sábado, 8 de agosto de 2020

8 DE AGOSTO DE 1991: MURIÓ JAMES IRWIN, EL OCTAVO HOMBRE EN PISAR LA LUNA — RECORRIÓ OTRO MUNDO EN EL PRIMER ROVER, TRAJO LA “ROCA GÉNESIS” Y DESPUÉS BUSCÓ EL ARCA DE NOÉ


El 8 de agosto de 1991, en Glenwood Springs, Colorado, terminaba una de las vidas más singulares surgidas de la carrera espacial. James Benson “Jim” Irwin, astronauta, ingeniero, piloto de pruebas y coronel de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, murió a los 61 años tras sufrir un ataque cardíaco. Con su desaparición se convirtió en el primero de los doce seres humanos que caminaron sobre la Luna en fallecer. Veinte años antes había dejado sus propias huellas en otro mundo. Irwin había nacido el 17 de marzo de 1930 en Pittsburgh, Pensilvania, aunque pasó parte de su juventud en Utah y se graduó de la East High School de Salt Lake City. En 1951 egresó de la Academia Naval de los Estados Unidos en Annapolis, pero su destino terminaría estando en el aire: recibió una comisión en la Fuerza Aérea, se entrenó como piloto en Texas y años después obtuvo en la Universidad de Michigan una maestría vinculada con ingeniería aeronáutica e instrumentación. Luego se convirtió en piloto de pruebas y llegó a acumular más de 7.000 horas de vuelo, unas 5.300 de ellas en reactores. Su carrera estuvo a punto de terminar mucho antes de comenzar. En 1961, durante un vuelo de entrenamiento, la aeronave en la que viajaba se accidentó. Irwin sufrió graves fracturas y estuvo cerca de perder una pierna. Se recuperó y continuó volando. Cinco años después llegó la oportunidad que parecía imposible: en abril de 1966, NASA lo eligió entre un nuevo grupo de 19 astronautas. Trabajó intensamente con el módulo lunar, integró el equipo de apoyo del Apolo 10 y fue piloto suplente del módulo lunar para el Apolo 12. Su momento llegó con el Apolo 15. El 26 de julio de 1971 despegó junto con David R. Scott y Alfred M. Worden rumbo a la Luna. Era una misión diferente: el primero de los llamados vuelos “J”, concebidos para permanecer más tiempo sobre la superficie y realizar una exploración científica mucho más profunda. El módulo lunar Falcon, tripulado por Scott e Irwin, descendió el 30 de julio en la espectacular región de Hadley-Apennine, cerca de una gigantesca grieta lunar y al pie de montañas que se elevan miles de metros sobre la llanura. Al día siguiente, Irwin descendió por la escalerilla y se convirtió en el octavo ser humano en caminar sobre la Luna, apenas unos minutos después de Scott. Allí protagonizaron otra revolución: fueron los primeros astronautas en utilizar sobre otro mundo el Lunar Roving Vehicle, el célebre “jeep lunar”. Durante tres excursiones recorrieron unos 28 kilómetros, permanecieron más de 18 horas y media realizando exploraciones extravehiculares y recolectaron más de 77 kilos de material lunar. Hasta entonces ningún ser humano había podido alejarse tanto de su nave sobre la superficie de otro cuerpo celeste. Y entonces apareció una de las piezas más famosas de todo el programa Apolo. El 1 de agosto de 1971, mientras exploraban la zona, Scott e Irwin encontraron una roca clara de anortosita que inmediatamente despertó entusiasmo entre los geólogos. Era la muestra 15415, posteriormente apodada “Genesis Rock” —la Roca Génesis—, un fragmento de la corteza lunar primitiva de aproximadamente 4.000 millones de años. No era, como durante mucho tiempo se afirmó, la roca más antigua traída de la Luna, pero sí uno de los hallazgos geológicos más emblemáticos de las misiones Apolo. La aventura también llevó al límite sus cuerpos. Los registros biomédicos de NASA detectaron durante el Apolo 15 alteraciones del ritmo cardíaco en los tripulantes del módulo lunar, asociadas entonces al enorme esfuerzo físico, la deshidratación y pérdidas de potasio. Décadas después, los estudios históricos de medicina espacial seguirían considerando aquel episodio uno de los acontecimientos fisiológicos más llamativos del programa Apolo. Esto no significa que su viaje a la Luna haya causado la muerte de Irwin veinte años después, algo que nunca pudo establecerse científicamente. Su regreso a la Tierra tampoco estuvo libre de controversias. Existe una versión repetida durante años según la cual Irwin habría sido “expulsado de NASA por vender 300 fotografías”. Eso no ocurrió así. El verdadero episodio fue el llamado escándalo de las cubiertas postales del Apolo 15: la tripulación llevó alrededor de 400 sobres filatélicos a la Luna, de los cuales un centenar terminó en manos de un comerciante alemán. Cuando el asunto se hizo público en 1972, NASA reprendió oficialmente a Scott, Worden e Irwin por su “falta de juicio”; los tres dejaron de recibir futuras asignaciones de vuelo y fueron reemplazados como tripulación suplente del Apolo 17. Una investigación del Senado concluyó que no se habían violado leyes. Irwin se retiró de NASA y de la Fuerza Aérea ese mismo año. Pero allí comenzó quizá el capítulo más inesperado de su existencia. La experiencia lunar había profundizado sus convicciones religiosas y en 1972 fundó la High Flight Foundation. Durante los años siguientes recorrió numerosos países relatando cómo la contemplación de la Tierra y el paisaje lunar había transformado su manera de comprender la espiritualidad. El hombre formado entre ecuaciones, reactores, instrumentos y tecnología espacial nunca consideró necesariamente incompatibles su conocimiento científico y su fe. Esa búsqueda espiritual adquirió dimensiones casi cinematográficas cuando Irwin comenzó a participar en expediciones al monte Ararat, en Turquía, intentando encontrar evidencias del Arca de Noé. Regresó varias veces. En una expedición de 1982 sufrió una peligrosa caída a gran altura, permaneció herido durante horas y debió ser evacuado de la montaña. Continuó intentando encontrar rastros durante años, hasta abandonar finalmente la búsqueda sin resultados concluyentes. El 8 de agosto de 1991, mientras se encontraba en Colorado realizando actividades vinculadas con organizaciones cristianas, sufrió el ataque cardíaco que terminó con su vida. Habían transcurrido apenas 20 años y un día desde el amerizaje del Apolo 15, ocurrido el 7 de agosto de 1971. La coincidencia parece escrita para una novela: prácticamente dos décadas después de regresar de la Luna, el primer integrante del pequeño grupo de doce hombres que caminaron sobre ella abandonaba definitivamente la Tierra. James Irwin había sobrevivido a un accidente que casi le costó una pierna, pilotado algunos de los aviones más avanzados de su época, conducido el primer automóvil utilizado por seres humanos en otro mundo, explorado montañas lunares, recogido fragmentos de una corteza formada miles de millones de años antes de la aparición de nuestra especie y, finalmente, recorrido las montañas del Ararat buscando una reliquia de los orígenes narrados por la Biblia. Ciencia, riesgo, exploración y fe convivieron de una manera extraordinaria en la vida del octavo hombre que dejó sus huellas sobre la Luna. #JamesIrwin #Apollo15 #Apolo15 #NASA #LaLuna #HistoriaEspacial #ExploracionEspacial #CarreraEspacial #RocaGenesis #GenesisRock #LunarRover #Astronautas #Efemerides #Historia #UnDiaComoHoy #SpaceHistory #MoonLanding #Moonwalker #LunarExploration #SpaceExploration #ApolloProgram #Astronaut #History #OnThisDay


