El 5 de mayo de 1982, en plena Guerra de Malvinas, se produjo uno de los episodios más conmovedores del conflicto: el avistamiento en alta mar y el primer rescate de heridos del aviso ARA “Alférez Sobral” por parte de la Fuerza Aérea Argentina. La operación se realizó con un Fokker F-27 y un helicóptero Bell 212, después de que el buque de la Armada quedara gravemente dañado durante una misión de rescate. El “Alférez Sobral” había sido atacado en la madrugada del 3 de mayo, mientras intentaba auxiliar a los tripulantes de un avión Canberra argentino derribado el 1 de mayo. La unidad fue detectada por fuerzas británicas y atacada por helicópteros con misiles aire-superficie Sea Skua. Uno de los impactos destruyó el puente de comando y el cuarto de radio; murieron ocho tripulantes, entre ellos su comandante, el capitán de corbeta Sergio Raúl Gómez Roca. A partir de ese momento, el segundo comandante, teniente de navío Sergio Bazán, asumió el mando en condiciones extremas: el buque tenía el timón averiado, los instrumentos de navegación destruidos, la radio inutilizada, incendios a bordo, muertos, heridos y la posibilidad de nuevos ataques. Con recursos mínimos, la tripulación logró controlar los daños, orientar precariamente el rumbo y emprender el regreso hacia el continente. El 5 de mayo, un Fokker F-27 localizó al aviso en alta mar. Luego llegó un Bell 212 de la Fuerza Aérea: un pararrescatista descendió sobre la cubierta, asistió al herido más grave, lo preparó en una camilla y lo evacuó de urgencia. La propia Fuerza Aérea recuerda ese hecho como el primer rescate de heridos del “Alférez Sobral” y uno de los hitos de su actuación en Malvinas. Ese mismo día, el buque logró divisar la costa de Puerto Deseado y amarró durante la noche. Había navegado durante dos días con severos daños, sin comunicaciones normales y con su tripulación resistiendo el frío, la incertidumbre y las heridas del combate. La Armada Argentina recuerda esa travesía como una muestra de valor, disciplina y profesionalismo. También el 5 de mayo de 1982 hubo un movimiento diplomático importante: la ONU propuso un acuerdo de paz que contemplaba el retiro de las fuerzas de ambos países de las islas y el inicio de negociaciones. Según registros de la Defensoría del Público, Gran Bretaña fue la primera en rechazar esa propuesta. Por eso, aquella fecha quedó marcada por dos escenas simultáneas: en el mar, un buque argentino gravemente herido luchaba por volver con sus sobrevivientes; en la diplomacia, se intentaba abrir una salida negociada que finalmente no prosperó. El “Alférez Sobral” se convirtió así en símbolo de resistencia, sacrificio y cumplimiento del deber en una de las jornadas más dramáticas de la guerra. #ARAAlférezSobral #Malvinas #GuerraDeMalvinas #5DeMayo1982 #FuerzaAéreaArgentina #ArmadaArgentina #SergioGómezRoca #SergioBazán #FokkerF27 #Bell212 #VeteranosDeMalvinas #AtlánticoSur #PuertoDeseado #HistoriaArgentina #MendozAntigua #FalklandsWar #SouthAtlanticWar #ArgentineHistory #MilitaryHistory #NavalHistory
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martes, 5 de mayo de 2026
5 de mayo de 1982 - El ARA “Alférez Sobral”: el buque herido que volvió del Atlántico Sur y dejó una de las gestas más dramáticas de Malvinas
El 5 de mayo de 1982, en plena Guerra de Malvinas, se produjo uno de los episodios más conmovedores del conflicto: el avistamiento en alta mar y el primer rescate de heridos del aviso ARA “Alférez Sobral” por parte de la Fuerza Aérea Argentina. La operación se realizó con un Fokker F-27 y un helicóptero Bell 212, después de que el buque de la Armada quedara gravemente dañado durante una misión de rescate. El “Alférez Sobral” había sido atacado en la madrugada del 3 de mayo, mientras intentaba auxiliar a los tripulantes de un avión Canberra argentino derribado el 1 de mayo. La unidad fue