El 18 de agosto de 1933 nacía en París Roman Polanski, uno de los directores más influyentes, perturbadores y polémicos de la historia moderna del cine. Su vida parece contener, en proporciones difíciles de imaginar, algunos de los capítulos más luminosos y más oscuros del siglo XX: sobrevivió siendo niño a la persecución nazi, perdió a su madre en Auschwitz, conquistó Hollywood, sufrió el asesinato de su esposa Sharon Tate, obtuvo los mayores premios del cine mundial y quedó al mismo tiempo marcado por un proceso penal que condicionó durante décadas su relación con Estados Unidos. Nacido como Raymond Roman Liebling en el seno de una familia de origen judío polaco, regresó con sus padres a Cracovia antes de la Segunda Guerra Mundial. Tras la invasión alemana de Polonia, la familia fue confinada en el gueto de Cracovia. Roman consiguió escapar siendo todavía un niño y sobrevivió ocultándose con familias no judías; su madre fue deportada y asesinada en Auschwitz, mientras que su padre sobrevivió al campo de Mauthausen. Aquella infancia atravesada por el miedo, la persecución y la pérdida terminaría proyectando una larga sombra sobre un cine obsesionado con el encierro, la paranoia, la violencia y la fragilidad humana. Ya en la posguerra estudió dirección en la prestigiosa Escuela de Cine de Łódź y después de varios cortometrajes sorprendió con su primer largometraje, El cuchillo en el agua, de 1962, que llegó a competir por el Oscar a mejor película extranjera. Su desembarco en Europa occidental confirmó que había aparecido un cineasta extraordinario: Repulsión obtuvo en Berlín el Premio Extraordinario del Jurado del Oso de Plata y el premio FIPRESCI en 1965, mientras que Callejón sin salida conquistó el Oso de Oro al año siguiente. Hollywood terminó abriéndole las puertas y en 1968 dirigió El bebé de Rosemary, una de las obras fundamentales del terror psicológico. Por entonces su vida estaba unida a la actriz Sharon Tate, con quien se había casado ese mismo año. El 9 de agosto de 1969, mientras Polanski se encontraba fuera de Estados Unidos, seguidores de Charles Manson asesinaron a Tate y a otras cuatro personas en la residencia de Cielo Drive. Ella estaba embarazada de más de ocho meses. La tragedia sacudió Hollywood y cambió para siempre la vida del director. Volvió al cine con Macbeth y durante la década siguiente rodó títulos esenciales de su filmografía como Chinatown, nominada a once premios Oscar, y El inquilino, inquietante obra en la que además asumió el papel protagonista. Pero en 1977 comenzó el capítulo que convertiría su vida privada y judicial en un asunto internacional. Fue acusado en Los Ángeles de varios delitos relacionados con una menor de 13 años y, mediante un acuerdo con la fiscalía, se declaró culpable del cargo menor de relaciones sexuales ilícitas con una menor. Después de pasar 42 días detenido para una evaluación ordenada por el tribunal, abandonó Estados Unidos en 1978 antes de que se dictara sentencia. Décadas más tarde, documentos judiciales revelarían irregularidades y disputas en torno a la actuación del juez, pero aquello no anuló su declaración de culpabilidad ni cerró el expediente estadounidense. En 2009 fue detenido en Suiza por una orden estadounidense; Suiza finalmente rechazó extraditarlo y años después Polonia tomó una decisión semejante. Su carrera, sin embargo, continuó. En 1979 realizó Tess, adaptación de Thomas Hardy que dedicó “For Sharon”: Tate le había recomendado la novela poco antes de su muerte y había imaginado la posibilidad de llevarla al cine. Pero su regreso más impresionante llegaría con El pianista, basada en las memorias del músico judío polaco Władysław Szpilman y, por su temática, inevitablemente conectada con los recuerdos de la ocupación nazi que el propio Polanski había padecido. La película conquistó la Palma de Oro de Cannes en 2002 y al año siguiente obtuvo tres Oscar: mejor director para Polanski, mejor actor para Adrien Brody y mejor guion adaptado para Ronald Harwood. Polanski no asistió a la ceremonia estadounidense para recibir personalmente la estatuilla. Su filmografía no terminó allí: posteriormente llegaron El escritor fantasma, Venus de las pieles y J’accuse, que obtuvo el Gran Premio del Jurado —León de Plata— en Venecia en 2019, mientras que The Palace fue presentada fuera de competición en el Festival de Venecia de 2023. A 93 años de su nacimiento, hablar de Roman Polanski exige mirar dos historias simultáneamente: la del extraordinario cineasta que convirtió el miedo, la obsesión y la fragilidad humana en imágenes inolvidables, y la del hombre cuya trayectoria quedó atravesada por un grave caso judicial y posteriores acusaciones que continúan formando parte inseparable de cualquier valoración de su figura. Su nombre permanece escrito en la historia del séptimo arte, pero también en uno de sus debates más incómodos: hasta qué punto puede —o debe— separarse una obra artística de la conducta de quien la creó. #RomanPolanski #HistoriaDelCine #CineClasico #Efemerides #UnDiaComoHoy #ElPianista #Chinatown #RosemarysBaby #SharonTate #Historia #SegundaGuerraMundial #Holocausto #Cannes #PremiosOscar #Cultura #CinemaHistory #FilmHistory #ClassicCinema #ThePianist #HollywoodHistory #MovieHistory #OnThisDay
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martes, 18 de agosto de 2020
18 DE AGOSTO DE 1933: NACIÓ ROMAN POLANSKI, ENTRE EL HOLOCAUSTO, EL OSCAR, LA TRAGEDIA Y UNA CONTROVERSIA QUE JAMÁS TERMINÓ
El 18 de agosto de 1933 nacía en París Roman Polanski, uno de los directores más influyentes, perturbadores y polémicos de la historia moderna del cine. Su vida parece contener, en proporciones difíciles de imaginar, algunos de los capítulos más luminosos y más oscuros del siglo XX: sobrevivió siendo niño a la persecución nazi, perdió a su madre en Auschwitz, conquistó Hollywood, sufrió el asesinato de su esposa Sharon Tate, obtuvo los mayores premios del cine mundial y quedó al mismo tiempo marcado por un proceso penal que condicionó durante décadas su relación con Estados Unidos. Nacido como Raymond Roman Liebling en el seno de una familia de origen judío polaco, regresó con sus padres a Cracovia antes de la Segunda Guerra Mundial. Tras la invasión alemana de Polonia, la familia fue confinada en el gueto de Cracovia. Roman consiguió escapar siendo todavía un niño y sobrevivió ocultándose con familias no judías; su madre fue deportada y asesinada en Auschwitz, mientras que su padre sobrevivió al campo de Mauthausen. Aquella infancia atravesada por el miedo, la persecución y la pérdida terminaría proyectando una larga sombra sobre un cine obsesionado con el encierro, la paranoia, la violencia y la fragilidad humana. Ya en la posguerra estudió dirección en la prestigiosa Escuela de Cine de Łódź y después de varios cortometrajes sorprendió con su primer largometraje, El cuchillo en el agua, de 1962, que llegó a competir por el Oscar a mejor película extranjera. Su desembarco en Europa occidental confirmó que había aparecido un cineasta extraordinario: Repulsión obtuvo en Berlín el Premio Extraordinario del Jurado del Oso de Plata y el premio FIPRESCI en 1965, mientras que Callejón sin salida conquistó el Oso de Oro al año siguiente. Hollywood terminó abriéndole las puertas y en 1968 dirigió El bebé de Rosemary, una de las obras fundamentales del terror psicológico. Por entonces su vida estaba unida a la actriz Sharon Tate, con quien se había casado ese mismo año. El 9 de agosto de 1969, mientras Polanski se encontraba fuera de Estados Unidos, seguidores de Charles Manson asesinaron a Tate y a otras cuatro personas en la residencia de Cielo Drive. Ella estaba embarazada de más de ocho meses. La tragedia sacudió Hollywood y cambió para siempre la vida del director. Volvió al cine con Macbeth y durante la década siguiente rodó títulos esenciales de su filmografía como Chinatown, nominada a once premios Oscar, y El inquilino, inquietante obra en la que además asumió el papel protagonista. Pero en 1977 comenzó el capítulo que convertiría su vida privada y judicial en un asunto internacional. Fue acusado en Los Ángeles de varios delitos relacionados con una menor de 13 años y, mediante un acuerdo con la fiscalía, se declaró culpable del cargo menor de relaciones sexuales ilícitas con una menor. Después de pasar 42 días detenido para una evaluación ordenada por el tribunal, abandonó Estados Unidos en 1978 antes de que se dictara sentencia. Décadas más tarde, documentos judiciales revelarían irregularidades y disputas en torno a la actuación del juez, pero aquello no anuló su declaración de culpabilidad ni cerró el expediente estadounidense. En 2009 fue detenido en Suiza por una orden estadounidense; Suiza finalmente rechazó extraditarlo y