistory #HistoryMatters


25 DE JULIO DE 1995: MURIÓ PUGLIESE, PERO EL TANGO NO PUDO CALLARLO — EL MAESTRO QUE VENCIÓ LA CENSURA Y LLEVÓ “LA YUMBA” HASTA EL COLÓN


El 25 de julio de 1995, Buenos Aires despedía a los 89 años a Osvaldo Pedro Pugliese, uno de los músicos que transformaron para siempre el corazón rítmico del tango. Había nacido el 2 de diciembre de 1905 en Villa Crespo, dentro de una familia humilde atravesada por la música: su padre, Adolfo, trabajaba en la industria del calzado y tocaba la flauta en conjuntos barriales, mientras que sus hermanos mayores eran violinistas. Osvaldo comenzó estudiando violín, pero en el Conservatorio Odeón descubrió el piano, el instrumento con el que terminaría construyendo una de las sonoridades más poderosas y reconocibles de la música argentina. Se perfeccionó con maestros como Vicente Scaramuzza y Pedro Rubione y, cuando apenas tenía quince años, debutó profesionalmente en un trío junto al bandoneonista Domingo Faillac y el violinista Alfredo Ferrito, en el pintoresco Café de la Chancha. Poco después compartió escenarios con Francisca “Paquita” Bernardo, considerada la primera gran bandoneonista argentina. Durante las décadas de 1920 y 1930 fue creciendo junto a figuras fundamentales como Roberto Firpo, Pedro Maffia y Elvino Vardaro. Tras varios intentos y formaciones anteriores, en 1939 presentó su orquesta definitiva en el café El Nacional de la avenida Corrientes, iniciando una trayectoria de más de medio siglo. Desde el piano desarrolló un estilo que combinaba la tradición de Julio De Caro con arrastres, silencios, contratiempos y una marcación profunda que parecía hacer respirar a toda la orquesta. De allí nació el inconfundible sonido pugliesiano, dramático, elegante y pensado tanto para emocionar como para hacer bailar. Compuso más de 150 obras y dejó registradas centenares de interpretaciones. Entre sus creaciones esenciales se encuentran “Recuerdo”, “La Beba”, “Negracha”, “Malandraca” y “La Yumba”, aquella obra cuyo ritmo casi físico terminó convirtiéndose en el emblema de su orquesta. Por sus filas pasaron grandes voces como Roberto Chanel, Alberto Morán, Jorge Vidal, Jorge Maciel, Miguel Montero, Adrián Guida y Abel Córdoba, quien permaneció cerca de tres décadas junto al maestro. Pugliese también entendía la música como un trabajo colectivo y una herramienta de dignidad. Participó en la organización sindical de los músicos, se afilió al Partido Comunista en 1936 y administró su orquesta con un sistema cooperativo, distribuyendo los ingresos entre sus integrantes. Esa firmeza política le costó prohibiciones, censura y detenciones durante gobiernos de distinto signo. En 1948 permaneció varios meses encarcelado y, cuando la orquesta debía presentarse sin él, sus compañeros colocaban un clavel rojo sobre el piano vacío: el maestro no estaba físicamente, pero su presencia continuaba dirigiendo cada compás. Volvió a ser detenido durante la llamada Revolución Libertadora y también sufrió restricciones en años posteriores, aunque jamás renunció a sus convicciones ni permitió que las persecuciones silenciaran su música. El reconocimiento terminó llegando dentro y fuera de la Argentina. Cuba le otorgó la Medalla Alejo Carpentier, Francia lo nombró Commandeur de l’Ordre des Arts et des Lettres, Buenos Aires lo declaró Ciudadano Ilustre y recibió el Konex de Platino, una Mención Especial y, de manera póstuma, el Konex de Honor. El 26 de diciembre de 1985, pocos días después de cumplir ochenta años, protagonizó uno de los acontecimientos más emocionantes de la historia del tango: su orquesta finalmente ingresó al Teatro Colón, respondiendo al antiguo grito de sus seguidores: “¡Al Colón, al Colón!”. Aquella noche, “La Yumba” retumbó en el mayor escenario lírico del país y consagró definitivamente al artista nacido entre obreros, cafés y calles de Villa Crespo. Cuando murió el 25 de julio de 1995, la ciudad sintió que se apagaba algo más que un músico. Sus restos fueron velados en el antiguo Concejo Deliberante y una multitud acompañó el cortejo hacia el Cementerio de la Chacarita. La caravana recorrió la avenida Corrientes a contramano, como si Buenos Aires quisiera concederle un último gesto de rebeldía al hombre que nunca caminó en la dirección que le impusieron. Pugliese se fue, pero su piano continúa marcando el pulso de las milongas y su nombre se transformó incluso en un símbolo popular contra la mala suerte: “Pugliese, Pugliese, Pugliese”. No fue solamente un director, pianista o compositor. Fue un trabajador de la música, un creador revolucionario y un maestro cuya obra demostró que el tango también podía resistir, luchar y avanzar contra todos los silencios


