En la madrugada del 9 de agosto de 1969, una de las historias criminales más estremecedoras del siglo XX comenzó a escribirse en una residencia situada en el 10050 de Cielo Drive, en Benedict Canyon, Los Ángeles. Aunque durante décadas fue habitual describirla como una mansión de Beverly Hills, los registros judiciales sitúan los hechos en la ciudad de Los Ángeles. Allí vivían temporalmente la actriz Sharon Tate, de 26 años, y su esposo, el director Roman Polanski, que se encontraba fuera de Estados Unidos. Tate estaba embarazada de más de ocho meses. Detrás de aquella noche estaba la influencia de Charles Manson, un delincuente con una larga historia de internaciones y encarcelamientos que, después de recuperar la libertad en 1967, logró reunir a su alrededor un grupo de jóvenes seguidores que terminaría siendo conocido como “The Manson Family” —La Familia Manson—. Instalados durante un período en el Spahn Ranch, en las afueras de Los Ángeles, vivían sometidos a una mezcla de manipulación psicológica, drogas, discursos pseudorreligiosos y las delirantes ideas apocalípticas de su líder. La noche del 8 al 9 de agosto, Manson envió a Charles “Tex” Watson, Susan Atkins, Patricia Krenwinkel y Linda Kasabian hacia Cielo Drive. Según los testimonios judiciales, Watson cortó cables de la propiedad y el grupo ingresó al terreno. La primera víctima fue Steven Parent, un joven de apenas 18 años que había estado visitando al cuidador de la finca y se disponía a marcharse en automóvil. Dentro estaban Sharon Tate y sus amigos Jay Sebring, Abigail Folger y Wojciech “Voytek” Frykowski. Los cuatro fueron asesinados. A la mañana siguiente, la empleada doméstica Winifred Chapman descubrió la escena y alertó a la policía. Los investigadores encontraron a Tate y Sebring unidos por una cuerda en el interior de la casa; Frykowski y Folger estaban en el exterior, mientras Parent permanecía dentro de su automóvil. En la puerta principal había sido escrita con sangre una palabra que se convertiría en una de las imágenes más siniestras del caso: “PIG”. Un detalle muy repetido en relatos posteriores asegura que Sharon Tate y Jay Sebring fueron “colgados del techo”. Los documentos judiciales no describen eso: fueron encontrados conectados mediante una cuerda, y el informe del forense estableció expresamente que la cuerda alrededor del cuello de Sebring no produjo su muerte. Tate sufrió 16 heridas de arma blanca según el expediente judicial. Pero la pesadilla no había terminado. Durante la noche siguiente, del 9 al 10 de agosto, Manson salió nuevamente acompañado por varios integrantes de su grupo. Esta vez eligió la casa de Leno y Rosemary LaBianca, en Waverly Drive, Los Feliz. El propio Manson entró primero en la vivienda y, según el testimonio aceptado durante el proceso, inmovilizó a la pareja; después dejó allí a Tex Watson, Patricia Krenwinkel y Leslie Van Houten. Manson abandonó el lugar antes de los asesinatos. Los LaBianca fueron asesinados y nuevamente aparecieron mensajes escritos con sangre. Entre ellos figuraban “RISE”, “DEATH TO PIGS” y una curiosidad macabra que muchas reconstrucciones históricas reproducen incorrectamente: en una pared se escribió “HEALTER SKELTER”, con Helter mal escrito. Aquellas palabras estaban relacionadas con la particular interpretación que Manson hacía de “Helter Skelter”, canción de The Beatles. La teoría central presentada posteriormente por la fiscalía sostuvo que Manson fantaseaba con desencadenar un conflicto racial apocalíptico y pretendía que los asesinatos terminaran siendo atribuidos a afroamericanos. El propio expediente judicial registra incluso que, después de abandonar la casa de los LaBianca, Manson ordenó dejar una billetera en un lugar donde esperaba que fuera encontrada y utilizada por una persona negra, buscando desviar las sospechas. Esa explicación se convirtió en la narrativa clásica del caso, aunque investigadores posteriores han discutido que constituyera la única motivación de Manson. La investigación tardó meses en cerrar el círculo. En octubre de 1969, Manson y varios seguidores fueron detenidos en Barker Ranch inicialmente por sospechas relacionadas con robos de automóviles. El punto decisivo llegó mientras Susan Atkins estaba encarcelada: habló sobre los asesinatos con otras reclusas, quienes comunicaron aquellas confesiones a las autoridades. El expediente de apelación confirma que Atkins realizó revelaciones sobre su participación a compañeras de prisión y posteriormente declaró ante el gran jurado. En diciembre de 1969 llegaron las acusaciones formales y en junio de 1970 comenzó uno de los procesos judiciales más célebres de la historia de Estados Unidos. Linda Kasabian, que había acompañado al grupo pero no participó físicamente en los asesinatos, recibió inmunidad y se transformó en una testigo fundamental de la acusación. En enero de 1971, Manson, Susan Atkins, Patricia Krenwinkel y Leslie Van Houten fueron declarados culpables; Charles “Tex” Watson fue juzgado por separado. Manson no había empuñado personalmente el arma en Cielo Drive, pero eso no lo libró de responsabilidad penal. La Justicia consideró probada su participación como conspirador, instigador y colaborador de los homicidios, por lo que podía responder jurídicamente por las muertes aunque no hubiera sido quien asestara los golpes. Él, Atkins, Krenwinkel, Van Houten y posteriormente Watson recibieron condenas a muerte. Y aquí aparece otra importante corrección respecto de muchas versiones populares: la pena de muerte no fue abolida “un mes después” de la condena. En 1972, mientras las apelaciones todavía estaban en trámite, la Corte Suprema de California resolvió en People v. Anderson que la pena capital violaba en ese momento la Constitución del estado. Las condenas a muerte de los acusados quedaron entonces transformadas en penas de prisión perpetua. También resulta muy dudosa otra historia difundida durante años: que la policía hubiera filtrado deliberadamente las fotografías de la escena para “advertir sobre las sectas” y que Roman Polanski iniciara por ello un juicio millonario contra California. No encontré respaldo documental serio para esa versión. Sí está documentado que el fotógrafo de Life Julian Wasser fotografió posteriormente la residencia y que el propio Polanski le pidió incluso fotografías Polaroid del lugar. Además, existen registros de un litigio promovido por el propietario de la vivienda contra Polanski y Life, una historia bastante diferente de la versión del supuesto juicio de Polanski contra el Estado. Los asesinatos Tate-LaBianca trascendieron ampliamente el expediente policial. Para buena parte de Estados Unidos representaron la cara oscura que apareció detrás de la contracultura californiana de finales de los años sesenta. El miedo llegó a Hollywood, aumentaron las medidas de seguridad entre actores y productores y la figura de Charles Manson terminó adquiriendo una notoriedad que, paradójicamente, con frecuencia eclipsó a quienes deberían ocupar el centro de esta historia: Sharon Tate, Jay Sebring, Abigail Folger, Wojciech Frykowski, Steven Parent, Leno LaBianca y Rosemary LaBianca. Aquella madrugada del 9 de agosto de 1969 no nació solamente uno de los casos criminales más célebres de Estados Unidos. También comenzó el derrumbe de un mito: detrás del optimismo, la música y la libertad que habían definido buena parte de los años sesenta apareció una historia de manipulación, fanatismo y violencia que todavía, más de medio siglo después, continúa produciendo investigaciones, libros, películas y debates. #SharonTate #CharlesManson #MansonFamily #TateLaBianca #CieloDrive #9DeAgosto #Efemerides #Historia #HistoriaCriminal #CrimenReal #Hollywood #LosAngeles #Años60 #MemoriaHistorica #TrueCrime #TrueCrimeHistory #OnThisDay #August9 #HollywoodHistory #AmericanHistory #1969 #CulturalHistory #HistoricalFacts #HistoryLovers #RememberTheVictims #MendozAntigua
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domingo, 9 de agosto de 2020
9 DE AGOSTO DE 1969: EL HORROR ENTRÓ EN HOLLYWOOD — CIELO DRIVE, MANSON Y LA NOCHE QUE MARCÓ EL FIN DE UNA ÉPOCA