detectada por fuerzas británicas y atacada por helicópteros con misiles aire-superficie Sea Skua. Uno de los impactos destruyó el puente de comando y el cuarto de radio; murieron ocho tripulantes, entre ellos su comandante, el capitán de corbeta Sergio Raúl Gómez Roca. A partir de ese momento, el segundo comandante, teniente de navío Sergio Bazán, asumió el mando en condiciones extremas: el buque tenía el timón averiado, los instrumentos de navegación destruidos, la radio inutilizada, incendios a bordo, muertos, heridos y la posibilidad de nuevos ataques. Con recursos mínimos, la tripulación logró controlar los daños, orientar precariamente el rumbo y emprender el regreso hacia el continente. El 5 de mayo, un Fokker F-27 localizó al aviso en alta mar. Luego llegó un Bell 212 de la Fuerza Aérea: un pararrescatista descendió sobre la cubierta, asistió al herido más grave, lo preparó en una camilla y lo evacuó de urgencia. La propia Fuerza Aérea recuerda ese hecho como el primer rescate de heridos del “Alférez Sobral” y uno de los hitos de su actuación en Malvinas. Ese mismo día, el buque logró divisar la costa de Puerto Deseado y amarró durante la noche. Había navegado durante dos días con severos daños, sin comunicaciones normales y con su tripulación resistiendo el frío, la incertidumbre y las heridas del combate. La Armada Argentina recuerda esa travesía como una muestra de valor, disciplina y profesionalismo. También el 5 de mayo de 1982 hubo un movimiento diplomático importante: la ONU propuso un acuerdo de paz que contemplaba el retiro de las fuerzas de ambos países de las islas y el inicio de negociaciones. Según registros de la Defensoría del Público, Gran Bretaña fue la primera en rechazar esa propuesta. Por eso, aquella fecha quedó marcada por dos escenas simultáneas: en el mar, un buque argentino gravemente herido luchaba por volver con sus sobrevivientes; en la diplomacia, se intentaba abrir una salida negociada que finalmente no prosperó. El “Alférez Sobral” se convirtió así en símbolo de resistencia, sacrificio y cumplimiento del deber en una de las jornadas más dramáticas de la guerra. #ARAAlférezSobral #Malvinas #GuerraDeMalvinas #5DeMayo1982 #FuerzaAéreaArgentina #ArmadaArgentina #SergioGómezRoca #SergioBazán #FokkerF27 #Bell212 #VeteranosDeMalvinas #AtlánticoSur #PuertoDeseado #HistoriaArgentina #MendozAntigua #FalklandsWar #SouthAtlanticWar #ArgentineHistory #MilitaryHistory #NavalHistory
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La guerra de la nafta en los años 30: cómo YPF pasó de competir con Shell y WICO a ordenar el mercado argentino
Durante la década de 1930, YPF mantuvo intacto su gran objetivo: colocarse en el primer lugar de las ventas de combustibles en la Argentina. Sin embargo, a mitad de esa década debió cambiar su estrategia. Ya no alcanzaba solo con producir, refinar y ofrecer nafta a menor precio: el verdadero problema estaba en venderla, distribuirla y sostener una red nacional de expendio frente a competidores extranjeros con más experiencia comercial, más surtidores y una publicidad mucho más agresiva. El precio final de la nafta también cambió por la creación del Fondo Nacional de Vialidad, impulsado primero durante el gobierno de facto de José Félix Uriburu y luego organizado formalmente con la Ley 11.658, sancionada en 1932 durante la presidencia de Agustín P. Justo. Esa norma creó la Dirección Nacional de Vialidad, estableció un sistema troncal de caminos nacionales y dispuso un impuesto adicional de 5 centavos por litro de nafta para financiar obras viales. La medida buscaba construir rutas, pero también encareció uno de los productos más consumidos del país. El impuesto generó rechazo en sectores de la sociedad. Intelectuales y economistas como Alejandro Bunge cuestionaron esos gravámenes porque los consideraban una carga excesiva sobre