El 11 de agosto de 2007 se apagaba en Buenos Aires la voz de Roberto Maidana, uno de los grandes maestros del periodismo argentino y una figura que durante más de medio siglo estuvo presente allí donde la historia se convertía en noticia. Había nacido el 1 de julio de 1928 y llegó al oficio casi por azar: estudiaba Derecho cuando, en 1950, ingresó a Radio Splendid como redactor y locutor de informativos. Apenas un año después participó, aunque de manera anónima, en un acontecimiento fundacional: la primera transmisión televisiva realizada en la Argentina, el 17 de octubre de 1951. Más tarde se especializó como cronista deportivo y pasó por emisoras como Splendid y Rivadavia, pero su talento para preguntar, escuchar y desenvolverse frente a protagonistas de primer nivel terminaría llevándolo mucho más allá de los estadios. En 1966 se incorporó a Telenoche, el histórico noticiero de Canal 13, inicialmente como redactor y locutor en off, y acabó convirtiéndose en uno de los rostros emblemáticos de la televisión informativa argentina. Desde allí cubrió acontecimientos que marcaron al siglo XX: viajó a Estados Unidos en 1969 para transmitir la llegada del hombre a la Luna, informó sobre la Revolución Islámica de Irán, los acuerdos de Camp David y numerosos viajes presidenciales, además de cubrir el histórico acercamiento entre Juan Domingo Perón y Ricardo Balbín en Gaspar Campos. Su gran ventaja era extraordinaria para la época: dominaba inglés, francés, portugués e italiano, herramienta que le permitió conversar directamente con algunas de las personalidades más influyentes de su tiempo. Su lista de entrevistados parece un recorrido por la historia mundial: John F. Kennedy y Robert Kennedy, Indira Gandhi, Jawaharlal Nehru, Golda Meir, Yitzhak Rabin, Moshe Dayan, Anwar el-Sadat, Henry Kissinger, Fidel Castro, Ernesto “Che” Guevara, Juan Domingo Perón, el ayatolá Khomeini, Nelson Mandela, Federico Fellini, Vittorio Gassman, Jorge Luis Borges, Jorge Amado, Juan Rulfo, Luis Federico Leloir, Bernardo Houssay, Wernher von Braun, Pelé, Cassius Clay —Muhammad Ali— y Juan Manuel Fangio, entre muchos otros. En 1994 todavía seguía recorriendo el mundo: cubrió las históricas elecciones sudafricanas y entrevistó a Nelson Mandela. Su carrera también tuvo momentos polémicos. Un dato del texto original merece corregirse: el episodio con Ramón Camps ocurrió en noviembre de 1984, no en 1987. Maidana era gerente de noticias de ATC y fue despedido después de emitir una entrevista con el exjefe policial de la dictadura, cuya aparición provocó una fuerte controversia pública. La fecha de 1984 está respaldada tanto por la reconstrucción de Clarín como por investigaciones académicas posteriores. Maidana continuó después su trayectoria en televisión, radio, prensa gráfica y cable; trabajó en medios como Canal 11, América y CVN, y colaboró en publicaciones como Mundo Argentino, Tía Vicenta, Clarín y El Economista. Recibió dos Martín Fierro como mejor periodista de televisión —1974 y 1990—, el Diploma al Mérito Konex de 1987, varios Santa Clara de Asís y otras importantes distinciones nacionales e internacionales. En 2003 fue incorporado como Miembro de Número de la Academia Nacional de Periodismo, reconocimiento que coronó más de medio siglo dedicado a informar. Roberto Maidana murió a los 79 años, víctima de una neumonía después de una prolongada enfermedad. Sus colegas lo recordaron como un apasionado del oficio, excelente compañero y verdadero “maestro de periodistas”. Su legado pertenece a una época en la que el periodista viajaba miles de kilómetros, estudiaba a su entrevistado, dominaba idiomas y se sentaba frente a los personajes que estaban cambiando el mundo. Maidana hizo precisamente eso: no se limitó a contar la historia; muchas veces estuvo frente a frente con quienes la estaban escribiendo. #RobertoMaidana #PeriodismoArgentino #HistoriaArgentina #Telenoche #TelevisionArgentina #RadioArgentina #Periodismo #Efemerides #11DeAgosto #HistoriaDelPeriodismo #MendozAntigua #MemoriaArgentina #Noticias #Periodistas #Historia #ArgentineJournalism #JournalismHistory #TVHistory #ArgentineHistory #NewsHistory #LegendaryJournalists #MediaHistory #HistoricInterviews #RememberingHistory
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
etiquetas
- Efemérides (9621)
- Otras Provincias (4666)
- Curiosidades Históricas (2930)
- Década de 1920 (2727)
- otros paises (2481)
- Década de 1930 (2400)
- Década de 1910 (1970)
- Sociales (1892)
- Década de 1970 (1813)
- Década de 1900 (1633)
- Década de 1940 (1511)
- Publicidades (1398)
- Deportes en el Recuerdo (1345)
- Década de 1950 (1233)
- Videos (1142)
- Década de 1960 (907)
- Década de 1980 (854)
- Letra chica (717)
- antes de 1900 (666)
- Moda (635)
- Vendimia (604)
- graduados (400)
- solo mujer (286)
- Conociendo Mendoza (253)
- frases (251)
- policiales (238)
- hechos hist. de Mza (221)
- Pioneros de la Vitivinicultura en Mendoza (216)
- Década de 1990 (209)
- Mendoza desde Arriba (111)
- Toponimias (91)
- década del 2000 (77)
- portadas (46)
- coloreadas (37)
- el mundo desde arriba (31)
- bienes patrimoniales (25)
- Constitución de Mendoza (12)
- boletin oficial (12)
- gastronomia (12)
- Joyas sobre Ruedas (5)
- edificios religiosos (3)
martes, 11 de agosto de 2020
11 DE AGOSTO DE 2007: MURIÓ ROBERTO MAIDANA — EL PERIODISTA QUE MIRÓ A LA HISTORIA A LOS OJOS Y ENTREVISTÓ A PRESIDENTES, REVOLUCIONARIOS, CIENTÍFICOS Y LEYENDAS
El 11 de agosto de 2007 se apagaba en Buenos Aires la voz de Roberto Maidana, uno de los grandes maestros del periodismo argentino y una figura que durante más de medio siglo estuvo presente allí donde la historia se convertía en noticia. Había nacido el 1 de julio de 1928 y llegó al oficio casi por azar: estudiaba Derecho cuando, en 1950, ingresó a Radio Splendid como redactor y locutor de informativos. Apenas un año después participó, aunque de manera anónima, en un acontecimiento fundacional: la primera transmisión televisiva realizada en la Argentina, el 17 de octubre de 1951. Más tarde se especializó como cronista deportivo y pasó por emisoras como Splendid y Rivadavia, pero su talento para preguntar, escuchar y desenvolverse frente a protagonistas de primer nivel terminaría llevándolo mucho más allá de los estadios. En 1966 se incorporó a Telenoche, el histórico noticiero de Canal 13, inicialmente como redactor y locutor en off, y acabó convirtiéndose en uno de los rostros emblemáticos de la televisión informativa argentina. Desde allí cubrió acontecimientos que marcaron al siglo XX: viajó a Estados Unidos en 1969 para transmitir la llegada del hombre a la Luna, informó sobre la Revolución Islámica de Irán, los acuerdos de Camp David y numerosos viajes presidenciales, además de cubrir el histórico acercamiento entre Juan Domingo Perón y Ricardo Balbín en Gaspar Campos. Su gran ventaja era extraordinaria para la época: dominaba inglés, francés, portugués e italiano, herramienta que le permitió conversar directamente con algunas de las personalidades más influyentes de su tiempo. Su lista de entrevistados parece un recorrido por la historia mundial: John F. Kennedy y Robert Kennedy, Indira Gandhi, Jawaharlal Nehru, Golda Meir, Yitzhak Rabin, Moshe Dayan, Anwar el-Sadat, Henry Kissinger, Fidel Castro, Ernesto “Che” Guevara, Juan Domingo Perón, el ayatolá Khomeini, Nelson Mandela, Federico Fellini, Vittorio Gassman, Jorge Luis Borges, Jorge Amado, Juan Rulfo, Luis Federico Leloir, Bernardo Houssay, Wernher von Braun, Pelé, Cassius Clay —Muhammad Ali— y Juan Manuel Fangio, entre muchos otros. En 1994 todavía seguía recorriendo el mundo: cubrió las históricas elecciones sudafricanas y entrevistó a Nelson Mandela. Su carrera también tuvo momentos polémicos. Un dato del texto original merece corregirse: el episodio con Ramón Camps ocurrió en noviembre de 