Imágenes Históricas. Bandit's Roost, Mulberry Street, hacia 1888

La ciudad de Nueva York de fines del siglo XIX fue un imán para los inmigrantes del mundo, y la gran mayoría de ellos no encontraron calles pavimentadas con oro, sino una miseria casi infrahumana. Mientras la sociedad educada hizo la vista gorda, valientes reporteros como el danés Jacob Riis documentaron esta vergüenza de la Edad Dorada. Riis hizo esto al aventurarse en los barrios más siniestros de la ciudad con sus deslumbrantes luces de polvo de magnesio, capturando el crimen casual, la pobreza y el espantoso hacinamiento. La más famosa de ellas fue la imagen de Riis de una pandilla callejera del Lower East Side, que transmite el peligro que acechaba en cada curva. Tal trabajo se convirtió en la base de su libro revelador How the Other Half Lives, que obligó a los estadounidenses a enfrentar lo que habían ignorado durante mucho tiempo y galvanizó a los reformadores como el joven político de Nueva York Theodore Roosevelt, quien escribió al fotógrafo: "He leído su libro, y he venido a ayudar ". El trabajo de Riis fue fundamental para lograr la histórica Ley Tenement House de 1901 del Estado de Nueva York, que mejoró las condiciones para los pobres. Y su enfoque cruzado y directo,


(Crédito de la foto: Jacob Riis).

El 8 de Agosto de 1937, en Perico del Carmen, Jujuy, nacía uno de los mas populares cantantes folklóricos argentinos, ese día llegaba al mundo Jorge Cafrune. (EH)

Nacido en la finca "La Matilde", Jorge Antonio Cafrune, creció en el seno de una familia de ascendencia Sirio Libanesa pero con profundas costumbres gauchescas jujeñas. Heredó de su padre la pasión por la música, cuando se trasladó a San Salvador de Jujuy para cursar los estudios secundarios aprovechó para tomar clases de guitarra con Nicolás Lamadrid. En 1957 formó su primer grupo, "Las Voces del Huayra", con Luis Alberto Valdez, Tomás Campos y Gilberto Vaca. Ariel Ramírez los descubrió y les ofreció salir de gira por la costa atlántica, pero el proyecto se frustró por que a Cafrune y a Valdez los convocaron para el servicio militar. De regreso a la vida artística fundó "Los cantores del Alba", con ellos retomó las giras y las grabaciones. En 1960 inició una carrera solista que promocionó con una gira nacional, Jaime Dávalos lo convence de debutar en Cosquín en 1962 donde recibió el premio revelación por parte del público. Las radios y la televisión porteña comenzaron a tomarlo en serio, aprovechando esa exposición promocionó a nuevos valores como José Larralde y Mercedes Sosa. En 1967 inicia la gira "De a caballo por mi Patria", al viejo estilo de los gauchos, llevó su música a todos los rincones del país, conociendo todas sus costumbres, sonidos y necesidades. Inició una prolongada gira internacional y recién regresó al país en 1977, eran tiempos muy peligrosos para un cantautor costumbrista y peronista declarado, sin embargo decidió no exiliarse. En Cosquín 1978 se selló su suerte, la gente comenzó a pedir, "Zamba de mi esperanza", ridículamente prohibida por la dictadura militar, Cafrune tragó saliva y tomó una decisión, "-aunque no está en el repertorio autorizado, si mi pueblo me la pide, la voy a cantar". El entonces teniente primero Carlos Enrique Villanueva a cargo del centro clandestino de detención "La perla" sentenció que “-había que matarlo para prevenir a los otros”. Pocos días después, se aprestaba para iniciar una nueva gira a caballo hasta Yapeyú, cuando el joven Héctor Emilio Díaz a bordo de un rastrojero lo atropelló y mató. Si bien la causa fue catalogada como "muerte en accidente" se descubrió que la camioneta dependía directamente por el ministerio de bienestar social y su conductor nunca pudo explicar que hacía a esa hora en ese lugar.


El 8 de Agosto de 1982, en Hockenheim, Alemania, el excelente piloto francés Didier Pironi, sufría un trágico accidente que acabaría con su carrera deportiva.(EH)

Nacido en Villescresnes, Francia en 1952, rápidamente encontró un lugar en el automovilismo promocional, allí el patrocinador “Elf” lo seleccionó para una butaca en el equipo Tyrrell, donde Didier mostró de que estaba hecho, en 1980 el constructor Guy Ligier lo llevó a su escudería, pese a no ser un auto del pelotón de punta se las arregló para vencer en Zolder, Bélgica y que Enzo Ferrari se fijara en él. En 1981 ingresó a la escudería de Maranello, aunque a la sombra de su compañero Gilles Villeneuve, Didier esperaba su oportunidad. 1982 empezó de manera extraña, en San Marino, estando detrás de Gilles, informó al boxes que tenía problemas con la caja, Gilles informado reguló la marcha, pero en la última vuelta Didier lo atacó y ganó la carrera, Gilles furioso lo increpó duramente en el box rompiendo relaciones, en la siguiente carrera Gilles se mataría durante la clasificación. Devastado por ello Didier casi no hablaba, para colmo en la largada del Gran premio de Canadá, se queda en la largada y es embestido por Ricardo Paletti, quien fallece en el accidente, esto terminó de deprimirlo. Cuando el título parecía seguro, durante los entrenamientos del Gran premio de Alemania, en una intensa lluvia, embistió por detrás a Alain Prost, literalmente voló por sobre él y cayó de punta destrozando su Ferrari y sus piernas, casi inconsciente en el helicóptero le preguntó al médico por sus piernas, el gesto lo aterrorizó y le pidió por favor que no las amputara. Las incontables operaciones a las que fue sometido fueron las primeras de ese tipo, su pierna izquierda estaba pulverizada, apenas unas arterias unían el tejido vivo, sus huesos fueron reconstruidos fuera de la pierna y luego reinsertados en ella, por la falta de algunos pedazos tuvieron que corregir una diferencia de 3 cm de largo, si bien volvió a caminar, fue su despedida de la Formula 1. para olvidar su frustración se dedicó a la motonáutica, compró un equipo para el que contrató pilotos, en una competencia el 23 de Agosto de 1987 en Poole, Inglaterra, su lancha, la “Colibrí 4” Volcó y se clavó en el agua, falleciendo él y sus acompañantes. Un par de semanas mas tarde su mujer dio a luz a dos mellizos a los que bautizó Didier y Gilles.