el consumo y una forma de afectar la libertad económica. Aun así, el Estado mantuvo la política de financiar caminos con recursos provenientes del combustible, justamente en una etapa en que el automóvil, el camión y el transporte por rutas empezaban a modificar la economía nacional. Hacia el final del gobierno provisional de Uriburu, la Argentina había alcanzado un dato clave: el autoabastecimiento en refinación de nafta. Esto significaba que las destilerías instaladas en el país podían procesar tanto el crudo nacional como el importado, evitando la necesidad de comprar combustible ya refinado en el exterior. Pero el avance industrial no resolvía el cuello de botella central: YPF producía, pero no siempre lograba vender todo lo que refinaba. Desde 1929, la petrolera estatal tenía dificultades para colocar toda su producción. La rebaja de precios y la unificación del valor de la nafta no fueron suficientes para revertir el problema. Faltaban surtidores propios, había problemas logísticos y las empresas extranjeras —especialmente Shell y WICO, vinculada a Standard Oil— dominaban zonas clave del mercado gracias a su experiencia comercial, su presencia en la Capital Federal y su capacidad para manejar campañas publicitarias más modernas. El mercado más codiciado era la Capital Federal, que concentraba cerca de un tercio del consumo nacional. Allí las compañías privadas tenían una ventaja importante: la cercanía de sus refinerías y depósitos les permitía reducir costos de transporte. YPF, por su parte, gozaba de ciertos beneficios municipales, como la posibilidad de instalar surtidores en condiciones ventajosas o recuperar bocas de expendio cuando vencían concesiones privadas. Pero esa ventaja abrió conflictos. En 1932, el intendente porteño Rómulo Naón autorizó a empresas privadas a colocar nuevos surtidores sin respetar la distancia mínima de 400 metros. YPF protestó, pero Naón respondió que primero estaban los intereses de la Municipalidad y luego los de la petrolera estatal. El conflicto escaló al Concejo Deliberante, al Congreso Nacional y a la prensa. Finalmente, YPF obtuvo un triunfo parcial: no se habilitaron nuevos surtidores privados, aunque los ya instalados continuaron funcionando. La disputa se volvió todavía más dura cuando Shell y WICO redujeron el precio de la nafta en la Capital Federal. YPF interpretó esa rebaja como una maniobra de dumping predatorio, es decir, una estrategia destinada a vender por debajo del precio normal para expulsar del mercado a la nafta nacional. Así comenzó una verdadera guerra de descuentos entre las principales petroleras del país, una batalla comercial en la que YPF volvió a quedar en una posición complicada. El director de YPF, Ricardo Silveyra, buscó entonces respaldo del Gobierno Nacional. La empresa estatal necesitaba vender su producción, sostener precios, ampliar surtidores y ordenar un mercado cada vez más competitivo. Según el análisis de Nicolás Gadano, citado en estudios sobre la historia petrolera argentina, los problemas de YPF combinaban deficiencias en la refinación con dificultades de comercialización. La cuestión de la calidad también pesaba: Shell y WICO aprovechaban publicitariamente la percepción de que sus naftas eran superiores, aunque no siempre existían estudios técnicos que demostraran esa diferencia. Durante los primeros años de la década, YPF acumuló pérdidas importantes. En 1934, por ejemplo, se reportó un déficit millonario. Frente a ese escenario, Shell y WICO propusieron dividir el mercado de combustibles para evitar una competencia destructiva. Para algunos críticos, como Julio V. González, las petroleras extranjeras no buscaban ordenar el mercado por patriotismo económico, sino conservar rentabilidades elevadas. La respuesta estatal fue avanzar en la regulación. Por medio de decretos presidenciales se controlaron