Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
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martes, 8 de septiembre de 2015
lunes, 7 de septiembre de 2015
El día que atentaron contra San Martín Hace dos siglos, un hecho conmovió a las Provincias Unidas del Sud: se produjo un atentado contra el Ejército de los Andes, en plena ciudad de Mendoza. Las consecuencias.
A fines de agosto de 1816, en plena preparación del Ejército de los Andes, se produjo un atentado en los galpones de la maestranza en plena ciudad por parte de un grupo de realistas que tenía como objetivo sabotear a las fuerzas patriotas en su preparación.
El incidente conmocionó a toda la población y la noticia llegó a Buenos Aires, la capital de las entonces Provincias Unidas del Sud que fue publicada en la "Gazeta de Buenos Ayres".
Este fue otro de los atentados que tuvo que soportar el flamante jefe del ejército, General José de San Martín, ya que, unos días antes, una facción de la oficialidad intentó asesinarlo mediante un complot que afortunadamente fue desactivado.
La maestranza del Estado
La noche cayó sobre la aldea mendocina aquel 29 de agosto, el repiquetear de las campanas de los templos, marcaban las 20. A esa hora, los obreros de la maestranza cerraban sus trabajos, pero antes de marcharse los capataces de las distintas secciones se aseguraban que las fraguas estuviesen apagadas.
Este establecimiento, se encontraba a dos cuadras al sur de la plaza mayor o principal - hoy Pedro del Castillo y eran unos galpones de la casa que ocupaba los talleres.
En aquel lugar, unas treinta personas trabajaban; entre los cuales se destacaban, carpinteros, hojalateros, talabarteros, rienderos y zapateros. Todos se encontraban a las órdenes del jefe de maestranza, capitán Luis Beltrán.
A pesar de dejar las puertas cerradas, se creyó que varios realistas aprovecharon la oscuridad de la noche para cumplir con su objetivo, que era incendiar la casa y sus galpones lindantes en donde se encontraban varios quintales de pólvora con el objeto de retrasar la preparación del ejército hacia Chile.
Se incendia la ciudad
A la medianoche, comenzó el fuego en la casa de la maestranza y algunos vecinos vieron las llamas que salían desde el interior. Inmediatamente, se dio la voz de alarma entre ellos y varios salieron con sus ropas de dormir para sofocar el fuego que se extendía a otras dependencia. También las autoridades militares y civiles concurrieron a ver lo que ocurría.
El fuego era de tan grandes dimensiones que parecía que se quemaba toda la ciudad. Muchas familias comenzaron a evacuar sus casas de la cuadra en donde se encontraba la maestranza, porque podía explotar el depósito de la pólvora.
Vecinos, soldados y autoridades buscaron recipientes de madera vacíos para sacar agua de las acequias, pero éstas estaban vacías; es que los realistas, habían cerrado las compuertas interrumpiendo el curso.
Entonces, se cubrió el techo y las paredes del edificio con pieles de carnero, colchones, alfombras, frazadas, empapadas en agua. Con gran esfuerzo el siniestro fue sofocado con ingenio. Sin el accionar efectivo de los vecinos, el hecho podría haber sido una catástrofe considerable.
Un castigo particular
Días después, el gobierno realizó una exhaustiva investigación. A los responsables del establecimiento se los hizo declarar y en todos los casos los relatos fueron coherentes. Se descubrió que el atentado fue provocado en una de las fraguas que había sido prendida intencionalmente, luego de que los trabajadores se marchasen.
El juez llamó a varios realistas para declarar y posteriormente se dictó que un grupo de sospechosos habían perpetuado el siniestro. Con este motivo, el gobernador San Martín, impuso una pena de dinero para una parte de los españoles que estaban en contra de la causa americana y estos tuvieron que pagar casi diez mil pesos. Una cifra de suma importancia para ese momento.
La maestranza estuvo por un mes sin poder trabajar activamente, pero eso no significó que impidiera meses después partir con el ejército a liberar Chile.
http://www.losandes.com.ar/article/el-dia-que-atentaron-contra-san-martin
domingo, 6 de septiembre de 2015
Trajes de baño en la década de 1930
Si bien la década de 1920 se demostró ser una década liberadora para los diseñadores de trajes de baño, ya que experimentaron con nuevos tejidos y cortes para hacer trajes de baño más corto, apretado, y flirtier, este prototipo consiste en un corto, falda de estilo vestido con un escote bajo y hombros desnudos siendo el mismo en la década de 1930. Hasta la introducción del bikini en 1946, este estilo de maillot se acortaría aún más y apretó para revelar progresivamente más y más piel. Aquí está una colección de hermosos trajes de baño de Hollywood en la década de 1930 ...