1984, no en 1987. Maidana era gerente de noticias de ATC y fue despedido después de emitir una entrevista con el exjefe policial de la dictadura, cuya aparición provocó una fuerte controversia pública. La fecha de 1984 está respaldada tanto por la reconstrucción de Clarín como por investigaciones académicas posteriores. Maidana continuó después su trayectoria en televisión, radio, prensa gráfica y cable; trabajó en medios como Canal 11, América y CVN, y colaboró en publicaciones como Mundo Argentino, Tía Vicenta, Clarín y El Economista. Recibió dos Martín Fierro como mejor periodista de televisión —1974 y 1990—, el Diploma al Mérito Konex de 1987, varios Santa Clara de Asís y otras importantes distinciones nacionales e internacionales. En 2003 fue incorporado como Miembro de Número de la Academia Nacional de Periodismo, reconocimiento que coronó más de medio siglo dedicado a informar. Roberto Maidana murió a los 79 años, víctima de una neumonía después de una prolongada enfermedad. Sus colegas lo recordaron como un apasionado del oficio, excelente compañero y verdadero “maestro de periodistas”. Su legado pertenece a una época en la que el periodista viajaba miles de kilómetros, estudiaba a su entrevistado, dominaba idiomas y se sentaba frente a los personajes que estaban cambiando el mundo. Maidana hizo precisamente eso: no se limitó a contar la historia; muchas veces estuvo frente a frente con quienes la estaban escribiendo. #RobertoMaidana #PeriodismoArgentino #HistoriaArgentina #Telenoche #TelevisionArgentina #RadioArgentina #Periodismo #Efemerides #11DeAgosto #HistoriaDelPeriodismo #MendozAntigua #MemoriaArgentina #Noticias #Periodistas #Historia #ArgentineJournalism #JournalismHistory #TVHistory #ArgentineHistory #NewsHistory #LegendaryJournalists #MediaHistory #HistoricInterviews #RememberingHistory
1852–1953: LA “GUILLOTINA SECA” DE FRANCIA — CIEN AÑOS DE INFIERNO EN LA ISLA DEL DIABLO HASTA QUE EL ÚLTIMO PRESIDIARIO ABANDONÓ LA GUAYANA
Durante un siglo, un nombre bastó para provocar temor en Francia: la Isla del Diablo. Pero detrás de aquella denominación legendaria existía algo todavía mayor: una extensa red de presidios, campos de trabajo y lugares de deportación repartidos por la Guayana Francesa y las Islas de la Salvación. El sistema comenzó a organizarse en 1852, cuando el gobierno de Luis Napoleón Bonaparte —futuro Napoleón III— dispuso trasladar a la Guayana a condenados a trabajos forzados para emplearlos en colonización, agricultura, explotación forestal y obras públicas; la legislación de 1854 consolidaría después aquel modelo de deportación penal. Además, surgió una disposición particularmente cruel conocida como “doublage”: quien terminaba una condena inferior a ocho años debía permanecer en la colonia durante otro período igual, mientras que determinadas penas mayores podían significar permanecer allí de por vida. Lo que popularmente quedó grabado como “Isla del Diablo” no era una única cárcel: Île Royale, Saint-Joseph, Île du Diable, Saint-Laurent-du-Maroni, Cayena y diversos campos continentales formaban parte de un auténtico universo penitenciario. La pequeña Île du Diable adquirió especial notoriedad como lugar de deportación política, mientras Saint-Joseph fue asociada a castigos y aislamiento. Cerca de 70.000 condenados fueron enviados a la Guayana a lo largo de aquella historia. El calor ecuatorial, las enfermedades tropicales, la alimentación deficiente, los trabajos agotadores y el aislamiento hicieron que la mortalidad alcanzara niveles estremecedores; hubo épocas en que la expectativa de supervivencia de muchos deportados era extraordinariamente baja. Los intentos de fuga podían terminar en la selva, en los ríos, en el mar o en países vecinos, y algunos fugitivos jamás volvieron a ser vistos. Entre todos los nombres asociados al presidio sobresale el del capitán Alfred Dreyfus, condenado injustamente por traición y deportado a la Isla del Diablo, donde permaneció desde 1895 hasta 1899 antes de que el célebre Caso Dreyfus sacudiera a Francia; finalmente sería rehabilitado en 1906. También quedaron ligados a la leyenda del bagne el anarquista Clément Duval, René Belbenoît —autor de Dry Guillotine, obra que ayudó a difundir internacionalmente los horrores del sistema— y Henri Charrière, cuyo libro Papillon convirtió aquel mundo penitenciario en un fenómeno mundial, aunque algunos episodios de sus memorias han sido cuestionados por historiadores. La denuncia pública fue decisiva. En la década de 1920, las investigaciones del periodista Albert Londres expusieron en Francia las condiciones del presidio; después, figuras políticas como el guayanés Gaston Monnerville impulsaron su desaparición. El 17 de junio de 1938, durante la presidencia de Albert Lebrun, se puso fin al envío de nuevos condenados bajo aquel régimen, pero la Segunda Guerra Mundial retrasó la liquidación definitiva. Después de 1946 comenzaron los grandes movimientos de liberación y repatriación. Finalmente, el 1 de agosto de 1953, los últimos presidiarios y miembros del personal regresaron a Francia con ayuda de la Armée du Salut. Cien años después de comenzar la deportación penal, terminaba así uno de los capítulos más oscuros de la historia penitenciaria francesa. No fue simplemente una cárcel rodeada por tiburones y selva: fue un sistema pensado para alejar hombres miles de kilómetros de su mundo, castigarlos incluso después de cumplir su condena y convertir el océano, la enfermedad y la distancia en parte de la sentencia. Por algo pasó a la historia con un nombre aterrador: la “guillotina seca”. #IslaDelDiablo #GuillotinaSeca #GuyanaFrancesa #Historia #HistoriaUniversal #HistoriaDeFrancia #AlfredDreyfus #CasoDreyfus #Papillon #HenriCharriere #Presidio #PrisionesHistoricas #MemoriaHistorica #HistoriaOculta #MendozAntigua #DevilsIsland #DryGuillotine #FrenchGuiana #FrenchHistory #PrisonHistory #History #HistoricalFacts #AlfredDreyfus #Papillon #DarkHistory #ForgottenHistory
AGOSTO DE 480 A.C.: LAS TERMÓPILAS — LEÓNIDAS Y UN PUÑADO DE GRIEGOS ENFRENTARON AL MAYOR IMPERIO DE SU TIEMPO Y CONVIRTIERON UNA DERROTA EN LEYENDA
En agosto del año 480 a.C., hace más de 2.500 años, el angosto paso de las Termópilas se convirtió en escenario de una de las resistencias militares más célebres de la Antigüedad. Tradicionalmente se ha asociado el 11 de agosto con la muerte del rey Leónidas, aunque conviene hacer una aclaración histórica: el día exacto de la batalla continúa siendo discutido por los especialistas; los estudios modernos la sitúan durante el verano boreal de 480 a.C., y existen distintas propuestas cronológicas para sus tres jornadas. Diez años después de que los persas fueran derrotados en Maratón, el rey aqueménida Jerjes I emprendió una gigantesca invasión de Grecia por tierra y mar. Las cifras antiguas hablan de ejércitos de dimensiones extraordinarias, incluso de millones de hombres, pero hoy esas cantidades son consideradas exageradas. El número verdadero sigue siendo objeto de debate: estudios modernos proponen cifras mucho menores, y Encyclopaedia Iranica calcula que la fuerza terrestre pudo rondar aproximadamente los 100.000 hombres, aunque otras estimaciones son superiores. Lo indiscutible es que se trataba de una fuerza abrumadoramente mayor que la que esperaba en las Termópilas. Frente a aquel ejército no estaban inicialmente solamente los famosos “300”. Leónidas llegó acompañado por una fuerza griega de varios miles de hombres, probablemente entre 6.000 y 7.000, procedentes de distintas ciudades y regiones: espartanos, arcadios, corintios, tespios, tebanos, focidios y otros aliados se reunieron para cerrar aquel estrechísimo corredor entre las montañas y el mar. La geografía era el arma secreta de los defensores: en aquel cuello de botella la enorme superioridad numérica persa perdía