las importaciones de petróleo y derivados, así como la ampliación o modificación de refinerías. De ese modo, YPF comenzó a fortalecer su poder sobre toda la cadena: exploración, producción, refinación, transporte y comercialización. Las compañías privadas siguieron operando, pero bajo un control creciente de la empresa estatal. En Buenos Aires, una ordenanza llegó a considerar la venta de nafta como servicio público, otorgando a YPF una posición privilegiada. No se trataba de un monopolio nacido simplemente de vender mejor o de tener mejor producto, sino de una intervención estatal orientada a ordenar el mercado. En la práctica, YPF empezó a ejercer un verdadero “monopolio organizacional” sobre el downstream, cumpliendo en parte el viejo ideal de Enrique Mosconi: que la empresa nacional fijara las reglas del juego petrolero. En ese contexto, la Standard Oil of New Jersey llegó a evaluar su retirada del mercado argentino, uno de los más importantes y lucrativos de América Latina. Sus activos iban a ser adquiridos por YPF, pero la operación no prosperó porque, aunque el Poder Ejecutivo avanzó con el decreto correspondiente, el Congreso no trató la compra en tiempo y forma. El acuerdo más importante llegó el 28 de junio de 1937. Se pactó un reparto del mercado de naftas por tres años, con posibilidad de prórroga. El mayor beneficiario fue YPF, que quedó con el 33% del mercado. WICO recibió el 30%, Shell el 21% y el 16% restante quedó para otras refinadoras menores. Para controlar el cumplimiento del convenio se creó un Tribunal Arbitral, presidido por Eduardo Bullrich, encargado de fijar criterios de producción, ventas y distribución. Pero el propio crecimiento de YPF abrió una paradoja: la empresa estatal no siempre tenía capacidad suficiente para producir y vender todo el cupo asignado. Por eso debió recurrir a importaciones y, en ciertos casos, a combustibles provistos por empresas privadas. Incluso Shell llegó a abastecer a YPF, muestra de una relación más compleja de lo que sugiere la idea de una guerra permanente entre Estado y compañías extranjeras. Esa relación también debe leerse en el marco de los vínculos comerciales entre Argentina y Gran Bretaña durante los años treinta. La gran solución comercial fue la alianza con el Automóvil Club Argentino. En 1936, el ACA firmó con YPF un convenio de exclusividad para vender productos fiscales. A cambio, recibió créditos en productos, bonificaciones y apoyo para construir una red de estaciones de servicio. Según investigaciones sobre el vínculo ACA-YPF, el club se comprometía a vender exclusivamente combustibles de YPF; desde 1940 pudo vender al público en general, aunque los socios mantenían beneficios especiales. Esa alianza transformó el mapa del combustible en la Argentina. Las estaciones ACA-YPF comenzaron a inaugurarse a fines de 1938, siguiendo proyectos arquitectónicos modernos, y se expandieron por ciudades importantes, rutas pavimentadas y caminos estratégicos. En 1940 ya estaban terminadas las obras de la primera etapa y más de la mitad de la segunda, que incluía puntos clave como Mendoza, Rosario, La Plata, San Luis y Bahía Blanca. Las ventas de nafta del ACA a sus socios crecieron de casi 4 millones de litros entre 1936 y 1937 a 31 millones en 1940, una expansión enorme en apenas tres años. Para YPF, el ACA fue mucho más que un socio comercial: fue la llave para superar su problema de distribución. La red de estaciones permitió llevar combustibles, lubricantes y otros derivados a territorios donde la iniciativa privada no siempre llegaba por falta de rentabilidad. Para el Estado, esa expansión tenía también un sentido simbólico: llenar los caminos argentinos con estaciones modernas, asociadas al progreso, la soberanía energética y la integración territorial. Hacia fines de los años treinta, el contexto económico había cambiado. La