años después Polonia tomó una decisión semejante. Su carrera, sin embargo, continuó. En 1979 realizó Tess, adaptación de Thomas Hardy que dedicó “For Sharon”: Tate le había recomendado la novela poco antes de su muerte y había imaginado la posibilidad de llevarla al cine. Pero su regreso más impresionante llegaría con El pianista, basada en las memorias del músico judío polaco Władysław Szpilman y, por su temática, inevitablemente conectada con los recuerdos de la ocupación nazi que el propio Polanski había padecido. La película conquistó la Palma de Oro de Cannes en 2002 y al año siguiente obtuvo tres Oscar: mejor director para Polanski, mejor actor para Adrien Brody y mejor guion adaptado para Ronald Harwood. Polanski no asistió a la ceremonia estadounidense para recibir personalmente la estatuilla. Su filmografía no terminó allí: posteriormente llegaron El escritor fantasma, Venus de las pieles y J’accuse, que obtuvo el Gran Premio del Jurado —León de Plata— en Venecia en 2019, mientras que The Palace fue presentada fuera de competición en el Festival de Venecia de 2023. A 93 años de su nacimiento, hablar de Roman Polanski exige mirar dos historias simultáneamente: la del extraordinario cineasta que convirtió el miedo, la obsesión y la fragilidad humana en imágenes inolvidables, y la del hombre cuya trayectoria quedó atravesada por un grave caso judicial y posteriores acusaciones que continúan formando parte inseparable de cualquier valoración de su figura. Su nombre permanece escrito en la historia del séptimo arte, pero también en uno de sus debates más incómodos: hasta qué punto puede —o debe— separarse una obra artística de la conducta de quien la creó. #RomanPolanski #HistoriaDelCine #CineClasico #Efemerides #UnDiaComoHoy #ElPianista #Chinatown #RosemarysBaby #SharonTate #Historia #SegundaGuerraMundial #Holocausto #Cannes #PremiosOscar #Cultura #CinemaHistory #FilmHistory #ClassicCinema #ThePianist #HollywoodHistory #MovieHistory #OnThisDay
18 DE AGOSTO DE 1936: MATARON A FEDERICO GARCÍA LORCA, PERO NO PUDIERON FUSILAR SU VOZ -
En los primeros y sangrientos días de la Guerra Civil Española, desaparecía uno de los creadores más universales de la lengua castellana. La muerte de Federico García Lorca suele situarse en la madrugada del 18 de agosto de 1936, aunque la documentación conservada no permite asegurar completamente si el fusilamiento ocurrió ese día o en las primeras horas del 19. Tenía apenas 38 años. Había nacido el 5 de junio de 1898 en Fuente Vaqueros, en la vega de Granada, hijo del propietario agrícola Federico García Rodríguez y de Vicenta Lorca Romero, maestra que formó parte decisiva de aquel ambiente familiar donde literatura, música y sensibilidad artística acompañaron su infancia. Antes de convertirse en poeta, Lorca soñó también desde el piano: estudió música con Antonio Segura y sólo después fue inclinándose definitivamente hacia las letras. En 1915 ingresó en la Universidad de Granada para cursar Derecho y Filosofía y Letras y comenzó a frecuentar “El Rinconcillo”, la célebre tertulia del Café Alameda donde una generación de jóvenes intelectuales discutía de arte, literatura y del mundo que estaba cambiando. Los viajes universitarios realizados por España entre 1916 y 1917 alimentaron “Impresiones y paisajes”, su primer libro, publicado en 1918. Un año después llegó a Madrid y se instaló en la Residencia de Estudiantes, uno de los grandes laboratorios culturales de la España de su tiempo, donde convivió y trabó amistad con figuras como Salvador Dalí y Luis Buñuel. De aquel extraordinario período surgiría un artista capaz de atravesar poesía, teatro, música y dibujo y de convertirse en uno de los nombres esenciales de la Generación del 27. Después llegarían el “Romancero gitano”, “Poeta en Nueva York”, “Bodas de sangre”, “Yerma”, “La zapatera prodigiosa” y tantas páginas destinadas a sobrevivirlo. Con la Segunda República impulsó, junto con Eduardo Ugarte, La Barraca, el teatro universitario ambulante que recorrió pueblos españoles llevando gratuitamente a escenarios improvisados obras de los grandes clásicos del Siglo de Oro. Y hubo un país que marcó especialmente su vida: Argentina. El éxito de “Bodas de sangre” interpretada por Lola Membrives lo llevó a Buenos Aires en octubre de 1933. Lorca permaneció alrededor de seis meses entre Argentina y Uruguay, dirigió obras, ofreció conferencias, frecuentó a escritores y artistas como Pablo Neruda, Victoria Ocampo, Oliverio Girondo y Norah Lange y llegó a ser reconocido por las calles porteñas. “Bodas de sangre” superó las 150 representaciones en Buenos Aires y aquel éxito le proporcionó finalmente independencia económica. La relación entre Lorca y Argentina sobreviviría incluso a su muerte: el 8 de marzo de 1945, Margarita Xirgu estrenaría mundialmente “La casa de Bernarda Alba” en el Teatro Avenida de Buenos Aires. Pero en julio de 1936 España descendió hacia la guerra. Lorca regresó a Granada y, ante la violencia desatada después del levantamiento militar, buscó refugio en la casa de la familia Rosales. Allí fue detenido el 16 de agosto por un grupo encabezado por el exdiputado derechista Ramón Ruiz Alonso y trasladado al Gobierno Civil. Entre las acusaciones que circularon contra él figuraban supuestos vínculos políticos y su homosexualidad. Presentarlo simplemente como “comunista”, como tantas veces se ha repetido, simplifica y distorsiona una realidad mucho más compleja: Lorca no fue conocido como militante comunista, aunque se había comprometido públicamente con numerosas causas culturales y democráticas y había firmado en 1933 un manifiesto contra Hitler. Los intentos de Luis Rosales y del compositor Manuel de Falla por salvarlo fracasaron. Desde Granada fue conducido hacia Víznar y finalmente al camino entre Víznar y Alfacar, donde fue fusilado junto a otros detenidos por fuerzas vinculadas a la represión de los sublevados. Su cuerpo nunca pudo ser identificado con certeza y permanece asociado a las fosas comunes de aquella zona granadina. La dictadura consiguió quitarle la vida, pero fracasó en algo mucho más difícil: borrar su nombre. Lorca terminó convirtiéndose en uno de los escritores españoles más leídos y representados del mundo. A 90 años de aquella madrugada, sus personajes continúan entrando en escena, sus versos siguen atravesando generaciones y aquella voz que alguien quiso silenciar en un camino de Granada continúa escuchándose desde Buenos Aires hasta Nueva York, desde los pequeños teatros hasta las grandes bibliotecas del mundo. Mataron al hombre. La obra, en cambio, resultó imposible de fusilar. #FedericoGarcíaLorca #GarcíaLorca #Lorca #18DeAgosto #Efemérides #Historia #Literatura #Poesía #Teatro #GeneraciónDel27 #GuerraCivilEspañola #MemoriaHistórica #BodasDeSangre #LaCasaDeBernardaAlba #Yerma #BuenosAires #Argentina #España #SpanishHistory #FedericoGarciaLorca #SpanishLiterature #Poetry #Theatre #GenerationOf27 #SpanishCivilWar #LiteraryHistory #History #Poet #WorldLiterature
18 DE AGOSTO DE 1961: FRONDIZI RECIBIÓ AL CHE EN SECRETO Y DESATÓ UNA TORMENTA MILITAR
El 18 de agosto de 1961, mientras América Latina vivía uno de los capítulos más tensos de la Guerra Fría, la Quinta Presidencial de Olivos fue escenario de una reunión que durante unas pocas horas pretendió permanecer en secreto y terminó provocando una de las mayores crisis políticas del gobierno de Arturo Frondizi. El visitante era Ernesto “Che” Guevara, argentino de nacimiento, dirigente de la Revolución Cubana y entonces ministro de Industrias de Cuba. Llegaba desde Uruguay, donde había encabezado la delegación cubana en la reunión extraordinaria del Consejo Interamericano Económico y Social de la OEA celebrada en Punta del Este entre el 5 y el 17 de agosto. Allí se acababa de aprobar la Carta de Punta del Este, pieza central de la Alianza para el Progreso promovida por el presidente estadounidense John F. Kennedy como un ambicioso programa de desarrollo económico y social para América Latina. El contexto era explosivo: apenas cuatro meses antes había fracasado la invasión de Bahía de Cochinos y las relaciones entre Washington y La Habana se deterioraban aceleradamente. En ese escenario, Frondizi intentaba sostener una política exterior pragmática, de integración latinoamericana y no intervención, y aspiraba a que Argentina pudiera servir como interlocutora entre Cuba y Estados Unidos. Estudios académicos sobre su política exterior confirman que ése fue uno de los objetivos centrales de la entrevista. La operación se desarrolló con una reserva extraordinaria. Reconstrucciones históricas señalan que Guevara llegó en un pequeño avión al aeródromo de Don Torcuato y fue trasladado bajo custodia directamente hasta Olivos. Allí quedó a solas con el