En la madrugada del 9 de agosto de 1969, una de las historias criminales más estremecedoras del siglo XX comenzó a escribirse en una residencia situada en el 10050 de Cielo Drive, en Benedict Canyon, Los Ángeles. Aunque durante décadas fue habitual describirla como una mansión de Beverly Hills, los registros judiciales sitúan los hechos en la ciudad de Los Ángeles. Allí vivían temporalmente la actriz Sharon Tate, de 26 años, y su esposo, el director Roman Polanski, que se encontraba fuera de Estados Unidos. Tate estaba embarazada de más de ocho meses. Detrás de aquella noche estaba la influencia de Charles Manson, un delincuente con una larga historia de internaciones y encarcelamientos que, después de recuperar la libertad en 1967, logró reunir a su alrededor un grupo de jóvenes seguidores que terminaría siendo conocido como “The Manson Family” —La Familia Manson—. Instalados durante un período en el Spahn Ranch, en las afueras de Los Ángeles, vivían sometidos a una mezcla de manipulación psicológica, drogas, discursos pseudorreligiosos y las delirantes ideas apocalípticas de su líder. La noche del 8 al 9 de agosto, Manson envió a Charles “Tex” Watson, Susan Atkins, Patricia Krenwinkel y Linda Kasabian hacia Cielo Drive. Según los testimonios judiciales, Watson cortó cables de la propiedad y el grupo ingresó al terreno. La primera víctima fue Steven Parent, un joven de apenas 18 años que había estado visitando al cuidador de la finca y se disponía a marcharse en automóvil. Dentro estaban Sharon Tate y sus amigos Jay Sebring, Abigail Folger y Wojciech “Voytek” Frykowski. Los cuatro fueron asesinados. A la mañana siguiente, la empleada doméstica Winifred Chapman descubrió la escena y alertó a la policía. Los investigadores encontraron a Tate y Sebring unidos por una cuerda en el interior de la casa; Frykowski y Folger estaban en el exterior, mientras Parent permanecía dentro de su automóvil. En la puerta principal había sido escrita con sangre una palabra que se convertiría en una de las imágenes más siniestras del caso: “PIG”. Un detalle muy repetido en relatos posteriores asegura que Sharon Tate y Jay Sebring fueron “colgados del techo”. Los documentos judiciales no describen eso: fueron encontrados conectados mediante una cuerda, y el informe del forense estableció expresamente que la cuerda alrededor del cuello de Sebring no produjo su muerte. Tate sufrió 16 heridas de arma blanca según el expediente judicial. Pero la pesadilla no había terminado. Durante la noche siguiente, del 9 al 10 de agosto, Manson salió nuevamente acompañado por varios integrantes de su grupo. Esta vez eligió la casa de Leno y Rosemary LaBianca, en Waverly Drive, Los Feliz. El propio Manson entró primero en la vivienda y, según el testimonio aceptado durante el proceso, inmovilizó a la pareja; después dejó allí a Tex Watson, Patricia Krenwinkel y Leslie Van Houten. Manson abandonó el lugar antes de los asesinatos. Los LaBianca fueron asesinados y nuevamente aparecieron mensajes escritos con sangre. Entre ellos figuraban “RISE”, “DEATH TO PIGS” y una curiosidad macabra que muchas reconstrucciones históricas reproducen incorrectamente: en una pared se escribió “HEALTER SKELTER”, con Helter mal escrito. Aquellas palabras estaban relacionadas con la particular interpretación que Manson hacía de “Helter Skelter”, canción de The Beatles. La teoría central presentada posteriormente por la fiscalía sostuvo que Manson fantaseaba con desencadenar un conflicto racial apocalíptico y pretendía que los asesinatos terminaran siendo atribuidos a afroamericanos. El propio expediente judicial registra incluso que, después de abandonar la casa de los LaBianca, Manson ordenó dejar una billetera en un lugar donde esperaba que fuera encontrada y utilizada por una persona negra, buscando desviar las sospechas. Esa explicación se convirtió en la narrativa clásica del caso, aunque investigadores posteriores han discutido que constituyera la única motivación de Manson. La investigación tardó meses en cerrar el círculo. En octubre de 1969, Manson y varios seguidores fueron detenidos en Barker Ranch inicialmente por sospechas relacionadas con robos de automóviles. El punto decisivo llegó mientras Susan Atkins estaba encarcelada: habló sobre los asesinatos con otras reclusas, quienes comunicaron aquellas confesiones a las autoridades. El expediente de apelación confirma que Atkins realizó revelaciones sobre su participación a compañeras de prisión y posteriormente declaró ante el gran jurado. En diciembre de 1969 llegaron las acusaciones formales y en junio de 1970 comenzó uno de los procesos judiciales más célebres de la historia de Estados Unidos. Linda Kasabian, que había acompañado al grupo pero no participó físicamente en los asesinatos, recibió inmunidad y se transformó en una testigo fundamental de la acusación. En enero de 1971, Manson, Susan Atkins, Patricia Krenwinkel y Leslie Van Houten fueron declarados culpables; Charles “Tex” Watson fue juzgado por separado. Manson no había empuñado personalmente el arma en Cielo Drive, pero eso no lo libró de responsabilidad penal. La Justicia consideró probada su participación como conspirador, instigador y colaborador de los homicidios, por lo que podía responder jurídicamente por las muertes aunque no hubiera sido quien asestara los golpes. Él, Atkins, Krenwinkel, Van Houten y posteriormente Watson recibieron condenas a muerte. Y aquí aparece otra importante corrección respecto de muchas versiones populares: la pena de muerte no fue abolida “un mes después” de la condena. En 1972, mientras las apelaciones todavía estaban en trámite, la Corte Suprema de California resolvió en People v. Anderson que la pena capital violaba en ese momento la Constitución del estado. Las condenas a muerte de los acusados quedaron entonces transformadas en penas de prisión perpetua. También resulta muy dudosa otra historia difundida durante años: que la policía hubiera filtrado deliberadamente las fotografías de la escena para “advertir sobre las sectas” y que Roman Polanski iniciara por ello un juicio millonario contra California. No encontré respaldo documental serio para esa versión. Sí está documentado que el fotógrafo de Life Julian Wasser fotografió posteriormente la residencia y que el propio Polanski le pidió incluso fotografías Polaroid del lugar. Además, existen registros de un litigio promovido por el propietario de la vivienda contra Polanski y Life, una historia bastante diferente de la versión del supuesto juicio de Polanski contra el Estado. Los asesinatos Tate-LaBianca trascendieron ampliamente el expediente policial. Para buena parte de Estados Unidos representaron la cara oscura que apareció detrás de la contracultura californiana de finales de los años sesenta. El miedo llegó a Hollywood, aumentaron las medidas de seguridad entre actores y productores y la figura de Charles Manson terminó adquiriendo una notoriedad que, paradójicamente, con frecuencia eclipsó a quienes deberían ocupar el centro de esta historia: Sharon Tate, Jay Sebring, Abigail Folger, Wojciech Frykowski, Steven Parent, Leno LaBianca y Rosemary LaBianca. Aquella madrugada del 9 de agosto de 1969 no nació solamente uno de los casos criminales más célebres de Estados Unidos. También comenzó el derrumbe de un mito: detrás del optimismo, la música y la libertad que habían definido buena parte de los años sesenta apareció una historia de manipulación, fanatismo y violencia que todavía, más de medio siglo después, continúa produciendo investigaciones, libros, películas y debates. #SharonTate #CharlesManson #MansonFamily #TateLaBianca #CieloDrive #9DeAgosto #Efemerides #Historia #HistoriaCriminal #CrimenReal #Hollywood #LosAngeles #Años60 #MemoriaHistorica #TrueCrime #TrueCrimeHistory #OnThisDay #August9 #HollywoodHistory #AmericanHistory #1969 #CulturalHistory #HistoricalFacts #HistoryLovers #RememberTheVictims #MendozAntigua
9 DE AGOSTO DE 1945: NAGASAKI BAJO EL SEGUNDO SOL — “FAT MAN” CAYÓ DONDE NO DEBÍA Y EN SEGUNDOS ABRIÓ UNA HERIDA QUE CAMBIÓ PARA SIEMPRE A LA HUMANIDAD
