jueves, 11 de enero de 2018

Mendoza 1930: el choque en General Paz y Mitre que retrató una ciudad entre carros, camiones y automóviles


Hacia 1930, en la intersección de General Paz y Mitre, en la Ciudad de Mendoza, se registró un violento choque entre un camión y un automóvil. La imagen conserva una escena urbana de fuerte valor documental: vehículos detenidos, curiosos en la vereda, árboles añosos, calles todavía con rasgos de la vieja ciudad y una Mendoza que comenzaba a convivir con una movilidad cada vez más moderna. La fotografía permite asomarse a un momento de transición. A comienzos del siglo XX, Mendoza experimentaba cambios profundos en su circulación urbana y regional: el crecimiento del parque automotor, la expansión de caminos, el transporte de cargas, el comercio y las nuevas necesidades de conexión modificaban el ritmo cotidiano de la provincia. Estudios sobre la red vial mendocina señalan que, durante las primeras décadas del siglo XX, la política vial todavía era limitada y dependía de una estructura estatal pequeña, mientras el avance de vehículos y caminos imponía nuevos desafíos. En ese contexto, accidentes como el de General Paz y Mitre no eran simples hechos policiales: mostraban la adaptación difícil de una ciudad que había sido pensada para peatones, carros, tranvías y circulación lenta, pero que empezaba a recibir camiones, autos particulares y transporte motorizado. La calle se convertía en un espacio de convivencia cada vez más complejo. La Mendoza de aquellos años también atravesaba transformaciones urbanas más amplias. Las imágenes históricas de la ciudad muestran cómo, desde fines del siglo XIX y comienzos del XX, el trazado, los edificios, las avenidas y la vida pública fueron cambiando de manera acelerada. En paralelo, la provincia buscaba mejorar sus comunicaciones internas, indispensables para el comercio, el abastecimiento y el movimiento de personas. Por eso, esta fotografía resulta valiosa más allá del accidente. En ella aparece una Mendoza cotidiana y real: una esquina céntrica, un camión de carga, un automóvil de época, vecinos observando y una ciudad que empezaba a descubrir los riesgos de la modernidad sobre ruedas. Aquel choque de 1930 quedó congelado como una pequeña escena de tránsito, pero también como símbolo de una época: la vieja Mendoza de calles arboladas y ritmo pausado comenzaba a cruzarse con el mundo nuevo del motor, la velocidad y los desafíos urbanos del siglo XX. #Mendoza1930 #GeneralPazYMitre #CiudadDeMendoza #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #AutosAntiguos #CamionesAntiguos #TránsitoAntiguo #AccidentesHistóricos #MemoriaUrbana #CallesDeMendoza #TransporteAntiguo #FotografíaHistórica #MendozAntigua #OldMendoza #MendozaHistory #VintageCars #UrbanHistory #HistoricPhotos #TransportHistory

Cafiaspirina 1930: el aviso que prometía vencer el dolor de cabeza en la Argentina de los remedios milagrosos


Hacia 1930, una publicidad de Cafiaspirina Bayer anunciaba con tono seguro y persuasivo una promesa muy propia de la época: vencer rápidamente el dolor de cabeza. Bajo el gran título “No tema al dolor de cabeza”, el aviso buscaba transmitir confianza, alivio inmediato y respaldo científico en un momento en que la publicidad farmacéutica ocupaba un lugar cada vez más visible en diarios y revistas. La imagen combina ilustración, medicina y consumo moderno. Dos rostros femeninos dominan la escena: uno en primer plano, sereno y elegante; otro en la parte superior, asociado visualmente al malestar de la cefalea. Esa oposición entre dolor y bienestar refuerza el mensaje central del anuncio: la molestia puede ser dominada si se recurre al producto adecuado. El texto publicitario promete liberar “instantáneamente” de las molestias de cabeza y amplía el uso del medicamento a otros dolores cotidianos, como los de oído y muelas, además de malestares vinculados a resfríos o excesos alcohólicos. La presencia del nombre Bayer, su clásica cruz circular y la indicación de pedir el envase original o el sobre de la marca apuntaban a reforzar autenticidad, prestigio y confianza en el consumidor. La historia de este producto se vincula con la larga trayectoria de la Aspirina, cuyo principio activo, el ácido acetilsalicílico, fue sintetizado en forma pura y estable por Felix Hoffmann en un laboratorio de Bayer en 1897, y lanzado comercialmente por la compañía bajo el nombre Aspirin en 1899. Con el tiempo, la combinación de aspirina y cafeína dio origen a fórmulas como Cafiaspirina, que Bayer Cono Sur describe actualmente como un analgésico indicado para el dolor de cabeza, donde la cafeína actúa como potenciador del efecto analgésico. Vista hoy, esta publicidad no solo habla de un medicamento: también retrata una época. Muestra cómo se comunicaba la salud en los años treinta, con frases contundentes, dibujos elegantes, promesas de alivio veloz y una fuerte apelación a la confianza en las grandes marcas farmacéuticas. Al mismo tiempo, permite observar cómo cambió la relación entre medicina, publicidad y seguridad del consumidor: lo que antes se anunciaba con afirmaciones absolutas, hoy exige prospectos, advertencias, indicaciones precisas y consulta profesional cuando corresponde. Este aviso de Cafiaspirina de 1930 es, por eso, una pieza de memoria gráfica y cultural. En sus letras, rostros y envases se conserva una Argentina de boticas, diarios impresos, remedios populares y marcas que prometían modernidad. Una pequeña página publicitaria que revela mucho más que un producto: muestra cómo una sociedad imaginaba el alivio, la confianza médica y el progreso cotidiano. #Cafiaspirina #Bayer #Aspirina #PublicidadAntigua #PublicidadArgentina #Años30 #HistoriaDeLaPublicidad #HistoriaDeLaMedicina #FarmaciaAntigua #RemediosAntiguos #DolorDeCabeza #ArchivoGrafico #MemoriaVisual #MendozAntigua #VintageAdvertising #OldAds #MedicalHistory #PharmaceuticalHistory #AspirinHistory #BayerHistory #ArgentinaHistory #CulturalHeritage #HistoricalMemory


Agua de los Burros, 1930: el paraje olvidado de Tupungato donde el agua era vida, camino y memoria