parte de su ventaja, mientras los hoplitas griegos, fuertemente armados y organizados en formación cerrada, podían enfrentar sucesivas oleadas enemigas. Durante varios días los hombres de Leónidas resistieron los ataques de Jerjes, transformando las “Puertas Calientes” —significado del nombre Termópilas, relacionado con sus fuentes termales— en una barrera aparentemente imposible de atravesar. El desenlace llegó cuando Efialtes, un habitante de la región, reveló a los persas la existencia de un sendero montañoso que permitía rodear la posición griega. Cuando Leónidas comprendió que podía quedar cercado, gran parte de los contingentes aliados se retiró. Sin embargo, la última resistencia tampoco fue exclusivamente espartana: junto al rey y sus hombres permanecieron 700 tespios, que según Heródoto decidieron quedarse voluntariamente, además de un contingente de aproximadamente 400 tebanos, cuya participación y circunstancias son objeto de discusión histórica. Entonces comenzó el episodio que atravesaría los siglos. Leónidas y los últimos defensores avanzaron hacia una batalla que difícilmente podían ganar. El propio rey murió en el combate y prácticamente toda aquella fuerza final fue destruida. Heródoto atribuyó a los persas unas 20.000 bajas durante los enfrentamientos, pero, como ocurre con muchas cifras de las fuentes antiguas, ese número no puede aceptarse hoy como una estadística comprobada. Lo que sí resulta claro es que la resistencia griega obligó al poderoso ejército invasor a combatir duramente durante tres jornadas para abrirse camino. Al mismo tiempo, frente a las costas se desarrollaba la batalla naval de Artemisio. Tras la caída de las Termópilas, las fuerzas navales griegas se retiraron y Jerjes pudo avanzar hacia el sur. Atenas fue evacuada y posteriormente ocupada y saqueada por los persas. Pero la campaña estaba lejos de terminar: poco después, la flota griega obtuvo una victoria decisiva en Salamina, mientras que en 479 a.C. las fuerzas persas que permanecían en Grecia fueron derrotadas en Platea. No existió, como suele afirmarse, una “Tercera Guerra Médica” iniciada entonces: Platea formó parte de la misma gran campaña persa de 480-479 a.C. Militarmente, las Termópilas fueron una victoria persa. Pero la memoria hizo algo extraordinario con aquella derrota. Leónidas, los espartanos, los tespios y los demás defensores terminaron convertidos en símbolos universales de resistencia frente a una fuerza inmensamente superior. Más de veinticinco siglos después, aquellas montañas continúan recordando una historia en la que unos pocos hombres sabían que probablemente no regresarían y, aun así, eligieron permanecer en el paso. Las Termópilas demostraron que algunas batallas se pierden sobre el terreno… pero sobreviven para siempre en la memoria de la humanidad. #Termópilas #Leonidas #Esparta #300Espartanos #GreciaAntigua #Historia #HistoriaUniversal #Efemerides #Jerjes #ImperioPersa #ImperioAqueménida #GuerrasMedicas #BatallaDeLasTermópilas #Tespios #MundoAntiguo #AncientHistory #Thermopylae #Leonidas #Sparta #300Spartans #AncientGreece #PersianEmpire #Xerxes #GrecoPersianWars #BattleOfThermopylae #History #MilitaryHistory #AncientWorld
11 DE AGOSTO DE 2014: EL MUNDO PERDIÓ A ROBIN WILLIAMS — EL HOMBRE DE MIL VOCES QUE HIZO REÍR A MILLONES MIENTRAS SU CEREBRO LIBRABA UNA BATALLA INVISIBLE
El 11 de agosto de 2014, a los 63 años, murió por suicidio en su casa de Paradise Cay, California, Robin Williams, uno de esos artistas imposibles de encerrar en una sola palabra: comediante, actor dramático, improvisador, imitador y dueño de una velocidad mental que parecía no tener límites. Había nacido en Chicago el 21 de julio de 1951 y, después de abandonar el camino universitario que inicialmente había imaginado, llegó a Nueva York para estudiar actuación en la prestigiosa Juilliard School, donde en 1973 coincidió con otro futuro gigante del cine, Christopher Reeve, con quien mantendría una profunda amistad durante décadas. Su explosión popular llegó en 1978: una aparición como el extraterrestre Mork en Happy Days causó tal impacto que el personaje obtuvo rápidamente su propia serie, Mork & Mindy, convirtiendo a Williams en una estrella de la televisión y dándole uno de sus primeros grandes reconocimientos, el Globo de Oro por aquella interpretación. Pero detrás del cómico frenético había un actor de enorme profundidad. Good Morning, Vietnam le dio en 1988 su primera nominación al Oscar; Dead Poets Society —La sociedad de los poetas muertos— le otorgó la segunda y convirtió al profesor John Keating en uno de los maestros más recordados del cine; The Fisher King —El pescador de ilusiones— significó su tercera candidatura. Finalmente, después de tres intentos, llegó la estatuilla: en los Oscar de 1998 ganó como Mejor Actor de Reparto por Good Will Hunting, interpretando al psicólogo Sean Maguire bajo la dirección de Gus Van Sant. Entre ambos extremos de su talento construyó una filmografía extraordinaria: Awakenings, Hook, Aladdin, Mrs. Doubtfire, Jumanji, The Birdcage, Patch Adams, What Dreams May Come y muchas otras. Su voz como el Genio de Aladdin fue tan singular que recibió un Globo de Oro especial, mientras que Mrs. Doubtfire, Good Morning, Vietnam y The Fisher King también estuvieron entre sus trabajos premiados. Williams tampoco temió destruir la imagen del hombre eternamente simpático: en 2002 realizó dos de sus interpretaciones más oscuras. En Insomnia, de Christopher Nolan, encarnó al asesino Walter Finch; en One Hour Photo —Retrato de una obsesión— no interpretaba a un asesino, como suele repetirse erróneamente, sino a Sy Parrish, un solitario empleado de laboratorio fotográfico cuya obsesión con una familia se vuelve cada vez más perturbadora. Su vida privada también atravesó años difíciles. A comienzos de los años ochenta luchó contra el consumo de cocaína y alcohol; la muerte por sobredosis de su amigo John Belushi en 1982 fue un golpe decisivo para abandonar la cocaína, y Williams permaneció sobrio durante aproximadamente dos décadas antes de volver a tener problemas con el alcohol y buscar tratamiento. Pero el capítulo final de su vida fue mucho más complejo de lo que inicialmente conoció el público. En mayo de 2014 recibió un diagnóstico de enfermedad de Parkinson, mientras sufría ansiedad, insomnio, dificultades motoras, cambios cognitivos y episodios de paranoia. Después de su muerte, el estudio neuropatológico reveló una enfermedad difusa por cuerpos de Lewy, una grave enfermedad neurodegenerativa que durante su vida no había sido correctamente identificada. Su esposa, Susan Schneider Williams, describió posteriormente en la revista médica Neurology la extraordinaria velocidad y severidad con la que aquellos síntomas habían atacado su cerebro. Por eso hay un detalle fundamental que corrige muchas versiones difundidas durante años: aunque la investigación toxicológica no encontró alcohol ni drogas ilegales relevantes en su organismo, eso no significa que Robin Williams estuviera “en pleno dominio de sus facultades”. Hoy sabemos que atravesaba una enfermedad neurológica devastadora que todavía no había sido diagnosticada en toda su dimensión. Sus restos fueron cremados y sus cenizas fueron esparcidas en la bahía de San Francisco, frente a la costa del condado de Marin. Doce años después, Robin Williams continúa haciendo algo extraordinario: cada nueva generación vuelve a encontrarlo. Algunos lo descubren gritando “Good Morning, Vietnam”; otros subido sobre un escritorio enseñando a mirar el mundo desde otra perspectiva; otros convertido en niñera, Genio, médico, Peter Pan o psicólogo. Su tragedia no debería eclipsar su vida ni reducirlo a la forma en que murió. Robin Williams fue mucho más: un intérprete capaz de provocar una carcajada y, segundos después, rompernos el corazón. El 11 de agosto de 2014 se apagó su vida; su capacidad para hacernos sentir, todavía no. #RobinWilliams #11DeAgosto #Efemerides #HistoriaDelCine #Cine #Hollywood #LaSociedadDeLosPoetasMuertos #GoodMorningVietnam #GoodWillHunting #PatchAdams #MrsDoubtfire #Jumanji #Aladdin #Actor #LeyendaDelCine #CinemaHistory #FilmHistory #MovieLegend #HollywoodHistory #DeadPoetsSociety #ComedyLegend #OscarWinner #RememberingRobinWilliams #MentalHealthAwareness #LewyBodyDementia #LewyBodyDisease #MendozAntigua