25 DE JULIO DE 2000: EL CONCORDE ARDIÓ SOBRE PARÍS — 113 MUERTOS Y EL DÍA QUE EL FUTURO PERDIÓ SUS ALAS


El 25 de julio de 2000, la máquina que parecía haber derrotado al tiempo se convirtió en una llamarada sobre el cielo de París. El vuelo chárter 4590 de Air France debía unir el aeropuerto Charles de Gaulle con Nueva York llevando 100 pasajeros y nueve tripulantes. El avión era el Concorde F-BTSC, integrante de una flota que desde su entrada en servicio comercial, en 1976, jamás había sufrido un accidente mortal. Capaz de volar a unos 2.180 kilómetros por hora y superar dos veces la velocidad del sonido, aquel prodigio franco-británico representaba el lujo, la ingeniería y la promesa de un futuro supersónico. Cinco minutos antes de su partida, un DC-10 de Continental Airlines había despegado por la misma pista y perdido una banda metálica perteneciente al reversor de empuje de uno de sus motores. La pieza había sido confeccionada con un material diferente del indicado por el fabricante y quedó abandonada sobre el asfalto. Cuando el Concorde aceleró a una velocidad que ya hacía imposible abortar el despegue, una rueda del tren principal izquierdo pasó directamente sobre ella. El neumático estalló y lanzó fragmentos de casi cinco kilogramos contra la parte inferior del ala. Sin perforarlo directamente, uno de esos golpes produjo una violenta deformación y una sobrepresión hidrodinámica dentro del tanque número 5, arrancando una sección de aproximadamente 32 centímetros y liberando combustible a gran velocidad. El combustible encontró una fuente de ignición —probablemente un arco eléctrico generado entre cables dañados— y una enorme lengua de fuego comenzó a extenderse bajo el ala izquierda. Los motores 1 y 2 perdieron potencia; el número 2 debió ser apagado tras activarse la alarma de incendio. El tren de aterrizaje tampoco pudo replegarse, aumentando la resistencia del avión y contribuyendo a mantener las llamas bajo el ala. El Concorde apenas logró elevarse unos 60 metros: no podía ganar velocidad ni altura. Alrededor de noventa segundos después de iniciada la carrera de despegue, el motor número 1 también comenzó a fallar. La aeronave entró en pérdida y cayó sobre un hotel de Gonesse. Murieron las 109 personas que viajaban a bordo y otras cuatro en tierra: 113 vidas apagadas en uno de los accidentes más estremecedores de la historia de la aviación. La investigación oficial del BEA estableció como causas principales el impacto del neumático contra la pieza perdida por el DC-10, la ruptura del depósito de combustible, el incendio y la posterior pérdida de potencia. El desastre reveló además que el Concorde había registrado decenas de roturas o desinflados de neumáticos durante sus años de servicio, aunque ninguna había provocado una fuga y un incendio de semejante magnitud. Tras el accidente, toda la flota quedó inmovilizada y recibió importantes modificaciones: revestimientos de Kevlar en sectores vulnerables de los tanques, neumáticos Michelin de nueva generación y mejoras en los sistemas eléctricos cercanos al tren de aterrizaje. Los vuelos se reanudaron en 2001. La historia judicial fue más compleja de lo que suele afirmarse. En 2010 Continental Airlines y uno de sus mecánicos fueron condenados, pero en 2012 un tribunal de apelación anuló las responsabilidades penales al considerar que no podían prever una catástrofe de esa dimensión, aunque mantuvo la responsabilidad civil de la compañía y confirmó que la banda metálica había desencadenado la tragedia. El accidente no retiró inmediatamente al Concorde, pero destruyó buena parte de la confianza pública y aceleró una crisis marcada por los elevados costos operativos, el envejecimiento de la flota y la reducción de pasajeros. El último servicio comercial aterrizó el 24 de octubre de 2003; el vuelo definitivo de un Concorde tuvo lugar el 26 de noviembre de ese año, cuando el G-BOAF llegó a Filton, Inglaterra. Así terminó una era de 27 años: el avión que había prometido acercar el futuro quedó para siempre detenido en los museos, mientras el mundo regresaba a volar por debajo de la velocidad del sonido. #Concorde #Vuelo4590 #AirFrance4590 #HistoriaDeLaAviación #TragediaAérea #Efemérides #Aviación #París #Gonesse #AviónSupersónico #Mach2 #AviationHistory #ConcordeCrash #Flight4590 #SupersonicFlight #AirDisaster #Remembering113 #HistoryOfFlight