presidente. Frondizi recordaría posteriormente que la conversación duró aproximadamente setenta minutos y que hablaron sobre la posibilidad de alcanzar alguna fórmula de convivencia entre Cuba y Estados Unidos. Según su propio testimonio, Guevara consideraba difícil un acuerdo con Washington, aunque aceptaba que Argentina explorara una salida que evitara el creciente aislamiento cubano. La reunión no significaba que Frondizi compartiera el modelo revolucionario cubano. Por el contrario, su estrategia buscaba evitar que el conflicto hemisférico empujara definitivamente a Cuba hacia el bloque soviético, al mismo tiempo que rechazaba la exportación de la lucha armada al resto del continente. Pero cuando la noticia trascendió, el objetivo diplomático quedó sepultado por la tormenta interna. Las Fuerzas Armadas, que ya mantenían una relación extremadamente conflictiva con el presidente, reaccionaron con dureza y la entrevista se convirtió en un nuevo foco de enfrentamiento entre el poder civil y los mandos militares. Frondizi decidió asumir públicamente toda la responsabilidad. El 21 de agosto defendió su decisión por radio y televisión y dejó una de las frases más recordadas de su presidencia: “Solamente los débiles eluden la confrontación con hombres que no piensan como ellos”. La crisis cubana, sin embargo, siguió profundizándose. En enero de 1962, durante una nueva reunión de cancilleres en Punta del Este, catorce países votaron por excluir al gobierno cubano de la participación en el sistema interamericano; Cuba votó en contra y Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador y México se abstuvieron. Pocos días después, el presidente Kennedy proclamó un embargo comercial contra Cuba que comenzó a regir el 7 de febrero de 1962, mientras la dependencia económica de La Habana respecto del bloque soviético continuaba creciendo. En Argentina, la reunión de Olivos quedó incorporada al largo deterioro de la relación entre Frondizi y las Fuerzas Armadas, pero no fue la causa única de su caída. El desenlace llegó tras las elecciones del 18 de marzo de 1962, cuando fuerzas vinculadas al peronismo triunfaron en numerosas provincias y Andrés Framini ganó la gobernación bonaerense. La crisis política se volvió irreversible y el 29 de marzo Frondizi fue derrocado. Aquella mañana del 18 de agosto quedó así grabada como una extraordinaria paradoja de la historia argentina: un presidente constitucional intentó abrir una puerta de diálogo en medio de la Guerra Fría y terminó enfrentando una tormenta dentro de su propio país. Olivos había albergado durante poco más de una hora una conversación entre dos argentinos situados en extremos políticos diferentes, mientras detrás de sus palabras se enfrentaban Washington, La Habana, Moscú y el futuro político de toda América Latina. #ArturoFrondizi #CheGuevara #ErnestoCheGuevara #HistoriaArgentina #Argentina #Cuba #RevoluciónCubana #GuerraFría #QuintaDeOlivos #PuntaDelEste #OEA #AlianzaParaElProgreso #JohnFKennedy #HistoriaLatinoamericana #Efemérides #UnDíaComoHoy #18DeAgosto #MendozAntigua #ArgentineHistory #CheGuevara #ColdWar #CubanRevolution #LatinAmericanHistory #OnThisDay #History #ArgentinaHistory
18 DE AGOSTO DE 1227: MURIÓ GENGIS KAN, EL CONQUISTADOR QUE CAMBIÓ PARA SIEMPRE EL MAPA DE EURASIA
El 18 de agosto de 1227 es la fecha tradicionalmente asociada con la muerte de Temüjin, el hombre que el mundo conocería como Gengis Kan o Chinggis Khan, fundador del Imperio mongol y una de las figuras militares más extraordinarias, temidas y controvertidas de la historia. Su nacimiento suele situarse hacia 1162 en las estepas de Mongolia, aunque incluso ese año continúa acompañado por un signo de interrogación entre los especialistas. Su infancia estuvo muy lejos de anticipar un destino imperial. Surgió de un territorio fragmentado en clanes y alianzas rivales y, después de años de luchas, pactos, traiciones y guerras, consiguió algo que para muchos historiadores fue incluso más extraordinario que sus conquistas posteriores: reunir bajo su autoridad a los pueblos mongoles. En 1206, un gran kurultai reconoció su supremacía y Temüjin recibió el título de Chinggis Khan. Desde entonces comenzó a transformar aquella confederación de la estepa en una formidable estructura política y militar. Su ejército no dependía únicamente de la ferocidad. Gengis Kan reorganizó a sus hombres en unidades decimales de 10, 100, 1.000 y 10.000 combatientes, fortaleció la disciplina y la lealtad personal, explotó como pocos la extraordinaria movilidad de la caballería mongola y perfeccionó maniobras como la retirada fingida, capaz de atraer al enemigo hacia verdaderas trampas de caballería. Después llegaron campañas que estremecieron Eurasia. Sus fuerzas atacaron a Xia Occidental, avanzaron contra la dinastía Jin del norte de China y en 1215 tomaron Zhongdu, la actual región de Beijing. Más tarde, el choque con el Imperio corasmio abrió a los mongoles las puertas de Asia Central y llevó sus ejércitos hasta territorios de la actual Irán, Afganistán y las estepas occidentales. Las conquistas fueron devastadoras: ciudades que resistían podían sufrir destrucciones enormes y matanzas que dejaron una memoria aterradora en las crónicas de los pueblos conquistados. Pero reducir la historia mongola solamente a una sucesión de masacres también oculta otra dimensión de su legado. Gengis Kan favoreció el comercio y a los artesanos, impulsó una escritura para la administración mongola, estableció normas jurídicas asociadas con el llamado Jasagh y practicó una notable tolerancia religiosa para los parámetros de su época, concediendo protección o beneficios a distintas comunidades religiosas. Esa combinación de violencia militar extrema y pragmatismo político terminaría generando, especialmente bajo sus sucesores, enormes corredores de circulación entre Oriente y Occidente por los que viajaron comerciantes, embajadores, técnicos, conocimientos, objetos e ideas. El Metropolitan Museum destaca que el dominio mongol produjo, tras la devastación inicial, un extraordinario intercambio cultural a escala euroasiática. Gengis tampoco llegó a gobernar personalmente todo el gigantesco territorio que solemos imaginar cuando vemos los mapas del Imperio mongol en su máxima extensión: fueron sus descendientes quienes continuarían las campañas y llevarían aquel Estado a convertirse en el mayor imperio terrestre contiguo de la historia. En 1227 el viejo conquistador seguía en campaña. Su último objetivo era Xia Occidental, el reino tangut que se había enfrentado nuevamente a los mongoles. Durante aquella ofensiva murió, probablemente con unos 60 o 65 años. Las circunstancias permanecen envueltas en misterio: las tradiciones hablan de enfermedad, heridas, una caída de caballo y otras versiones posteriores mucho más legendarias. Incluso la localización exacta de su muerte y de su tumba continúa siendo objeto de debate. Después de su desaparición, sus hijos y nietos completaron una expansión que él había puesto en marcha y que terminaría transformando profundamente China, Asia Central, Persia, Rusia y Europa oriental. Y la antigua Karakorum, asociada al corazón político del imperio, no desapareció por completo bajo el desierto: sus restos arqueológicos forman hoy parte del Paisaje Cultural del Valle del Orkhon, reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO. Ocho siglos después, Gengis Kan sigue resistiendo cualquier definición sencilla. Para unas tradiciones fue un destructor implacable; para Mongolia es el fundador que consiguió reunir a pueblos dispersos; para la historia mundial fue el arquitecto de una máquina militar formidable y el iniciador de un imperio que cambió las conexiones entre Oriente y Occidente. Aquel muchacho nacido como Temüjin en las inmensas estepas terminó dejando una huella tan profunda que aún hoy su nombre parece inseparable del sonido de los caballos, de las ciudades conquistadas y de un mapa de Eurasia que jamás volvió a ser exactamente el mismo. #GengisKan #GenghisKhan #ChinggisKhan #Temujin #ImperioMongol #Mongolia #HistoriaUniversal #HistoriaMedieval #AsiaCentral #EdadMedia #GrandesConquistadores #Efemérides #UnDíaComoHoy #18DeAgosto #Karakorum #MendozAntigua #MongolEmpire #GenghisKhan #WorldHistory #MedievalHistory #MongoliaHistory #CentralAsia #OnThisDay #MilitaryHistory #History
Enfermeras en hospitales de Boston, equipadas para combatir la influenza. Pandemia de 1918
(Crédito de la foto: The LIFE Images Collection a través de Getty / Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. / Archivos Nacionales / Atlantic Magazine / Texto: "Las máscaras contra la gripe fallaron en 1918, pero las necesitamos ahora", Blog de Asuntos de Salud, 12 de mayo de 2020. / Negocios Persona enterada).