11 DE AGOSTO DE 1959: NACIÓ GUSTAVO CERATI — EL ARQUITECTO DEL SONIDO QUE CAMBIÓ PARA SIEMPRE EL ROCK EN ESPAÑOL
El 11 de agosto de 1959 nacía en Buenos Aires Gustavo Adrián Cerati, una de las figuras más influyentes, innovadoras y decisivas de la música latinoamericana. Fuentes oficiales de la Ciudad de Buenos Aires sitúan su nacimiento en Barracas, y desde muy joven la música comenzó a marcar su destino: estudió guitarra, formó sus primeros grupos durante la adolescencia y, antes de convertirse en estrella, pasó por distintas experiencias musicales y hasta cumplió con el servicio militar. A comienzos de los años ochenta también trabajó como visitador médico para el laboratorio Boehringer Argentina, cuando el sueño de vivir de la música todavía parecía lejano. En 1979, mientras estudiaba Publicidad en la Universidad del Salvador, conoció a Héctor “Zeta” Bosio. Compartían discos, influencias y una obsesión por construir algo diferente. Después de experimentar con distintas formaciones y músicos como Richard Coleman, Daniel Melero y Andrés Calamaro, la pieza definitiva apareció con Charly Alberti: en 1982 comenzó a tomar forma Soda Stereo. Influenciados inicialmente por la new wave, el punk, el reggae, el ska y especialmente por bandas como The Police, Cerati, Bosio y Alberti entendieron algo que entonces pocos grupos argentinos explotaban con semejante precisión: la música debía ir acompañada por una identidad visual. Sonido, vestuario, fotografías, peinados, puesta en escena y diseño formaban parte de una misma obra, con el aporte fundamental de Alfredo Lois en la construcción estética de la banda. Después de abrirse camino por el circuito under porteño —con actuaciones en lugares como Airport, Stud Free Pub, Bar Zero y Café Einstein— apareció en 1984 el álbum Soda Stereo, producido artísticamente por Federico Moura, líder de Virus. Nada personal llegó en 1985; Signos, en 1986, terminó de disparar la expansión continental. Durante 1987 realizaron 22 conciertos en 17 ciudades latinoamericanas ante casi 150.000 personas, demostrando que una banda argentina podía atravesar fronteras cantando en castellano. Luego llegarían Doble Vida, grabado en Nueva York bajo la producción de Carlos Alomar; Canción Animal, Dynamo y Sueño Stereo, discos que fueron transformando a Soda en un fenómeno cultural de dimensiones continentales. La historia tuvo su despedida inolvidable en 1997, cuando Cerati pronunció en River Plate aquellas dos palabras que terminarían formando parte del idioma emocional del rock argentino: “¡Gracias totales!”. Pero lejos de detenerse, Gustavo volvió a reinventarse. Ya había editado junto a Daniel Melero el experimental Colores Santos en 1992 y su verdadero primer álbum solista, Amor Amarillo, en 1993. Después de Soda llegaron Bocanada (1999), Siempre es hoy (2002), Ahí vamos (2006) y Fuerza natural (2009), además de proyectos electrónicos como Plan V y la experiencia orquestal de 11 Episodios Sinfónicos. Cerati no parecía interesado en repetir una fórmula: podía pasar de las guitarras más poderosas a la electrónica, de una canción íntima a una orquesta sinfónica y volver a reinventar su sonido. En 2007 ocurrió lo que millones esperaban: Soda Stereo regresó con Me Verás Volver. Fueron 22 conciertos ante más de un millón de espectadores, una reunión monumental que volvió a demostrar hasta dónde había llegado aquella aventura iniciada por tres veinteañeros en Buenos Aires. Cerati también recibió un reconocimiento internacional extraordinario: obtuvo seis Latin Grammy a lo largo de su carrera; entre ellos, participó del Grammy Latino a Álbum del Año por su trabajo como coproductor en Fijación Oral Vol. 1 de Shakira, y Fuerza Natural obtuvo el premio a Mejor Álbum de Rock en 2010. Ese último disco terminaría siendo dolorosamente profético. El 15 de mayo de 2010, después de presentar Fuerza Natural en Caracas, Venezuela, Cerati sufrió un accidente cerebrovascular durante la madrugada del 16 de mayo. Permaneció internado durante más de cuatro años y murió en Buenos Aires el 4 de septiembre de 2014, a los 55 años. Pero aquella fecha no pudo cerrar su historia. Sus canciones siguieron cruzando generaciones, países y estilos; nuevos músicos continuaron descubriendo sus acordes y Soda Stereo recibió en 2023 el Premio a la Excelencia Musical por trayectoria de la Academia Latina de la Grabación, otra confirmación de que aquella revolución sonora iniciada cuatro décadas antes había entrado definitivamente en la historia de la música iberoamericana. Gustavo Cerati no fue solamente la voz de Soda Stereo. Fue compositor, guitarrista, productor, explorador del sonido y constructor de una estética que ayudó a demostrar que el rock cantado en español podía ser moderno, sofisticado, masivo y universal. Y cada 11 de agosto, cuando vuelve a sonar una guitarra, un sintetizador o alguna de aquellas canciones imposibles de envejecer, millones comprueban que Cerati consiguió algo reservado para muy pocos artistas: irse sin desaparecer. Gracias totales, Gustavo. #GustavoCerati #Cerati #SodaStereo #GraciasTotales #RockArgentino #RockEnEspañol #RockLatino #MusicaArgentina #HistoriaDelRock #11DeAgosto #LeyendasDelRock #MendozAntigua #GustavoCeratiForever #SodaStereoForever #LatinRock #RockEnEspañol #ArgentineRock #MusicLegend #LatinMusic #GraciasTotales
El Recuerdo de EL ITALPARK
Imagenes Históricas. Surfing Hippos, 2000
Siete mil millones de seres humanos ocupan una cierta cantidad de espacio, lo cual es una de las razones por las que la naturaleza salvaje, la verdadera naturaleza virgen, está disminuyendo rápidamente en todo el mundo. Incluso en África, donde todavía deambulan leones y elefantes, el espacio para los animales salvajes se está reduciendo. Eso es lo que hace que la fotografía de Michael Nichols sea tan especial. Nichols y el explorador de la National Geographic Society Michael Fay emprendieron una ardua caminata de 2,000 millas desde el Congo en África central hasta Gabón en la costa oeste del continente. Allí fue donde Nichols capturó una fotografía de algo asombroso: hipopótamos nadando en el océano Atlántico azul medianoche. Fue un evento que pocos habían visto antes: mientras que los hipopótamos pasan la mayor parte del tiempo en el agua, es más probable que su hábitat sea un río o un pantano interior que el mar embravecido. La fotografía en sí es verdaderamente hermosa, los ojos y el hocico del hipopótamo se asoman justo por encima de la ondulante superficie del océano. Pero su efecto fue más que estético. El presidente de Gabón, Omar Bongo, se inspiró en las imágenes de Nichols para crear un sistema de parques nacionales que ahora cubren el 11 por ciento del país, asegurando que habrá al menos algo de espacio para la naturaleza.
(Crédito de la foto: Michael Nichols).
El retrato de bodas de Zeng Jifen y Nie ji Gui, quienes fueron identificados recientemente. La novia es hija del marqués Zeng Guofan, un funcionario chino de alto rango durante la dinastía Qing. la última dinastía de China, 1870-1880
lunes, 10 de agosto de 2020
Lavanderas en el bajo de Buenos Aires, s/f.
El lugar es hacia el sur de la aduana Taylor de Buenos Aires, a la altura de lo que sería hoy Avenida Leandro Alem y Sarmiento. Se llamaba el paseo de Julio y allí estaba la Estación Central de trenes. La fotografía debe ser anterior a 1894.