El 9 de agosto de 1945, apenas tres días después de Hiroshima, el mundo volvió a contemplar el poder devastador de un arma que hasta aquella semana jamás había sido utilizada en una guerra. A las 11:02 de la mañana, una bomba atómica de plutonio llamada “Fat Man” explotó sobre Nagasaki. Su potencia fue equivalente a aproximadamente 21 kilotones de TNT y detonó a unos 500 metros sobre la ciudad. Decenas de miles de seres humanos murieron en aquel día y en los meses siguientes; las estimaciones más difundidas sitúan en torno a 70.000–74.000 los fallecidos en Nagasaki para fines de 1945. Pero Nagasaki, increíblemente, no era el objetivo principal de aquella misión. El blanco previsto era Kokura, importante centro industrial y militar. El B-29 Bockscar, pilotado por el mayor Charles W. Sweeney, había despegado de Tinian aproximadamente a las 3:47 de la madrugada llevando en su bodega el arma de plutonio. La misión incluía además aviones de apoyo: The Great Artiste, encargado de mediciones científicas, y Big Stink, destinado a tareas fotográficas y de observación. El jefe militar del Proyecto Manhattan, el general Leslie Groves, no viajaba a bordo, como a veces se afirma. Cuando Bockscar llegó sobre Kokura alrededor de las 10:44, el bombardero encontró el objetivo parcialmente oculto por nubes, bruma y humo procedente, entre otras cosas, de incendios causados por bombardeos anteriores sobre la cercana Yahata. Después de varios intentos infructuosos y con el combustible convirtiéndose en un problema cada vez más grave, la tripulación abandonó Kokura y puso rumbo hacia el objetivo alternativo: Nagasaki. De allí nació incluso la expresión japonesa “la suerte de Kokura”, asociada a haber escapado por azar de una catástrofe. Nagasaki también estaba parcialmente cubierta. Sin embargo, durante la aproximación apareció una abertura entre las nubes que permitió efectuar el lanzamiento visual. Fat Man cayó sobre el valle industrial de Urakami, aproximadamente a 2,4 kilómetros del punto originalmente previsto. La geografía montañosa de Nagasaki limitó parcialmente la propagación de la onda expansiva hacia algunas zonas, pero en el área cercana al hipocentro la devastación fue prácticamente absoluta. La historia del ataque está inseparablemente unida a las últimas horas de la Segunda Guerra Mundial. Tras Hiroshima, la dirigencia japonesa continuaba profundamente dividida. Y en la noche del 8 al 9 de agosto, otro acontecimiento sacudió al gobierno imperial: la Unión Soviética declaró la guerra a Japón y comenzó su ofensiva contra las fuerzas japonesas en Asia continental. Las investigaciones históricas coinciden en que el efecto combinado de Hiroshima, la entrada soviética en la guerra y Nagasaki empujó definitivamente al sistema político japonés hacia una decisión que llevaba meses bloqueada. También existe una precisión importante respecto de las famosas “cuatro condiciones” japonesas. Dentro del Consejo Supremo existía un sector dispuesto a terminar la guerra únicamente si se preservaba la institución imperial, Japón realizaba su propio desarme, juzgaba a sus propios criminales de guerra y evitaba una ocupación extranjera. Otro sector aceptaba conservar solamente la condición relacionada con el emperador. Esa discusión llegó a su punto crítico el propio 9 de agosto, mientras se conocían las noticias de Nagasaki; no existe base sólida para afirmar que Washington bombardeó la ciudad como respuesta a una oferta japonesa de cuatro condiciones ya presentada y rechazada. De hecho, el cambio de fecha de la segunda misión, originalmente prevista alrededor del 11 de agosto, se debió fundamentalmente al empeoramiento del pronóstico meteorológico sobre Japón. La operación fue adelantada al día 9. Esa diferencia puede parecer menor, pero cambia sustancialmente la reconstrucción histórica de aquellas horas. Durante la madrugada del 10 de agosto, tras una dramática conferencia imperial, Hirohito intervino para romper el empate y respaldó la aceptación de la Declaración de Potsdam preservando la continuidad de la institución imperial. Luego de nuevas tensiones —incluido un intento de golpe protagonizado por militares que pretendían continuar la guerra—, Japón anunció públicamente su rendición el 15 de agosto. La capitulación quedó formalizada el 2 de septiembre de 1945, cuando los representantes japoneses firmaron el instrumento de rendición a bordo del USS Missouri, en la bahía de Tokio. Y existe otro dato estremecedor: Estados Unidos tenía prevista la disponibilidad de otro dispositivo de plutonio que podía ser enviado a Tinian si la guerra continuaba. Sin embargo, es más preciso hablar de una tercera arma en preparación y susceptible de ser trasladada que de una “tercera bomba completamente armada esperando en Tinian”. Documentación histórica del propio Proyecto Manhattan señala que el 9 de agosto existía otra bomba que podía ser llevada posteriormente a la isla. Hiroshima y Nagasaki continúan siendo, los únicos casos en que armas nucleares fueron utilizadas contra ciudades durante una guerra. Las estimaciones históricas sitúan las muertes combinadas de ambas ciudades por encima de las 210.000 personas para finales de 1945, aunque las cifras exactas nunca podrán conocerse debido a la destrucción de registros, desplazamientos y fallecimientos posteriores. La radiación dejó además consecuencias sanitarias que acompañaron durante décadas a los hibakusha, como se conoce a los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki, incluyendo incrementos demostrados en determinados cánceres entre quienes recibieron mayores dosis. Pero hay un dato que suele distorsionarse: los grandes estudios realizados durante décadas no han encontrado hasta ahora evidencia de un aumento detectable de enfermedades genéticas o malformaciones congénitas entre los hijos de los sobrevivientes atribuible a la exposición de sus padres. El sufrimiento fue inmenso; no necesita exageraciones para comprender su dimensión. A las 11:02 del 9 de agosto de 1945, Nagasaki quedó convertida en uno de los grandes símbolos del horror nuclear. Una ciudad que ni siquiera había sido el primer objetivo de aquella mañana terminó marcando para siempre la historia del siglo XX. Desde entonces, aquellas fotografías de calles reducidas a cenizas, edificios desaparecidos y sobrevivientes caminando entre ruinas recuerdan una verdad difícil de ignorar: en aquel instante la humanidad descubrió que ya poseía los medios para destruirse a sí misma. #Nagasaki #Hiroshima #August9 #WorldWarII #WWII #WWIIHistory #FatMan #Bockscar #ManhattanProject #AtomicBomb #NuclearHistory #Hibakusha #History #NeverAgain #RememberNagasaki #Nagasaki #Hiroshima #9DeAgosto #SegundaGuerraMundial #Historia #HistoriaMundial #FatMan #Bockscar #ProyectoManhattan #Hibakusha #MemoriaHistorica #BombaAtomica #ArmasNucleares
9 DE AGOSTO DE 1942: KIEV VENCIÓ BAJO LA ESVÁSTICA — EL 5-3 QUE SOBREVIVIÓ A LA OCUPACIÓN Y SE CONVIRTIÓ EN EL “PARTIDO DE LA MUERTE”
El 9 de agosto de 1942, mientras Kiev permanecía sometida a la ocupación nazi, once hombres salieron a una cancha de fútbol para disputar un encuentro que décadas después quedaría atrapado entre la tragedia verdadera, la memoria popular y una de las leyendas deportivas más poderosas de la Segunda Guerra Mundial. La ciudad había caído en manos alemanas el 19 de septiembre de 1941, casi tres meses después de iniciada la invasión de la Unión Soviética, y vivía bajo un régimen de terror, persecuciones, trabajos forzados y ejecuciones masivas. En aquel escenario nació el FC Start, no “FC Star” como suele repetirse en algunas versiones. El equipo estaba compuesto principalmente por antiguos futbolistas profesionales del Dynamo de Kiev y del Lokomotiv de Kiev, varios de los cuales consiguieron trabajo en la Panadería Nº 1 de Kiev. Entre ellos sobresalía el extraordinario arquero Mykola Trusevych, alrededor del cual fueron reuniéndose jugadores como Mikhail Sviridovskiy, Ivan Kuzmenko, Oleksiy Klimenko, Makar Honcharenko, Fedir Tyutchev, Mikhail Putistin y Mykola Korotkykh. El responsable de la panadería, Josef —o Iosif— Kordik, un ingeniero originario de Moravia, facilitó la formación del equipo. No todos eran exclusivamente jugadores del Dynamo: ese detalle también sería simplificado posteriormente por la leyenda. Durante el verano de 1942, Start comenzó a enfrentarse con equipos locales y conjuntos vinculados a las fuerzas ocupantes. Ganaba una y otra vez. Las investigaciones del historiador ucraniano Volodymyr Hynda muestran, además, que estos encuentros entre equipos locales y formaciones alemanas no fueron excepcionales: se disputaron numerosos partidos durante la ocupación y las victorias ucranianas estaban lejos de ser algo imposible o automáticamente castigado con la muerte. El 6 de agosto de 1942, Start se midió con Flakelf, un conjunto alemán relacionado con unidades de la Luftwaffe e integrado por pilotos, soldados y técnicos. El resultado fue contundente: 5-1 para los hombres de Kiev. Sólo tres días después