Imágenes Históricas. Mujer Ciega, inmigrante vendedora de diarios en Nueva York. (1916)
Incluso si pudiera ver, la mujer en la imagen pionera de Paul Strand podría no haber sabido que estaba siendo fotografiada. Strand quería capturar a las personas como eran, no como se proyectaban a sí mismos, por lo que al documentar a los inmigrantes en el Lower East Side de la ciudad de Nueva York, usó una lente falsa que le permitió disparar en una dirección incluso cuando su gran cámara estaba apuntando. en otro. El resultado se siente espontáneo y honesto, una desviación radical de los retratos formales de la época de personas en poses forzadas. La fotografía de Strand de la mujer ciega, quien dijo que vendía periódicos en la calle, es sincera, con el rostro de la mujer alejado de la cámara. Pero el trabajo de Strand hizo más que ofrecer una mirada inquebrantable en un momento en que la nación estaba siendo remodelada por una oleada de inmigrantes. Al representar a los sujetos sin su conocimiento (o consentimiento) y usar sus imágenes para promover la conciencia social, Strand ayudó a allanar el camino para una forma completamente nueva de arte documental: la fotografía callejera.
(Crédito de la foto: Paul Strand).
lunes, 17 de agosto de 2020
Beverly Hills 90210
Las 24 Horas de las Malvinas Argentinas. 8 de Mayo de 1982 Conducido por Pinky y Cacho Fontana
Las 24 horas de las Malvinas2 fue un programa emitido en 1982 durante 24 horas para recaudar fondos para los hombres que fueron a luchar a la Guerra de las Malvinas. Sin embargo, aunque no puede establecerse con claridad el destino de lo recaudado,34 queda claro por las declaraciones de sus protagonistas que nunca llegó a destino. El programa fue conducido durante todo un día por la periodista Lidia Satragno más conocida como "Pinky", y el locutor Jorge "Cacho" Fontana. El programa, producido por ATC, exaltaba el espíritu patríotico de la audiencia. Juntó a decenas de actores que donaron objetos personales, y se recibieron donaciones que sirvieron para recaudar fondos destinados a los hombres que habían ido a luchar a las Islas Malvinas. Entre las figuras que participaron de éste se encuentran Liliana López Foresi, Arturo Puig, Cristina Alberó, Andrea del Boca, Susana Giménez, Diego Maradona, Daniel Passarella, Mariano Mores, Mirtha Legrand, Libertad Lamarque, Norma Aleandro, Haydée Padilla, Jorge Porcel, Santiago Gómez Cou, Pierina Dealessi, Ricardo Darín, entre otros.
Tal como lo detalla, en su trabajo Mirta Varela:
Toda la puesta en escena pertenece al armado de un gran espectáculo que da cuenta de la especificidad de la televisión como aparato para la producción de hechos, productora de realidad, que permite la construcción de un programa excepcional para los tiempos excepcionales que corren. Un programa que interrumpe la grilla televisiva para transmitir en vivo 24 horas seguidas. El formato se asemeja a los programas ómnibus caracterizados por su larga duración, que protagonizaban la pantalla de los fines de semana durante las décadas del 60' y 70'. Como describe Nielsen (2006: 30), "Los Sábados Circulares", con Nicolás "Pipo" Mancera, "La feria de la alegría" con Guillermo Brizuela Méndez, y "Feliz domingo" conducido por Orlando Marconi, fueron los referentes de estos ciclos que combinaban la presencia de recitales, shows de música en vivo y juegos destinados a la participación de la audiencia. La tribuna con el público presente en el estudio y los distintos escenarios dispuestos para las presentaciones de los artistas en el especial Las 24 hs de Las Malvinas se asemejan a ese tipo de género televisivo.El jugador de fútbol Diego Maradona donó un cheque por $ 100 000 000 de la época (US$ 7,117),27 que fuera entregado por su apoderado Jorge Cyterszpiler. Además, se recaudaron joyas, tapados, etc. Al final del programa, se entregó un cómputo de $22.874.769.000 (US$ 1,628,0978), que — integrados al llamado Fondo Patriótico Malvinas Argentinas34 que se había creado por decreto N°7599— la mayoría de la prensa y del público opina que gran parte de éstos nunca llegaron a destino.
En declaraciones periodísticas, el Vicecomodoro Rogani4 afirmó:
Se decidió que los objetos sin valor comercial fueran a la basura. Las cartas, los cuadritos, las bufandas no eran vitales, tendrían Prioridad Número 100. Despachar un Hércules para llevar esas cositas no valía la pena, no justificaba el costo de la operación.
17 DE AGOSTO DE 1969: MURIÓ MIES VAN DER ROHE, EL HOMBRE QUE DESNUDÓ LA ARQUITECTURA Y CAMBIÓ PARA SIEMPRE EL SIGLO XX
El 17 de agosto de 1969, Chicago despidió a Ludwig Mies van der Rohe, uno de los arquitectos y diseñadores más influyentes de la historia contemporánea. Tenía 83 años y dejaba como legado una nueva manera de concebir los edificios: estructuras claras, espacios abiertos, materiales expresados con honestidad y una precisión llevada hasta el último detalle. Había nacido el 27 de marzo de 1886 en Aquisgrán, Alemania, dentro de una familia vinculada al trabajo de la piedra. En el taller de su padre aprendió desde muy joven a comprender la materia, sus posibilidades y sus límites. En 1905 se trasladó a Berlín, donde trabajó con Bruno Paul y, posteriormente, con Peter Behrens, una figura decisiva del diseño industrial y la arquitectura moderna. En 1912 inició su carrera independiente, pero la Primera Guerra Mundial interrumpió sus proyectos y lo obligó a atravesar años difíciles. Después del conflicto se acercó a los movimientos de vanguardia, participó en la revista G y presentó revolucionarios proyectos de rascacielos de vidrio que, aunque nunca fueron construidos, anticiparon el aspecto que décadas más tarde tendrían las grandes ciudades. En 1926 fue nombrado vicepresidente del Deutscher Werkbund y al año siguiente dirigió la exposición de vivienda moderna de Stuttgart, de la que surgió la célebre urbanización Weissenhof. Su consagración internacional llegó en 1929 con el Pabellón Alemán de la Exposición Internacional de Barcelona, creado junto con Lilly Reich mediante una composición de acero, vidrio, travertino, mármol y ónix que convirtió el espacio abierto y continuo en una experiencia radicalmente nueva. Para aquella obra ambos diseñaron también la legendaria silla Barcelona. En 1930 Mies asumió como tercer y último director de la Bauhaus. Intentó mantener la escuela funcionando primero en Dessau y luego en Berlín, pero la persecución del nazismo hizo imposible su continuidad y en 1933 debió cerrarla definitivamente. En 1938 se estableció en Chicago y tomó la conducción de Arquitectura del Armour Institute, posteriormente integrado al Illinois Institute of Technology. Allí transformó la enseñanza, proyectó el campus y levantó edificios emblemáticos como el S. R. Crown Hall. Nacionalizado estadounidense en 1944, llevó su lenguaje de acero y vidrio a obras que marcaron una época: la Casa Farnsworth, las torres 860–880 Lake Shore Drive y el Seagram Building de Nueva York, realizado con Philip Johnson y terminado en 1958, considerado uno de los rascacielos más admirados del siglo XX. Su última gran obra fue la Neue Nationalgalerie de Berlín, inaugurada en 1968: un monumental techo de acero suspendido sobre un recinto de cristal, síntesis final de toda una vida dedicada a liberar el espacio. Mies no buscaba edificios vacíos ni simples: perseguía la esencia, la proporción perfecta y la belleza nacida de la estructura. Su nombre quedó unido para siempre a dos máximas inmortales: “Menos es más” y “Dios está en los detalles”. A más de medio siglo de su muerte, cada torre de vidrio, cada planta libre y cada estructura que convierte la precisión en belleza continúa dialogando con su obra. Mies van der Rohe no solamente diseñó edificios: construyó el lenguaje con el que la modernidad aprendió a mirar el futuro. #MiesVanDerRohe #ArquitecturaModerna #HistoriaDeLaArquitectura #Bauhaus #DisenoIndustrial #PabellonDeBarcelona #SeagramBuilding #MenosEsMas #Efemerides #UnDiaComoHoy #ModernArchitecture #ArchitectureHistory #Modernism #LessIsMore #DesignHistory #BauhausDesign #ChicagoArchitecture #ArchitectureLovers
17 DE AGOSTO DE 1952: NACIÓ GUILLERMO VILAS, EL HOMBRE QUE PUSO AL TENIS ARGENTINO EN LA CIMA DEL MUNDO