Mendoza desde Arriba. Estadio Cubierto Aconcagua Arena. Parque General San Martín. Mendoza Jul-2017
Es una de las obras más emblemáticas de Mendoza en los últimos años. La construcción del estadio cubierto que forma parte de la Villa Olímpica en el Parque General San Martín Se trata de un polideportivo que tiene una superficie general de 18.500 m2 y una capacidad para 14.000 espectadores, que podrá ser ampliada 15% en casos especiales. Por sus dimensiones, en la zona de canchas del estadio podrán funcionar una de tenis o una de handball o tres canchas de básquet o una fútsal junto a tres de voley. El estadio cubierto es la estrella de la Villa Olímpica, que cuenta además con una pista de atletismo, un estadio de hockey sobre césped agua y canchas de tenis
10 DE AGOSTO DE 1947: NACIÓ EL HOMBRE QUE PUSO A LA FLAUTA A GRITAR COMO UNA GUITARRA — IAN ANDERSON, EL JUGLAR DE UNA PIERNA QUE CONVIRTIÓ A JETHRO TULL EN LEYENDA
El 10 de agosto de 1947, en Dunfermline, Escocia, nacía Ian Scott Anderson, uno de los personajes más singulares, teatrales e inclasificables que produjo la historia del rock. Hoy, 10 de agosto de 2026, cumple 79 años, y aquella imagen imposible del músico barbudo tocando la flauta sobre una sola pierna continúa siendo uno de los símbolos más reconocibles del rock progresivo. Su infancia transcurrió primero en Escocia: asistió a la escuela primaria en Edimburgo y en 1959 su familia se trasladó a Blackpool, en el norte de Inglaterra. Allí estudió en la Blackpool Grammar School y luego Bellas Artes, antes de abandonar la idea de dedicarse profesionalmente al arte plástico y apostar por la música. Sus comienzos estuvieron muy lejos de los gigantescos escenarios que vendrían después. En los primeros años sesenta formó con compañeros de escuela The Blades, una banda influida por el blues y el soul en la que cantaba y tocaba guitarra y armónica. Anderson todavía no era “el hombre de la flauta”. Incluso ha contado que su decisión de alejarse de la guitarra estuvo relacionada con escuchar a virtuosos como Eric Clapton y comprender que debía encontrar una voz instrumental propia. La encontró en un instrumento que por entonces parecía prácticamente ajeno al protagonismo del rock: la flauta traversa. Décadas después, el propio sitio oficial de Jethro Tull lo describiría como el músico que introdujo la flauta en el rock como instrumento de primera línea. La historia de Jethro Tull tampoco nació exactamente de una reunión casual de cuatro desconocidos, como suele contarse. La formación original surgió a fines de 1967 de la unión de músicos procedentes principalmente de The John Evan Band y McGregor’s Engine. Ian Anderson, Mick Abrahams, Glenn Cornick y Clive Bunker constituyeron el primer núcleo y, después de probar distintos nombres, terminaron quedándose con “Jethro Tull”, tomado del agricultor e inventor inglés del siglo XVIII. Su primera actuación bajo ese nombre en el célebre Marquee Club de Londres llegó en febrero de 1968. Ese mismo año apareció “This Was”, un debut todavía profundamente impregnado de blues, jazz y rock, pero en el que ya sobresalía aquella flauta que pronto dejaría de ser una extravagancia para convertirse en la firma sonora del grupo. Anderson fue construyendo además un personaje escénico irrepetible: cabellera desordenada, barba, ropas que podían recordar a un juglar salido de otra época, movimientos casi teatrales y aquella famosa costumbre de tocar la flauta equilibrado sobre una sola pierna. La pose llegó a identificarse tanto con él que terminó convertida prácticamente en su emblema artístico. Lo verdaderamente extraordinario fue que Jethro Tull consiguió hacer convivir mundos que parecían incompatibles: blues, hard rock, folk británico, música acústica, elementos clásicos y rock progresivo, mientras Anderson ampliaba su arsenal con guitarras, mandolina, silbatos, flautas étnicas y otros instrumentos. Su sitio oficial calcula que ha realizado con Jethro Tull más de 3.000 conciertos en unos 40 países, mientras que la banda acumula ventas superiores a 60 millones de discos. En 1971 llegó “Aqualung”, acaso el disco más emblemático de la banda, atravesado por reflexiones sobre la religión organizada, la marginalidad, la sociedad y la condición humana; allí quedaron clásicos como “Aqualung” y “Locomotive Breath”. Un año después apareció el monumental “Thick as a Brick”, presentado como una única composición continua repartida entre las dos caras del vinilo y construido alrededor del ficticio niño poeta Gerald Bostock: una mezcla deliberada de virtuosismo, sátira, humor y provocación que llegó al número uno en Estados Unidos. Y Anderson nunca se quedó encerrado dentro de Jethro Tull. Inició formalmente su carrera solista con “Walk Into Light” en 1983, continuó componiendo durante décadas y transformó su flauta en una herramienta capaz de atravesar rock, folk, música acústica e incluso proyectos de inspiración clásica. Fuera de los escenarios protagonizó otra historia insólita: se convirtió durante cerca de dos décadas en empresario de la cría de salmón en Escocia. Aquí conviene corregir una leyenda que circula desde hace años: no existe buen respaldo para presentarlo actualmente como propietario de “más de 40 granjas, principalmente en Chile”. Fuentes sobre su empresa Strathaird Salmon documentan una operación que llegó a contar con 11 granjas piscícolas, una planta de ahumado, dos fábricas de procesamiento, alrededor de 400 trabajadores y una facturación anual de unos 12 millones de libras en su momento de mayor expansión; luego Anderson fue desprendiéndose de esos negocios. También es cierta otra de sus peculiaridades: el propio Anderson reconoce que nunca realizó el examen de conducir y que no posee automóviles deportivos, una rareza notable para una estrella internacional del rock. Su vida estuvo además peligrosamente cerca de un desenlace mucho más oscuro. Tras lesionarse gravemente una rodilla durante una gira por América, continuó viajando en avión con la pierna inmovilizada. Más tarde, en Australia, los médicos descubrieron una enorme trombosis venosa profunda que se extendía desde el tobillo hasta la parte superior del muslo. Anderson relató que el coágulo era potencialmente mortal y que llegó a temerse que fragmentos alcanzaran pulmones o corazón. Tras varias semanas de tratamiento consiguió recuperarse y posteriormente utilizó su experiencia para advertir públicamente sobre los riesgos de permanecer inmóvil durante vuelos largos. Otro dato que suele publicarse incorrectamente merece ser corregido: no fue nombrado Oficial de la Orden del Imperio Británico (OBE). Ian Anderson fue designado Miembro de la Orden del Imperio Británico (MBE) en la lista de Honores de Año Nuevo de 2008, por sus servicios a la música. En 2006 ya había recibido además el Ivor Novello Award for International Achievement y un doctorado honorario en Literatura de la Universidad Heriot-Watt. Y lejos de pertenecer solamente al museo de los años setenta, la historia continúa. Jethro Tull publicó en marzo de 2025 “Curious Ruminant”, su 24.º álbum de estudio, tercero en apenas cuatro años, y durante 2026 Ian Anderson continúa encabezando conciertos de la banda. Incluso su agenda oficial mantiene actuaciones programadas durante este año. A los 79 años, Ian Anderson sigue siendo algo difícil de repetir: un estudiante de Bellas Artes que eligió una flauta cuando el rock estaba dominado por guitarras eléctricas, la convirtió en protagonista, se inventó sobre los escenarios la figura de un juglar eléctrico apoyado sobre una pierna y terminó construyendo alrededor de ella una de las identidades musicales más originales del siglo XX. Porque hubo miles de guitarristas en la historia del rock; pero bastan apenas unos segundos de flauta para saber que Ian Anderson y Jethro Tull han entrado en escena. #IanAnderson #JethroTull #RockProgresivo #RockBritánico #HistoriaDelRock #Efemérides #UnDíaComoHoy #10DeAgosto #Aqualung #ThickAsABrick #ThisWas #Flauta #Música #LeyendasDelRock #RockClásico #MendozAntigua #IanAndersonBirthday #JethroTullFans #ProgressiveRock #ProgRock #ClassicRock #BritishRock #RockHistory #MusicHistory #FluteRock #Aqualung #ThickAsABrick #OnThisDay #RockLegends #MusicLegends
10 DE AGOSTO DE 1897: EL DÍA QUE UN POLVO BLANCO CAMBIÓ LA MEDICINA — HOFFMANN, EL SAUCE DE HIPÓCRATES Y EL NACIMIENTO DE LA ASPIRINA MODERNA