Fuente: Glamour Daze








Fuente: Glamour Daze
7 DE AGOSTO DE 1937: HILERET SE CASÓ CON LEDESMA… UNA BODA DE LA ALTA SOCIEDAD ARGENTINA CON UNA COINCIDENCIA QUE PARECE INVENTADA
El 7 de agosto de 1937, en el Buenos Aires elegante de entreguerras, María Luisa Antonia Hileret Dufaur y Pedro Miguel Ledesma Molina unieron sus vidas en un matrimonio que, visto casi noventa años después, posee una curiosidad irresistible: juntó los apellidos Hileret y Ledesma, dos nombres que cualquier argentino relacionaría inmediatamente con el mundo del azúcar y los alimentos. Sin embargo, la verdadera historia resulta mucho más interesante —y bastante diferente— de esa coincidencia comercial. María Luisa tenía apenas 20 años. Había nacido en Buenos Aires el 13 de junio de 1917 y pertenecía a una de las ramas de aquella familia Hileret que había alcanzado enorme poder económico en Tucumán. Era hija de René Hileret Dode y Odila Dufaur Jaquinet, y nieta de Clodomiro Hileret, el empresario francés cuya fortuna quedó ligada para siempre al gigantesco Ingenio Santa Ana. Pedro Miguel Ledesma Molina, por su parte, había nacido el 1 de marzo de 1915 y era hijo de Pedro Melitón Ledesma Casas y María Elina Molina Crisol. Los registros sitúan el matrimonio en agosto de 1937 en la monumental Basílica del Santísimo Sacramento, uno de los templos más distinguidos del barrio porteño de Retiro. Pero hay una extraordinaria ventana hacia la infancia de aquella novia. Nueve años antes del casamiento, en 1928, María Luisa había sido filmada cuando tenía solamente 11 años conduciendo un automóvil en Palermo. Ese documento cinematográfico sobrevivió y hoy forma parte del patrimonio audiovisual del Archivo General de la Nación. En la película aparece aquella niña de una familia privilegiada de la Argentina de los años veinte, primero paseando y después sentándose al volante de un automóvil descapotable. Es una de esas imágenes en movimiento capaces de convertir un nombre perdido en una persona real. Su apellido cargaba además con el esplendor y la caída de uno de los grandes imperios azucareros tucumanos. Los Hileret habían controlado Santa Ana, enorme establecimiento industrial alrededor del cual crecieron poblaciones, vías férreas, viviendas y una compleja sociedad azucarera. Pero para la década de 1930 aquella fortuna ya había atravesado graves dificultades financieras y el Banco de la Nación Argentina terminó interviniendo decisivamente en la administración del ingenio. La documentación histórica del propio Banco Nación conserva expedientes, acciones, deudas y bienes de aquella gigantesca empresa familiar. Y aquí aparece la gran ironía histórica: Hileret se casó con Ledesma, pero aquello no significó la unión de las actuales marcas Hileret y Ledesma. No encontré documentación que vincule a Pedro Miguel Ledesma Molina con la propiedad del Ingenio Ledesma de Jujuy. La historia societaria de esa empresa siguió otro camino: constituida como compañía azucarera a comienzos del siglo XX, pasó por figuras como Enrique Wollmann, Herminio Arrieta y posteriormente la familia Blaquier. Por eso, presentar aquella boda como una fusión de dos imperios azucareros sería atractivo… pero históricamente incorrecto. El matrimonio de María Luisa y Pedro Miguel tuvo tres hijos: Pedro Miguel, Alberto y Eduardo Juan Ledesma Hileret. Así, aquella boda aparentemente privada dejó una pequeña huella en la genealogía de varias de las familias tradicionales argentinas. Quizás eso sea precisamente lo que vuelve tan fascinante esta efeméride: un Hileret y un Ledesma realmente se casaron en 1937, dos apellidos que décadas después parecen destinados a encontrarse en una góndola argentina. Pero detrás de la coincidencia había algo mucho más profundo: la historia de la riqueza azucarera, la aristocracia social porteña, el ocaso del imperio de Santa Ana y hasta la película extraordinaria de una niña de once años manejando por Palermo. #ArgentineHistory #ArgentinaHistory #VintageArgentina #OldArgentina #BuenosAiresHistory #TucumanHistory #SugarIndustry #HistoricArgentina #VintagePhotography #HistoricalArchives #FamilyHistory #Genealogy #1930s #1937 #LatinAmericanHistory #MendozAntigua #HistoriaArgentina #Efemerides #Hileret #FamiliaHileret #Ledesma #Tucuman #IngenioSantaAna #HistoriaDeTucuman #BuenosAiresAntiguo #ArgentinaAntigua #FotosAntiguas #ArchivoHistorico #MemoriaArgentina #HistoriasArgentinas #1937 #BelleEpoque #HistoriaSocial #GenealogiaArgentina
sábado, 5 de septiembre de 2015
viernes, 4 de septiembre de 2015
jueves, 3 de septiembre de 2015
Una mendocina en Londres Nació en Mendoza y se educó en Inglaterra. Merceditas, hija del General José de San Martín, debió cruzar el océano y adaptarse a una vida diferente, lejos del territorio que su padre había libertado.