El 17 de agosto de 1952, nacía Guillermo Vilas, el hombre que transformaría para siempre la historia del tenis argentino. Aunque su identidad quedó profundamente asociada a Mar del Plata, donde creció y comenzó a golpear sus primeras pelotas, Vilas nació en Buenos Aires y pocos días después regresó con su familia a la ciudad balnearia. Allí, cuando apenas tenía cinco años, su padre José Roque Vilas le regaló su primera raqueta y comenzó una relación con el tenis que terminaría convirtiéndose en leyenda. En el Club Náutico Mar del Plata pasaba horas frente al frontón y, a los once años, su formación quedó en manos del profesor Felipe Locicero. En 1963 obtuvo su primera medalla y durante la adolescencia fue acumulando campeonatos argentinos y sudamericanos. Su crecimiento fue tan veloz que desde 1967 comenzó a viajar regularmente a Buenos Aires para entrenarse y competir en torneos de mayor nivel. Ese año se consagró campeón de dobles en el prestigioso Orange Bowl de Miami; en 1968 ganó el título individual juvenil y volvió a conquistarlo en 1969. A los 18 años ya era el número uno argentino y decidió dejar sus estudios de Derecho para apostar completamente por el tenis. Su explosión internacional llegó en la década de 1970, cuando debió competir en una de las generaciones más extraordinarias que haya conocido este deporte: Björn Borg, Jimmy Connors, Ilie Năstase, John McEnroe, Vitas Gerulaitis, Ivan Lendl y, posteriormente, Mats Wilander fueron algunos de sus contemporáneos. En 1973 ganó en Buenos Aires uno de sus primeros grandes títulos profesionales y un año después conquistó el Masters de fin de temporada en Australia, derrotando a Năstase en la final. En 1975 disputó por primera vez la definición de Roland-Garros, donde cayó frente al formidable Borg. Pero aquello era apenas el prólogo de la temporada que lo convertiría en inmortal. 1977 fue el año de Guillermo Vilas. El argentino conquistó Roland-Garros aplastando al estadounidense Brian Gottfried por 6-0, 6-3 y 6-0 en una de las finales masculinas más contundentes de la historia del torneo, convirtiéndose además en el primer argentino campeón individual en París. Meses después conquistó el US Open de Forest Hills derrotando nada menos que al número uno Jimmy Connors por 2-6, 6-3, 7-6 y 6-0. Fue el último campeonato estadounidense disputado en el histórico estadio de Forest Hills antes del traslado del torneo a Flushing Meadows. Los números de aquella temporada parecen irreales incluso medio siglo después. Las estadísticas históricas de la ATP le reconocen 16 títulos del circuito durante 1977, récord de la Era Abierta para una sola temporada, y una racha de 46 partidos consecutivos ganados, otra marca extraordinaria que permanece como referencia del tenis masculino. Sobre polvo de ladrillo llegó además a encadenar 53 triunfos consecutivos, registro que décadas después sería superado por Rafael Nadal. Su racha general terminó en Aix-en-Provence frente a Ilie Năstase en uno de los episodios más insólitos de la historia del tenis: el rumano utilizó la controvertida raqueta de doble encordado conocida como “spaghetti”, capaz de generar efectos imprevisibles. Vilas, indignado por las trayectorias de la pelota, abandonó el encuentro; poco después ese tipo de encordado fue prohibido. Y existe un capítulo que todavía alimenta debates. Pese a aquella temporada monumental, Vilas nunca apareció oficialmente como número uno del ranking computarizado de la ATP y terminó 1977 como número dos detrás de Connors. Sin embargo, el International Tennis Hall of Fame señala que fue ampliamente considerado el verdadero número uno mundial de aquel año. Su temporada en los Grand Slam fue extraordinaria: conquistó Roland-Garros y el US Open y estableció una dimensión deportiva que convirtió al tenis en un fenómeno popular en la Argentina. Todavía quedaban grandes capítulos. Vilas conquistó consecutivamente el Abierto de Australia de 1978 y 1979, alcanzando así cuatro títulos individuales de Grand Slam. En 1981 encabezó junto a José Luis Clerc al equipo argentino que llegó por primera vez a la final de la Copa Davis, disputada ante Estados Unidos en Cincinnati. La poderosa formación estadounidense terminó imponiéndose 3-1, pero aquella campaña dejó al tenis argentino instalado definitivamente entre las grandes potencias mundiales. Su extraordinaria carrera terminó dejando 62 títulos individuales reconocidos por la ATP, cuatro Grand Slam —Roland-Garros 1977, US Open 1977 y Australia 1978 y 1979—, el Masters de 1974 y nueve temporadas consecutivas dentro del Top 10 mundial desde 1974. En 1991 fue incorporado al International Tennis Hall of Fame. Su etapa competitiva principal había terminado en 1989, aunque todavía realizaría una breve reaparición en 1992. Pero probablemente el mayor récord de Vilas no aparezca en ninguna estadística. Antes de él, el tenis argentino tenía grandes jugadores; después de él, se convirtió en un deporte verdaderamente popular. Su zurda, su vincha, el pelo largo, su resistencia física casi interminable y aquel topspin que desgastaba rivales construyeron una figura reconocible en cualquier cancha del mundo. Vilas no solamente ganó partidos: abrió una puerta por la que después pasarían José Luis Clerc, Gabriela Sabatini, David Nalbandian, Gastón Gaudio, Guillermo Coria, Juan Martín del Potro y generaciones enteras de tenistas argentinos. A 74 años de su nacimiento, Guillermo Vilas continúa ocupando un lugar irrepetible en la memoria deportiva nacional: el hombre que convirtió una raqueta, una pelota y toneladas de sacrificio en una leyenda argentina de dimensión mundial. #GuillermoVilas #Vilas #TenisArgentino #HistoriaDelTenis #LeyendaArgentina #DeporteArgentino #Argentina #RolandGarros #USOpen #AustralianOpen #CopaDavis #MarDelPlata #Efemerides #UnDiaComoHoy #HistoriaArgentina #TennisHistory #GuillermoVilas #ArgentineTennis #TennisLegend #Argentina #RolandGarrosChampion #USOpenChampion #AustralianOpen #DavisCup #TennisLegends #SportsHistory
17 DE AGOSTO DE 1850: SAN MARTÍN CERRÓ LOS OJOS LEJOS DE LA PATRIA Y AMÉRICA QUEDÓ DE PIE
A las tres de la tarde del 17 de agosto de 1850, en Boulogne-sur-Mer, Francia, moría José Francisco de San Martín. Tenía 72 años y llevaba consigo los títulos de brigadier general de la Confederación Argentina, capitán general de Chile y generalísimo del Perú. Fallecía lejos de la tierra que lo vio nacer, pero su nombre ya pertenecía para siempre a la historia de tres naciones. Había nacido el 25 de febrero de 1778 en Yapeyú, actual provincia de Corrientes. En 1781 su familia se trasladó a Buenos Aires y, dos años después, emprendió viaje hacia España. En 1789, con apenas 11 años, ingresó como cadete al Regimiento de Murcia. Combatió en África y en las guerras contra Francia, Inglaterra y Portugal, participó en 31 acciones militares y su actuación frente a las tropas napoleónicas en Bailén le valió el ascenso a teniente coronel. En 1811 abandonó una carrera segura en el ejército español y, después de pasar por Londres, regresó a una América cuyo destino revolucionario todavía era incierto. Desembarcó en Buenos Aires el 9 de marzo de 1812 y ofreció su experiencia a la causa independentista. El Primer Triunvirato le confió la organización de un escuadrón de caballería que pronto se convertiría en el Regimiento de Granaderos a Caballo. Con 120 granaderos obtuvo en San Lorenzo, el 3 de febrero de 1813, su primera victoria en suelo americano. En 1814 reemplazó a Manuel Belgrano al frente del Ejército del Norte y comprendió que insistir por el Alto Perú significaba marchar una y otra vez contra las posiciones más fuertes del poder realista. Entonces concibió una estrategia extraordinaria: cruzar los Andes, liberar Chile y avanzar por mar hasta Lima, corazón del dominio español en Sudamérica. Como gobernador intendente de Cuyo convirtió a Mendoza en la gran base de aquella empresa continental. En el Campo de El Plumerillo se formaron e instruyeron más de 5.400 patriotas, mientras soldados, artesanos, arrieros, mujeres y familias cuyanas aportaban alimentos, uniformes, animales, armas y sacrificios. A comienzos de 1817, el Ejército de los Andes atravesó la cordillera dividido en seis columnas. La victoria de Chacabuco abrió las puertas de Santiago y el triunfo decisivo de Maipú, el 5 de abril de 1818, aseguró la independencia chilena. Desde Valparaíso partió luego la