Hacia 1930, una antigua imagen del paraje Agua de los Burros, en el departamento de Tupungato, Mendoza, dejó registrada una escena rural de enorme valor histórico. La fotografía muestra un paisaje sencillo y áspero: construcciones humildes, cercos rústicos, piedras acumuladas, vegetación baja y un entorno de montaña donde la vida cotidiana parecía depender de recursos básicos, trabajo manual y una relación directa con la tierra. El registro aparece identificado como “Paraje, Agua de los Burros, departamento de Tupungato. Año 1930. Mendoza”, dentro del archivo visual de MendozAntigua, asociado a imágenes antiguas de la provincia. Aunque la información pública específica sobre este paraje es escasa, su nombre ya dice mucho: en zonas rurales y cordilleranas, los sitios vinculados al agua solían convertirse en puntos de referencia para arrieros, puesteros, animales de carga y viajeros. En una provincia árida como Mendoza, un ojo de agua, una vertiente o un pequeño curso podía definir el tránsito, la permanencia y la supervivencia. Tupungato forma parte de una región profundamente marcada por la montaña y el recurso hídrico. La Dirección General de Escuelas de Mendoza recuerda que el nombre Tupungato ha sido interpretado, entre otros significados, como “mirador de estrellas”, asociado a la altura y al dominio visual del paisaje. También señala que el departamento fue creado el 8 de noviembre de 1858, con cabecera en La Arboleda, en un territorio delimitado por cursos de agua, la cordillera y antiguos espacios de poblamiento. El contexto natural ayuda a comprender la fuerza de esta fotografía. El diagnóstico territorial de Tupungato describe un departamento organizado por grandes unidades de relieve: la Cordillera Principal, la Cordillera Frontal, las cerrilladas pedemontanas y la Depresión de los Huarpes. También menciona que del Cordón del Plata descienden cursos permanentes de agua, como los arroyos El Peral, Anchayuyo, Guevara y Alto Verde, y que el río Las Tunas es uno de los más importantes, tributario del Tunuyán. Por eso, un lugar llamado Agua de los Burros no debe leerse como una simple referencia geográfica menor. Probablemente aludía a un punto útil para abrevar animales, descansar cargas, detener arreos o sostener pequeños asentamientos rurales. En la Mendoza de principios del siglo XX, los burros, mulas y caballos eran indispensables para la circulación en caminos difíciles, el transporte de leña, piedras, alimentos, herramientas y productos agrícolas. Allí donde había agua, había posibilidad de vida. La imagen también permite mirar una Mendoza anterior al avance pleno de la modernización rural. No aparecen grandes obras ni maquinaria: domina una economía de escala pequeña, con viviendas o puestos adaptados al terreno, materiales disponibles en el lugar y una geografía que imponía sus propias reglas. Las piedras, los cercos, la vegetación seca y la construcción precaria hablan de un paisaje donde el trabajo humano debía negociar todos los días con la aridez. El Departamento General de Irrigación recuerda que la historia de Mendoza está íntimamente ligada al agua: en un territorio desértico, el establecimiento humano, la agricultura y la industria dependieron siempre del buen uso, cuidado y distribución del recurso hídrico. Esa idea ayuda a comprender por qué parajes como Agua de los Burros tienen un valor especial: son pequeñas huellas de una cultura del agua que no solo se expresó en canales y acequias, sino también en vertientes, puestos, caminos rurales y nombres populares. Vista hoy, esta fotografía de 1930 no muestra solamente un rincón perdido de Tupungato. Muestra una forma de habitar Mendoza: austera, rural, cordillerana y profundamente ligada al agua. En ese paraje de nombre humilde se cruzan animales de carga, caminos de montaña, trabajo campesino, memoria local y una verdad esencial de la provincia: donde había agua, había destino. #AguaDeLosBurros #Tupungato #Mendoza1930 #HistoriaDeMendoza #ValleDeUco #MendozaRural #ParajesMendocinos #MemoriaRural #CulturaDelAgua #CordilleraDeLosAndes #VidaCampesina #PuestosRurales #HistoriaLocal #FotosAntiguas #MendozAntigua #MendozaHistory #RuralHistory #AndeanLandscape #WaterCulture #HistoricalPhotography #CulturalHeritage #HistoricalMemory


Vista panorámica de Valparaiso, donde se percibe la bahía, el puerto, los depósitos de la aduana y las casas en los cerros. (año 1930) Chile


miércoles, 10 de enero de 2018

La Catedral del Parque desde el aire: la imagen de 1930 que muestra el corazón azul de Mendoza


Esta antigua vista aérea del estadio de Independiente Rivadavia, tomada hacia 1930, permite observar uno de los escenarios deportivos más emblemáticos de Mendoza cuando todavía conservaba una fisonomía muy distinta a la actual. Desde lo alto se distingue el campo de juego rodeado por una estructura ovalada, en un entorno donde el estadio aparecía integrado al paisaje urbano y arbolado del Parque General San Martín. El recinto corresponde al actual Estadio Bautista Gargantini, conocido popularmente como “La Catedral del Parque”, la histórica casa del Club Sportivo Independiente Rivadavia. La institución había nacido oficialmente el 24 de enero de 1913 como Club Atlético Independiente y, el 4 de enero de 1919, adoptó su nombre definitivo tras la fusión con el Club Sportivo Rivadavia. La fotografía resulta especialmente valiosa porque muestra el estadio apenas unos años después de su inauguración. El Gargantini abrió sus puertas el 5 de abril de 1925, en un encuentro amistoso ante Peñarol de Montevideo, que ganó 2 a 0. Según la historia oficial del club, más de 10.000 personas asistieron a aquella jornada inaugural en el campo deportivo instalado en el Parque General San Martín. El estadio lleva el nombre de Bautista Gargantini, dirigente fundamental de la institución, impulsor de la fusión de 1919 y presidente del club en varios períodos. Además de su importancia deportiva, el recinto fue pionero para el fútbol argentino: su tribuna oeste es recordada como la primera tribuna de cemento del país, un dato que lo convirtió en una obra adelantada para su época. Hacia 1930, esta imagen aérea capturaba mucho más que una cancha: mostraba el crecimiento del fútbol mendocino, la consolidación de Independiente Rivadavia como símbolo popular y el nacimiento de un lugar destinado a convertirse en templo de generaciones de hinchas. Allí, entre tribunas, árboles y memoria urbana, empezó a forjarse una identidad que todavía late cada vez que la Lepra juega en su casa. #IndependienteRivadavia #BautistaGargantini #LaCatedralDelParque #LepraMendocina #AzulDelParque #MendozaAntigua #FútbolMendocino #HistoriaDeMendoza #ParqueGeneralSanMartín #EstadiosHistóricos #MendozAntigua #ArgentineFootball #FootballHistory #HistoricStadium #MendozaArgentina #VintageFootball #SportsHeritage #OldMendoza