se organizó la revancha. El escenario fue el estadio Zenit, que décadas más tarde sería rebautizado precisamente como estadio Start. El 9 de agosto, ante miles de habitantes de una ciudad ocupada, los alemanes volvieron a caer: Start 5, Flakelf 3. El resultado está perfectamente documentado y hasta sobrevivió una fotografía tomada después del encuentro en la que aparecen integrantes de ambos equipos. Aquí comienza la frontera entre historia y leyenda. Durante décadas se afirmó que un oficial de las SS habría entrado al vestuario, obligado a los ucranianos a realizar el saludo nazi y advertido que debían perder; también se contó que el árbitro, miembro de las SS, permitió todo tipo de golpes contra Start y que los jugadores sabían que una victoria equivalía prácticamente a una sentencia de muerte. Son escenas extraordinariamente poderosas y fueron reproducidas en libros y películas, pero no existe documentación concluyente que permita presentarlas como hechos comprobados. Los testimonios posteriores incluso contradijeron parte de aquella versión. Lo que ocurrió después fue, sin necesidad de adornarlo, terrible. Start todavía volvió a jugar: el 16 de agosto derrotó 8-0 al Rukh. Dos días después comenzaron las detenciones de varios de sus futbolistas. Algunos habían estado vinculados al Dynamo, club asociado institucionalmente al NKVD soviético, circunstancia que pudo despertar las sospechas de la policía de seguridad alemana. Mykola Korotkykh murió en manos de la Gestapo o del SD; meses después, en febrero de 1943, Mykola Trusevych, Ivan Kuzmenko y Oleksiy Klimenko fueron fusilados en el campo de Syrets, en el contexto de represalias nazis contra prisioneros. La diferencia es fundamental: aquellos hombres realmente sufrieron persecución y varios fueron asesinados, pero no está demostrado que su ejecución haya sido ordenada como castigo por el 5-3 del 9 de agosto. Una investigación de la fiscalía de Hamburgo, iniciada en la década de 1970 y finalmente cerrada décadas después, tampoco logró establecer ese vínculo causal. El propio Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional considera que la versión del fusilamiento inmediato por negarse a perder fue una mitificación desarrollada por la propaganda soviética. Y quizá allí reside la verdadera dimensión de aquella historia. No hace falta inventar una amenaza en el vestuario para comprender lo extraordinario de jugar al fútbol en una ciudad sometida al terror nazi. El partido ocurrió. Kiev estaba ocupada. Start existió. Los futbolistas ganaron 5-3. Algunos de aquellos hombres fueron detenidos y cuatro terminaron asesinados por el régimen ocupante. Después, la Unión Soviética convirtió acontecimientos reales y destinos trágicos en una narración heroica conocida para siempre como “El Partido de la Muerte”. Aquel marcador todavía sobrevive: START 5 — FLAKELF 3. Pero detrás de los números existe una historia aún más fascinante que la leyenda: la de unos futbolistas que intentaron recuperar, aunque sólo fuera durante noventa minutos, una pequeña parte de la normalidad que la guerra les había arrebatado. #PartidoDeLaMuerte #FCStart #DynamoKiev #Kiev1942 #SegundaGuerraMundial #HistoriaDelFútbol #Historia #Fútbol #Ucrania #MemoriaHistórica #OcupaciónNazi #HistoriasDeLaGuerra #DeathMatch #FCStart #DynamoKyiv #Kyiv1942 #WorldWarII #FootballHistory #SoccerHistory #WWIIHistory #HistoricalMemory #UkraineHistory
9 DE AGOSTO DE 48 A.C.: CÉSAR ROMPIÓ EL EJÉRCITO DE POMPEYO — FARSALIA, LA BATALLA EN LA QUE ROMA COMENZÓ A DEJAR DE SER LA MISMA
El 9 de agosto del año 48 a.C., según la datación tradicional, las llanuras de Tesalia, en la actual Grecia, fueron escenario de uno de los enfrentamientos más decisivos de toda la Antigüedad. Allí, cerca de Farsalia, dos antiguos aliados convertidos en enemigos irreconciliables se disputaron mucho más que una victoria militar: Julio César y Cneo Pompeyo Magno combatieron por el control político de la República romana. El triunfo de César no terminó inmediatamente con todas las guerras civiles, pero destruyó el principal ejército senatorial y transformó de manera irreversible el equilibrio de poder de Roma. El enfrentamiento había comenzado a gestarse mucho antes. César regresaba de sus extraordinarias campañas en las Galias convertido en uno de los generales más prestigiosos y poderosos de Roma, mientras una parte influyente del Senado temía que semejante poder militar terminara colocándolo por encima de las instituciones republicanas. La confrontación política se volvió insostenible a comienzos del 49 a.C.: los tribunos Marco Antonio y Quinto Casio, defensores de los intereses de César, abandonaron Roma después de que fracasaran sus intentos de bloquear las medidas de sus adversarios. Poco después César cruzó el Rubicon con sus tropas, un acto que significaba desafiar abiertamente la autoridad senatorial y que convirtió la crisis política en guerra civil. Pompeyo, uno de los mayores comandantes militares que había conocido Roma, abandonó Italia y reunió en Oriente una poderosa fuerza respaldada por numerosos senadores, gobernantes aliados y contingentes provinciales. César lo persiguió. Después de cruzar el Adriático sufrió un serio revés frente a Dirraquio, la actual Durrës, en Albania, en julio de 48 a.C. Pompeyo había logrado derrotarlo, pero no consiguió convertir aquel éxito en la destrucción definitiva del ejército cesariano. César se retiró hacia el interior de Grecia, reorganizó a sus veteranos y finalmente ambos ejércitos volvieron a encontrarse en Tesalia. Los números parecían favorecer claramente a Pompeyo. En su propio relato, César atribuyó al adversario 110 cohortes y unos 45.000 legionarios, mientras él formó aproximadamente 80 cohortes con 22.000 hombres. Las estimaciones antiguas sobre la caballería varían, pero Plutarco y Apiano permiten calcular una diferencia todavía más espectacular: alrededor de 7.000 jinetes pompeyanos frente a unos 1.000 cesarianos. César, sin embargo, disponía de algo extremadamente valioso: veteranos endurecidos durante años de campañas en la Galia y una extraordinaria capacidad para improvisar sobre el campo de batalla. Pompeyo apostó gran parte de su plan a esa enorme superioridad montada. Concentró su caballería, arqueros y honderos en el ala izquierda con la intención de expulsar a los pocos jinetes de César, envolver el flanco enemigo y atacar a las legiones desde atrás. César comprendió el peligro antes de iniciarse el combate y tomó una decisión que terminaría siendo crucial: retiró varias cohortes de su tercera línea y creó detrás de su ala derecha una cuarta línea de infantería, escondiendo una reserva destinada específicamente a detener a los jinetes de Pompeyo. Cuando comenzó el avance ocurrió uno de los episodios más extraordinarios de la batalla. Pompeyo había ordenado a sus legionarios permanecer quietos y esperar el ataque, esperando que los hombres de César llegaran fatigados y desordenados después de recorrer una distancia mayor. Los cesarianos, veteranos experimentados, advirtieron la maniobra: según el propio César, frenaron espontáneamente aproximadamente a mitad del recorrido, recuperaron fuerzas durante unos instantes y luego reanudaron la carrera, arrojaron sus pila y desenvainaron las espadas. No había sido una retirada ni un arrepentimiento: había sido disciplina de combate. Entonces llegó el momento decisivo. La caballería pompeyana hizo retroceder inicialmente a los jinetes de César y comenzó a envolver el flanco derecho enemigo exactamente como Pompeyo esperaba. Pero César dio la señal. Su cuarta línea apareció y cargó contra los jinetes. La caballería pompeyana se desorganizó y huyó hacia las alturas; detrás quedaron expuestos arqueros y honderos. Las cohortes cesarianas no se detuvieron: giraron y golpearon el ala izquierda de Pompeyo por el costado y la retaguardia. En ese instante César lanzó también su tercera línea, que todavía permanecía fresca, contra una infantería pompeyana que ya llevaba tiempo combatiendo. La estructura enemiga finalmente cedió. Pompeyo vio escapar precisamente a la fuerza en la que había depositado sus mayores esperanzas. Regresó a su campamento y, cuando comprendió que también sería tomado, abandonó sus insignias de comandante, montó a caballo y huyó primero hacia Larisa y después hacia el mar. César aseguró posteriormente que había perdido alrededor de 200 soldados y unos 