Expedición Libertadora del Perú. San Martín entró en Lima, proclamó su independencia el 28 de julio de 1821 y asumió como Protector. En julio de 1822 se reunió en Guayaquil con Simón Bolívar. Nadie conoce con absoluta certeza todo lo que hablaron, pero después de aquel encuentro San Martín renunció al poder y dejó que Bolívar continuara la guerra que culminaría en Ayacucho. Esa retirada reveló otra dimensión de su grandeza: supo apartarse cuando comprendió que su presencia podía dividir la causa americana. Tras la muerte de Remedios de Escalada, viajó en 1824 a Europa junto con su hija Mercedes. Intentó regresar al Río de la Plata en 1829, pero las guerras civiles volvieron a alejarlo. Juan Bautista Alberdi lo visitó en 1843 y Domingo Faustino Sarmiento en 1846, dejando valiosos testimonios sobre aquel hombre admirado incluso en su retiro. La Revolución francesa de 1848 lo llevó finalmente a Boulogne-sur-Mer, donde alquiló un piso en la casa del abogado Adolphe Gérard. Casi ciego y debilitado físicamente, aunque plenamente lúcido, pasó allí sus últimos días rodeado por Mercedes, su yerno Mariano Balcarce y sus nietas. Murió exactamente a las tres de la tarde. Con el tiempo nació la leyenda de que un reloj de la casa quedó detenido en ese preciso instante, marcando para siempre la hora en que América perdió al hombre que había cruzado una cordillera para cambiar su destino. Sus restos regresaron a Buenos Aires en 1880 y descansan en la Catedral Metropolitana, custodiados simbólicamente por Argentina, Chile y Perú. San Martín no fue solamente el conductor de grandes victorias: fue el estratega que comprendió que ninguna nación americana estaría verdaderamente segura mientras las demás continuaran sometidas. Por eso su sable pertenece a la historia, pero su ejemplo todavía pertenece al futuro. #JoséDeSanMartín #GeneralSanMartín #PadreDeLaPatria #LibertadorDeAmérica #17DeAgosto #EjércitoDeLosAndes #CruceDeLosAndes #HistoriaArgentina #HistoriaDeMendoza #Mendoza #Argentina #Chile #Perú #Independencia #MemoriaHistórica #JoseDeSanMartin #LiberatorOfAmerica #ArmyOfTheAndes #CrossingOfTheAndes #SouthAmericanHistory
17 DE AGOSTO DE 1943: NACIÓ ROBERT DE NIRO, EL ACTOR QUE NO INTERPRETÓ PERSONAJES: SE CONVIRTIÓ EN ELLOS -
El 17 de agosto de 1943 nacía en Manhattan, Nueva York, Robert Anthony De Niro Jr., hijo único de los pintores Virginia Admiral y Robert De Niro Sr. Criado entre Greenwich Village y Little Italy, aquel niño tímido que a los diez años subió a un escenario escolar para interpretar al León Cobarde de “El mago de Oz” terminaría convirtiéndose en uno de los actores más influyentes de su generación. Abandonó la escuela secundaria para entregarse a la actuación y se formó en instituciones neoyorquinas como el Stella Adler Conservatory, el HB Studio y el Actors Studio. Su carrera cinematográfica comenzó durante la década de 1960 y encontró un punto de inflexión cuando Brian De Palma, con quien había realizado algunos de sus primeros trabajos, contribuyó a conectarlo con Martin Scorsese. En 1973 apareció en “Mean Streets” y comenzó una de las asociaciones creativas más extraordinarias de la historia del cine. De Niro convirtió la preparación de cada personaje en una disciplina casi obsesiva. Para interpretar al joven Vito Corleone en “El padrino II” estudió la forma de hablar y moverse de Marlon Brando y pasó tiempo en Sicilia perfeccionando el idioma y los gestos necesarios para construir al personaje sin limitarse a imitarlo. El resultado fue histórico: ganó el Óscar al mejor actor de reparto por la película de Francis Ford Coppola. Para “Taxi Driver” consiguió una licencia de taxista y recorrió realmente las calles de Nueva York preparando a Travis Bickle; para “New York, New York” estudió saxofón y, años después, para encarnar al boxeador Jake LaMotta en “Toro salvaje”, entrenó intensamente y transformó de manera radical su físico. Esa interpretación le entregó en 1981 su segundo Óscar, esta vez como mejor actor protagonista. Su filmografía atravesó géneros, generaciones y estilos: “Taxi Driver”, “Novecento”, “El francotirador”, “El rey de la comedia”, “Érase una vez en América”, “Brazil”, “La misión”, “Los intocables”, “Buenos muchachos”, “Despertares”, “Cabo de miedo”, “Casino”, “Heat”, “Sleepers”, “Wag the Dog”, “Ronin”, “Analízame”, “La familia de mi novia”, “El irlandés” y “Los asesinos de la luna”, entre muchas otras. Con Scorsese llegó a protagonizar diez largometrajes, formando una sociedad artística capaz de atravesar medio siglo de cine. En 1990 volvió a conmover al mundo con “Despertares”, inspirado en las experiencias del neurólogo Oliver Sacks, donde interpretó a Leonard Lowe, un paciente que recuperaba temporalmente la movilidad después de décadas de inmovilidad. Su actuación recibió una nominación al Óscar como mejor actor, pero aquella ceremonia terminó con la victoria de Jeremy Irons por “Reversal of Fortune”. No existe documentación oficial que avale la difundida historia de que la Academia hubiese descartado deliberadamente a De Niro para evitar premiar otro papel relacionado con una enfermedad: lo comprobable es que “Despertares” obtuvo tres nominaciones, incluida la suya como protagonista. Su legado, además, excedió la actuación. Junto con Jane Rosenthal impulsó Tribeca Productions y posteriormente el Tribeca Film Festival, nacido para contribuir a revitalizar el Bajo Manhattan después de los atentados del 11 de septiembre. Recibió el Kennedy Center Honor en 2009, la Medalla Presidencial de la Libertad en 2016 y, en 2025, la Palma de Oro honorífica del Festival de Cannes. Hoy, 17 de agosto de 2026, Robert De Niro cumple 83 años. Ocho décadas después de aquel nacimiento en Manhattan y más de sesenta años después de sus primeras apariciones ante una cámara, su nombre permanece ligado a una idea casi artesanal de la actuación: investigar, observar, transformarse y desaparecer detrás del personaje. Porque hubo actores que interpretaron grandes papeles, pero De Niro hizo algo todavía más difícil: logró que durante dos horas el público olvidara que estaba viendo a Robert De Niro. #RobertDeNiro #DeNiro #Cine #HistoriaDelCine #Efemerides #UnDiaComoHoy #17DeAgosto #TaxiDriver #ToroSalvaje #RagingBull #ElPadrinoII #TheGodfatherPartII #MartinScorsese #Hollywood #CinemaHistory #FilmHistory #LegendOfCinema #MovieLegend #Actor #ClassicCinema
17 DE AGOSTO DE 1936: NACIÓ MARGARET HAMILTON, LA MUJER CUYO SOFTWARE AYUDÓ A CONQUISTAR LA LUNA -
El 17 de agosto de 1936 nacía en Paoli, Indiana, Estados Unidos, Margaret Heafield Hamilton, una matemática y científica computacional destinada a cambiar para siempre la relación entre el ser humano y las máquinas. A 90 años de su nacimiento, su nombre permanece ligado a uno de los mayores desafíos tecnológicos de la historia: lograr que una computadora extremadamente limitada pudiera ayudar a llevar astronautas hasta la Luna y, sobre todo, responder correctamente cuando algo saliera mal. Hamilton estudió matemática en la Universidad de Michigan y en Earlham College, donde obtuvo su licenciatura en 1958. Su intención inicial era continuar estudios de posgrado en Brandeis University, pero una oportunidad laboral modificó su camino: llegó al Massachusetts Institute of Technology, donde comenzó desarrollando programas vinculados con predicciones meteorológicas y posteriormente trabajó en el MIT Lincoln Laboratory en SAGE, el gigantesco sistema estadounidense de defensa aérea de la Guerra Fría, programando soluciones capaces de distinguir señales reales de radar del ruido electrónico. En 1961, el MIT Instrumentation Laboratory recibió de la NASA el contrato para desarrollar el sistema de guiado del programa Apolo. Hamilton terminó dirigiendo su Software Engineering Division y lideró el desarrollo del software de vuelo embarcado utilizado por los módulos de mando y lunares. Era una época en la que el software todavía era considerado por muchos casi un complemento del hardware. Hamilton defendió que programar sistemas críticos debía ser tratado como una auténtica disciplina de ingeniería y contribuyó decisivamente a popularizar la expresión “software engineering”. Sus conceptos sobre procesamiento asíncrono, programación por prioridades, detección y recuperación de errores, pruebas integrales y participación