Tupungato, 1930: la Quebrada del Medio, un antiguo paisaje de montaña donde Mendoza tocaba el cielo


Esta antigua imagen, fechada hacia 1930, muestra una vista de la Quebrada del Medio, en las cercanías de Tupungato, Mendoza. La escena conserva la fuerza de la alta montaña mendocina antes de la modernización de caminos, refugios y circuitos turísticos: laderas ásperas, cauces pedregosos, cerros cerrando el horizonte y pequeñas figuras humanas que permiten dimensionar la inmensidad del paisaje. La Quebrada del Medio forma parte del ambiente cordillerano vinculado al Cordón del Plata y al sistema montañoso de Tupungato. Documentación territorial de la Municipalidad de Tupungato menciona este sector dentro de la zona de quebradas asociadas al cerro Santa Clara, la Quebrada del Azufre y otros cursos de deshielo que descienden desde la montaña. También señala que las quebradas del Medio y del Norte han sido consideradas aptas para actividades de nieve por sus características naturales. La fotografía permite imaginar una Mendoza de altura donde la montaña no era todavía un destino masivo, sino un territorio de arrieros, baqueanos, exploradores, trabajadores rurales y viajeros acostumbrados a moverse entre piedra, agua fría, viento y silencio. En aquellos años, los paisajes de Tupungato estaban fuertemente ligados a la vida agrícola del Valle de Uco, pero también a la presencia imponente de la cordillera como frontera natural, reserva hídrica y horizonte cultural. Tupungato posee una historia profunda: antes de la colonización española, la región estuvo habitada por comunidades huarpes; luego llegaron encomenderos, estancias, presencia jesuítica y, con el tiempo, inmigrantes españoles e italianos que reforzaron su perfil agrícola. El departamento fue creado oficialmente en 1858, y su territorio quedó definido entre cursos de agua, lomas, planicies y la Cordillera de los Andes. Desde el punto de vista geográfico, Tupungato combina cordillera, piedemonte y oasis productivo. Sus aguas provienen de arroyos y ríos nacidos en la montaña, entre ellos cursos asociados al Cordón del Plata, fundamentales para la agricultura, la vitivinicultura y la vida del Valle de Uco. La zona cordillerana se caracteriza por clima frío de montaña, nieve en altura y relieves de gran impacto visual. Por eso, esta imagen de la Quebrada del Medio no es solo una postal antigua: es un testimonio de la Mendoza montañesa de comienzos del siglo XX. En ella aparecen la soledad andina, la rudeza del paisaje y la relación histórica entre el hombre y la cordillera. Una escena mínima, casi silenciosa, que recuerda cuando Tupungato todavía se revelaba como un territorio de caminos difíciles, agua de deshielo y horizontes inmensos. #Tupungato #QuebradaDelMedio #MendozaAntigua #ValleDeUco #CordónDelPlata #HistoriaDeMendoza #AltaMontaña #CordilleraDeLosAndes #PaisajeMendocino #Mendoza1930 #Arrieros #MontañaArgentina #MendozAntigua #TupungatoMendoza #AndesMountains #MendozaHistory #VintageMendoza #MountainHeritage #AndeanLandscape #ArgentinaHistory


1930 - La esquina donde Mendoza empezó a cargar modernidad: la estación de West Oil en San Martín y Coronel Plaza


La imagen adjunta muestra una antigua estación de servicio de la West India Oil Company, conocida en la Argentina como WICO, inaugurada en enero de 1930 en la intersección de San Martín y Coronel Plaza, en la Ciudad de Mendoza. La fotografía permite observar una escena urbana todavía en transición: vereda amplia, calle empedrada, surtidores visibles bajo la estructura de la estación, operarios o clientes alrededor del edificio y una arquitectura funcional pensada para el nuevo protagonista de la época: el automóvil. Este tipo de estaciones marcaba un cambio profundo en la vida cotidiana. Hasta pocas décadas antes, el combustible se vendía de formas más rudimentarias; pero con el crecimiento del parque automotor, las compañías petroleras comenzaron a construir puntos de expendio especialmente diseñados para atender vehículos. En Argentina, la WICO —vinculada a la Standard Oil— instaló en 1914 uno de los primeros surtidores del país en Plaza Lorea, en Buenos Aires, y durante los años siguientes expandió su red comercial. La presencia de esta estación en Mendoza en 1930 revela la importancia creciente de la provincia dentro del circuito nacional de combustibles. No se trataba solo de cargar nafta: estas bocas de expendio eran símbolos de modernidad, velocidad y progreso urbano. La ciudad comenzaba a adaptarse a un nuevo ritmo, donde los autos, camiones, ómnibus y vehículos comerciales iban ganando espacio frente al viejo mundo de carros, tranvías y transporte a sangre. La WICO tuvo un papel central en los comienzos del negocio petrolero argentino. Hacia 1911 ya tenía presencia en Campana, cerca de la primera refinería construida en América Latina, y con el tiempo quedó vinculada al universo comercial de Standard Oil y Esso. Para fines de la década de 1930, sus productos se vendían bajo marcas asociadas al óvalo de Esso, como Esso-lene para combustibles y Esso-lube para lubricantes. La estación mendocina de San Martín y Coronel Plaza se inserta, además, en un momento de fuerte competencia. En esos años convivían las grandes compañías extranjeras con el avance de YPF, creada en 1922 durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen. La empresa estatal buscaba disputar el mercado de combustibles y reducir la dependencia de firmas privadas internacionales, en una época en la que el petróleo empezaba a verse como un recurso estratégico para el país. El contexto económico también ayuda a entender la imagen. Tras la Primera Guerra Mundial, el crecimiento del automóvil y la industrialización incipiente multiplicaron la demanda de derivados del petróleo. A mediados de la década de 1920, Argentina importaba enormes volúmenes de nafta, kerosene y fuel oil, mientras el parque automotor se expandía con rapidez. Ese aumento del consumo convirtió a las estaciones de servicio en piezas clave de la nueva infraestructura urbana. Por eso, esta fotografía no es solo el registro de una estación de servicio antigua. Es una postal de la Mendoza que ingresaba en la era del combustible, la movilidad mecánica y la modernización comercial. En esa esquina céntrica, la nafta dejó de ser un producto distante para convertirse en parte del paisaje diario: surtidores, empleados, automóviles y una marca internacional que anunciaba el inicio de una nueva relación entre la ciudad, la energía y el transporte.  #MendozaAntigua #MendozAntigua #WestIndiaOilCompany #WICO #StandardOil #Esso #HistoriaDeMendoza #Mendoza1930 #EstacionesDeServicio #PetróleoArgentino #SanMartín #CoronelPlaza #CiudadDeMendoza #Nafta #AutomovilismoAntiguo #OldMendoza #VintageGasStation #OilHistory #ArgentineHistory #HistoricMendoza #EnergyHistory


Efemérides. 9 de Enero de 1820: Levantamiento del Regimiento 1º de Cazadores de los Andes, que trajo como consecuencias la disolución de la Provincia de Cuyo y el nacimiento de Mendoza, San Juan y San Luis como provincias independientes. Documento: Cazadores de los Andes (1816) y escuadrón de Cazadores a caballo (1817), ilustración de Eleodoro Marenco.