industrialización interna, el crecimiento del parque automotor y el aumento del transporte de cargas aseguraban una demanda creciente de derivados del petróleo. La Argentina era entonces uno de los mayores consumidores latinoamericanos de combustibles. El país contaba con numerosas plantas refinadoras, desde grandes complejos como La Plata hasta destilerías menores como Plaza Huincul. Argentina.gob.ar recuerda que, desde la dirección de Enrique Mosconi, YPF fue concebida como símbolo de progreso económico, soberanía nacional e integración territorial. El inicio de la Segunda Guerra Mundial no afectó de inmediato la refinación, pero sí abrió otro problema: el transporte. La Argentina no tenía suficientes buques tanque para trasladar el petróleo crudo —nacional e importado— hacia las refinerías. Con la entrada de Estados Unidos en la guerra, la situación se agravó, porque una parte importante del transporte dependía de barcos con bandera estadounidense. Allí quedó al descubierto que el punto débil no era solo producir o refinar, sino conectar toda la cadena energética. Durante la presidencia de Ramón Castillo, las tensiones con Ricardo Silveyra se profundizaron. El gobierno creó una comisión especial para decidir contrataciones de barcos y recortó atribuciones de YPF en materia de transporte. Al mismo tiempo, hubo cambios en el directorio de la empresa: algunos miembros renunciaron o no fueron renovados, y fueron reemplazados por figuras más cercanas al poder político, como Enrique Patrón Costas y Benjamín Villafañe. En 1941 y 1942 los problemas de abastecimiento se hicieron visibles. Consumidores particulares y empresas comenzaron a quejarse por la falta de combustibles. La relación entre el Ministerio de Agricultura y la conducción de YPF se volvió cada vez más tensa. Finalmente, el 1 de febrero de 1943, Ricardo Silveyra dejó la presidencia de la empresa, salida acompañada también por la de Horacio Morixe. El cambio fue profundo. Según la interpretación de Nicolás Gadano, el gobierno de Castillo nunca terminó de reconocer a YPF como autoridad de contralor del mercado de combustibles. Si esa lectura es correcta, se trató de un giro trascendental: por primera vez desde la creación de la empresa estatal, un gobierno nacional parecía desautorizar ante la sociedad el papel rector de YPF. El nuevo presidente de la empresa, Enrique Butty, cuestionó la autarquía de la petrolera y sostuvo que las grandes políticas de YPF debían ser fijadas por el Congreso de la Nación. Así, la década de 1930 no significó un simple cambio administrativo para YPF. Fue una etapa de guerra comercial, regulación estatal, conflictos municipales, alianzas estratégicas, problemas de transporte y redefinición política. La empresa pasó de pelear precio por precio contra Shell y WICO a construir una red nacional junto al ACA y a ejercer un control creciente sobre el mercado. Pero también quedó expuesta a sus límites: producir no alcanzaba; había que vender, distribuir, transportar y sostener políticamente una estrategia energética nacional. #YPF #HistoriaDelPetróleo #NaftaArgentina #Shell #WICO #StandardOil #AutomóvilClubArgentino #ACA #RicardoSilveyra #EnriqueMosconi #DécadaDel30 #DirecciónNacionalDeVialidad #Ley11658 #Combustibles #SoberaníaEnergética #HistoriaArgentina #MendozAntigua #ArgentineOilHistory #EnergyHistory #YPFHistory #OilAndPolitics #FuelMarket #ArgentineHistory ( https://bdigital.uncu.edu.ar/)
1960 - La mesa boquense donde Buenos Aires todavía olía a cantina, puerto y barrio