Generales italianos en los Alpes Carnic. 1915.. Primera Guerra Mundial.

viernes, 7 de agosto de 2020

El Psicoanalista. Alberto Olmedo. No Toca Botón

No Toca Botón fue un programa cómico de la televisión argentina, protagonizado por Alberto Olmedo y dirigido por Hugo Sofovich. Fue el mayor éxito en televisión de Alberto Olmedo con Javier Portales y César Bertrand como segundos actores. En el primer año Moria Casán acompañó a Olmedo, como primera actriz, y fue reemplazada en 1982 por Susana Traverso, quien permaneció en el programa hasta 1985, año en el cual debuta Mónica Gonzaga en el recordado sketch de El Psicoanalista. Los sketch más recordados de No toca Botón son: Rucucu, El manosanta, Borges y Álvarez, Rogelio Roldán, José Refrán, y Lucy, El Psicoanalista. También participaron del programa las actrices Silvia Pérez, Beatriz Salomón, Adriana Brodsky, Susana Romero, Divina Gloria, Judith Gabbani, Soledad Silveyra y los actores Javier Portales, Vicente La Russa y Adrián Martel. El último programa se emitió el 18 de diciembre de 1987 por canal 9.

 

Mirtha Legran junto a Edson Arantes do Nascimento (Pelé). Invitado al programa de los famosos almuerzos, realizado en el Hotel Sheraton de Buenos Aires. (Junio de 1976)

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Imágenes a color de la Ciudad de Mendoza (los ´60)


Mendoza es una ciudad de la región de Cuyo en Argentina y es el corazón de la zona vitivinícola argentina, famosa por sus Malbecs y otros vinos tintos. Sus distintas bodegas ofrecen degustaciones y visitas guiadas. La ciudad tiene calles amplias y frondosas rodeadas de edificios modernos y art déco, y con plazas más pequeñas que rodean la Plaza Independencia, sitio del Museo Municipal de Arte Moderno subterráneo, que exhibe arte moderno y contemporáneo.

 

Las instalaciones y el Parque Automotor del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del departamento de Godoy Cruz. (1976) Provincia de Mendoza

 

Los Tonaderos. Intérpretes del Folclore Cuyano. (1976)

 Ramón Lavalle, Pablo Lucero, César Díaz, Jorge Córtez, Carlos González. 


Un grupo de empleados posa en la recién construida cochera levantada en los patios de la Estación Los Andes. Tren Trasandino. Chile (1907)

Aparecen en el interior de esta los pequeños coches en los cuales se desplazaban hacia los lugares de trabajo, los obreros e ingenieros del Tren Trasandino. 


Caída del Puente del Río Mendoza al paso de un camión Año 1974. Departamento de Lujan de Cuyo. Provincia de Mendoza

 


Aguas de Colonia. Le Sancy, Kendal. (1918)

El 7 de Agosto de 1928, en Toronto, nacía el escritor e ilusionista canadiense reconocido por perseguir y desenmascarar a parapsicólogos y demás estafadores mediáticos, ese día llegaba al mundo James Randi. (EH)

Nacido con el nombre de Randall James Hamilton Zwinge desde muy temprana edad se convirtió en mago y escapista, sus fantásticos actos lo llevaron a la TV en 1955 donde protagonizaba "Wonderama" con el seudónimo de "The Amazing Randi". saltó a la fama mundial cuando declaró que el parapsicólogo Uri Geller (Doblaba cucharas y adivinaba pensamientos) era un charlatán y lo desafió públicamente ya que consideraba que los magos debían blanquear que eran trucos y no hacer creer que poseían poderes. Geller lo demandó, por ello cada vez que se presentaba en un programa de TV, Rudi irrumpía en los estudios intentando infructuosamente enfrentarlo en cámara. En una oportunidad Geller tenía una aparición en TV, Rudi, amigo del productor logró prepararle un desafío bloqueando los trucos conocidos por los magos, cuando Geller se enfrentó a las cámaras no pudo resolver el truco y adujo que estaba falto de "energía". En su lucha también enfrentó al homeópata Jacques Benveniste y al parapsicólogo Peter Popoff, que subestimando a Rudi aceptó el desafío quedando en ridículo y abandonando la vida pública. Abiertamente ateo evitaba discusiones públicas sobre la religión, aunque luego que se hiciera pública su homosexualidad y figuras católicas lo defenestraron comenzó a lanzar sus dardos venenosos. En 1996 lanza su "desafío del millón de dólares", en el convocaba a todos los parapsicólogos, espiritistas y charlatanes a demostrar evidencia de cualquier poder o suceso paranormal, supernatural u oculto bajo condiciones de observación controladas, en 14 años nadie pudo superar la prueba, ni siquiera renombrados espiritistas. Publicó 6 libros sobre fraudes y estafas paranormales además de su controvertido ensayo "Por qué rechazo la religión, lo tonta e irreal que es, y por qué soy un bright entregado y enérgico". Randi sigue siendo una referencia para los magos de la vieja escuela de trucos sin tecnología, solo basado en su rapidez y habilidad.


Buenos Aires, Av. Costanera (1929).


Archivo fotográfico Caras y Caretas.

El 7 de Agosto de 1932, en Mout, Etiopía, nacía un verdadero héroe, que la vida tocó con una vara mágica para luego aplastarlo con un garrote, ese día nacía el medallista olímpico Abebe Bikila, el “atleta descalzo”. (EH)

Creció casi en el abandono junto con su hermano Albalonga Bikila, junto con quien para entretenerse corrían a animales en las llanuras Etíopes para ver quien se cansaba primero, por su perseverancia consiguió ser miembro de la Guardia Imperial de Haile Selassie, este le presentó al entrenador sueco Onni Niskanen, quien lo adoptó como pupilo mejorando su resistencia y estilo. En 1960 estaba listo para su prueba de fuego, corrió en la maratón de los juegos olímpicos de Roma, contra la voluntad de su entrenador decidió correr descalzo. En medio de la carrera Bikila pasó frente a una plaza donde se exhibía al obelisco de Axum, robado a su país por el ejército italiano durante la Segunda Guerra Ítalo Abisinia en 1937, allí detuvo la marcha unos segundos para honrar a sus compatriotas caídos, esto no le impidió ganar la maratón con un nuevo record mundial “2h 15m 16s”. Se transformó en un héroe nacional y mundial, era requerido por todas las marcas deportivas, pero él se mantenía en su postura. Entrenó durante cuatro años con su meta en los juegos Olímpicos de Tokio 64, seis semanas antes fue operado de urgencia de apendicitis, esto parecía acabar con su sueño, pero su temple prevaleció, esta vez aceptó utilizar zapatillas, dando muestras de un profesionalismo ejemplar, ganó nuevamente la maratón y con nuevo record olímpico. Para los juegos de México 68 Abebe se dio cuenta que la altitud afectaba su rendimiento y sabiendo que no tenía nada que demostrar abandonó extenuado en el kilómetro 17. De regreso a su Etiopía comenzó a entrenarse con vistas a Munich 1972, actividad que intercalaba con charlas en escuelas, volviendo de una de ellas en Adís Abeba, capital del país, sufrió un accidente automovilístico que lo dejó parapléjico, además de otras complicaciones que acabaron con su vida el 25 de Octubre de 1973, Bikila tenía solo 41 años. Este verdadero ejemplo que luego de ganar dos medallas de oro Olímpicas decía que su mayor aporte había sido demostrar que ningún animal sobre la tierra puede correr 42 kilómetros sin parar a descansar.