Los pibes del Germinal Bozzano: la foto de 1930 que guarda el pulso del fútbol mendocino de barrio


La imagen muestra a la Cuarta División del Club Deportivo Germinal Bozzano, en Mendoza, hacia el año 1930. En la formación aparecen jóvenes futbolistas con camisetas a rayas verticales, pantalones cortos y medias altas, posando con la seriedad propia de aquellos equipos de barrio donde el fútbol ya era mucho más que un juego: era pertenencia, amistad, disciplina y orgullo de club. Según la identificación conservada junto a la fotografía, los integrantes eran: Luis Elizondo, Quiroga, Tello, Corrizo, Torres, Ausías, Toledo, Camargo y Britos. Son nombres que, aunque tal vez no hayan quedado grabados en las grandes estadísticas nacionales, forman parte de esa historia silenciosa que sostuvo al fútbol mendocino desde abajo: la de los clubes modestos, las divisiones juveniles, las canchas de tierra, los campeonatos locales y las familias que acompañaban cada domingo. El año 1930 no era un momento cualquiera para el fútbol. Mientras el mundo miraba hacia Uruguay, donde se disputaba el primer Mundial de la historia, en Mendoza el deporte ya tenía una organización creciente. La Liga Mendocina de Fútbol había iniciado su etapa institucional en 1921, y el primer torneo organizado por la Liga se disputó en 1922, consolidando un circuito donde clubes grandes, medianos y pequeños empezaron a construir rivalidades, identidades y memorias deportivas propias. En esa misma temporada de 1930, el campeonato principal de la Liga Mendocina tuvo como campeón a Atlético Palmira, seguido por clubes como Independiente Rivadavia y Gimnasia y Esgrima, lo que muestra la vitalidad competitiva del fútbol provincial en esos años. Pero junto a esos nombres más conocidos existía un entramado inmenso de equipos barriales y divisiones inferiores, donde se formaban jugadores, se educaba en la vida comunitaria y se fortalecía el vínculo entre club y vecindario. La Cuarta División tenía un valor especial: era el semillero. Allí los muchachos aprendían a jugar, a representar una camiseta, a respetar horarios, compañeros y rivales. En tiempos en que no había academias profesionales ni grandes contratos, el club era escuela deportiva y social. Cada equipo juvenil era una pequeña promesa: tal vez alguno llegaría a primera, tal vez otros seguirían ligados al club como dirigentes, socios, hinchas o simples vecinos orgullosos de haber vestido esos colores. Por eso, esta fotografía no debe verse solo como una alineación antigua. Es una ventana a la Mendoza futbolera de los años treinta, cuando el deporte crecía entre potreros, instituciones barriales y campeonatos locales. El Club Deportivo Germinal Bozzano aparece aquí como parte de esa memoria colectiva: una entidad que, a través de sus jóvenes, dejó testimonio de un tiempo en que el fútbol se jugaba con menos recursos, pero con una enorme pasión. La foto conserva algo difícil de medir: la emoción de un grupo de chicos que posó para la historia sin saberlo. Sus rostros, sus camisetas y sus apellidos siguen hablando casi un siglo después de una Mendoza donde el fútbol ya era identidad popular, orgullo barrial y una forma de pertenecer.  #GerminalBozzano #FútbolMendocino #Mendoza1930 #CuartaDivisión #HistoriaDeMendoza #ClubesDeBarrio #FútbolAntiguo #LigaMendocina #MemoriaFutbolera #MendozaAntigua #HistoriaDelFútbol #FútbolArgentino #SemillerosDelFútbol #MendozAntigua #OldFootball #ArgentineFootball #MendozaHistory #FootballHistory #VintageFootball #LocalClubs 


"Ojalá pudiera tener tus tiernos brazos rodeando mi cuello y libar besos de tus tiernos labios". (Graffiti encontrado en las ruinas de Pompeya)


Daniel Balmaceda

Mar del Plata, 1947. De la colección del Museo Histórico de la Ciudad de Buenos Aires.


Máquina de ejercicios para pechos y cola (1856)


martes, 9 de enero de 2018

1929 - La esquina donde Mendoza encendió el futuro: la estación Anglo Mexican que anunció la era del automóvil