30 centuriones, mientras adjudicó a sus adversarios unos 15.000 muertos y más de 24.000 rendidos. Son cifras que deben manejarse con prudencia: Apiano transmite otra tradición según la cual Asinio Polión, que estuvo presente en la batalla, contabilizó aproximadamente 6.000 cadáveres pompeianos, muestra de cuánto pueden diferir las estadísticas transmitidas por las fuentes antiguas. La tragedia todavía no había terminado. Pompeyo buscó refugio en Egipto, esperando recibir protección de la corte de Ptolomeo XIII. Ocurrió exactamente lo contrario: los consejeros del joven rey decidieron asesinarlo antes de que pudiera desembarcar y entregaron su cabeza a César cuando éste llegó en persecución de su rival. Las fuentes antiguas sostienen que César reaccionó con indignación y que lloró al recibir el anillo de Pompeyo. Quien había sido uno de los hombres más poderosos del Mediterráneo terminó asesinado lejos de Roma, sin ejército y prácticamente sin patria. Pero Farsalia no terminó por sí sola la guerra civil. Los partidarios de Pompeyo continuaron combatiendo en África y posteriormente en Hispania. César derrotó al núcleo republicano en Tapso en 46 a.C. y finalmente marchó contra Cneo y Sexto Pompeyo —hijos de Pompeyo Magno— y contra su antiguo lugarteniente Tito Labieno. El 17 de marzo de 45 a.C., en la batalla de Munda, César obtuvo otra victoria extremadamente difícil. Labieno murió, Cneo Pompeyo sería capturado y muerto poco después, pero Sexto Pompeyo consiguió escapar y continuaría luchando durante años; por eso no sería correcto afirmar que César eliminó allí a los tres. Farsalia fue, entonces, mucho más que una batalla ganada por un ejército inferior en número. Fue el momento en que la experiencia, la reserva táctica y la capacidad de adaptación de César neutralizaron la ventaja numérica de Pompeyo. Uno de los hombres más célebres de Roma huyó derrotado; otro quedó convertido en árbitro prácticamente indiscutido de la política romana. Apenas cuatro años después, el 15 de marzo de 44 a.C., Julio César sería asesinado en el Senado. Pero Roma ya no podría regresar verdaderamente al mundo anterior a Farsalia: las nuevas guerras civiles terminarían llevando al poder a Octavio Augusto y al nacimiento del régimen imperial. #Farsalia #BatallaDeFarsalia #JulioCésar #PompeyoMagno #Roma #ImperioRomano #RepúblicaRomana #HistoriaDeRoma #HistoriaAntigua #Efemérides #UnDíaComoHoy #HistoriaUniversal #RomanHistory #JuliusCaesar #PompeyTheGreat #BattleOfPharsalus #AncientRome #RomanRepublic #AncientHistory #HistoryFacts #RomanCivilWar #OnThisDay
9 DE AGOSTO DE 1963: NACIÓ LA VOZ QUE PARECÍA IMPOSIBLE — WHITNEY HOUSTON, LA MUJER QUE CONQUISTÓ EL MUNDO, ROMPIÓ RÉCORDS Y CONVIRTIÓ UNA CANCIÓN EN ETERNIDAD
El 9 de agosto de 1963, en Newark, Nueva Jersey, nacía Whitney Elizabeth Houston, una niña criada entre gospel, iglesias y algunas de las voces más importantes de la música estadounidense, destinada a convertirse en una de las grandes intérpretes de la historia. Era hija de la cantante Cissy Houston y prima de Dionne y Dee Dee Warwick; desde muy joven cantó en la iglesia y acompañó musicalmente a su madre. Una aclaración necesaria frente a una historia repetida durante décadas: Aretha Franklin fue una figura muy cercana a la familia y Whitney la consideraba una “tía” honoraria, pero no fue formalmente su madrina Antes de dominar los escenarios, Whitney también trabajó como modelo y en 1981 apareció en la portada de Seventeen, convirtiéndose en una de las primeras jóvenes afroamericanas en ocupar ese espacio. Pero su destino estaba en su voz. En 1983 el ejecutivo de Arista Gerry Griffith llamó la atención de Clive Davis sobre aquella extraordinaria cantante de apenas 19 años que actuaba en clubes de Nueva York. Davis fue a escucharla, quedó impresionado y ese mismo año Whitney firmó con Arista Records. La biografía oficial confirma que aquel encuentro en un club neoyorquino cambió su carrera para siempre. Dos años después apareció Whitney Houston, su primer álbum. Fue una explosión: produjo tres números uno consecutivos en Billboard —“Saving All My Love for You”, “How Will I Know” y “Greatest Love of All”— y superó los 25 millones de copias vendidas en el mundo. Su segundo disco, Whitney, debutó directamente en el número uno del Billboard 200, algo que ninguna mujer había conseguido hasta entonces. Con “Where Do Broken Hearts Go”, en 1988, completó una secuencia extraordinaria de siete sencillos consecutivos en el Nº1 del Billboard Hot 100, un récord que continúa siendo una de las marcas emblemáticas de su carrera. En total consiguió 11 Nº1 en el Hot 100. Y hubo momentos que excedieron incluso a la industria discográfica. El 27 de enero de 1991, en pleno clima de la Guerra del Golfo, Whitney interpretó el himno estadounidense antes del Super Bowl XXV. Su versión causó tal impacto que fue publicada como sencillo y, tras ser reeditada después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, llegó hasta el Nº6 del Hot 100. Aquella actuación continúa siendo utilizada como referencia para generaciones enteras de cantantes. Pero 1992 llevó su fama a otra dimensión. Whitney debutó como actriz junto a Kevin Costner en The Bodyguard —El guardaespaldas— y grabó seis canciones para su banda sonora. Su interpretación de “I Will Always Love You”, composición original de Dolly Parton, permaneció 14 semanas consecutivas en el Nº1 estadounidense. Guinness registra actualmente unas 24 millones de copias para el sencillo físico, mientras que la banda sonora de The Bodyguard ha superado los 45 millones de ejemplares, convirtiéndose en la banda sonora cinematográfica más vendida de la historia. Los premios acompañaron aquella carrera gigantesca: la Recording Academy registra 6 premios Grammy sobre 25 nominaciones, entre ellos Grabación del Año por “I Will Always Love You” y Álbum del Año por The Bodyguard. Su sitio oficial calcula en más de 200 millones las ventas combinadas de álbumes, sencillos y videos durante su etapa con Arista. Detrás del brillo, sin embargo, comenzó otra historia. Su matrimonio con Bobby Brown, sus problemas personales y el consumo de drogas terminaron ocupando cada vez más espacio en los medios. En 2002, la compañía de su propio padre, John Houston Entertainment, llegó a demandarla por 100 millones de dólares por una disputa contractual; el caso sería posteriormente desestimado. Whitney reconoció públicamente que había atravesado serios problemas relacionados con las drogas y durante los años siguientes pasó por períodos de tratamiento, recaídas y nuevos intentos de reconstruir su carrera. En 2009 regresó al Nº1 del Billboard 200 con I Look to You. Parecía una nueva oportunidad. Pero el 11 de febrero de 2012, pocas horas antes de la tradicional fiesta previa a los Grammy organizada por Clive Davis, Whitney Houston fue encontrada inconsciente en la bañera de su habitación del Beverly Hilton, en Beverly Hills. Tenía apenas 48 años. El informe forense determinó que murió por ahogamiento accidental, con enfermedad cardíaca aterosclerótica y consumo de cocaína como factores contribuyentes. También fueron detectados otros medicamentos y cannabis, aunque no fueron considerados responsables directos de la muerte. Y hay un dato que vuelve esta efeméride de 2026 especialmente simbólica: Justamente en torno a este aniversario fue publicada “WH1TNEY”, una nueva colección que reúne sus 11 canciones Nº1 del Billboard Hot 100, mientras su legado continúa siendo celebrado por nuevas generaciones. Whitney Houston murió joven, pero su voz quedó fuera del tiempo. No necesitaba gritar para estremecer ni adornar una canción para demostrar quién era: podía pasar de un susurro a una nota monumental y hacer parecer sencillo lo que para casi cualquier cantante resulta imposible. Más de seis décadas después de aquel 9 de agosto de 1963, el mundo todavía reconoce las primeras notas de “I Wanna Dance with Somebody”, “Greatest Love of All” o “I Will Always Love You”. Y quizá allí se encuentre su verdadero récord: Whitney dejó de pertenecer a una época para convertirse en una voz que sigue sonando como si nunca se hubiera ido. #WhitneyHouston #Whitney #9DeAgosto #Efemerides #HistoriaDeLaMusica #IWillAlwaysLoveYou #ElGuardaespaldas #TheBodyguard #IWannaDanceWithSomebody #MusicaDeLos80 #MusicaDeLos90 #LeyendasDeLaMusica #MusicHistory #WhitneyHoustonLegacy #MusicLegend #PopHistory #SoulMusic #RnBHistory #TheVoice #GreatestVoices