humana en la toma de decisiones se convertirían en antecedentes fundamentales de los sistemas informáticos de alta confiabilidad actuales. Una fotografía tomada en 1969 terminó transformándose décadas después en un símbolo de la historia de la computación: Margaret aparece de pie junto a una enorme pila de listados impresos del software desarrollado por el equipo que dirigía para los módulos lunar y de mando. No era una extravagancia fotográfica: aquellas páginas representaban años de programación, pruebas, correcciones y obsesión por anticipar errores en un proyecto en el que, literalmente, no existía una segunda oportunidad. Y entonces llegó el momento para el cual toda aquella filosofía había sido construida. El 20 de julio de 1969, durante el descenso del módulo lunar Eagle del Apolo 11, con Neil Armstrong y Buzz Aldrin aproximándose a la superficie, aparecieron las temidas alarmas 1201 y 1202. La computadora estaba recibiendo más trabajo del que podía procesar, en buena medida por actividad relacionada con el radar de encuentro. Pero el sistema no colapsó. Su arquitectura eliminó procesos menos importantes, se reinició de forma controlada y continuó ejecutando las tareas prioritarias necesarias para mantener el descenso. La historia suele simplificarse diciendo que Hamilton “ordenó continuar”, pero lo ocurrido resulta todavía más impresionante: ella no necesitaba estar en aquella consola. Su trabajo había sido realizado años antes. Mientras en Houston especialistas como Steve Bales, asistido desde la sala de apoyo por Jack Garman y otros técnicos, comprobaban que la computadora se recuperaba correctamente y daban el “go” para continuar, el software desarrollado bajo la dirección de Hamilton estaba demostrando en tiempo real para qué había sido diseñado. Minutos después, el Eagle estaba sobre la Luna. NASA destacó posteriormente que aquella capacidad de priorizar las funciones indispensables permitió que la misión continuara con seguridad. Hamilton siguió vinculada a desarrollos aeroespaciales y posteriormente realizó tareas de consultoría relacionadas con Skylab y el programa del transbordador espacial antes de trasladar su experiencia al sector privado. En 2003, NASA le concedió el Exceptional Space Act Award por sus contribuciones científicas y técnicas y reconoció que los conceptos creados por ella y su equipo habían contribuido a construir los fundamentos de la ingeniería de software moderna. El reconocimiento definitivo llegó el 22 de noviembre de 2016, cuando el presidente Barack Obama le entregó la Presidential Medal of Freedom, la máxima distinción civil de Estados Unidos. La Casa Blanca destacó sus aportes a la programación asíncrona, la asignación de prioridades y el diseño de sistemas ultraconfiables. Margaret Hamilton no caminó sobre la Luna, no apareció descendiendo por la escalera del Eagle y su voz no fue escuchada por millones de personas aquella noche. Pero dentro de la pequeña computadora que acompañaba a Armstrong y Aldrin viajaba una parte gigantesca de su inteligencia. Cuando el sistema fue llevado al límite, el código hizo exactamente aquello para lo que había sido concebido: distinguir lo imprescindible de lo secundario y continuar trabajando. Por eso, detrás de aquellas huellas inmortales impresas sobre el polvo lunar también existe otra huella, invisible pero igualmente profunda: la de una mujer que ayudó a demostrar que conquistar el espacio no dependía solamente de gigantescos cohetes, sino también de algo que entonces recién comenzaba a ser comprendido como una nueva ingeniería: el software. #MargaretHamilton #Apollo11 #Apolo11 #NASA #MIT #IngenieriaDeSoftware #HistoriaDeLaComputacion #Computacion #MujeresEnLaCiencia #MujeresSTEM #ExploracionEspacial #LlegadaALaLuna #Historia #Efemerides #Ciencia #Tecnologia #SoftwareEngineering #ComputerScience #WomenInSTEM #WomenInScience #SpaceExploration #MoonLanding #ApolloProgram #HistoryOfComputing #TechnologyHistory
17 DE AGOSTO DE 1962: PETER FECHTER GRITÓ POR AYUDA Y EL MURO DE BERLÍN DEJÓ MORIR LA LIBERTAD
El 17 de agosto de 1962, a pocos metros del Checkpoint Charlie, Berlín presenció una de las escenas más crueles y vergonzosas de la Guerra Fría. Peter Fechter, un joven albañil de apenas 18 años, fue alcanzado por los disparos de los guardias fronterizos de la República Democrática Alemana mientras intentaba escapar hacia Berlín Occidental. Herido de gravedad, permaneció durante aproximadamente 50 minutos al pie del Muro, desangrándose y pidiendo una ayuda que nunca llegó. Peter había nacido el 14 de enero de 1944 y creció humildemente en el distrito berlinés de Weissensee junto a sus padres y dos hermanas mayores. Dejó la escuela a los 14 años para aprender el oficio de albañil y participó en la reconstrucción del antiguo Palacio del Káiser Guillermo, en Unter den Linden. Cuando el Muro fue levantado el 13 de agosto de 1961, su hermana mayor, casada y residente en el sector occidental, quedó separada del resto de la familia. La empresa donde trabajaba también le negó autorización para viajar a Alemania Occidental. Peter y su compañero Helmut Kulbeik soñaban con comenzar una vida distinta al otro lado de aquella frontera de cemento, alambre y armas. El 17 de agosto abandonaron la obra poco después del mediodía y se ocultaron durante unas dos horas entre las virutas de una antigua carpintería cercana a Zimmerstrasse. Alrededor de las 14:20 atravesaron una pequeña ventana, superaron una alambrada y corrieron hacia el Muro. Los guardias abrieron fuego sin advertencia. Kulbeik consiguió trepar, atravesar los alambres y lanzarse hacia Berlín Occidental; Peter, alcanzado por las balas, cayó del lado oriental. Desde una escalera, policías occidentales intentaron arrojarle vendas, pero no se atrevieron a ingresar en territorio de la RDA. Los militares estadounidenses del cercano Checkpoint Charlie tampoco intervinieron por temor a provocar un enfrentamiento internacional, mientras que los guardias orientales aguardaban la autorización de un superior para entrar en la franja fronteriza. Durante 50 interminables minutos, periodistas, policías, soldados y ciudadanos escucharon sus gritos hasta que finalmente se apagaron. Los guardias de la RDA retiraron su cuerpo detrás de una cortina de humo y lo trasladaron al Hospital de la Policía Popular, donde fue declarado muerto. Las fotografías recorrieron el planeta y transformaron a Peter Fechter en uno de los símbolos más estremecedores de la brutalidad del Muro. Era ya la víctima número 27 apenas un año después de su construcción; entre 1961 y 1989, al menos 140 personas murieron en el Muro de Berlín o como consecuencia directa del régimen fronterizo de la RDA. Aquella misma tarde estallaron protestas masivas en Berlín Occidental y, con el paso de las horas, aparecieron flores, coronas y una cruz de madera frente al lugar de la tragedia. En marzo de 1997, siete años después de la reunificación alemana, los antiguos guardias Rolf Friedrich y Erich Schreiber fueron declarados culpables: recibieron penas de 21 y 20 meses, respectivamente, ambas en suspenso. El tribunal consideró atenuantes las circunstancias militares, pero dejó establecido que obedecer órdenes no anulaba su responsabilidad. Desde 1999, una columna de acero de 2,6 metros señala el lugar donde Peter cayó. Su inscripción resume una historia que el mundo no debe olvidar: «Peter Fechter, 1944–1962… él solo quería la libertad». #PeterFechter #MuroDeBerlín #GuerraFría #Historia #Efemérides #MemoriaHistórica #Libertad #Berlín #Alemania #NuncaOlvidar #BerlinWall #ColdWar #History #HistoricalMemory #Freedom #NeverForget #EastGermany #HumanRights
Alumnos de 7o Grado B. Escuela Nacional 505 Pedro Pascual Segura de la localidad de Bowen, departamento de General Alvear. (1976) Provincia de Mendoza
Luci Polo, Miryam Sodaca, Laura Sosa, Claudia Muriscot, Marta Valverde, Sonia Barón, Marcia Ortega, Wanda Paredes, Myriam Bazán, Stella Domínguez, Iris Cuello, Claudio Bidaux, Néstor Gallardo, Marcelo Ruiz, Raúl Herrera, Daniel Díaz, Ruben Pascual, José Ricardo García, Roberto Antonio García, José Luis Raya, Javier Sóez, Horacio García. Docente: Iris D. de Torres
La gente espera en la fila para obtener máscaras contra la gripe en Montgomery Street en San Francisco. Pandemia de 1918.