25 DE JULIO DE 1988: HOLLYWOOD ESCUCHÓ SU VOZ, PERO NADIE OYÓ SU MIEDO — EL TRÁGICO FINAL DE JUDITH BARSI


Judith Eva Barsi tenía apenas diez años cuando una violencia largamente anunciada apagó una de las carreras infantiles más prometedoras de Hollywood. Frente a las cámaras era una niña alegre, espontánea y capaz de conmover al público con una sola mirada. Dentro de su casa, sin embargo, vivía atrapada en un ambiente dominado por las amenazas, el miedo y el control de su propio padre. Nacida en Los Ángeles el 6 de junio de 1978, Judith fue la única hija de Maria Virovacz y József Barsi, dos emigrantes húngaros que habían abandonado su país tras la represión soviética de 1956. Su oportunidad llegó cuando tenía alrededor de cinco años: integrantes de un equipo publicitario la observaron mientras patinaba sobre hielo y quedaron sorprendidos por su desenvoltura. Aquella aparición fortuita abrió las puertas de una carrera extraordinariamente intensa. En pocos años participó en más de setenta comerciales y apareció en producciones televisivas como Cheers, Remington Steele, Cagney & Lacey, Growing Pains y St. Elsewhere. También actuó en Eye of the Tiger, Slam Dance y Jaws: The Revenge, donde interpretó a Thea Brody. Su talento trascendió la imagen: prestó su voz a Ducky en The Land Before Time y a Anne-Marie en All Dogs Go to Heaven. El American Film Institute registra esas cinco películas como los principales trabajos cinematográficos de su breve carrera. El éxito de Judith llegó acompañado por ingresos cercanos a los 100.000 dólares anuales, una cifra enorme para la época que ayudó a la familia a comprar una vivienda en West Hills, en el valle de San Fernando. Pero detrás de aquella aparente prosperidad crecía una tragedia. József, contratista de plomería y con antecedentes de abuso del alcohol, ejercía un control cada vez más severo sobre su esposa y su hija. Durante años amenazó con matarlas y destruir la casa. En diciembre de 1986, Maria denunció que su marido la había golpeado, estrangulado y amenazado de muerte, aunque finalmente no continuó con la acusación. Cuando Judith viajó para filmar Jaws: The Revenge, su padre llegó a amenazarla con un cuchillo si no regresaba. El terror comenzó a manifestarse en su conducta: se arrancaba las pestañas, mostraba una angustia creciente y, durante una audición realizada en mayo de 1988, sufrió una crisis de llanto que le impedía hablar. Su representante intervino, la llevó ante una psicóloga y el caso fue denunciado ante los servicios de protección infantil del condado de Los Ángeles. Maria había alquilado un departamento para alejarse temporalmente de su esposo y planeaba separarse, pero todavía regresaba por las noches a la vivienda familiar. La investigación de protección infantil fue cerrada en junio después de que ella informara que tenía un plan para ponerse a salvo. Meses más tarde, una comisión oficial concluyó que el caso había sido abandonado prematuramente y reveló que la trabajadora social encargada debía atender 67 expedientes simultáneamente. El lunes 25 de julio Judith faltó a una cita en los estudios Hanna-Barbera. Los investigadores estimaron que ella y su madre fueron asesinadas entre ese lunes y el martes 26. Durante la mañana del miércoles 27, József incendió parte de la vivienda y luego se quitó la vida en el garaje. Los bomberos y la policía encontraron a Maria en un pasillo y a Judith en su dormitorio. Los cuerpos fueron identificados oficialmente al día siguiente. Judith no alcanzó a ver estrenadas sus dos interpretaciones más recordadas. The Land Before Time, donde dio vida a la inolvidable Ducky, llegó a los cines el 18 de noviembre de 1988. Un año después se estrenó All Dogs Go to Heaven, su último trabajo, en el que interpretó a Anne-Marie. Su voz siguió viajando por el mundo mientras su historia se convertía en una dolorosa advertencia sobre las amenazas ignoradas, la violencia dentro del hogar y las fallas de un sistema que conocía parte del peligro, pero no consiguió protegerla. Judith Barsi no debe ser recordada únicamente por la forma terrible en que murió. También fue una niña talentosa, sensible y luminosa cuya voz permanece viva en películas que continúan acompañando a generaciones. Hollywood la escuchó actuar; la tragedia fue que demasiadas personas conocieron su miedo y, aun así, nadie logró salvarla. #JudithBarsi #HollywoodHistory #FilmHistory #ChildActress #TheLandBeforeTime #AllDogsGoToHeaven #Ducky #AnneMarie #DomesticViolenceAwareness #ChildProtection #ChildAbuseAwareness #RememberJudithBarsi #JudithBarsi #HollywoodHistory #FilmHistory #ChildActress #TheLandBeforeTime #AllDogsGoToHeaven #Ducky #AnneMarie #DomesticViolenceAwareness #ChildProtection #ChildAbuseAwareness #RememberJudithBarsi