9 DE AGOSTO DE 1988: EL DÍA QUE LA VECINDAD QUEDÓ EN SILENCIO — MURIÓ RAMÓN VALDÉS, EL HOMBRE QUE CONVIRTIÓ A “DON RAMÓN” EN EL VECINO MÁS QUERIDO DE AMÉRICA
El 9 de agosto de 1988, la televisión latinoamericana perdía a uno de esos artistas que parecen destinados a no morir nunca del todo. En la Ciudad de México se apagaba la vida de Ramón Valdés, pero comenzaba definitivamente la leyenda de Don Ramón, aquel vecino flaco, bigotudo, desempleado, eternamente perseguido por catorce meses de renta y capaz de convertir una mirada, un gesto de fastidio o una simple entrada en escena en una carcajada. Había nacido en Ciudad de México el 2 de septiembre de 1923, según las fichas biográficas del Sistema de Información Cultural de México y de la UNAM, dentro de una numerosa familia que terminaría dando varios nombres célebres a la comedia mexicana: sus hermanos Germán “Tin Tan” Valdés, Manuel “El Loco” Valdés y Antonio “El Ratón” Valdés también hicieron carrera en el espectáculo. Antes de convertirse en una estrella, Ramón conoció algo que años después parecería escrito especialmente para Don Ramón: pasó por distintos trabajos y oficios y convivió con épocas de estrechez económica. Su hermano Tin Tan le abrió las puertas del cine y en 1949 apareció en Calabacitas tiernas. Luego llegaron decenas de películas —más de cincuenta según la Secretaría de Cultura mexicana— y títulos como El rey del barrio, Simbad el Mareado y Escuela de vagabundos, compartiendo la pantalla en aquella extraordinaria época del cine mexicano con figuras de la talla de Cantinflas, Pedro Infante y Tin Tan. En 1968, su destino se cruzó definitivamente con el de Roberto Gómez Bolaños, “Chespirito”. Valdés comenzó a participar en aquellos primeros proyectos humorísticos que desembocarían en Los Supergenios de la Mesa Cuadrada, Chespirito y, finalmente, en el universo de El Chavo del 8. A comienzos de los años setenta apareció el personaje que acabaría devorando cualquier pronóstico: Don Ramón, padre de la Chilindrina, enemigo involuntario del Señor Barriga, víctima habitual de las bofetadas de Doña Florinda y eterno experto en escapar del trabajo. El secreto, sin embargo, estaba mucho más allá del libreto. Valdés tenía una extraordinaria naturalidad para la comedia; el propio Gómez Bolaños llegó a considerarlo uno de sus cómicos predilectos. Don Ramón podía ser haragán, malhumorado y buscavidas, pero también era orgulloso, protector, noble y profundamente humano. Quizás por eso millones de espectadores dejaron de verlo simplemente como un personaje: lo reconocieron como alguien que podía vivir al lado de sus propias casas. La fama de El Chavo del 8 atravesó México y se multiplicó por toda América Latina. Pero el extraordinario elenco comenzó a fracturarse hacia finales de los años setenta. Carlos Villagrán dejó el ciclo y Ramón Valdés terminó alejándose en 1979. Durante años circularon distintas explicaciones; familiares del actor sostuvieron posteriormente que el deterioro del clima interno y su incomodidad ante la creciente intervención de Florinda Meza en decisiones del programa influyeron decisivamente. Valdés, que evitaba las confrontaciones, prefirió marcharse. Regresó brevemente al universo de Chespirito en 1981, y posteriormente volvió a trabajar junto a Villagrán en la producción venezolana Federrico y, ya en sus últimos años, en ¡Ah qué Kiko!. Mientras su personaje continuaba haciendo reír a medio continente, su salud comenzó a deteriorarse. Su nieto Miguel Valdés explicó décadas después que Ramón padeció un cáncer que se originó en el estómago y posteriormente alcanzó la médula ósea. Incluso durante aquella etapa conservó el humor que lo había acompañado toda la vida: según el relato familiar, cuando Édgar Vivar, el inolvidable Señor Barriga, fue a visitarlo, Ramón todavía tuvo ánimo para bromear con que ya no podría pagarle la renta. Finalmente, aquel 9 de agosto de 1988, Ramón Valdés murió en Ciudad de México. Se fue el hombre, pero Don Ramón se negó a acompañarlo. Décadas después continúa apareciendo en televisores, plataformas, memes y recuerdos familiares; nuevas generaciones que ni siquiera habían nacido cuando murió saben perfectamente quién es cuando escuchan hablar de los catorce meses de renta, del Necaxa o de aquel padre que podía discutir con toda la vecindad y, al instante siguiente, mostrar un corazón enorme. Ramón Valdés pasó buena parte de su carrera interpretando personajes secundarios hasta encontrar al personaje que parecía escrito con pedazos de su propia vida. Y ocurrió algo extraordinario: terminó siendo, para millones, el verdadero corazón de la vecindad. Aquel 9 de agosto la risa perdió a uno de sus grandes artesanos; América, en cambio, ganó un personaje eterno. #RamónValdés #DonRamón #ElChavoDel8 #Chespirito #9DeAgosto #Efemérides #HistoriaDeLaTelevisión #TelevisiónMexicana #CineMexicano #TinTan #México #HumorLatinoamericano #CulturaPopular #Nostalgia #MendozAntigua #RamonValdes #DonRamon #ElChavo #MexicanTelevision #LatinAmericanTV #ComedyLegend #TVHistory #MexicanCinema #PopCulture #TelevisionHistory
Las locomotoras alemanas Borsig N° 4 y 5, de configuración 2-6-2T, fueron las primeras máquinas que probaron el sistema con cremalleras ABT. Tren Trasandino Argentina - Chile (1908)
Secundadas por diversos jefes y empleados del ferrocarril, aparecen estacionadas en la Casa de Máquinas de Los Andes. Chile
Imágenes Históricas. Corona de gotas de leche, 1957
Antes de que Harold Edgerton manipulara un gotero de leche junto a un temporizador y una cámara de su propia invención, era prácticamente imposible tomar una buena foto en la oscuridad sin equipos voluminosos. Fue igualmente inútil tratar de fotografiar un momento fugaz. Pero en la década de 1950 en su laboratorio en el MIT, Edgerton comenzó a jugar con un proceso que cambiaría el futuro de la fotografía. Allí, el profesor de ingeniería eléctrica combinó luces estroboscópicas de alta tecnología con motores de obturador de cámara para capturar momentos imperceptibles a simple vista. Milk Drop Coronet, su revolucionaria fotografía de stop-motion, congela el impacto de una gota de leche sobre una mesa, una corona de líquido perceptible para la cámara por solo un milisegundo. La imagen demostró que la fotografía podía avanzar en la comprensión humana del mundo físico, y la tecnología que Edgerton usó para tomarlo sentó las bases para el flash electrónico moderno. Edgerton trabajó durante años para perfeccionar sus fotografías de gotas de leche, muchas de las cuales eran en blanco y negro; una versión se presentó en la primera exposición de fotografía en el Museo de Arte Moderno de la ciudad de Nueva York, en 1937. Y mientras el hombre conocido como Doc capturó otros momentos de parpadeo, como globos que explotan y una bala que perfora una manzana , su gota de leche sigue siendo un ejemplo por excelencia de la capacidad de la fotografía para hacer arte a partir de la evidencia.
(Crédito de la foto: Harold Edgerton).
Soldados canadienses jugando hockey en una pista que construyeron en Corea, 1952
El entusiasmo de los canadienses por el hockey fue evidente durante la Guerra de Corea, en la que participaron 27.000 soldados canadienses en defensa de la libertad.
"El negro Tomás Echeverría" (nacido en 1840), sargento en la Guerra del Paraguay. San Luis, 1910.
sábado, 8 de agosto de 2020
Imágenes de la Av. Libertador y la Rotonda del Parque General San Martín. Mendoza
El Parque General San Martín, es el parque más antiguo y el principal de Mendoza. El parque abarca 307 ha cultivadas y 86 ha en expansión con 17 km de recorrido. Se encuentra ubicado en la ciudad de Mendoza, la más importante del oeste de la República Argentina.
"Vos sos maquinista de segunda y yo de primera
O te olvidaste que manejé el `rápido´ a Rosario". Así dice el personaje al que da vida el actor Ubaldo Martínez en esta escena de `Sangre y acero´, cinta filmada en 1956 en los Talleres de San Martín del FCGBM. Vemos el tornavía (que hoy reciclado es parte del Campus de la UNSAM). Fuera en los tiempos británicos del Central Argentino como en las primeras etapas del nacionalizado Mitre, mientras duró el reinado de las locomotoras a vapor conducir alguno de los “rápidos” de pasajeros que unían Retiro con Rosario Norte era la gran meta a alcanzar por los jóvenes que ingresaban a la Empresa como aprendices de foguistas.