"¡Para prevenir la influenza!" póster, de Illustrated Current News, 1918.

 

7 DE AGOSTO DE 1957: SE APAGÓ OLIVER HARDY, EL GIGANTE DE LA RISA QUE CONVIRTIÓ EL DESASTRE EN ARTE Y LA AMISTAD EN LEYENDA


El 7 de agosto de 1957, en North Hollywood, California, moría a los 65 años Oliver Hardy, uno de esos artistas capaces de provocar una carcajada antes incluso de pronunciar una palabra. Para millones de espectadores era simplemente “Ollie”, el hombre corpulento del bombín, el pequeño bigote, la corbata que acomodaba con infinita dignidad y aquella inolvidable mirada a cámara cuando Stan Laurel acababa de convertir una situación cotidiana en una catástrofe. Pero detrás del personaje había una historia extraordinaria. Había nacido como Norvell Hardy el 18 de enero de 1892 en Harlem, Georgia. Su padre, Oliver Hardy, murió cuando el niño tenía apenas diez meses, y años después Norvell incorporaría precisamente el nombre paterno al suyo, convirtiéndose en Oliver Norvell Hardy. Su madre sostuvo a la familia administrando pensiones en distintas ciudades de Georgia, mientras el joven Hardy descubría dos pasiones que jamás abandonaría: cantar y entretener al público. 
En 1910, con apenas 18 años, trabajaba detrás de escena en un teatro y una sala cinematográfica de Milledgeville. Allí conoció el nuevo mundo de las imágenes en movimiento desde adentro: proyección, público, funciones y cientos de películas que llegaban a la pantalla. La tradición biográfica señala que ver triunfar a intérpretes corpulentos como John Bunny y Roscoe “Fatty” Arbuckle le demostró que su físico no tenía por qué ser un obstáculo para convertirse en actor. En 1913 marchó hacia Jacksonville, Florida, entonces uno de los grandes polos de producción cinematográfica norteamericana. Cantó, actuó y comenzó a aparecer en películas, muchas veces interpretando al típico heavy: el villano grande e intimidante del cine mudo. Para 1926 ya había participado en alrededor de noventa películas de Hollywood, mucho antes de que el mundo comenzara a asociar su rostro inevitablemente con Stan Laurel. Y aquí aparece uno de los detalles más fascinantes de la historia: Stan Laurel y Oliver Hardy se cruzaron en pantalla años antes de convertirse en “Laurel y Hardy”. Trabajaron juntos en The Lucky Dog, rodada hacia 1919 y estrenada en 1921, pero entonces Laurel era el protagonista y Hardy apenas uno de los intérpretes secundarios. Sus caminos continuaron separados. Volvieron a coincidir dentro de la maquinaria de Hal Roach Studios hasta que, durante 1927, aquella combinación comenzó a transformarse deliberadamente en un dúo. El director y productor Leo McCarey fue una de las figuras fundamentales para advertir el extraordinario potencial de sus personalidades opuestas. The Second Hundred Years y otras comedias de 1927 consolidaron definitivamente la fórmula: Stan, ingenuo y desconcertante; Ollie, convencido de ser el adulto inteligente de la situación justo antes de que todo se derrumbara. Lo que siguió pertenece a la edad de oro de la comedia. Entre 1927 y 1940, solamente para Hal Roach realizaron 60 cortometrajes y 16 largometrajes, y contando otras producciones su colaboración supera el centenar de películas. No necesitaban grandes epopeyas: podían construir una obra maestra intentando transportar un piano, arreglar una casa, vender árboles de Navidad o simplemente atravesar una puerta sin destruir media habitación. Su secreto estaba en el ritmo, las pausas, la frustración acumulada y una maravillosa contradicción: cuanto más solemne intentaba mostrarse Hardy, más espectacular era su caída. Incluso sobrevivieron al traumático paso del cine mudo al sonoro, porque sus voces —el acento inglés de Laurel y el tono sureño de Hardy— agregaron nuevas posibilidades a una comedia que seguía siendo profundamente visual. En 1931 llegó Pardon Us, su primer largometraje, y un año después apareció una de las piezas más perfectas de su carrera: The Music Box. Durante casi media hora, Stan y Ollie intentaban subir un piano por los célebres escalones de Vendome Street, en Los Ángeles. El resultado ganó el primer Premio de la Academia otorgado en la categoría de cortometraje de comedia. El Oscar fue oficialmente para el productor Hal Roach, pero la película quedó para siempre ligada al nombre de Laurel y Hardy. En 1933 realizaron Sons of the Desert, considerada todavía entre sus mejores películas y tan influyente que décadas después daría nombre a la sociedad internacional de admiradores del dúo. La magia comenzó a perder parte de su libertad cuando terminó su etapa con Hal Roach. Desde 1941 trabajaron para 20th Century Fox y MGM, donde los grandes estudios imponían presupuestos, guiones y métodos de producción mucho más rígidos. Laurel, que siempre había participado activamente en la construcción de los gags y en el desarrollo creativo, perdió capacidad para improvisar y modificar las escenas. Ellos mismos sintieron que algo esencial había desaparecido. Su última película sería la accidentada coproducción franco-italiana Atoll K, estrenada en 1951 y también conocida como UtopiaPero cuando Hollywood prácticamente había dejado de llamarlos, Europa continuaba recibiéndolos como auténticos reyes de la comedia. Realizaron extensas giras teatrales y comprobaron que varias generaciones todavía llenaban salas para verlos caminar juntos sobre un escenario. Ya no eran aquellos jóvenes del cine mudo: las enfermedades comenzaron a cobrar su precio. Hardy había llegado a pesar alrededor de 300 libras —unos 136 kilos— durante buena parte de su vida adulta, e incluso más en determinados períodos. Sus problemas cardíacos obligaron finalmente a terminar su actividad profesional. El final fue especialmente doloroso. El 12 de septiembre de 1956, Hardy sufrió un gravísimo accidente cerebrovascular que lo dejó casi completamente paralizado y prácticamente sin poder hablar. Durante los siguientes once meses su cuerpo se debilitó enormemente. El 7 de agosto de 1957 sufrió un nuevo episodio, entró en coma y murió en la casa de la madre de su esposa Lucille, en North Hollywood. La prensa de la época atribuyó directamente la muerte a las consecuencias de aquellos derrames y a una trombosis cerebral. Por eso conviene corregir una versión repetida durante años: las fuentes contemporáneas fiables no señalan un cáncer como causa de la muerte de Hardy, ni permiten asegurar con precisión que hubiera descendido hasta exactamente 50 kilos. Stan Laurel estaba también enfermo y no pudo asistir al funeral. Cuando le comunicaron que su compañero de tres décadas había muerto, encontró muy pocas palabras para resumir semejante pérdida: “He was like a brother” —“Era como un hermano”—. Después de Hardy, Laurel nunca volvió a actuar profesionalmente. Oliver descansaría en Valhalla Memorial Park, en North Hollywood; Stan sobreviviría hasta 1965. La pareja había terminado, pero sus personajes jamás lo hicieron. Cada piano que vuelve a caer por aquellas escaleras, cada bombín que sale volando y cada mirada resignada de Ollie hacia la cámara demuestra que existen artistas cuya muerte pertenece a una fecha, pero cuya risa queda fuera del calendario. #OliverHardy #StanLaurel #LaurelYHardy #ElGordoYElFlaco #HistoriaDelCine #CineClasico #Humor #Comedia #HollywoodClasico #Efemerides #UnDiaComoHoy #MendozAntigua #OliverHardy1957 #ClassicCinema #FilmHistory #LaurelAndHardy #ClassicComedy #SilentFilm #HollywoodHistory #ComedyLegends