El 10 de agosto de 1897, en un laboratorio de Bayer en Elberfeld, hoy parte de Wuppertal, Alemania, el químico y farmacéutico Felix Hoffmann consiguió preparar ácido acetilsalicílico (AAS) en una forma químicamente pura y estable. No fue, estrictamente hablando, el día en que apareció comercialmente la Aspirina —Bayer comenzaría a venderla en 1899—, pero sí la fecha que la propia compañía reconoce como el gran punto de partida de la Aspirina moderna. Su historia, sin embargo, había comenzado muchísimo antes. Hace miles de años distintas culturas ya conocían las propiedades medicinales del sauce. En el siglo V a. C., Hipócrates describió preparados obtenidos del árbol para aliviar dolores y fiebre, mientras que siglos después médicos como Dioscórides continuaron registrando sus aplicaciones. Incluso existen testimonios todavía más antiguos del empleo medicinal del sauce en Mesopotamia. El salto desde la corteza de un árbol hasta un medicamento de laboratorio requirió generaciones de investigadores. En 1763, el reverendo inglés Edward Stone comunicó a la Royal Society sus observaciones sobre el uso de corteza de sauce contra las fiebres. En 1828, el químico alemán Johann Andreas Büchner aisló de ella una sustancia amarillenta que denominó salicina; al año siguiente, el farmacéutico francés Henri Leroux consiguió obtenerla en forma cristalina más pura. Durante las décadas siguientes, el estudio de los salicilatos permitió llegar al ácido salicílico, eficaz contra el dolor y la fiebre pero problemático en dosis elevadas por su fuerte irritación gastrointestinal. Y aquí aparece un dato fundamental que suele perderse en las versiones populares de esta historia: Hoffmann no fue el primero en fabricar ácido acetilsalicílico. El químico francés Charles Frédéric Gerhardt ya lo había preparado en 1853, más de cuatro décadas antes, aunque su procedimiento no desembocó en un medicamento práctico y comercial. La American Chemical Society reconoce a Gerhardt como quien primero preparó el compuesto, mientras que la importancia histórica de Hoffmann estuvo en obtenerlo en una forma estable y suficientemente pura para su desarrollo farmacéutico. En Bayer, el trabajo se realizó dentro de un programa destinado a conseguir una alternativa mejor tolerada a los salicilatos existentes. La versión tradicional de la empresa cuenta además que Hoffmann tenía una razón personal para interesarse en el problema: su padre sufría reumatismo y toleraba mal el ácido salicílico. La historia de la autoría, sin embargo, posee una controversia fascinante: décadas después, el químico Arthur Eichengrün, superior de Hoffmann, sostuvo que él había concebido y dirigido el desarrollo del compuesto. La historiografía científica todavía recuerda esa disputa, por lo que presentar a Hoffmann como único “inventor” simplifica una historia mucho más compleja. Bayer registró Aspirin como marca en 1899 y comenzó comercializándola como polvo; hacia 1900 apareció la presentación en tabletas, decisiva para convertirla en un producto de consumo masivo. El nombre habría surgido combinando la “A” de acetil, “spir” por Spiraea, género botánico relacionado con plantas que contienen compuestos salicílicos, y la terminación “-in”, habitual entonces en nombres de medicamentos. Pero todavía faltaba descubrir uno de sus mayores secretos. Durante décadas la humanidad utilizó Aspirina sin comprender por completo cómo actuaba. En 1971, el farmacólogo británico John Robert Vane demostró que la aspirina inhibe la formación de prostaglandinas, sustancias fundamentales en procesos como la inflamación y el dolor. Sus investigaciones también ayudaron a explicar la relación de estos mecanismos con los tromboxanos y la agregación plaquetaria. Por estos trabajos sobre prostaglandinas y sustancias biológicamente relacionadas, Vane compartiría el Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 1982 con Sune Bergström y Bengt Samuelsson. Aquella vieja molécula analgésica adquirió entonces una nueva dimensión: además de aliviar dolor, fiebre e inflamación, el AAS posee un efecto antiagregante plaquetario, razón por la que, bajo indicación médica, desempeña desde hace décadas un importante papel en determinados pacientes con enfermedad cardiovascular. La Aspirina también quedó atrapada en las guerras del siglo XX. Durante la Primera Guerra Mundial, las marcas alemanas fueron confiscadas o declaradas de dominio público en varios países enemigos de Alemania. En Estados Unidos, la oficina del Alien Property Custodian podía apropiarse y vender bienes pertenecientes a empresas enemigas; los activos estadounidenses de Bayer terminaron en manos de Sterling Products tras una subasta en 1918. Además, en 1921 un tribunal estadounidense consideró “aspirin” un término genérico para el consumidor. Por eso es incorrecto afirmar que Estados Unidos esperó hasta el final de la Segunda Guerra Mundial para quitarle esos derechos a Bayer: la gran pérdida estadounidense ocurrió como consecuencia de la Primera Guerra Mundial. La propia Oficina Alemana de Patentes y Marcas confirma que durante aquella guerra la marca Aspirin fue confiscada o pasó al dominio público en numerosos países, mientras Bayer tardó décadas en recuperar algunos de sus derechos internacionales. En Estados Unidos, la compañía recuperó plenamente el uso corporativo del nombre Bayer y de la cruz Bayer tras adquirir en 1994 el negocio norteamericano de automedicación de Sterling Winthrop. Así, aquel experimento del 10 de agosto de 1897 no fue simplemente el nacimiento de una pastilla: fue la culminación provisional de una historia iniciada con cortezas de árboles, continuada por químicos franceses, alemanes e italianos, transformada por la industria farmacéutica y reinterpretada por la ciencia casi setenta y cinco años después. Pocas sustancias resumen de manera tan extraordinaria el viaje de la medicina desde una planta utilizada en la Antigüedad hasta la farmacología molecular contemporánea. #Aspirina #Aspirin #FelixHoffmann #10DeAgosto #HistoriaDeLaMedicina #HistoriaDeLaCiencia #Medicina #Ciencia #Química #AcidoAcetilsalicilico #Bayer #Hipocrates #Historia #Efemerides #CuriosidadesHistoricas #MedicalHistory #HistoryOfMedicine #ScienceHistory #ChemistryHistory #PharmaceuticalHistory #ScientificDiscovery #OnThisDay #MendozAntigua
10 DE AGOSTO DE 1883: MURIÓ EL HOMBRE QUE HIZO PATRIA EN LOS MARES DEL FIN DEL MUNDO — LUIS PIEDRABUENA, EL NAVEGANTE QUE RESCATÓ NÁUFRAGOS Y AFIRMÓ LA PRESENCIA ARGENTINA EN EL SUR
El 10 de agosto de 1883, Buenos Aires despedía a uno de los personajes más extraordinarios de la historia marítima argentina. A pocos días de cumplir 50 años moría Luis Piedrabuena, marino, explorador y rescatista cuya vida estuvo ligada como pocas a la Patagonia, Tierra del Fuego, la Isla de los Estados y los mares australes. Había nacido el 24 de agosto de 1833 en Carmen de Patagones, junto al río Negro, en un paisaje donde el agua parecía marcar de antemano su destino. Desde niño mostró una fascinación casi temeraria por navegar. Una de las historias más recordadas de su juventud, recogida incluso por la Armada Argentina, cuenta que el capitán Lemon lo encontró mar adentro cuando todavía era un muchacho, navegando prácticamente solo sobre una precaria embarcación improvisada. Aquella aventura terminó convirtiéndose en el comienzo de una vida dedicada al océano. A los 14 años ya navegaba como grumete a bordo del pailebot estadounidense John Davison y poco después conocía las durísimas aguas australes, hasta completar años más tarde estudios náuticos en Estados Unidos y obtener patente de capitán. Su verdadero territorio fueron los mares del sur. Navegó alrededor de la Isla de los Estados, Tierra del Fuego, el estrecho de Magallanes, el río Santa Cruz y el cabo de Hornos, participando además en numerosos salvamentos. En 1857 auxilió a decenas de náufragos del ballenero Dauphin y continuó realizando rescates durante años, hasta convertir el auxilio a quienes quedaban atrapados en aquellas costas salvajes en una auténtica misión personal. En 1859 remontó el río Santa Cruz y estableció un puesto en la isla que llamó Pavón. Al año siguiente compró a su antiguo maestro William Smiley la goleta Nancy, que utilizó para recorrer los mares patagónicos, asistir a navegantes y sostener la presencia argentina en regiones donde la autoridad estatal todavía era tenue. En 1862 levantó en Puerto Cook, Isla de los Estados, un refugio destinado a sus hombres y también a posibles náufragos, dejando allí la bandera argentina. Su relación con los pueblos tehuelches también formó parte de aquella historia. En 