El sistema de engranajes o cremalleras del Tren Trasandino. Argentina - Chile
En busca de una modalidad para salvar las severas pendientes del ferrocarril, Mateo Clark implantó a su regreso de Europa na solución desconocida en ese entonces de los ferrocarriles argentinos y chilenos como lo fue el sistema de engranajes o cremalleras de tres láminas que proponía ya en el viejo continente el reconocido ingeniero suizo Román Abt
8 DE AGOSTO DE 1879: NACIÓ EMILIANO ZAPATA, EL CAMPESINO QUE DESAFIÓ PRESIDENTES, EJÉRCITOS Y LATIFUNDIOS Y CONVIRTIÓ LA TIERRA EN BANDERA DE UNA REVOLUCIÓN
El 8 de agosto de 1879, en el pequeño pueblo de San Miguel Anenecuilco, Morelos, México, nacía Emiliano Zapata Salazar, uno de los personajes más poderosos y perdurables de la Revolución Mexicana. Hijo de Gabriel Zapata y Cleofas Salazar, creció en una familia dedicada al campo, recibió educación primaria y desde joven trabajó en tareas agrícolas y ganaderas. Nada parecía anunciar que aquel muchacho campesino terminaría encabezando uno de los ejércitos revolucionarios más importantes de México y convirtiéndose en un símbolo internacional de la lucha por la tierra. Su historia no comenzó en los grandes palacios ni en academias militares, sino entre sembradíos, caballos y comunidades que desde hacía décadas denunciaban la pérdida de sus tierras frente al crecimiento de las haciendas. Las políticas agrarias del siglo XIX y del Porfiriato habían favorecido procesos de concentración territorial que afectaron especialmente a comunidades campesinas e indígenas de Morelos. Zapata conoció esa realidad desde niño y terminó haciendo de ella el centro de toda su vida política. En 1906 ya participaba en reuniones de campesinos de Cuautla que discutían cómo defender sus tierras frente a los hacendados. El punto decisivo llegó en septiembre de 1909, cuando los vecinos de Anenecuilco lo eligieron representante —o presidente de su junta de defensa— para gestionar la restitución de las tierras comunales. Recibió entonces antiguos títulos y documentos que respaldaban los derechos históricos del pueblo. Como las gestiones legales no daban los resultados esperados, en 1910 los campesinos encabezados por Zapata comenzaron a ocupar y trabajar terrenos reclamados por sus comunidades. También pasó brevemente por el Ejército federal mediante el sistema de reclutamiento conocido como leva. La cronología del INEHRM registra su incorporación en Cuernavaca en febrero de 1910 y su licencia poco después. Aquella experiencia sería apenas un episodio antes de que el hombre del campo terminara organizando su propio ejército. Cuando Francisco I. Madero llamó a rebelarse contra la prolongada dictadura de Porfirio Díaz, Zapata terminó sumándose al movimiento revolucionario. El levantamiento morelense comenzó en marzo de 1911 y, tras la muerte de Pablo Torres Burgos, Zapata asumió la conducción de las fuerzas revolucionarias del sur. La caída de Díaz parecía abrir finalmente la puerta a la restitución de tierras que tantos campesinos esperaban. Pero allí comenzó otra guerra. Madero y el gobierno interino buscaron el licenciamiento de las fuerzas revolucionarias. Zapata exigía que la devolución de las tierras se concretara antes de abandonar las armas. Las negociaciones fracasaron y el jefe morelense terminó acusando a Madero de haber incumplido las promesas de la revolución. Por eso conviene matizar una frase muy repetida: más que afirmar simplemente que “Madero traicionó a Zapata”, históricamente es más preciso decir que Zapata consideró traicionada la causa agraria y así lo denunció públicamente. El 28 de noviembre de 1911 fue proclamado el Plan de Ayala, elaborado por Zapata junto con el maestro rural Otilio Montaño. Aquel documento desconocía a Madero, reclamaba la devolución de tierras arrebatadas a los pueblos y proponía la expropiación parcial de grandes propiedades para realizar un reparto agrario. Una copia conservada por la Library of Congress confirma que el texto fue firmado el 25 de noviembre y proclamado el día 28. Con el tiempo se convirtió prácticamente en la constitución política del zapatismo. La historia volvió a sacudirse en 1913. Madero fue derrocado y asesinado durante el golpe encabezado por Victoriano Huerta. Aquí también existe una corrección importante respecto de versiones populares: Pascual Orozco no fue quien colocó a Venustiano Carranza en el poder ni puede presentarse simplemente como autor del asesinato de Madero. Orozco terminó apoyando al régimen de Huerta, mientras Zapata rechazó al gobierno huertista y continuó combatiendo. Carranza, por su parte, encabezó después el movimiento constitucionalista contra Huerta. En 1914, Zapata se alió con Francisco “Pancho” Villa frente a Carranza. El 6 de diciembre, los ejércitos del Norte y del Sur ingresaron en Ciudad de México y ambos caudillos protagonizaron una de las fotografías más célebres de la Revolución en el Palacio Nacional. Sin embargo, Zapata nunca tuvo como prioridad convertirse en presidente: regresó a Morelos, donde el zapatismo intentó llevar su programa agrario a la práctica. Entre 1915 y 1916 se establecieron medidas políticas, económicas y sociales inspiradas en el Plan de Ayala; existieron comisiones agrarias, legislación sobre tierras, trabajo, educación, justicia y autonomía municipal. Mientras Villa era derrotado en el norte, Carranza pudo concentrar cada vez más fuerzas contra el zapatismo. El general Pablo González recibió la tarea de combatir a Zapata y recuperar Morelos. Para 1918 los carrancistas habían ocupado varias de las principales posiciones zapatistas, pero acabar militarmente con el Caudillo del Sur seguía siendo extremadamente difícil. Entonces recurrieron al engaño. El protagonista final de la emboscada no fue Pablo González personalmente sino el coronel Jesús Guajardo, quien fingió romper con Carranza y ofreció entregar hombres, armas y municiones a Zapata. Incluso realizó acciones destinadas a convencerlo de que su rebelión era auténtica. El 10 de abril de 1919, Zapata llegó a la Hacienda de Chinameca, en Morelos. Cuando atravesó la entrada, las tropas que simulaban rendirle honores abrieron fuego. Murió allí, a los 39 años. Su cadáver fue llevado a Cuautla y exhibido públicamente para demostrar que el legendario jefe rebelde realmente había muerto. Pero ocurrió exactamente lo contrario de lo que buscaban sus enemigos. La muerte no destruyó el zapatismo: transformó a Emiliano Zapata en mito. Incluso comenzaron a circular rumores de que el cadáver exhibido no era suyo y que algún día regresaría. Más de un siglo después, su nombre continúa ligado a la defensa de las comunidades campesinas, la justicia agraria y la resistencia frente al poder. El hombre nacido en una pequeña localidad de Morelos terminó convertido en uno de los rostros más reconocibles de América Latina. 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"Los esposos Jullier con sus descendientes, al festejar las bodas de oro, formando un total de 96 personas entre padres, hijos, nietos y bisnietos". Las Tunas, Santa Fe (1910). Archivo fotográfico Caras y Caretas.
El 8 de Agosto de 1922, en Hernando, Córdoba, Argentina, nacía un hombre que estuvo en el momento justo, en el lugar justo y con la persona justa, cuando nacía un nuevo orden mundial, ese día llegaba al mundo Alberto Granado. (EH)
El hermano menor de Alberto, Tomás Granado, tenía un inquieto compañero de escuela que insistía en sumarse a los partidos de rugby que organizaba Alberto, este, con 19 años no quería sumar a su grupo a un niño de solo 13 años, pero finalmente cedió, ese joven era Ernesto Guevara. El padre de Ernesto pidió a Alberto que lo cuidara por su problema de asma, desde ese entonces se fue construyendo una amistad inquebrantable. El destino quiso que siguieran carreras universitarias similares, Alberto se recibió de Bioquímico y Farmacéutico mientras que Ernesto estudiaba medicina. Alberto planeó un ambicioso viaje en moto por sudamérica, Ernesto, aún no recibido, se postuló para acompañarlo, su amistad y su experiencia en viajes por Argentina lo convencieron de elegirlo como copiloto. En Diciembre de 1951 a bordo de "La Poderosa" partieron rumbo a Chile donde destruyeron la moto y siguieron en micros, camiones y aventones. La pasión de Granados por el estudio de la Lepra, los llevó al Leprosario San Pablo en Perú, no sin antes ser testigos de las profundas injusticias sociales de América. Granados fue testigo y partícipe de la transformación de Ernesto, en el que comenzaron a germinar las ideas que sacudirían la política mundial de la segunda mitad del siglo XX. Al llegar a Venezuela, se separaron, Alberto se quedó a trabajar en el Leprosario Cabo Blanco de la Guaira y Ernesto regresó a la Argentina a terminar sus estudios. Con el triunfo consumado de la revolución en Cuba, Ernesto, ahora conocido como el "Che", lo convocó para ayudarlo a conseguir médicos argentinos que estuvieran dispuestos a colaborar con la reconstrucción del sistema de salud de la isla. Granados fue un colaborador incondicional de la revolución y tratado casi como un héroe de la misma ya que elaboró la logística de todas las políticas sociales de los siguientes 30 años. Alberto falleció en su amda Habana el 5 de Marzo de 2011.