Mercedes Morán y Oscar Martinez en "Locos de contentos" (1991)

Foto: Hernán Zenteno/Reproducción

7 DE AGOSTO DE 1956: LA MADRUGADA EN QUE 42 TONELADAS DE DINAMITA PARTIERON CALI EN DOS


A la 1:07 de la madrugada del 7 de agosto de 1956, mientras Cali dormía y Colombia se preparaba para conmemorar la Batalla de Boyacá, un estruendo gigantesco transformó en segundos una parte de la ciudad en un paisaje de ruinas, fuego y muerte. Siete vehículos de una caravana militar procedente de Buenaventura habían quedado estacionados en las inmediaciones del Batallón Codazzi y del Ferrocarril del Pacífico. Transportaban 1.053 cajas con aproximadamente 42 toneladas de dinamita, una carga destinada a las grandes obras públicas que el gobierno desarrollaba en Bogotá. Horas después, por una causa que siete décadas más tarde continúa sin demostrarse definitivamente, el cargamento explotó La onda expansiva fue brutal. Cuarenta y una manzanas quedaron destruidas o gravemente afectadas; desaparecieron instalaciones del Batallón Codazzi, la Policía Militar y la Tercera Brigada, mientras sectores de San Nicolás, El Porvenir, El Hoyo, El Piloto, Fátima y Jorge Isaacs quedaron convertidos en escombros. La histórica Plaza de Mercado Belmonte también desapareció. Crónicas posteriores asociaron la detonación con un movimiento de magnitud 4,3, perceptible incluso fuera de Cali. Cuando amaneció, los sobrevivientes pudieron dimensionar una destrucción que muchos compararon con un escenario de guerra. Ni siquiera hoy existe una cifra indiscutida de víctimas. Una reconstrucción histórica del Banco de la República establece más de 1.300 muertos y alrededor de 4.000 heridos, pero otras investigaciones, testimonios y conmemoraciones oficiales de Cali elevan el saldo hasta aproximadamente 4.000 fallecidos y 12.000 heridos. La dificultad para identificar restos, la existencia de numerosos viajeros en la zona y la magnitud del desastre hicieron prácticamente imposible cerrar un balance definitivo. El sacerdote Alfonso Hurtado Galvis, convertido en uno de los grandes símbolos humanos de aquella jornada por participar durante horas en rescates, entierros y asistencia a sobrevivientes, afirmaría posteriormente haber presenciado el entierro de 3.725 cráneos en una fosa común del Cementerio Central; se trata de su testimonio personal y no de un registro oficial de fallecidos. La solidaridad llegó rápidamente. Bomberos, Cruz Roja, Ejército, Iglesia y ciudadanos trabajaron entre los escombros. También hubo asistencia extranjera. Canadá aportó viviendas prefabricadas de aluminio, varias de las cuales terminaron formando parte del sector popularmente conocido como el “Pueblo de Lata”, mientras Venezuela contribuyó con la Unidad Residencial República de Venezuela, destinada a familias damnificadas. Años después, la Ley 179 de 1959 dio marco jurídico a la Fundación Ciudad de Cali y estableció mecanismos para adjudicar viviendas a quienes habían perdido sus hogares; incluso contempló becas para hijos huérfanos de damnificados. Pero la tragedia también quedó atrapada en la turbulenta política colombiana. El presidente Gustavo Rojas Pinilla llegó a considerar la posibilidad de un atentado contra su gobierno. Apenas dos semanas antes, Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez habían firmado en España el Pacto de Benidorm, acuerdo que abriría el camino hacia el futuro Frente Nacional. Surgieron entonces versiones sobre sabotaje político, un disparo accidental, el recalentamiento de un vehículo e incluso una colilla de cigarrillo. Ninguna explicación consiguió demostrar definitivamente cómo comenzó la reacción que hizo estallar aquel gigantesco cargamento. Setenta años después, aquel 7 de agosto continúa siendo una cicatriz abierta en la memoria de Cali. Una ciudad que durante unos segundos creyó desaparecer y que, entre miles de muertos, familias destruidas y barrios reducidos a polvo, tuvo que comenzar otra vez. La explosión no solo modificó calles y edificios: impulsó nuevos barrios, planes de vivienda y una reconstrucción urbana que transformó para siempre la capital del Valle del Cauca. A las 1:07 de aquella madrugada, 42 toneladas de dinamita dividieron la historia de Cali en un antes y un después. #Cali #Cali1956 #ExplosiónDeCali #7DeAgosto #HistoriaDeColombia #Colombia #MemoriaHistórica #TragediaDeCali #ValleDelCauca #Historia #Efemérides #ArchivoHistórico #FotografíaHistórica #GustavoRojasPinilla #AlfonsoHurtadoGalvis #CaliExplosion #ColombiaHistory #HistoricalMemory #History #August7 #HistoricDisaster #LatinAmericanHistory #CaliColombia #HistoryPhotography


Imágenes Históricas. Gorila en el Congo, 2007

Senkwekwe, el gorila de montaña de espalda plateada, pesaba al menos 500 libras cuando su cadáver estaba atado a una camilla improvisada, y se necesitaron más de una docena de hombres para levantarlo en el aire. Brent Stirton capturó la escena mientras estaba en el Parque Nacional Virunga en la República Democrática del Congo. Senkwekwe y varios otros gorilas fueron asesinados a tiros cuando un conflicto violento envolvió el parque, donde viven la mitad de los gorilas de montaña en peligro crítico de extinción del mundo. Cuando Stirton fotografió a los residentes y los guardaparques con respeto al sacar a Senkwekwe del bosque en 2007, el parque estaba bajo asedio por personas que cosechaban madera ilegalmente para utilizarla en una industria de carbón que creció a raíz del genocidio de Ruanda. En la foto, Senkwekwe parece enorme pero vagamente humano, un recordatorio de que el conflicto en África Central afecta más que a los humanos atrapados en su fuego cruzado; También toca el medio ambiente de la región y los habitantes de los animales. Tres meses después de la publicación de la fotografía de Stirton en Newsweek, nueve países africanos, incluido el Congo, firmaron un tratado legalmente vinculante para ayudar a proteger a los gorilas de montaña en Virunga.

(Crédito de la foto: Brent Stirton).