25 DE JULIO DE 1956: DOS GIGANTES CHOCARON EN LA NIEBLA — EL ANDREA DORIA SE HUNDIÓ, PERO 1.660 VIDAS VENCIERON AL ATLÁNTICO


El 25 de julio de 1956, a unos 72 kilómetros de la isla de Nantucket, Massachusetts, una espesa niebla convirtió el Atlántico en una trampa mortal. El SS Andrea Doria, orgullo de la reconstrucción naval italiana después de la Segunda Guerra Mundial, se aproximaba a Nueva York en el final de su viaje número 101. Botado en Génova en 1951 y puesto en servicio el 14 de enero de 1953, medía cerca de 214 metros, desplazaba más de 29.000 toneladas de registro bruto y había sido concebido como un símbolo flotante del renacimiento de Italia. No era el barco más grande ni el más veloz del mundo, pero pocos podían competir con su elegancia: poseía tres piscinas, salones decorados con pinturas, esculturas y tapices, y era conocido como una auténtica “galería de arte flotante”. En aquel último cruce transportaba a 1.706 personas, entre pasajeros y tripulantes, bajo el mando del experimentado capitán Piero Calamai. En dirección contraria navegaba el transatlántico sueco MS Stockholm, que había partido de Nueva York rumbo a Gotemburgo. Hacia las 22:45, los radares de ambos barcos detectaron la presencia del otro a unas 17 millas náuticas, pero sus oficiales interpretaron de manera opuesta la situación: en el Andrea Doria calcularon que pasarían por estribor, mientras que el tercer oficial del Stockholm, Johan-Ernst Carstens-Johannsen, que se encontraba a cargo del puente durante la guardia, creyó que el cruce se realizaría por babor. Las sucesivas correcciones de rumbo, realizadas sin una comprensión común de la maniobra, terminaron colocando a los dos gigantes frente a frente. Poco después de las 23:00, cuando las siluetas finalmente emergieron de la niebla, ya no quedaba espacio suficiente para escapar. La proa reforzada del Stockholm, diseñada para resistir los hielos del norte, se clavó casi perpendicularmente en el costado de estribor del Andrea Doria, penetrando alrededor de doce metros y destruyendo varios niveles de camarotes. El impacto mató a 46 personas en el buque italiano y a cinco tripulantes suecos. El Stockholm perdió gran parte de su proa, pero consiguió mantenerse a flote. El Andrea Doria, en cambio, comenzó a inclinarse violentamente hacia estribor. Aunque llevaba botes suficientes para todos, la pronunciada escora dejó inutilizables los de babor y obligó a bajar los restantes antes de embarcar a los pasajeros. Durante las siguientes horas, el océano fue escenario de una extraordinaria operación internacional de rescate. El carguero Cape Ann, el transporte estadounidense Pvt. William H. Thomas, el propio Stockholm y otras embarcaciones acudieron al llamado de auxilio. La aparición del transatlántico francés Île de France, completamente iluminado en medio de la oscuridad, devolvió la esperanza: sus trece botes realizaron viajes continuos y salvaron por sí solos a 753 personas. Cuando amaneció, casi todos habían abandonado el barco. El capitán Calamai permaneció hasta los últimos momentos y finalmente fue evacuado junto con sus oficiales. Poco después de las diez de la mañana del 26 de julio, el Andrea Doria se recostó definitivamente sobre su costado y desapareció bajo las aguas del Atlántico. De las 1.706 personas que viajaban en él, alrededor de 1.660 sobrevivieron, un resultado extraordinario teniendo en cuenta la violencia del choque, la noche, la niebla y la imposibilidad de utilizar la mitad de los botes. El saldo total fue de 51 muertos. El proceso judicial terminó cuando las compañías propietarias alcanzaron un acuerdo extrajudicial, por lo que nunca se publicó una resolución definitiva que atribuyera toda la responsabilidad a una sola parte. Los análisis posteriores señalaron una cadena de factores: interpretaciones contradictorias del radar, excesiva confianza en una tecnología todavía limitada, velocidad elevada para las condiciones existentes y decisiones de último segundo que, lejos de separar a los barcos, los condujeron directamente al desastre. El Andrea Doria terminó en el fondo del mar, pero aquella noche también dejó una de las mayores lecciones de la navegación moderna: ninguna máquina puede reemplazar completamente la prudencia, la comunicación y el juicio humano. Entre la niebla y el acero, un símbolo de Italia desapareció para siempre; sin embargo, la solidaridad de marinos de distintas banderas consiguió que una catástrofe potencialmente gigantesca se transformara en una de las operaciones de rescate más memorables del siglo XX. #AndreaDoria #HistoriaMarítima #Naufragio #Transatlánticos #Efemérides #HistoriaUniversal #RescateMarítimo #Nantucket #OcéanoAtlántico #BarcosHistóricos #MaritimeHistory #OceanLiner #Shipwreck #AndreaDoriaDisaster #SeaRescue #HistoricShips #NauticalHistory #AtlanticOcean #OnThisDay #HistoryLovers