Esta antigua imagen muestra la
Estación de Servicio Anglo Mexican, ubicada en la histórica esquina de Colón y España, en plena Ciudad de Mendoza. Fue inaugurada el 28 de diciembre de 1929, en los últimos días de una década en la que la ciudad comenzaba a dejar atrás lentamente el ritmo de los carros, las calles tranquilas y los viejos comercios de barrio para entrar en una nueva etapa marcada por el motor, la nafta y el automóvil. A primera vista, la construcción parece sencilla: una edificación baja, sobria, con líneas firmes y aspecto funcional. Pero detrás de esa fachada se escondía una verdadera señal de modernidad. No era solamente un lugar para cargar combustible; era uno de esos espacios que anunciaban un cambio profundo en la vida urbana mendocina. Allí empezaba a consolidarse una nueva cultura: la de los vehículos particulares, los viajes por ruta, los surtidores, los lubricantes, los garajes y los servicios pensados para una ciudad que comenzaba a moverse a otra velocidad. La presencia de Anglo Mexican Petroleum estaba vinculada al crecimiento de Shell en la Argentina. La propia historia institucional de Shell señala que su llegada al país comenzó en 1914, cuando el buque petrolero San Melito trajo fuel oil y asfalto mexicanos para la Anglo Mexican Petroleum Products Co., su primera representante local. A partir de 1920, la compañía empezó a comercializar diesel oil y a enviar productos al interior; en 1922 lanzó su primera marca de nafta en Argentina, Energina, vendida mediante carros tanque, mientras también se expandía el kerosene AuroraEn Mendoza, la venta de combustible fue evolucionando junto con el crecimiento del parque automotor. Al principio, la nafta podía encontrarse en comercios, concesionarias, garajes o surtidores aislados; pero hacia fines de la década de 1920 comenzó a tomar forma un modelo mucho más moderno: la estación de servicio como espacio específico para abastecer y atender automóviles. El investigador Enrique A. Timmermann, en un trabajo publicado en la revista académica Estudios del ISHiR, señala que hacia 1929 se inició un proceso de concentración de las empresas del rubro, desplazando lentamente a los vendedores minoristas y transformando los surtidores de la vía pública en estaciones de servicio. Ese mismo estudio menciona a Shell Mex Argentina Limited en la esquina de Colón y España, y destaca que la comercialización de nafta en Mendoza pasó de ser un producto más dentro de distintos negocios a convertirse en el eje de locales especializados. La expansión del automóvil, la competencia entre compañías extranjeras y la presencia de YPF fueron parte de una disputa económica y simbólica por dominar el nuevo mercado energético argentino. Por eso, esta fotografía vale mucho más que como simple postal urbana. Es el retrato de una Mendoza que estaba cambiando de piel. En esa esquina se cruzaban dos mundos: la ciudad antigua, todavía marcada por el empedrado, las casas bajas y el ritmo pausado, y la ciudad moderna que empezaba a depender del combustible, del transporte motorizado y de una nueva idea de progreso. La Estación de Servicio Anglo Mexican de Colón y España fue, en ese sentido, mucho más que un comercio: fue una señal temprana de la Mendoza que empezaba a acelerar hacia el siglo XX. #MendozAntigua #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #CiudadDeMendoza #ColónYEspaña #AngloMexican #ShellArgentina #Energina #EstacionesDeServicio #Nafta #AutomovilismoAntiguo #MendozaHistorica #MemoriaUrbana #FotosAntiguas #HistoriaArgentina #OldMendoza #VintageMendoza #UrbanMemory #ServiceStation #FuelHistory #AutomobileHistory #ArgentinaHistory #VintageCars #HistoricMendoza

Aspecto de las tribunas del Club Mendoza de Regatas y del Lago del Parque General San Martín. (año 1929)


Puente del Inca 1929: el hotel de altura donde Mendoza recibía turistas entre termas, lujo y Cordillera. Argentina


Esta hermosa imagen, atribuida a 1929, nos devuelve al esplendor del antiguo Hotel Termal de Puente del Inca, en plena alta montaña mendocina. Frente al edificio, los automóviles y los visitantes retratan una época en la que llegar hasta allí era mucho más que un viaje: era una experiencia de salud, descanso y aventura en uno de los paisajes más impactantes de los Andes. El hotel aprovechaba la fama de las aguas termales de Puente del Inca, vinculadas desde antiguo a propiedades terapéuticas. El sitio no era solo un paraje turístico: el Gobierno de Mendoza describe al Puente del Inca como una formación natural sobre el río Cuevas, originada por sedimentos cementados por sales y depósitos travertínicos, asociados a las vertientes termales que brotan en la zona. Ubicado a unos 183 kilómetros de la ciudad de Mendoza, sobre el corredor de la actual Ruta Nacional 7, Puente del Inca fue durante décadas una parada emblemática para viajeros, turistas, ferroviarios y amantes de la montaña. El SEGEMAR destaca que esta formación, conocida desde tiempos precolombinos, despertó el interés de naturalistas e investigadores por su singular origen geológico. El antiguo hotel formó parte de una etapa dorada del turismo cordillerano, ligada al movimiento del Ferrocarril Trasandino y al atractivo de las termas. La zona combinaba descanso, salud, paisaje, historia y cercanía con el Aconcagua, convirtiéndose en uno de los destinos más singulares de Mendoza. Un documento del Gobierno provincial señala que Puente del Inca conserva una fuerte herencia cultural, desde su vínculo con el Camino del Inca hasta su relación con el trazado ferroviario que unió Argentina y Chile. Décadas después, el esplendor del hotel terminó marcado por la tragedia: en 1965, un alud destruyó gran parte de sus instalaciones. Hoy, las ruinas, la capilla y el entorno natural permanecen como testigos de aquella historia, mientras el sitio continúa siendo uno de los grandes íconos culturales y paisajísticos de la alta montaña mendocina. Esta fotografía no muestra solo un hotel colmado de turistas: muestra una Mendoza que recibía al mundo entre montañas, termas, autos antiguos y sueños de altura. Puente del Inca fue —y sigue siendo— una postal donde la naturaleza, la historia y la memoria se abrazan en plena Cordillera. #PuenteDelInca #HotelPuenteDelInca #Mendoza #AltaMontaña #CordilleraDeLosAndes #HistoriaMendocina #TurismoMendoza #FerrocarrilTrasandino #Aconcagua #Termas #MendozaAntigua #MendozAntigua #PatrimonioMendocino #FotosAntiguas #MemoriaAndina #AndesHistory #MendozaHistory #VintageTravel #HistoricHotel #MountainTourism #ArgentinaHistory #AndesMountains


Dos bicicletas contra el mundo: los hermanos Grass y la aventura que cruzó Mendoza en 1929


Mendoza, 1929.
La imagen rescata el paso por la ciudad de los hermanos Erich y Helmut Grass, dos ciclistas viajeros que emprendieron un verdadero raid alrededor del mundo en una época en la que pedalear largas distancias era una mezcla de deporte, desafío físico, aventura y hazaña casi romántica La fotografía muestra a los dos hermanos montados en sus bicicletas, con el equipaje sujeto al cuadro y una actitud de orgullo viajero. No eran simples paseantes: eran hombres lanzados a los caminos del planeta, enfrentando rutas de tierra, climas duros, fronteras, soledad, cansancio y la incertidumbre de cada etapa. En 1929, una travesía así exigía resistencia, ingenio y una enorme voluntad. El contexto vuelve aún más valiosa la escena. A comienzos del siglo XX, el ciclismo ya se había convertido en una práctica popular en distintas ciudades de Sudamérica: había carreras, excursiones, acrobacias y travesías que atraían la atención del público y la prensa. Una investigación académica sobre el ciclismo sudamericano entre 1880 y 1920 señala que los ciclistas no solo competían, sino que también viajaban y protagonizaban espectáculos seguidos por multitudes. En la Argentina, las grandes pruebas de ruta ya tenían historia propia. El Gráfico recuerda que la clásica Luján-Buenos Aires, realizada desde fines del siglo XIX, fue considerada una de las primeras carreras de larga distancia en los caminos del país. Ese clima deportivo y aventurero ayuda a entender por qué una hazaña ciclista internacional podía despertar curiosidad en Mendoza. El raid de los hermanos Grass también se inscribe en una moda mundial de la entreguerra: la de los llamados “globe cyclists”, viajeros que recorrían continentes en bicicleta y eran recibidos como personajes extraordinarios en cada ciudad. Estudios recientes sobre esos ciclistas intercontinentales muestran que, entre las décadas de 1920 y 1940, este tipo de travesías generaba atención periodística, admiración popular y un fuerte sentido de aventura global. Por eso, esta imagen mendocina no muestra solo a dos hombres en bicicleta. Muestra una época en la que el mundo todavía se podía conquistar a pedal, cuando cada camino era una promesa y cada ciudad del recorrido se convertía en testigo de una epopeya silenciosa. En aquel 1929, Erich y Helmut Grass pasaron por Mendoza como parte de un viaje mayor, pero dejaron una postal inolvidable: dos hermanos, dos bicicletas cargadas y una misma obsesión, seguir avanzando hasta que el horizonte dejara de ser límite. #HermanosGrass #ErichGrass #HelmutGrass #Mendoza1929 #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #CiclismoAntiguo #RaidCiclista #CiclistasDelMundo #AventuraEnBicicleta #HistoriaDelCiclismo #ViajerosDelMundo #ArgentinaAntigua #VintageCycling #CyclingHistory #WorldCyclists #BicycleAdventure #OldMendoza #TravelHistory #HistoricArgentina