7 DE AGOSTO DE 1942: NACIÓ CARLOS MONZÓN, EL HOMBRE QUE CONQUISTÓ EL MUNDO CON LOS PUÑOS Y DESTRUYÓ SU LEYENDA FUERA DEL RING


El 7 de agosto de 1942, en San Javier, provincia de Santa Fe, nacía Carlos Roque Monzón, quinto hijo de Amalia Ledesma y Roque Monzón, integrante de una familia numerosa, humilde y de ascendencia mocoví. Años después los Monzón se instalaron en Barranquitas Oeste, en la ciudad de Santa Fe. La pobreza marcó su infancia: abandonó temprano la escuela y trabajó como canillita, repartidor de leche, lustrabotas y en otros oficios para ayudar a sostener el hogar. El boxeo apareció como una posibilidad de cambiar aquel destino. Tras sus primeros pasos en gimnasios santafesinos, alrededor de 1960 comenzó la asociación decisiva de su carrera con Amílcar Brusa, el entrenador que terminaría acompañándolo hasta la cima. Su debut profesional llegó el 6 de febrero de 1963, en Rafaela, donde noqueó en dos rounds a Ramón Montenegro. Después de sufrir sus únicas tres derrotas profesionales entre 1963 y 1964 —todas posteriormente vengadas— comenzó una extraordinaria etapa de dominio. El 3 de septiembre de 1966, en el Luna Park, derrotó a Jorge “El Torito de Pompeya” Fernández y conquistó el campeonato argentino de los medianos; el 10 de junio de 1967, nuevamente ante Fernández y en el mismo escenario, agregó la corona sudamericana. Desde su última derrota, en 1964, jamás volvió a perder. La noche que transformó a Monzón en campeón mundial fue el 7 de noviembre de 1970. En el Palazzo dello Sport de Roma enfrentó al italiano Nino Benvenuti, campeón mundial mediano de la AMB y el CMB y favorito local. Monzón llegó como desafiante y terminó protagonizando una de las noches más célebres del deporte argentino: en el duodécimo asalto una fulminante derecha derrumbó a Benvenuti y convirtió al santafesino en campeón mundial. The Ring eligió aquella pelea como Combate del Año 1970. Lo que siguió fue uno de los reinados más impresionantes que haya conocido la división mediana. Durante casi siete años realizó 14 defensas exitosas y venció a figuras extraordinarias como Benvenuti en la revancha, Emile Griffith, Denny Moyer, Jean-Claude Bouttier, Bennie Briscoe, José “Mantequilla” Nápoles, Tony Mundine y Rodrigo Valdez. En 1972 compartió con Muhammad Ali la distinción de The Ring al boxeador del año. Terminó su carrera con 100 combates profesionales: 87 victorias, 59 por nocaut, apenas 3 derrotas, 9 empates y una pelea sin decisión, y se retiró como campeón después de superar por segunda vez a Valdez el 30 de julio de 1977 en Montecarlo. En 1990 se convirtió en el primer argentino incorporado al International Boxing Hall of Fame. Su fama había desbordado hacía tiempo las cuerdas. En 1974 protagonizó junto a Susana Giménez la película La Mary, dirigida por Daniel Tinayre, y durante el rodaje comenzó entre ambos uno de los romances más comentados de la Argentina de los años setenta. Pero la dimensión deportiva de Monzón convivía con otra realidad mucho más oscura: distintos episodios de violencia atravesaron su vida privada. Esa parte de su historia no puede presentarse como una simple consecuencia de la fama, el alcohol o los excesos, porque terminaría desembocando en un crimen por el cual fue juzgado y condenado. En la madrugada del 14 de febrero de 1988, en una casa del barrio La Florida de Mar del Plata, Monzón agredió a Alicia Muñiz, ejerció compresión sobre su cuello hasta dejarla inconsciente y la arrojó desde el balcón. Los peritajes forenses fueron fundamentales para reconstruir el hecho y descartar la versión de una caída accidental. En 1989 fue declarado culpable y condenado a 11 años de prisión por homicidio simple, la figura penal aplicada entonces; el crimen es referido actualmente de manera extendida como femicidio. Cumpliendo la condena y después de obtener salidas transitorias por buena conducta, su vida terminó también de forma abrupta. El 8 de enero de 1995, mientras regresaba a prisión, perdió el control de un Renault 19 y murió al volcar sobre la Ruta Provincial 1 de Santa Fe, en el paraje Los Cerrillos. Tenía 52 años. Así terminó una de las biografías más contradictorias de la historia deportiva argentina: el muchacho pobre de San Javier que llegó a dominar el boxeo mundial y que, fuera del cuadrilátero, fue responsable de un asesinato. Su enorme dimensión como boxeador está documentada por récords, títulos y reconocimientos internacionales; el crimen de Alicia Muñiz también forma inseparablemente parte de su historia. Recordar a Carlos Monzón exige contar ambas cosas: la grandeza deportiva que lo convirtió en leyenda y la violencia que impide transformar esa leyenda en una celebración sin matices. #CarlosMonzon #BoxingHistory #ArgentineBoxing #BoxingLegend #MiddleweightChampion #WorldChampion #NinoBenvenuti #BoxingGreats #HistoricBoxing #SportsHistory #ArgentinaHistory #OnThisDay #MiddleweightBoxing #ClassicBoxing #BoxingArchive #CarlosMonzón #Monzón #BoxeoArgentino #Boxeo #HistoriaArgentina #HistoriaDelDeporte #SantaFe #SanJavier #NinoBenvenuti #LunaPark #AmílcarBrusa #CampeónMundial #PesoMediano #Efemérides #UnDíaComoHoy #7DeAgosto #MendozAntigua #AliciaMuñiz #MemoriaHistórica


Un trabajador de una plantación de piñas cerca de Manatí. Puerto Rico (1938 - 1943)

 

(Crédito de la foto: Biblioteca del Congreso).

jueves, 6 de agosto de 2020

SLEDGE HAMMER. Confía en mí, sé exactamente lo que hago


En Argentina llegó de la mano de Telefé. Y marcó un hito en la televisión de esa época. Aunque el título original era Sledge Hammer!, en el país optaron por traducirlo como Martillo Hammer.
El actor David Rasche se puso en la piel de Sledge. Violento con los criminales, machista, xenófobo, irracional, escéptico, dueño de un humor negro importante y torpe por naturaleza. Pero con unos reflejos envidiables y una puntería casi perfecta: su querido y poderoso revólver Mágnum calibre 44 marca Smith & Wesson, al que le hablaba como si fuese una persona, lo respaldaba.
La sargento Dori Doreau, interpretada por Anne-Marie Martin, era su fiel compañera: inteligente, calculadora, racional y experta en artes marciales.
Otro de los queridos y recordados personajes era el Capitán Trunk (Harrison Page), el jefe que vivía estresado y con dolores de cabeza crónicos por la incompetencia de Hammer y las estupideces que hacía.