Hija del General José de San Martín, Mercedes Tomasa, nacida en Mendoza un 24 de agosto, vivió por más de dos años en la afueras de Londres, Gran Bretaña.
Fue cuidada por Frances Joliffe, una acaudalada viuda que se casó con el reconocido comodoro Peter Heywood.
La niña estuvo internada en el colegio de Hampstead por dos años.
Viaje de ida
El 10 de febrero de 1824, Mercedes y su padre, el General San Martín, se embarcaron desde el puerto de Buenos Aires rumbo a Europa, en la fragata mercante francesa “Le Bayonnais”. Once días después, la nave zarpó con destino a Francia.
El 10 de febrero de 1824, Mercedes y su padre, el General San Martín, se embarcaron desde el puerto de Buenos Aires rumbo a Europa, en la fragata mercante francesa “Le Bayonnais”. Once días después, la nave zarpó con destino a Francia.
Durante los dos meses que duró el viaje, la pequeña Mercedes pudo entablar una sincera comunicación con su padre, aunque la infante mendocina era muy traviesa y se insubordinaba constantemente.
Cuando llegaron al puerto del El Havre, San Martín y su hija tuvieron un problema con la policía por unos paquetes que contenían periódicos porteños, los cuales le habían sido entregados para que los llevara a Londres, a sus suscriptores.
Este inconveniente retrasó unos días la partida hacia Londres. Al fin, el 4 de mayo viajaron a la capital de Gran Bretaña, en el buque Lady Wellington.
Amigos son los amigos
Luego de llegar al puerto de Southampton en las islas británicas, el Libertador, que tenía muchos y grandes amigos en aquella ciudad, se conectó directamente con James Paroissien y Juan García del Río, ambos viejos colaboradores.
Luego de llegar al puerto de Southampton en las islas británicas, el Libertador, que tenía muchos y grandes amigos en aquella ciudad, se conectó directamente con James Paroissien y Juan García del Río, ambos viejos colaboradores.
Inmediatamente, el General San Martín tomó contacto con la familia Heywood, quienes vivían en las afueras de la city londinense.
Entre sus prioridades, el héroe de Maipú quiso asegurarse de que su hija Mercedes fuera recibida en un excelente colegio.
Frances, la esposa de su amigo, el comodoro Peter Heywood, le recomendó un colegio con pensión completa para señoritas, llamado Hampstead College.
¿Quiénes eran los Heywood?
El comodoro Peter Heywood fue un destacado marino de la Real Armada del Reino Unido, famoso por ser uno de los cabecillas del motín del “Bounty” en 1788, hecho que fue llevado al cine por Hollywood en varias oportunidades.
El comodoro Peter Heywood fue un destacado marino de la Real Armada del Reino Unido, famoso por ser uno de los cabecillas del motín del “Bounty” en 1788, hecho que fue llevado al cine por Hollywood en varias oportunidades.
Por esa rebelión, Heywood en un principio fue sentenciado a la horca, pero después una corte marcial lo sobreseyó. Posteriormente regresó a la marina y realizó otras misiones en diferentes lugares del mundo. En la primera década del sigo XIX, llegó a Sudamérica al mando de la fragata Nereus y por un tiempo estuvo en Buenos Aires.
El comodoro se retiró de la armada británica en 1816 y contrajo matrimonio con Frances Joliffe, mujer que se convertiría en la tutora de la infanta mendocina.
Mendoza, Buenos Aires y Hampstead
Por aquellos tiempo, Hampstead era una pequeña villa donde residían destacados políticos, militares, banqueros, abogados y comerciantes.
Por aquellos tiempo, Hampstead era una pequeña villa donde residían destacados políticos, militares, banqueros, abogados y comerciantes.
La zona estaba poblada por grandes mansiones con extensos terrenos coronada por inmensos árboles de robles.También, ese paraje poseía excelentes caminos que dividían a Hampstead en dos, rodeada de algunas posadas, como la popular Rossllyn Lodge.
Entre las mil doscientas casas, se encontraba la del matrimonio Heywood y, muy cerca de allí, el colegio en donde estudiaría Merceditas.
La señora Frances Heywood se encargó con esmero del cuidado de la niña de 10 años de edad.
La llegada al colegio pupilo no fue del todo buena para Mercedes, ya que no hablaba el idioma inglés y todo era muy diferente a Buenos Aires. A pesar de esto, Mercedes se adaptó y rápidamente aprendió la lengua de ese país
Mrs Frances Heywood, quien quería a la mendocina como a su propia hija, comentaba cuando se reunía los fines de semana con el General San Martín, los progresos que llevaba a cabo en el establecimiento educativo, destacándose en las artes aplicadas.
El Libertador, instalado en una casa en Park Place, estaba muy contento con su hija y sus tutores.
Un año y medio después de su llegada, la niña dejó el colegio y la ciudad de Londres para radicarse con su padre en Bruselas.
http://www.losandes.com.ar/article/una-mendocina-en-londres
miércoles, 2 de septiembre de 2015
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