El 8 de Agosto de 1937, en Los Ángeles, EEUU, nacía uno de los mejores actores de la historia del cine, ese día llegaba al mundo Dustin Hoffman. (EH)
Nacido en el seno de una familia judía asquenazí proveniente de Kiev, su padre era decorador de escenografía de la Columbia Pictures, por lo que Dustin Lee Hoffman creció en un hogar que respiraba cine. Se graduó en la Escuela Secundaria de Los Ángeles para luego inscribirse en el Santa Monica College con la intención de estudiar medicina, aunque un año después se inclinó por las artes y pasó a la Pasadena Playhouse. Allí conoció y entabló amistad con otro joven estudiante, Gene Hackman, luego de completar su formación ambos se mudaron a New York para iniciar sus carreras. Con suerte dispar, Dustin no conseguía papeles de relevancia, comenzó a dar clases para subsistir y decidió redoblar la apuesta perfeccionándose al asistir al Actor's Studio. Finalmente en 1967 su suerte cambió, un pequeño papel en la película “The Tiger Makes Out” fue visto por Mike Nichols, quién de inmediato le ofreció el papel principal en “El graduado”, pese a ser su primera protagónico le valió su primera nominación al Oscar. Dos años después volvió a la cima con “Midnight Cowboy” que le trajo su segunda nominación al Oscar transformándolo en el preferido de los directores de dramas. Luego de una seguidilla de éxitos como “Perros de paja”, “Papillón” y “Todos los hombres del presidente” y “Maratón de la muerte”, llegó la imborrable “Kramer Vs Kramer” que le valió su primer Oscar. En 1982 sorprendió a todos con su papel mas riesgoso, un desocupado que para trabajar en los medios se disfraza de mujer, “Tootsie” fue el ejemplo que su talento no tenía límites. En su vuelta al drama emocionó a todos con “Rain man” por el que obtuvo su segundo Oscar. A partir de allí podía filmar lo que quisiera, le llovían los proyectos, no siempre eligió bien, aunque algunos fiascos se mezclaban con maravillas como “Mentiras que matan”, “Tribunal en fuga” y “Perfume”. En su vuelta a la comedia se lució en la saga de “Meet the Fockers” donde interpreta a un insoportable “Bernie”. Apasionado por cuentos infantiles también se lució en “Hook”, “Descubriendo el país de Nunca Jamás”, “Una serie de eventos desafortunados” y la poética “El emporio mágico de Mr. Magorium”.
9 DE AGOSTO DE 1942: EN PLENA GUERRA, BAMBI CONQUISTÓ LONDRES — EL CLÁSICO DE DISNEY QUE NACIÓ DE UNA NOVELA OSCURA, ADULTA Y PROHIBIDA POR LOS NAZIS
El 9 de agosto de 1942, mientras Europa continuaba estremecida por la Segunda Guerra Mundial, el New Gallery Cinema de Regent Street, Londres, recibió el estreno mundial de una película destinada a convertirse en uno de los grandes símbolos de la historia de la animación: Bambi, el quinto largometraje animado de Walt Disney. Apenas cuatro días después, el 13 de agosto, llegaría a Nueva York. Detrás de aquel pequeño cervatillo que parecía representar inocencia y ternura existía, sin embargo, una historia muchísimo más oscura de lo que generaciones de espectadores imaginaron. La película, supervisada por David Hand, producida por Walt Disney Productions y distribuida por RKO, nació de Bambi. Eine Lebensgeschichte aus dem Walde —Bambi, una vida en el bosque—, la novela que el escritor austrohúngaro Felix Salten publicó como libro en 1923 después de haber aparecido por entregas el año anterior. Salten, cuyo verdadero nombre era Siegmund Salzmann, había nacido en Budapest en 1869 dentro de una familia judía y desde muy joven trabajó en una compañía de seguros mientras intentaba abrirse paso como escritor y periodista. Ya en 1889 publicaba con el nombre Felix Salten, mucho antes del ascenso del nazismo. Y aquel Bambi literario estaba muy lejos de ser simplemente un cuento infantil. Salten lo concebía principalmente para lectores adultos: era una obra sobre vida, miedo, soledad, caza, muerte, supervivencia y la relación del hombre con la naturaleza. Sus animales sangran, mueren y viven bajo una permanente sensación de amenaza. El libro ha sido interpretado además como una posible alegoría de la vulnerabilidad de los judíos europeos, aunque esa lectura continúa siendo materia de análisis académico. Lo indiscutible es que el régimen nazi terminó prohibiendo las obras de Salten en Alemania en 1936. Tras la anexión de Austria por Hitler, el escritor abandonó Viena y se instaló en Zúrich en 1939, donde murió en 1945. Disney tomó aquella materia prima y realizó una transformación formidable. Eliminó buena parte de la violencia explícita, redujo personajes y convirtió muchos episodios brutales en amenazas sugeridas. Incluso la famosa muerte de la madre de Bambi fue modificada: en la novela forma parte de una enorme cacería que deja múltiples animales muertos o heridos; en la película, Disney concentra todo el horror en un disparo que ni siquiera vemos. El incendio forestal del final, por otra parte, no estaba en la novela: fue creado para la película. También cambió al propio protagonista. El Bambi europeo de Salten era un corzo; cuando Disney trasladó visualmente la historia a Norteamérica lo convirtió en un venado de cola blanca, más reconocible para el público estadounidense. Y varios de los personajes que hoy parecen inseparables de la historia fueron creaciones o profundas modificaciones cinematográficas: Flower no tenía equivalente literario y el personaje de Friend Hare evolucionó hasta convertirse en Thumper. Pero el verdadero desafío estaba en lograr que aquellos animales parecieran vivos. Disney quería evitar que fueran simples caricaturas. Para estudiar cada movimiento, el estudio recibió dos cervatillos vivos, Bambi y Faline, procedentes de Maine; también se llevaron conejos, patos y zorrillos y los artistas realizaron visitas al zoológico de Los Ángeles. El fotógrafo y artista Maurice “Jake” Day recorrió los bosques de Maine y produjo alrededor de 500 fotografías en blanco y negro y unas 500 diapositivas en color de árboles, nieve, nubes y animales para servir como referencia. Hasta las astas del Gran Príncipe del Bosque se convirtieron en un problema técnico. Dibujarlas correctamente mientras el ciervo giraba la cabeza resultaba extremadamente difícil por los cambios de perspectiva. La solución fue fabricar un molde de yeso a partir de astas reales, filmarlo desde distintos ángulos y trasladar esos movimientos mediante rotoscopia a los dibujos de animación. Otro nombre fundamental fue el del artista chino-estadounidense Tyrus Wong. Sus acuarelas minimalistas, donde el bosque aparecía sugerido mediante nieblas, manchas de color y grandes espacios vacíos, impresionaron a Walt Disney y terminaron definiendo buena parte de la identidad visual de la película. Wong trabajó en Disney apenas entre 1938 y 1941, pero su influencia sobre Bambi fue tan extraordinaria que hoy es considerado uno de los responsables fundamentales de su aspecto artístico. La película escondió además otro pequeño hito: Retta Scott, encargada de escenas como la persecución de Faline por los perros de caza, se convirtió con Bambi en la primera mujer animadora de Disney en recibir crédito en pantalla. Walt quería también que los pequeños animales sonaran realmente como niños. Por eso eligió voces infantiles auténticas —entre ellas Donnie Dunagan como el joven Bambi y Peter Behn como Thumper— en lugar de adultos imitando voces infantiles. El resultado final fue una película extraordinariamente visual: tenía apenas unas 950 palabras de diálogo, porque Disney pretendía que fueran las imágenes, los sonidos y la música quienes contaran buena parte de la historia. La música de Frank Churchill y Edward Plumb terminó siendo otro de sus puntos fuertes. En los Oscar de 1943, Bambi recibió tres nominaciones: mejor banda sonora, mejor canción por “Love Is a Song” —música de Churchill y letra de Larry Morey— y mejor grabación de sonido. No ganó aquellas estatuillas, pero en 1948 recibió un Golden Globe especial y su prestigio continuaría creciendo durante décadas. Paradójicamente, el estreno inicial no fue el gran negocio que Disney esperaba. La guerra había cerrado o reducido buena parte de los mercados internacionales y el propio Walt admitiría años después que en 1942 el público simplemente no estaba de humor para preocuparse por “la vida amorosa de un ciervo”. Las posteriores reposiciones cambiarían por completo su destino y transformarían a Bambi en una de las películas más perdurables del estudio. Su influencia incluso escapó del cine. En 1944, Disney permitió que el Servicio Forestal estadounidense utilizara temporalmente a Bambi en una campaña para prevenir incendios forestales; la experiencia ayudó a demostrar la eficacia de utilizar un animal como símbolo de concientización. Y en 2011, casi siete décadas después de su estreno, la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos incorporó Bambi al National Film Registry, reservado para películas consideradas cultural, histórica o estéticamente significativas. Así, detrás de aquel cervatillo de ojos enormes quedó una historia mucho más compleja: un escritor judío perseguido por la Europa nazi, una novela destinada originalmente a adultos, artistas estudiando animales vivos durante años, soluciones técnicas inéditas y una película estrenada mientras el mundo estaba en guerra. Bambi consiguió algo que muy pocas obras alcanzan: convertir una historia sobre el nacimiento, el miedo, la pérdida y la muerte en una imagen universal de la infancia. Y más de ocho décadas después, basta todavía escuchar aquel disparo fuera de campo para que millones de espectadores sepan exactamente qué acaba de ocurrir. #Bambi #WaltDisney #Disney #HistoriaDelCine #CineClasico #Animacion #FelixSalten #TyrusWong #DavidHand #SegundaGuerraMundial #Efemerides #Historia #Cultura #UnDiaComoHoy #ClassicCinema #FilmHistory #AnimationHistory #WaltDisneyHistory #Bambi1942 #FelixSalten #TyrusWong #DisneyAnimation #CinemaHistory #OnThisDay



