 

Alpargata Sorpasso. Masculino y Singular. (1976)

El Edificio Gómez y Primeras imágenes de Canal 7. Mendoza


El Canal 7 de Mendoza, actualmente conocido por su nombre comercial El Siete, es un canal de televisión abierta argentino, el más antiguo de la región argentina de Cuyo. Comenzó con sus transmisiones el 7 de febrero de 1961. Cuenta con programación local y retransmite programación de América TV de Buenos Aires

 

Una vista de los salones del tradicional local El Guipur. (1976) Gutierrez y San Martín. Ciudad de Mendoza

Vehículos inolvidables de nuestras series y películas favoritas

 

Desfile Militar realizado en la Avenida San Martín de la Ciudad de Mendoza. Conmemoración del 25 de Mayo de 1810. (Foto de 1976)

Increíbles imágenes. Puente del Inca y Máquina saca Nieve del Trasandino. año 1926. Mendoza


El Ferrocarril Trasandino Los Andes-Mendoza, oficialmente conocido en Chile como Ferrocarril Trasandino Chileno y en Argentina como Ferrocarril Trasandino Argentino, fue un ferrocarril, hoy en ruinas, que unía la ciudad chilena de Los Andes y la ciudad argentina de Mendoza.

 

6 DE AGOSTO DE 2005: IBRAHIM FERRER, DEL LUSTRABOTAS AL TRONO DEL SON CUBANO


El 6 de agosto de 2005, La Habana despedía a Ibrahim Ferrer, una de las voces más cálidas, elegantes e inolvidables de la música cubana. Su historia parece escrita para demostrar que el talento puede permanecer oculto durante décadas, pero nunca pierde su oportunidad de conmover al mundo. Había nacido el 20 de febrero de 1927 en San Luis, cerca de Santiago de Cuba, mientras su madre asistía a un baile en un club social. Creció en Los Hoyos, un barrio donde la conga, la rumba y el son formaban parte de la vida cotidiana. Cuando su madre murió, Ibrahim tenía apenas 12 años y debió salir adelante realizando distintos trabajos: fue vendedor callejero, carpintero y estibador, mientras buscaba en la música un refugio contra la pobreza y la soledad. En 1941, con solo 14 años, creó junto con un primo Los Jóvenes del Son. Por aquella primera actuación recibió un peso con cincuenta centavos y sintió que acababa de convertirse en millonario. Su voz comenzó a recorrer las agrupaciones de Santiago: cantó con la Orquesta Chepín-Chovén, con la que popularizó “El Platanal de Bartolo”, fue vocalista de Pacho Alonso, trabajó con Los Bocucos y llegó a compartir el camino musical con el legendario Beny Moré. Sin embargo, durante gran parte de su carrera permaneció lejos de los grandes reconocimientos. Aunque poseía un extraordinario talento para el son, la guaracha y la improvisación, soñaba especialmente con interpretar los boleros lentos y románticos que tanto amaba. Cansado de vivir siempre en segundo plano, se retiró en 1991. Su pequeña pensión no alcanzaba y tuvo que vender billetes de lotería y volver a lustrar zapatos para sobrevivir. Parecía que su voz quedaría sepultada en el pasado, hasta que una tarde de 1996 el músico y productor Juan de Marcos González fue a buscarlo. Ry Cooder necesitaba una voz suave para cantar un bolero durante las sesiones que darían origen a Buena Vista Social Club. Ferrer dejó los zapatos que estaba limpiando, acudió a los estudios EGREM y terminó cantando en once de las catorce canciones del histórico álbum. La voz que Cuba conocía desde hacía medio siglo estaba a punto de conquistar el planeta. El éxito llegó cuando Ibrahim tenía casi 70 años. El disco obtuvo reconocimiento internacional, el documental dirigido por Wim Wenders llevó su rostro y su historia a las pantallas y, el 1 de julio de 1998, Buena Vista Social Club actuó en el mítico Carnegie Hall de Nueva York. En 1999 apareció su verdadero debut solista, Buena Vista Social Club Presents Ibrahim Ferrer; un año después recibió el Latin Grammy como mejor artista nuevo a los 72 años, una de las ironías más hermosas de la historia musical. En 2003 publicó Buenos Hermanos, álbum que obtuvo el Grammy al mejor disco tropical latino. Durante sus últimos años recorrió Europa, América y Japón, cantó ante multitudes y recibió finalmente el reconocimiento que le había sido negado durante décadas. Después de regresar enfermo de una gira europea, murió en La Habana el 6 de agosto de 2005, a los 78 años, como consecuencia de una falla multiorgánica. Su último trabajo, Mi Sueño, dedicado a los boleros que siempre había querido grabar, fue publicado de manera póstuma en 2007. Ibrahim Ferrer pasó más de medio siglo sembrando canciones y apenas unos pocos años recogiendo la gloria, pero fueron suficientes para convertirlo en una leyenda. El hombre que alguna vez lustró zapatos para poder comer terminó pisando los escenarios más prestigiosos del mundo, demostrando que para una voz eterna jamás es demasiado tarde. #IbrahimFerrer #BuenaVistaSocialClub #SonCubano #BoleroCubano #MúsicaCubana #Cuba #HistoriaDeLaMúsica #LeyendasDeLaMúsica #CulturaCubana #CarnegieHall #LatinGrammy #SonCuba #CubanMusic #CubanSon #AfroCubanMusic #WorldMusic #MusicLegend #BuenaVista #LatinMusic #GrammyWinner


6 DE AGOSTO DE 1806: CAYÓ UN IMPERIO DE 844 AÑOS… Y NAPOLEÓN REDIBUJÓ EL CORAZÓN DE EUROPA


A veces los imperios no desaparecen entre llamas ni bajo el estruendo de una batalla: algunos mueren mediante una firma. El 6 de agosto de 1806, el emperador Francisco II renunció a la corona imperial y declaró extinguido el Sacro Imperio Romano Germánico, una compleja estructura política que, tomando como fecha convencional la coronación de Otón I en 962, había sobrevivido durante 844 años y atravesado la Edad Media, el Renacimiento, la Reforma protestante, la Guerra de los Treinta Años y el nacimiento del mundo contemporáneo. El Imperio no había surgido inmediatamente del Tratado de Verdún ni era una continuación directa y uniforme de la antigua Roma. Fue el resultado de una larga evolución del mundo carolingio y del reino franco oriental, unido a la pretensión de restaurar en Europa occidental una autoridad imperial cristiana. Tampoco recibió desde el comienzo el nombre con el que pasó a la historia: la expresión sacrum imperium, “Imperio sagrado”, comenzó a emplearse en la cancillería de Federico I Barbarroja hacia 1157, mientras que la denominación “Sacro Imperio Romano de la Nación Germánica” se consolidó oficialmente siglos después. No era Alemania, no poseía una capital permanente y tampoco funcionaba como un Estado centralizado moderno. Era una extraordinaria red de reinos, principados, ducados, obispados, abadías, condados y ciudades imperiales, unidos por leyes, tribunales, dietas y vínculos de lealtad. En sus últimas décadas todavía reunía más de 300 territorios relacionados política y culturalmente. Su enorme fragmentación limitaba al emperador, pero también permitía que comunidades muy diferentes conservaran derechos y autonomías. La historiografía moderna destaca que aquella estructura, lejos de ser solamente un caos feudal, servía para equilibrar el poder, proteger libertades territoriales y mediar disputas entre príncipes. Sin embargo, ese delicado mecanismo comenzó a desmoronarse bajo el impacto de las guerras revolucionarias francesas y del avance napoleónico. La reorganización territorial de 1803 eliminó numerosos dominios eclesiásticos y pequeñas jurisdicciones; después, la aplastante victoria de Napoleón en Austerlitz y el Tratado de Presburgo de 1805 dejaron a Austria debilitada. En julio de 1806, dieciséis príncipes del oeste y del sur de Alemania abandonaron el Imperio para formar la Confederación del Rin, una alianza militar protegida por Napoleón que convertiría a aquellos Estados en barrera estratégica y fuente de soldados para Francia. Francisco II comprendió que la antigua corona ya no representaba una autoridad efectiva. Dos años antes se había proclamado emperador hereditario de Austria con el nombre de Francisco I, asegurando así la continuidad imperial de los Habsburgo. El 6 de agosto liberó a los príncipes, Estados y funcionarios de sus obligaciones hacia el viejo orden y dejó desaparecer una institución que había ocupado el centro de la política europea durante siglos. Napoleón no destruyó por sí solo aquel mundo, pero aceleró su derrumbe definitivo. Con la desaparición del Sacro Imperio terminó una manera medieval y supranacional de organizar Europa Central. Del gigantesco mosaico surgieron nuevos reinos, Estados más grandes y fronteras distintas, mientras comenzaba el largo camino que conduciría a la unificación alemana. El águila imperial dejó de gobernar aquel 6 de agosto, pero su sombra continuó proyectándose sobre Europa mucho después de que Francisco II depositara una corona que ya no tenía imperio. #SacroImperioRomanoGermánico #FranciscoII #NapoleónBonaparte #GuerrasNapoleónicas #HistoriaDeEuropa #HistoriaUniversal #Efemérides #ImperioHabsburgo #ConfederaciónDelRin #EdadMedia #HistoriaAlemana #MendozAntigua #HolyRomanEmpire #FrancisII #NapoleonBonaparte #NapoleonicWars #EuropeanHistory #GermanHistory #HabsburgEmpire #HistoryFacts