9 de Enero de 1927. ✒️ Rodolfo Walsh: El Nacimiento de un Héroe del Periodismo y la Lucha que lo Llevó a la Desaparición (1927-1977) 🇦🇷


Rodolfo Jorge Walsh (1927-1977) nació en Lamarque, Río Negro. Fue un influyente periodista, escritor y traductor argentino que integró las organizaciones guerrilleras FAP y Montoneros. Fue reconocido por su férrea oposición, primero al gobierno democrático de María Estela Martínez de Perón y, posteriormente, a la última dictadura militar argentina (1976-1983). Walsh se destacó como pionero de la novela testimonial con su obra Operación Masacre (1957), la cual es considerada por algunos como la primera novela de no-ficción, anticipándose al trabajo de Truman Capote. También sobresalió con el libro ¿Quién mató a Rosendo? (1969). En 1953, publicó su primer libro, Variaciones en rojo, una colección de novelas cortas policiales con la que obtuvo el Primer Premio Municipal de Literatura de Buenos Aires. Su militancia política se radicalizó a partir de 1968, cuando empezó a priorizar el compromiso político sobre la escritura de ficción, lo que desembocó en su ingreso a Montoneros en 1973. Tras el levantamiento militar de 1956, Walsh se enteró de una impactante primicia: "Hay un fusilado que vive". Logró identificar al sobreviviente, Juan Carlos Livraga, y a otros. Durante meses, trabajó intensamente para investigar los fusilamientos de José León Suárez, incluso alquiló una casa en el Delta del Tigre bajo el seudónimo de Francisco Freire. El resultado fue Operación Masacre, cuya primera versión se publicó entre enero y marzo de 1957 en el diario Revolución Nacional y luego en la revista Mayoría. La primera edición del libro apareció en diciembre de 1957. En 1959, Walsh viajó a Cuba y fundó la agencia Prensa Latina junto a figuras como Jorge Masetti y Gabriel García Márquez. Allí interceptó y descifró las comunicaciones secretas de la CIA sobre los preparativos de la invasión de Playa Girón, una acción clave para el fracaso de la operación. Durante la dictadura de Onganía, fundó y dirigió el semanario de la CGT de los Argentinos (1968-1970). Tras el golpe de 1976 y ante la censura, Walsh creó la Agencia de Noticias Clandestina (ANCLA) y la Cadena Informativa, un sistema de difusión de información de mano en mano. El 24 de marzo de 1977, al cumplirse el primer aniversario del golpe, finalizó su última obra: la "Carta abierta de un escritor a la Junta Militar", donde denunció los crímenes y las consecuencias de la política económica neoliberal. Al día siguiente, el 25 de marzo de 1977, mientras distribuía las primeras copias de la Carta en la Ciudad de Buenos Aires, fue emboscado en la intersección de San Juan y Entre Ríos por un grupo de tareas de la ESMA. Se resistió al arresto, sacó su arma y comenzó a disparar, hiriendo a uno de los atacantes, pero fue acribillado con una ráfaga de FAL. Fue secuestrado aun con vida y pasó a engrosar la lista de los desaparecidos. Testimonios posteriores indicaron haber visto su cuerpo sin vida en la ESMA. Sus restos permanecen desaparecidos. #RodolfoWalsh #OperaciónMasacre #DíaDeLosMártires #MemoriaVerdadJusticia #PeriodismoDeInvestigación #ANCLA #mendozantigua 


1929: la vieja formación de Independiente Rivadavia que guarda el pulso inicial de la Lepra mendocina


Año 1929. En una vieja fotografía en blanco y negro aparece una formación del Club Independiente Rivadavia, uno de los grandes nombres del fútbol mendocino. Allí están, firmes frente a la cámara, los jugadores Médice, Benegas, Gargantini, Ponce, Arrieta, Portillo, Oro, Vázquez, Julio, Vicente, González y Conill, representantes de una época en la que el fútbol todavía conservaba un aire de potrero, barrio, sacrificio y pertenencia. La imagen pertenece a esos años en los que jugar al fútbol no era solo competir: era defender un color, una camiseta y una identidad. Cada rostro parece decir algo de aquella Mendoza deportiva de fines de los años veinte, cuando los clubes eran espacios de encuentro social, orgullo popular y construcción comunitaria. Independiente Rivadavia había nacido oficialmente el 24 de enero de 1913 como Club Atlético Independiente. Años después, el 4 de enero de 1919, tras fusionarse con el Club Sportivo Rivadavia, adoptó el nombre con el que quedaría grabado en la historia: Club Sportivo Independiente Rivadavia. Su propia historia institucional recuerda que desde entonces se consolidó como el “Azul del Parque” y la querida Lepra mendocina.  Para 1929, el club ya tenía una casa emblemática: el Estadio Bautista Gargantini, inaugurado en 1925 y ubicado en el Parque General San Martín. La historia oficial del club señala que el estadio fue, y sigue siendo, una de las grandes referencias deportivas de Mendoza, con capacidad para 24.000 espectadores.  El apellido Gargantini también forma parte profunda de la memoria mendocina. La familia, de origen suizo-italiano, dejó huella en la vitivinicultura, la política, la vida social y el deporte provincial. Los Gargantini estuvieron ligados a los años fundacionales de la vitivinicultura mendocina y también a la creación de Independiente Rivadavia.  Esta fotografía no muestra solo once o doce futbolistas posando. Muestra una semilla. Muestra el tiempo en que la Lepra iba escribiendo su historia antes de las grandes luces, antes de las transmisiones, antes de las camisetas modernas y los estadios llenos. Allí están los nombres, los cuerpos y las miradas de una generación que ayudó a convertir al fútbol en memoria popular. En esa formación de 1929 late una parte del alma azul: la del club que nació en Mendoza, creció en el Parque y se volvió sentimiento para miles de hinchas. #MendozAntigua #IndependienteRivadavia #LepraMendocina #AzulDelParque #HistoriaDelFútbol #FútbolMendocino #MendozaAntigua #ClubesDeMendoza #BautistaGargantini #FútbolArgentino #FotosAntiguas #MemoriaDeportiva #HistoriaDeMendoza #VintageFootball #ArgentineFootball #FootballHistory #OldFootball #MendozaHistory #HistoricPhotos #SportsHeritage