La imagen adjunta nos lleva al interior de la cantina “Nicolita”, ubicada en la esquina de Lamadrid y Del Valle Iberlucea, en el barrio porteño de La Boca, hacia 1960. Con colaboración de Rumbo Sur, como testimonio de una escena cotidiana de aquel barrio popular, portuario e inmigrante. Una familia comparte la mesa junto a una ventana donde se alcanza a leer, invertido desde el interior, el nombre de la cantina. Las sillas de madera, los manteles claros, las paredes cargadas de cuadros, afiches y recuerdos, y la luz que entra desde la calle construyen una postal íntima de la Buenos Aires de mediados del siglo XX. No hay lujo ni solemnidad: hay conversación, comida, pausa y barrio. La Boca fue mucho más que un punto turístico. Su nombre se vincula con la desembocadura del Riachuelo en el Río de la Plata, y su historia quedó profundamente marcada por el puerto, los trabajadores, los conventillos y la inmigración. El sitio oficial de la Ciudad recuerda que el barrio nació alrededor de esa geografía ribereña y que su identidad se fue formando entre el movimiento del río, los oficios portuarios y las comunidades que llegaron a poblarlo. En ese mundo, las cantinas cumplieron un papel fundamental. Eran lugares para comer, pero también para encontrarse, discutir fútbol, hablar del trabajo, escuchar historias de inmigrantes, celebrar en familia o simplemente pasar el mediodía. En barrios como La Boca, esos espacios mezclaban costumbres italianas, españolas y criollas, y reflejaban la cultura gastronómica popular de Buenos Aires. La tradición de los bodegones y cantinas porteñas nació, en buena medida, del cruce entre inmigración europea, cocina familiar y vida barrial. La esquina de Lamadrid y Del Valle Iberlucea no era una dirección cualquiera: estaba dentro de una zona de fuerte identidad boquense, cerca de calles, talleres, clubes, conventillos, comercios y recorridos vinculados al puerto y a la vida obrera. En esas mesas, probablemente se mezclaban pastas, vino, café, conversación y sobremesa, como en tantas cantinas donde el barrio se reconocía a sí mismo. Por eso, esta fotografía no muestra solo un restaurante antiguo. Muestra una forma de vivir Buenos Aires: la de las cantinas familiares, las mesas compartidas, el barrio como refugio y la comida como memoria. Nicolita aparece como una pequeña cápsula del tiempo: un lugar donde La Boca todavía respiraba entre el puerto, la inmigración, los vecinos y esa intimidad popular que hizo de sus cantinas verdaderos templos de la vida cotidiana. #CantinaNicolita #LaBoca #BuenosAiresAntigua #BarrioDeLaBoca #Lamadrid #DelValleIberlucea #CantinasPorteñas #Bodegones #HistoriaDeBuenosAires #RumboSur #Inmigración #PuertoDeBuenosAires #CulturaPopular #MendozAntigua #OldBuenosAires #BuenosAiresHistory #VintageArgentina #HistoricRestaurants #ItalianImmigration #BarrioHistory
5 de Mayo de 1818, nace Carlos Marx: el pensador que quiso explicar el capitalismo y terminó cambiando la historia del mundo
El 5 de mayo de 1818 nació Carlos Marx, conocido internacionalmente como Karl Marx, en Tréveris, entonces parte de la provincia prusiana del Rin, en la actual Alemania. Fue filósofo, economista, periodista, sociólogo, historiador, militante político y revolucionario, una de las figuras intelectuales más influyentes del siglo XIX y uno de los nombres que más marcaron los debates políticos, sociales y económicos de la era contemporánea. Murió en Londres el 14 de marzo de 1883, a los 64 años. Marx no fue solo un teórico encerrado entre libros. Fue un pensador profundamente involucrado en las luchas políticas de su tiempo. Estudió derecho y filosofía, se vinculó con los debates del pensamiento alemán, especialmente con la influencia de Hegel, y desarrolló una mirada crítica sobre la sociedad industrial que estaba transformando Europa. La Stanford Encyclopedia of Philosophy recuerda que Marx suele ser tratado tanto como filósofo como activista revolucionario, debido al impacto histórico de sus ideas en los movimientos obreros y en los regímenes comunistas del siglo XX. Su nombre quedó ligado de manera inseparable a Federico Engels, su amigo, colaborador y compañero intelectual. Juntos escribieron “El Manifiesto Comunista”, publicado en 1848, una obra breve pero explosiva que sintetizó una interpretación de la historia basada en la lucha de clases y llamó a los trabajadores del mundo a organizarse políticamente. Britannica la define como uno de los textos más célebres del movimiento socialista. Su obra mayor fue “El capital” (Das Kapital), cuyo primer volumen apareció en 1867. Allí Marx analizó el funcionamiento del capitalismo, la producción de mercancías, el valor, la plusvalía, la explotación del trabajo asalariado y las contradicciones internas del sistema económico moderno. Los volúmenes segundo y tercero fueron publicados después de su muerte, editados por Engels. Marx es considerado uno de los principales ideólogos del comunismo moderno y del llamado socialismo científico, aunque su influencia excede ampliamente a los partidos y movimientos que luego invocaron su nombre. Sus ideas atravesaron la economía, la sociología, la filosofía política, la historia, la cultura y los movimientos sindicales. Conceptos como lucha de clases, alienación, materialismo histórico, plusvalía y crítica del capitalismo siguen siendo discutidos, aceptados, rechazados o reinterpretados hasta la actualidad. Su legado es enorme y también profundamente polémico. Para algunos, Marx fue el gran crítico de las desigualdades producidas por el capitalismo industrial y un defensor de la emancipación de los trabajadores. Para otros, sus ideas inspiraron experiencias políticas autoritarias que derivaron en represión y tragedias en el siglo XX. Esa doble lectura explica por qué Marx continúa siendo una figura imposible de ignorar: admirado, combatido, citado y discutido más de 140 años después de su muerte. Recordar el nacimiento de Carlos Marx es evocar a un hombre que intentó descifrar las fuerzas ocultas detrás de la riqueza, el trabajo y el poder. No solo escribió libros: abrió una discusión mundial sobre quién produce, quién se beneficia, quién domina y cómo se organiza la sociedad. Su pensamiento cambió la manera de mirar la historia y convirtió al capitalismo, la clase trabajadora y la desigualdad en temas centrales del debate moderno. #CarlosMarx #KarlMarx #Marx #ElCapital #ManifiestoComunista #FedericoEngels #HistoriaUniversal #FilosofíaPolítica #EconomíaPolítica #Socialismo #Comunismo #LuchaDeClases #PensamientoCrítico #SigloXIX #MendozAntigua #KarlMarxHistory #Marxism #CommunistManifesto #DasKapital #PoliticalPhilosophy #WorldHistory
5 de Mayo de 1965 - “Crónica de un niño solo”: la película de Leonardo Favio que convirtió el desamparo infantil en una obra maestra del cine argentino
El 5 de mayo de 1965 se estrenó en la Argentina “Crónica de un niño solo”, la ópera prima en largometraje de Leonardo Favio, uno de los nombres fundamentales del cine nacional. La película, filmada en blanco y negro, dura alrededor de 76 minutos y fue dirigida por Favio, quien también escribió el guion junto a su hermano Jorge Zuhair Jury. La obra presenta un retrato áspero, sensible y profundamente humano del abandono infantil. Su protagonista es Polín, un niño de 11 años internado en un reformatorio, sometido a un régimen severo y a la vigilancia de celadores. Cuando logra escapar, regresa a su barrio humilde en busca de refugio, pero afuera tampoco encuentra la protección que necesita. La película no suaviza la pobreza ni la violencia: muestra una infancia herida, sin amparo institucional ni familiar, atravesada por el encierro, la soledad y la desigualdad. El papel principal fue interpretado por Diego Puente, acompañado por un elenco donde aparecen Tino Pascali, Cacho Espíndola, Beto Gianola, Leonardo Favio, María Vaner, María Luisa Robledo, Elcira Olivera Garcés, Hugo Arana y otros intérpretes. En lugar de construir un melodrama sentimental, Favio eligió una puesta en escena austera, de enorme fuerza visual, donde