"La pelea del siglo": Jack Dempsey 🇺🇸 🆚 Luis Ángel Firpo. Polo Grounds, Nueva York. 14 de septiembre de 1923.


El pueblo en masa acudió a la manifestación con que se celebró la victoria de los ideales democráticos sobre la autocracia y el militarismo. Fin de la Primera Guerra Mundial. (1918) Los Toldos. Provincia de Buenos Aires


Carlos Saúl Menem., en una conferencia de prensa, principios de la década de los ´90


Imágenes Históricas. The Pillow Fight, 1964

Harry Benson no quería conocer a los Beatles. El fotógrafo nacido en Glasgow tenía planes para cubrir una noticia en África cuando fue asignado para fotografiar a los músicos en París. "Me tomé por un periodista serio y no quería cubrir una historia de rock 'n' roll", se burló. Pero una vez que conoció a los muchachos de Liverpool y los escuchó jugar, Benson no tuvo deseos de irse. “Pensé, 'Dios, estoy en la historia correcta'. "Los Beatles estaban en la cúspide de la grandeza, y Benson estaba en medio de eso". Su foto de pelea de almohadas, tomada en el elegante Hotel George V la noche en que la banda descubrió que "I Want to Hold Your Hand" alcanzó el número 1 en los Estados Unidos, congela a John, Paul, George y Ringo en una exuberante cascada de talento juvenil. —Y quizás su último momento de inocencia desenfrenada. Captura la alegría pura, la felicidad y el optimismo que se abrazaría como Beatlemania y que ayudó a levantar la moral de Estados Unidos solo 11 semanas después del asesinato de John F. Kennedy. Al mes siguiente, Benson acompañó a los Fab Four mientras volaban a la ciudad de Nueva York para aparecer en The Ed Sullivan Show, iniciando la invasión británica. El viaje llevó a décadas de colaboración con el grupo y, como Benson recordó más tarde, "estaba tan cerca de no estar allí".

(Crédito de la foto: Harry Benson).
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