1929: los “soldados del agua” de Mendoza y el rostro olvidado del rescate urbano


La fotografía nos devuelve una escena potente de la Ciudad de Mendoza en 1929: integrantes del equipo de salvataje del Cuerpo de Bomberos, uniformados con la sobriedad y disciplina de una época en la que cada emergencia exigía coraje físico, rapidez y oficio. En la imagen se observan bomberos con cascos, correajes, elementos de respiración o protección y herramientas de rescate, preparados para intervenir en incendios, derrumbes, accidentes o situaciones de peligro donde la vida dependía de la destreza humana y de un equipamiento todavía rudimentario. A comienzos del siglo XX, los bomberos mendocinos ya formaban parte esencial de la seguridad urbana. No eran solo hombres que apagaban incendios: también auxiliaban, rescataban y protegían a una ciudad que crecía, se modernizaba y enfrentaba nuevos riesgos. El propio Gobierno de Mendoza recuerda que el Cuerpo de Bomberos de la Policía de Mendoza inició su historia el 26 de octubre de 1907, cuando comenzaron a formarse los primeros bomberos profesionales de la provincia, conocidos entonces como “soldados del agua”. Aquella denominación tenía una fuerza simbólica enorme: eran soldados sin guerra, pero siempre en combate contra el fuego, el humo, los derrumbes y la tragedia. Su lema de servicio se resume en una idea profundamente humana: salvar vidas sin mirar a quién. Con el tiempo, la institución amplió sus tareas hacia evacuaciones, rescates, auxilios ante distintos riesgos, control de derrames peligrosos y escapes de gas, entre otras emergencias. La imagen de 1929 muestra una Mendoza que ya entendía la necesidad de contar con cuerpos preparados y especializados. En esos uniformes, en esos cascos y en esas herramientas de salvataje, aparece una historia de vocación pública, disciplina y valentía silenciosa. Según información oficial más reciente, el cuerpo mendocino continuó evolucionando durante más de un siglo, incorporando tecnología, equipamiento especializado y formación profesional, sin perder su esencia de servicio a la comunidad. En la Argentina, la historia bomberil también tuvo un fuerte componente comunitario: el movimiento de bomberos voluntarios nació en La Boca, en 1884, impulsado por vecinos organizados frente al peligro constante de incendios en construcciones precarias. Ese espíritu de solidaridad y respuesta inmediata marcó el desarrollo de los cuerpos de bomberos en todo el país. Esta fotografía no retrata solamente a tres bomberos con su equipo. Retrata una época en la que el rescate dependía del temple, la preparación y la entrega personal. Es una postal de aquellos mendocinos que, mucho antes de la tecnología moderna, salían al peligro con herramientas simples, pero con una convicción enorme: cuidar la vida de los demás#MendozAntigua #BomberosDeMendoza #Mendoza1929 #HistoriaDeMendoza #CiudadDeMendoza #SoldadosDelAgua #CuerpoDeBomberos #RescateUrbano #MemoriaMendocina #FotosAntiguas #PatrimonioMendocino #ArgentinaHistórica #Firefighters #MendozaHistory #UrbanRescue #VintageArgentina #HistoricPhotos #FireServiceHistory #RescueHeroes


Cuando Mendoza soñaba en seis cilindros: el Nash “400”, el auto de lujo que prometía conquistar la calle Espejo


En 1929, cuando Mendoza todavía mezclaba tranvías, carruajes, calles céntricas en transformación y una creciente fascinación por el automóvil, una publicidad anunciaba la llegada del Nash “400” como si se tratara de una joya mecánica: “Un coche supremo por lo que vale”. El aviso pertenece a una época en la que tener un automóvil no era simplemente poseer un medio de transporte. Era mostrar progreso, elegancia, posición social y confianza en el futuro. En la imagen se ve un imponente sedán de líneas largas, sobrias y distinguidas, acompañado por el escudo de Nash y una promesa comercial muy directa: un coche que reunía categoría, buena terminación y ventajas difíciles de encontrar en otro vehículo de su precio. La marca tenía detrás una historia importante. Nash Motors había sido fundada en Kenosha, Wisconsin, por Charles W. Nash, un empresario que antes había sido presidente de Buick y de General Motors, y que llegó a ser conocido como uno de los grandes independientes de la industria automotriz estadounidense. El Nash “400” formaba parte de la ofensiva comercial de la compañía hacia fines de los años veinte. Para el año modelo 1929, la gama Nash incluía distintas versiones como Standard Six, Special Six y Advanced Six, con carrocerías sedán, coupé, phaeton, cabriolet y landau sedan. El Nash Car Club conserva listados de especificaciones de 1929 donde aparecen modelos, precios y variantes de esa línea. Algunos modelos Nash de 1929 se destacaban por ofrecer una imagen de lujo a precios competitivos. El Standard Six, por ejemplo, era el más accesible dentro de la serie 400, con versiones que en Estados Unidos iban aproximadamente de 885 a 995 dólares, mientras que las líneas superiores elevaban el nivel de equipamiento, tamaño y presencia. También se promocionaban detalles técnicos y estéticos como motores de seis cilindros, terminaciones cuidadas y el uso de cromados, un recurso muy moderno para la época. Pero lo más atractivo de este aviso es su anclaje local. La publicidad no habla desde Nueva York ni desde Buenos Aires: habla desde Mendoza, desde la sucursal ubicada en calle Espejo N.° 29-37, donde Ehlert Nash Motors ofrecía al público mendocino una pieza de la modernidad norteamericana. Aquella dirección era mucho más que un punto de venta: era una ventana al mundo mecánico que estaba cambiando las ciudades. En tiempos en que el automóvil comenzaba a convertirse en símbolo de avance, independencia y distinción, el Nash “400” prometía algo más que movilidad. Prometía elegancia, velocidad, confort y una nueva forma de vivir la ciudad. Esta publicidad de 1929 es una pequeña cápsula del tiempo: muestra a una Mendoza que miraba hacia el futuro, fascinada por las máquinas, los motores y el brillo de una modernidad que empezaba a estacionarse frente a sus veredas. #Nash400 #NashMotors #AutosAntiguos #MendozaAntigua #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #PublicidadAntigua #AutosClasicos #AutomovilismoHistorico #CalleEspejo #Año1929 #VintageCars #ClassicCars #OldCars #AutomotiveHistory #NashAutomobile #VintageAdvertising #CarHistory #AmericanCars