6 DE AGOSTO DE 1881: NACE FLEMING, EL HOMBRE QUE ABRIÓ LA ERA DE LOS ANTIBIÓTICOS


El 6 de agosto de 1881 nació en Lochfield Farm, cerca de Darvel, Escocia, Alexander Fleming, el médico y bacteriólogo cuyo talento para observar aquello que otros habrían descartado cambió para siempre la historia de la medicina. Tras completar su formación se incorporó en 1906 al Departamento de Inoculación del Hospital St. Mary de Londres, dirigido por el prestigioso inmunólogo Almroth Wright, donde trabajó en vacunas, sueros y mecanismos de defensa contra las infecciones. Durante la Primera Guerra Mundial fue destinado a un laboratorio dedicado al estudio de heridas en Boulogne, Francia, y comprobó una realidad estremecedora: numerosos soldados no morían únicamente por la gravedad de sus lesiones, sino por infecciones que la medicina todavía era incapaz de controlar. También demostró que algunos antisépticos empleados entonces podían dañar los glóbulos blancos antes de eliminar las bacterias alojadas en heridas profundas. En 1921 realizó su primer gran descubrimiento al observar que ciertas secreciones humanas contenían una sustancia capaz de desintegrar determinados microorganismos. La llamó lisozima y posteriormente fue encontrada en lágrimas, saliva, sangre, leche y mucosidades. La historia popular asegura que todo comenzó cuando Fleming estornudó accidentalmente sobre una placa de cultivo; sin embargo, las fuentes históricas más prudentes confirman la participación de secreciones nasales, pero no permiten asegurar con la misma certeza todos los detalles pintorescos de aquella anécdota. Aunque la lisozima resultó poco eficaz contra muchas bacterias peligrosas, aquella experiencia enseñó a Fleming que el organismo y la propia naturaleza podían esconder poderosos mecanismos antibacterianos. La escena que lo llevaría a la inmortalidad científica ocurrió en 1928. Al regresar de unas vacaciones, Fleming revisó varias placas con cultivos de estafilococos y descubrió que una de ellas había sido contaminada por un moho. En lugar de arrojarla a la basura, observó que alrededor del hongo se había formado una zona transparente en la que las bacterias habían desaparecido. El microorganismo fue identificado entonces como Penicillium notatum, y Fleming llamó penicilina a la sustancia que impedía el crecimiento bacteriano. Publicó sus resultados en 1929, pero no consiguió aislar un compuesto suficientemente estable y puro para convertirlo en medicamento; durante casi una década, aquel extraordinario hallazgo permaneció como una prometedora curiosidad de laboratorio. La penicilina se transformó verdaderamente en un tratamiento gracias al trabajo colectivo desarrollado desde finales de la década de 1930 en la Universidad de Oxford. Howard Florey, Ernst Boris Chain, Norman Heatley, Edward Abraham y otros investigadores lograron concentrarla, purificarla, probarla en animales y comenzar los primeros tratamientos humanos. Gran Bretaña, castigada por la guerra, no tenía capacidad suficiente para fabricarla masivamente, por lo que Florey y Heatley viajaron a Estados Unidos en 1941. Allí, laboratorios gubernamentales, universidades y compañías farmacéuticas perfeccionaron la fermentación industrial que permitió disponer de grandes cantidades del antibiótico para tratar infecciones durante la Segunda Guerra Mundial. Fleming había descubierto la puerta; el equipo de Oxford y la producción angloestadounidense consiguieron abrirla para toda la humanidad. En 1945, Alexander Fleming, Howard Florey y Ernst Chain compartieron el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por el descubrimiento de la penicilina y su efecto curativo sobre distintas enfermedades infecciosas. Aquel avance inauguró la era moderna de los antibióticos y convirtió infecciones que hasta entonces podían resultar mortales —incluso después de una herida pequeña— en enfermedades tratables. Fleming, sin embargo, comprendió que aquel triunfo también escondía un peligro: ese mismo año advirtió que el empleo inadecuado o insuficiente de los antibióticos podía favorecer la aparición de microorganismos resistentes, una amenaza que décadas después se transformaría en uno de los mayores desafíos de la medicina mundial. Alexander Fleming murió de un ataque cardíaco en Londres el 11 de marzo de 1955. Fue cremado y sus cenizas quedaron depositadas en la cripta de la Catedral de San Pablo, donde una placa recuerda al científico escocés que supo detenerse frente a una placa aparentemente arruinada. Su grandeza no consistió solamente en encontrar un moho extraordinario, sino en comprender que dentro de aquel accidente se ocultaba una revolución. Desde entonces, millones de personas sobrevivieron a infecciones que durante siglos habían significado una sentencia de muerte: la naturaleza dejó caer una espora y Fleming tuvo la inteligencia de no mirar hacia otro lado. #AlexanderFleming #August6 #Penicillin #Antibiotics #MedicalHistory #HistoryOfMedicine #Microbiology #Lysozyme #NobelPrize #ScientificDiscovery #ModernMedicine #ScienceHistory #Bacteriology #AntimicrobialResistance #OnThisDay #MedicalBreakthrough #MendozAntigua #AlexanderFleming #6DeAgosto #Penicilina #Antibióticos #HistoriaDeLaMedicina #Ciencia #Microbiología #Lisozima #PremioNobel #DescubrimientosCientíficos #MedicinaModerna #HistoriaCientífica #Salud #ResistenciaAntimicrobiana #Efemérides


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