1863, durante uno de sus viajes por el estrecho de Magallanes, Piedrabuena trabó amistad con el cacique Casimiro Biguá y posteriormente lo presentó ante las autoridades nacionales, que lo reconocieron como cacique de San Gregorio. Aquellos vínculos muestran que la construcción de la presencia argentina en la Patagonia del siglo XIX fue mucho más compleja que una simple historia de barcos y fronteras: también incluyó acuerdos, intercambios y relaciones con las sociedades indígenas que habitaban el territorio. Uno de los episodios que mejor demuestra su extraordinaria capacidad ocurrió en 1873. Su goleta Espora naufragó en la Isla de los Estados y Piedrabuena quedó aislado junto a sus hombres. En lugar de resignarse, utilizó los restos de la nave para construir un pequeño cúter al que bautizó Luisito. Con aquella embarcación artesanal consiguió volver a navegar y, como si la historia quisiera llevar su fama todavía más lejos, posteriormente participó en nuevos rescates de náufragos. El gobierno alemán llegó a distinguirlo por el salvamento de la tripulación del Dr. Hansen. En 1868, el Estado argentino le concedió la propiedad de la Isla de los Estados, un dato que a veces se confunde con una supuesta “entrega de soberanía”: jurídicamente fue una concesión de propiedad, mientras la soberanía continuaba correspondiendo al Estado nacional. Allí Piedrabuena sostuvo establecimientos y refugios durante años. Hacia el final de su vida recibió nuevas responsabilidades. En 1882, ya con la corbeta Cabo de Hornos, participó de la gran Expedición Científica Austral Argentina vinculada al Instituto Geográfico Argentino y encabezada científicamente por Giacomo Bove, que realizó observaciones en la Isla de los Estados y el canal Beagle. El Instituto Geográfico Argentino reconoció luego a Piedrabuena con una medalla de oro por su participación. Ese mismo año, el presidente Julio Argentino Roca le otorgó el grado efectivo de teniente coronel de Marina. Apenas nueve meses después, el 10 de agosto de 1883, murió cuando todavía preparaba nuevas navegaciones hacia el sur. Un detalle merece ser corregido de muchas versiones populares: Piedrabuena no construyó en 1882 el edificio que luego se convirtió en el Faro del Fin del Mundo. Su refugio de Isla de los Estados databa de 1862. El Faro de San Juan de Salvamento fue levantado recién en 1884, después de su muerte, por la expedición comandada por Augusto Lasserre. Décadas más tarde sería universalmente conocido como el “Faro del Fin del Mundo”, asociado además a la novela de Julio Verne. Su nombre quedó unido para siempre al extremo austral argentino. Tres buques de la Armada llevaron su nombre y, desde 1999, la Argentina conmemora cada 10 de agosto el Día Nacional de la Isla de los Estados, precisamente en recuerdo del aniversario de su muerte. Luis Piedrabuena no conquistó el sur con grandes ejércitos. Lo hizo navegando, rescatando náufragos, levantando refugios, explorando costas que pocos conocían y sosteniendo durante décadas la presencia argentina allí donde el mapa todavía parecía terminar. En los mares más hostiles del continente, cuando el Estado apenas alcanzaba aquellos confines, él ya estaba allí. #LuisPiedrabuena #Piedrabuena #HistoriaArgentina #HistoriaNaval #Patagonia #IslaDeLosEstados #TierraDelFuego #CarmenDePatagones #MarArgentino #AtlánticoSur #FaroDelFinDelMundo #MaresDelSur #Efemérides #MendozAntigua #ArgentineHistory #NavalHistory #PatagoniaHistory #IslaDeLosEstados #SouthAtlantic #MaritimeHistory #ArgentineNavy #TierraDelFuego #SouthernSeas
10 DE AGOSTO DE 1957: EL DÍA EN QUE EL MONO GATICA Y KARADAGIÁN ROMPIERON EL LIBRETO EN LA BOMBONERA — EL SHOW QUE TERMINÓ EN UNA PELEA REAL Y DEJÓ UNA LESIÓN PARA SIEMPRE
El 10 de agosto de 1957, La Bombonera fue escenario de uno de los espectáculos más extraños y legendarios del deporte argentino: frente a frente quedaron José María “El Mono” Gatica, uno de los boxeadores más populares que tuvo el país, y Martín Karadagián, luchador profesional formado en la lucha grecorromana, figura del catch y futuro creador de Titanes en el Ring. No era una pelea convencional ni podía serlo: enfrentaba dos disciplinas diferentes y había sido concebida esencialmente como una exhibición, una mezcla de boxeo, catch y espectáculo destinada a prolongarse y entretener al público. Pero detrás de aquella extravagante idea existía una historia mucho más dramática. Gatica atravesaba el peor momento de su vida. Después del derrocamiento de Juan Domingo Perón en 1955, su abierta identificación con el peronismo le había generado graves consecuencias: perdió la posibilidad de combatir normalmente dentro del circuito profesional y llegó a participar en veladas fuera del sistema oficial. En 1956, incluso, una de esas presentaciones terminó con intervención policial por carecer de licencia. Su economía se derrumbaba y aquel hombre que había llenado el Luna Park y dividido al público entre fanáticos y detractores volvía aceleradamente a la pobreza de su infancia. Karadagián conocía esa situación y decidió organizar un gran espectáculo que permitiera a Gatica volver a cobrar dinero gracias a su enorme popularidad. La reconstrucción periodística basada en testimonios de personas vinculadas al luchador sostiene que el proyecto comenzó a gestarse en 1956 y que Karadagián incluso financió durante meses la preparación de Gatica: médicos, entrenamiento, alojamiento, alimentación y hasta ropa. La inversión inicial habría rondado los 50.000 pesos de la época. La idea también era un negocio para el propio organizador, pero tenía un claro componente de ayuda hacia el exboxeador. El Luna Park no tendría temporada oficial de catch en 1957, de modo que el escenario elegido terminó siendo el estadio de Boca Juniors. Los afiches anunciaban con enorme grandilocuencia: “el combate del siglo”. La cita estaba prevista para las cuatro de la tarde, pero Buenos Aires amaneció bajo un invierno desagradable y la lluvia y el mal tiempo frustraron las expectativas de una multitud mucho mayor. El ringside logró llenarse, aunque amplios sectores de las tribunas quedaron con pocos espectadores. Gatica subió al cuadrilátero alrededor de las 16:40 y Karadagián pocos minutos después; el combate comenzó aproximadamente a las 16:51. Lo que debía ser una coreografía comenzó funcionando: llaves, candados, tijeras, golpes controlados y caídas cuidadosamente preparadas. Gatica había sido instruido incluso en técnicas básicas de catch y en la manera correcta de caer para evitar lesiones. Pero entonces apareció algo que ningún libreto podía controlar: el orgullo del Mono y el fervor de la tribuna. Los gritos de “¡Dale Mono!” y “¡Pegue Mono, pegue!” comenzaron a bajar desde las populares. Gatica dejó progresivamente de seguir las indicaciones y volvió a comportarse como el feroz boxeador que había electrizado al Luna Park. Sus golpes comenzaron a ser verdaderos. Karadagián recibió impactos en el cuerpo y el rostro y trató varias veces de frenarlo y reconducir el espectáculo. No pudo. Entonces el show se convirtió, durante unos minutos, en algo peligrosamente auténtico. Karadagián decidió utilizar aquello que dominaba mejor: la lucha. Trabó a Gatica, lo llevó a la lona y finalmente aplicó una fuerte palanca sobre una pierna que terminó con el Mono de espaldas. Habían transcurrido apenas unos 18 minutos. Karadagián fue declarado vencedor, pero el resultado deportivo terminó siendo lo menos importante: Gatica salió con una seria lesión en la pierna izquierda —diversas reconstrucciones la ubican específicamente en el tobillo— que nunca recibió el tratamiento adecuado y que contribuyó a la renguera que arrastró durante el resto de su vida. La historia posterior convirtió aquella tarde en algo todavía más simbólico. Gatica nunca pudo regresar a la gloria. Terminó sobreviviendo con trabajos ocasionales y llegó a vender objetos en las canchas. El 10 de noviembre de 1963, al regresar de un partido en el estadio de Independiente, fue atropellado por un colectivo en Avellaneda; murió dos días después, el 12 de noviembre, con apenas 38 años. Karadagián, en cambio, continuó transformándose en empresario, actor y showman. Cinco años después de aquella insólita tarde, el 3 de marzo de 1962, consiguió llevar a Canal 9 el proyecto que terminaría convirtiéndolo en una leyenda: Titanes en el Ring, el universo de luchadores, héroes y villanos que marcó a generaciones enteras de chicos argentinos. Por eso aquella pelea de 1957 puede verse hoy como mucho más que una curiosidad deportiva: fue el encuentro entre dos Argentinas y dos destinos. De un lado, Gatica, el ídolo popular perseguido por su identificación política, golpeado por la pobreza y aferrado todavía al orgullo del campeón. Del otro, Karadagián, un extraordinario creador de espectáculos que estaba comenzando a comprender que sobre un cuadrilátero podían mezclarse deporte, teatro, personajes y emoción popular. Todo debía ser ficción aquella tarde en La Bombonera. Durante algunos minutos, sin embargo, Gatica olvidó el libreto, Karadagián dejó de actuar y “el combate del siglo” terminó siendo mucho más verdadero de lo que cualquiera había imaginado. #JoséMaríaGatica #ElMonoGatica #MartínKaradagián #Karadagián #TitanesEnElRing #LaBombonera #BocaJuniors #BoxeoArgentino #HistoriaArgentina #DeporteArgentino #Efemérides #10DeAgosto #BuenosAires #Argentina #MendozAntigua #HistoriaDelBoxeo #LuchaLibre #Catch #ArgentineHistory #ArgentineBoxing #BoxingHistory #WrestlingHistory #SportsHistory #HistoricArgentina #TheBombonera #OnThisDay #ArgentinaHistory