lunes, 8 de enero de 2018

1929: el himno que hizo cantar a Mendoza al ritmo del Lencinismo


En esta impactante imagen de 1929, un grupo de militantes posa frente a un gran cartel con la inscripción “Himno Radical Lencinista”. No es una simple fotografía política: es una escena cargada de identidad, fervor popular y memoria mendocina. Allí, entre rostros reunidos y versos escritos a mano, aparece el eco de una Mendoza atravesada por pasiones políticas profundas, donde la palabra “pueblo”, la defensa del obrero, la libertad y la igualdad formaban parte del lenguaje de una militancia que buscaba dejar huella. El lencinismo nació dentro del radicalismo mendocino y se convirtió en uno de los movimientos populares más fuertes de la provincia. Investigaciones de la Universidad Nacional de Cuyo lo describen como una expresión de masas, con símbolos, canciones, discursos y formas propias de representación política. No se trataba solo de votar: era pertenecer, marchar, cantar, identificarse con una causa y con una manera de entender la justicia social en Mendoza. La figura central de ese movimiento fue José Néstor Lencinas, el caudillo radical que llegó al gobierno provincial en 1918. Durante su etapa se impulsó una agenda social avanzada para la época, vinculada a derechos laborales, mejores condiciones de vida, regulación del trabajo y atención a las demandas de los sectores populares. Estudios académicos señalan que con su gobierno se abrió un período marcado por legislación social destinada a reducir las fuertes desigualdades entre capital y trabajo. Pero el año 1929 también fue trágico para el lencinismo. El 10 de noviembre de ese año fue asesinado Carlos Washington Lencinas, hijo de José Néstor y heredero político del movimiento. Su muerte provocó una enorme conmoción en Mendoza y reforzó la construcción del imaginario del caudillo popular, según trabajos publicados en la Revista de Historia Americana y Argentina. Por eso esta imagen tiene un valor especial: muestra una Mendoza donde la política también se cantaba, se escribía en grandes carteles y se vivía como una ceremonia colectiva. El Himno Radical Lencinista no era apenas una canción partidaria: era una declaración de pertenencia, una bandera emocional y una prueba de cómo las luchas políticas de aquella época atravesaban la vida cotidiana de miles de mendocinos. Una foto, un himno y una multitud: tres señales de una Mendoza intensa, popular y profundamente marcada por el lencinismo. #MendozAntigua #Mendoza #Mendoza1929 #Lencinismo #RadicalismoLencinista #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #PoliticaArgentina #MemoriaMendocina #CarlosWashingtonLencinas #JoseNestorLencinas #Efemerides #ArchivoHistorico #OldMendoza #ArgentineHistory #PoliticalHistory #HistoricalMemory #VintageArgentina


1929: la esquina donde Mendoza empezó a cargar modernidad


La imagen parece silenciosa, pero cuenta una historia enorme: una estación de servicio de la West India Oil Company, instalada frente a la Plazoleta Barraquero, en la Ciudad de Mendoza, hacia 1929. En la fotografía se distingue una construcción baja, de líneas simples, ubicada sobre una zona urbana todavía tranquila, con árboles jóvenes, carteles comerciales y una calle que empezaba a adaptarse a una nueva era: la del automóvil. No era una estación más. Era una postal del momento en que Mendoza comenzaba a cambiar su ritmo. Durante la década de 1920, el avance del transporte a combustión modificó la fisonomía de las calles mendocinas, impulsó el asfaltado y obligó a organizar una nueva red de venta de combustibles. La ciudad ya no se movía solamente al compás del tranvía, los carros o los recorridos tradicionales: el motor comenzaba a ocupar el paisaje cotidiano. La firma vinculada a aquella expansión aparece en estudios históricos como West Indian Oil Company, conocida como WICO, una empresa ligada a la Standard Oil de New Jersey. En 1911 compró la planta refinadora de Campana y llegó a convertirse en una de las grandes distribuidoras de combustibles del país. Según investigaciones sobre el mercado mendocino, WICO tenía oficinas comerciales en Mendoza desde 1913 y participó activamente en la disputa por el control de la venta de nafta durante los años veinte. La propia evolución del consumo explica la importancia de esta escena. En la Argentina, la demanda de nafta creció de manera impresionante: pasó de 153 millones de litros en 1922 a 900 millones en 1930. Mendoza no quedó al margen de ese fenómeno; fue una plaza relevante dentro del mercado nacional, impulsada por el aumento del parque automotor y la necesidad de nuevos puntos de carga. Por eso esta vieja estación frente a la Plazoleta Barraquero no debe verse solo como un edificio perdido en una fotografía antigua. Fue parte de una transformación mayor: la llegada de las petroleras extranjeras, la modernización de la ciudad, la competencia con YPF y el nacimiento de una nueva cultura urbana ligada al automóvil, la velocidad y el combustible. Aquel rincón mendocino de 1929 guarda una escena clave: el instante en que la provincia empezó a cargar no solo nafta, sino también futuro. Una esquina donde el paisaje antiguo de Mendoza se cruzó con el ruido nuevo del siglo XX. #MendozAntigua #MendozaAntigua #CiudadDeMendoza #PlazoletaBarraquero #WestIndiaOilCompany #WICO #StandardOil #HistoriaDeMendoza #Mendoza1929 #EstacionDeServicio #AutosAntiguos #Nafta #Petroleo #YPF #HistoriaArgentina #MemoriaUrbana #VintageMendoza #OldMendoza #ArgentineHistory #OilHistory #UrbanHistory #VintageCars #ServiceStation #HistoricMendoza


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