(Crédito de la foto: The LIFE Images Collection a través de Getty / Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. / Archivos Nacionales / Atlantic Magazine / Texto: "Las máscaras contra la gripe fallaron en 1918, pero las necesitamos ahora", Blog de Asuntos de Salud, 12 de mayo de 2020. / Negocios Persona enterada).
. 99 Cent, 1999
Puede parecer irónico que una fotografía de productos baratos establezca un récord para la fotografía contemporánea más cara jamás vendida, pero 99 Cent de Andreas Gursky es mucho más que un inventario visual. En una sola imagen a gran escala cosida digitalmente a partir de múltiples imágenes tomadas en una tienda 99 Cents Only en Los Ángeles, las filas aparentemente interminables de cosas, con las cabezas de los compradores flotando anónimamente sobre la mercancía, se parecen más a la pintura abstracta o impresionista que a la contemporánea. fotografía. Ese era precisamente el punto de Gursky. Desde la bolsa de valores de Tokio hasta un vertedero de la Ciudad de México, el arquitecto y fotógrafo alemán utiliza la manipulación digital y un sentido distintivo de la composición para convertir las experiencias cotidianas en arte. Como escribió el curador Peter Galassi en el catálogo de una retrospectiva de la obra de Gursky en 2001 en el Museo de Arte Moderno de la ciudad de Nueva York, “Arte alto versus comercio, rigor conceptual versus observación espontánea, fotografía versus pintura… para Gursky todos son dados… no oponentes sino compañeros ". Esa capacidad de representar lo artificial y lo mundano con ojos nuevos ha ayudado a que la fotografía moderna ingrese a la élite del mundo del arte. En 2006, en los embriagadores días previos a la Gran Recesión, 99 Cent se vendió en una subasta por 2,3 millones de dólares. El récord de una fotografía contemporánea se ha superado desde entonces, pero la venta hizo más que cualquier otra para catapultar la fotografía moderna a las páginas de los catálogos de subastas junto con las pinturas al óleo y las esculturas de mármol de los viejos maestros.
(Crédito de la foto: Andreas Gursky).
El HMS Invincible regresa a las celebraciones masivas después del Conflicto de las Malvinas en 1982. En la cubierta se encuentran los helicópteros Sea King del 820 Naval Air Squadron y los aviones Sea Harrier FRS1 del 800 Naval Air Squadron.
El HMS Invincible fue botado el 3 de mayo de 1977 como el séptimo barco en llevar el nombre. Vio acción en la Guerra de las Malvinas cuando fue desplegada con el HMS Hermes y asumió el cargo de buque insignia de la flota británica cuando Hermes fue vendido a la India. El 25 de febrero de 1982, después de varios meses de negociaciones, el gobierno australiano anunció que había acordado comprar Invincible por £ 175 millones como reemplazo, bajo el nombre de HMAS Australia. Sin embargo, el 2 de abril de 1982, Argentina invadió las Islas Malvinas. Tres días después, un grupo de trabajo naval encabezado por Invincible y Hermes salió del HMNB Portsmouth con destino al Atlántico Sur y, el 20 de abril, el gabinete de guerra británico ordenó la recuperación de las islas. Junto con ocho Sea Harriers, el grupo de aire del Invincible incluía doce helicópteros Sea King que eran un poco más grandes de lo que el barco había sido diseñado originalmente para acomodar. Se agregaron pequeñas ametralladoras alrededor de la cubierta de vuelo y la isla para una defensa cercana. La Armada Argentina utilizó su último misil AM39 Exocet en un intento de atacar al HMS Invincible el 30 de mayo. Hay afirmaciones argentinas de que el misil golpeó; sin embargo, los británicos lo han negado, algunos citan que el HMS Avenger lo derribó. Cuando Invincible regresó al Reino Unido después de la guerra, no mostró signos de daños por misiles. El HMS Invincible también se desplegó en las Guerras Yugoslavas y la Segunda Guerra del Golfo (Guerra de Irak). En 2005, fue desmantelada y finalmente vendida como chatarra a la empresa turca Leyal Ship Recycling en febrero de 2011.
(Crédito de la foto: Imágenes de defensa).
domingo, 16 de agosto de 2020
Espectaculares postales fotocromáticas capturan Francia en colores vibrantes, 1890-1900
Estas espectaculares postales de Francia en los últimos años del siglo XIX ofrecen una visión poco común de las ciudades francesas en colores vibrantes. Fueron creados utilizando el proceso Photochrom, una técnica mediante la cual las fotografías en blanco y negro se impregnaron de colores vibrantes y realistas. El proceso de fotocromo fue inventado en la década de 1880 por Hans Jakob Schmid, un empleado de la empresa suiza Orell Gessner Füssli, una imprenta cuya historia comenzó en el siglo XVI. Füssli fundó la sociedad anónima Photochrom Zürich como vehículo empresarial para la explotación comercial del proceso. Desde mediados de la década de 1890, el proceso fue autorizado por otras empresas, incluida la Detroit Photographic Company en los EE. UU. (Lo que lo convierte en la base de su proceso de "fisonomía") y la Photochrom Company de Londres. El proceso de fotocromo fue más popular en la década de 1890, cuando se desarrolló por primera vez la fotografía en color verdadero, pero aún no era comercialmente viable. En 1898, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la Ley de tarjetas postales privadas que permitía a los editores privados producir postales. Estos podían enviarse por correo por un centavo cada uno, mientras que la tarifa por carta era de dos centavos. Los editores en los Estados Unidos (y más tarde en todo el mundo) crearon miles de copias fotocromáticas, generalmente de ciudades o paisajes, y las vendieron como postales. En este formato, las reproducciones fotocromáticas se hicieron populares. El proceso de Photochrom comenzó cubriendo una tableta de piedra caliza litográfica con una emulsión sensible a la luz y exponiéndola a la luz solar bajo un negativo fotográfico durante varias horas. La emulsión se endurecería en proporción a los tonos del negativo, dando como resultado una imagen litográfica fija en la tableta. Luego se prepararían más piedras litográficas para cada tinte que se usaría en la postal de color final: una sola imagen podría requerir más de una docena de piedras diferentes. Aunque fue un esfuerzo delicado y que consumió mucho tiempo, el proceso Photochrom dio como resultado imágenes en color con un grado poco común de verosimilitud, especialmente en un momento en que la fotografía en color verdadero aún estaba en su infancia.



