10 DE AGOSTO DE 1814: NACIÓ EL HOMBRE DEL NIDO — HENRI NESTLÉ, EL FARMACÉUTICO QUE ENFRENTÓ LA MORTALIDAD INFANTIL Y CONVIRTIÓ UNA FÓRMULA EN UNA MARCA MUNDIAL
El 10 de agosto de 1814, a las 3:30 de la tarde, nacía en una casa de la Töngesgasse de Fráncfort del Meno un niño llamado Heinrich Nestle, undécimo de catorce hermanos. Nadie podía imaginar que aquel hijo de una familia vinculada al comercio del vidrio terminaría dando su apellido a una de las marcas más reconocibles del planeta. Su propia infancia ofrece un dato estremecedor: de los catorce hijos de su madre, siete murieron antes de alcanzar la edad adulta. Sin embargo, la biografía histórica de Nestlé advierte contra una leyenda repetida durante años: no existen pruebas de que aquellas muertes familiares fueran la causa directa que décadas después lo llevó a estudiar la alimentación infantil. Después de formarse como aprendiz de farmacia en Fráncfort, Heinrich terminó instalándose en la Suiza francófona y adaptó su nombre al francés: Henri Nestlé. En 1839 rindió en Lausana el examen que lo habilitó como ayudante de farmacéutico; obtuvo una buena calificación en química y quedó autorizado para efectuar experimentos, preparar recetas y vender medicamentos. Entre 1839 y 1843 trabajó en la Pharmacie Centrale de Vevey, ciudad a orillas del lago Lemán que terminaría siendo inseparable de su historia. En 1843 se lanzó por cuenta propia. Mucho antes de fabricar alimentos para niños, aquel inquieto experimentador produjo una extraordinaria variedad de cosas: aceites de colza y nuez, vinagre, licores, ron, absenta, fertilizante de harina de huesos, agua mineral, limonada, combustibles para iluminación e incluso cemento. No fue el típico fundador que acertó con su primer producto: pasó más de veinte años buscando una actividad capaz de sostenerse comercialmente. El 23 de mayo de 1860 se casó en Fráncfort con Anna Clémentine Therese Ehemant, diecinueve años menor. Clémentine tendría un papel importante en el posterior negocio de alimentos infantiles y, según los archivos de la compañía, colaboró activamente en su expansión. El gran giro llegó cuando Nestlé ya superaba los 50 años. En la Europa industrial del siglo XIX, alimentar de manera segura a un bebé que no podía ser amamantado podía convertirse en una cuestión de vida o muerte. La urbanización había complicado todavía más el problema: investigaciones históricas muestran que la leche de vaca transportada hacia las ciudades podía contaminarse con bacterias o ser adulterada, mientras que los niños no amamantados sufrían riesgos de mortalidad notablemente mayores. Fue en ese contexto cuando Nestlé comenzó a experimentar con leche de vaca, harina de trigo y azúcar, estudiando además la composición de la leche humana y buscando que el cereal resultara más digerible. En 1867 lanzó en Vevey la “Farine Lactée Henri Nestlé”, destinada especialmente a niños que no podían ser alimentados con leche materna. Aquí conviene corregir una versión muy difundida: Henri Nestlé no inventó la leche en polvo ni fue el creador absoluto del sustituto de la leche materna. Su gran innovación consistió en desarrollar y convertir en un producto industrial práctico uno de los primeros alimentos infantiles comerciales a base de leche, siguiendo una línea de investigación en la que también había sido fundamental el químico alemán Justus von Liebig. El Smithsonian describe la Farine Lactée precisamente como uno de los primeros productos comerciales de alimentación láctea infantil. Tampoco Nestlé defendía que su producto reemplazara indiscriminadamente la lactancia: en folletos enviados a médicos y farmacéuticos afirmaba que amamantar debía seguir siendo la opción natural, reservando su preparado para los casos en que fuese necesario. Una historia difundida desde aquellos primeros años relata que el preparado fue suministrado a un bebé extremadamente débil cuya supervivencia parecía improbable y que el pequeño mejoró rápidamente. El episodio hizo correr la voz entre médicos, madres, parteras y nodrizas del área del lago Lemán. Más allá de la dimensión legendaria que posteriormente adquirió aquel caso, lo comprobable es el impresionante crecimiento comercial: Nestlé pasó de vender aproximadamente 8.600 envases en 1868 a 670.000 en 1874, y en 1875 superó el millón anual. En apenas siete años había comercializado alrededor de 1,6 millones de envases, y para 1874 existían redes o agentes de distribución en más de 18 países. Henri comprendió además algo extraordinariamente moderno: un buen producto necesitaba una imagen imposible de olvidar. Su apellido, Nestle, estaba relacionado en dialecto suabo con la idea de un pequeño nido. Tomó el antiguo escudo familiar y lo transformó en la escena de una madre pájaro alimentando a sus crías. Hacia 1868 aquel nido ya funcionaba como marca comercial y, con modificaciones, sobrevivió más de un siglo y medio. Otra aclaración interesante: la conocida leche NIDO no nació directamente con Henri Nestlé. Esa marca apareció muchas décadas después; en 2014 la propia compañía señalaba que Nido llevaba alrededor de 70 años en el mercado, es decir, desde aproximadamente la década de 1940. El histórico nido de Henri inspiró la identidad corporativa de Nestlé, pero no debe confundirse con el nacimiento posterior de esa marca de leche en polvo. En 1875, cuando tenía 60 años, Henri decidió retirarse y vendió fábrica, negocio, marca y derechos por la extraordinaria cifra de un millón de francos suizos a Pierre-Samuel Roussy, Jules Monnerat y Gustave Marquis. El contrato encerraba un detalle insólito: entregó también comercialmente su propio nombre, su firma y el emblema del nido. Desde entonces, para evitar confusiones con la empresa que acababa de vender, tuvo que firmar “Nestlé-Ehmant”. Lejos de desaparecer, pasó sus últimos años entre Glion y Montreux, ayudando con préstamos a personas de la zona y respaldando mejoras de infraestructura local. Murió en su casa de Glion el 7 de julio de 1890, después de una breve enfermedad. Su empresa siguió creciendo y en 1905 se fusionó con Anglo-Swiss Condensed Milk Company, dando origen a Nestlé & Anglo-Swiss Milk Company. La historia que comenzó aquel 10 de agosto de 1814 resulta todavía más fascinante cuando se separa el mito de los hechos: Henri Nestlé no “inventó la leche en polvo” ni puede atribuirse a un solo producto la caída de la mortalidad infantil europea. Lo que sí hizo fue identificar uno de los grandes problemas sanitarios de su tiempo, aplicar química, industria y comercialización para ofrecer una alternativa destinada a niños que no podían ser amamantados y construir alrededor de ella una marca reconocible en varios continentes. De una botica, un pequeño laboratorio y un dibujo familiar nació un nombre que acabaría recorriendo el mundo. #HenriNestlé #Nestlé #10DeAgosto #Efemérides #Historia #HistoriaDeLaCiencia #HistoriaDeLaMedicina #NutriciónInfantil #RevoluciónIndustrial #Suiza #Frankfurt #Vevey #Inventores #Emprendedores #CuriosidadesHistóricas #MendozAntigua #HenriNestle #NestleHistory #OnThisDay #History #HistoryOfScience #MedicalHistory #InfantNutrition #IndustrialRevolution #SwissHistory #Innovation #HistoricalFacts
domingo, 9 de agosto de 2020
Juan Monzalvo El Maquinista del Tren Trasandino. Argentina-Chile
Bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki 6 de ago. de 1945 – 9 de ago. de 1945





