los silencios, los cuerpos y los espacios dicen tanto como los diálogos. La crítica destacó desde temprano su potencia formal. Un texto citado por el MALBA la definió como un testimonio directo y duro sobre la niñez desamparada, pero también como una película de grandes cualidades cinematográficas, capaz de narrar con rigor dramático y una fotografía de notable calidad plástica. Otro comentario publicado por la misma institución resalta el impacto del plano inicial, con los niños avanzando por los pasillos del internado y Polín separado del resto, una imagen devastadora de soledad y encierro. “Crónica de un niño solo” también tiene una dimensión muy ligada a la biografía de su autor. Favio, nacido como Fuad Jorge Jury Olivera en Las Catitas, Mendoza, en 1938, tuvo una infancia marcada por carencias, internados y experiencias de desprotección. Esa memoria personal no aparece como simple autobiografía, sino transformada en una mirada artística sobre los chicos pobres y sobre una sociedad que muchas veces los castiga antes de escucharlos. Con el tiempo, la película se convirtió en una pieza central del cine argentino. En la Encuesta de Cine Argentino 2022, organizada por revistas especializadas y presentada en el Festival de Mar del Plata, quedó en el puesto 5 entre las mejores películas nacionales, con 100 votos. Además, suele recordarse que en la encuesta del Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken del año 2000 fue elegida como la mejor película argentina de todos los tiempos. Su valor patrimonial también fue reconocido oficialmente: en 2022, el Decreto 423/2022 declaró Bienes de Interés Artístico Nacional a los soportes materiales —negativos, positivos y negativos de sonido— de películas de Leonardo Favio, por su importancia como testimonio de la producción cinematográfica argentina. A casi seis décadas de su estreno, “Crónica de un niño solo” sigue golpeando con la misma fuerza. No es solo una película sobre un chico abandonado: es una denuncia poética contra la indiferencia, una mirada sobre la infancia marginal y una obra que confirmó a Leonardo Favio como un creador capaz de convertir el dolor social en cine de enorme belleza y verdad. #CrónicaDeUnNiñoSolo #LeonardoFavio #CineArgentino #DiegoPuente #InfanciaDesamparada #HistoriaDelCine #PelículasArgentinas #NuevoCineArgentino #MendozaEnElCine #Favio #CineSocial #MendozAntigua #ArgentineCinema #LeonardoFavioFilm #FilmHistory #SocialCinema #ClassicCinema #LatinAmericanCinema #MovieHistory
5 de Mayo de 1902 - La muerte de Amancio Alcorta y el ascenso de Luis María Drago: el relevo diplomático que anticipó una doctrina histórica argentina
El 5 de mayo de 1902 falleció en Buenos Aires el doctor Amancio Mariano Alcorta, una de las figuras más destacadas de la política, la diplomacia y el derecho argentino de fines del siglo XIX y comienzos del XX. Tenía 60 años y su muerte se produjo durante la segunda presidencia de Julio Argentino Roca, en un momento clave para la política exterior nacional. Había nacido en Buenos Aires el 27 de marzo de 1842 y pertenecía a una familia de fuerte presencia pública e intelectual. Alcorta no fue solamente un funcionario de paso. Fue varias veces legislador, ocupó cargos provinciales y nacionales, y se desempeñó como ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública durante las presidencias de Miguel Juárez Celman y Luis Sáenz Peña. También fue ministro de Relaciones Exteriores durante los gobiernos de José Evaristo Uriburu y Julio A. Roca, lo que lo convirtió en una figura de peso dentro de la diplomacia argentina. Su trayectoria estuvo muy ligada al mundo jurídico. En la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires es recordado como una figura relevante del estudio del derecho internacional privado, área en la que dejó una huella académica importante. Su perfil combinaba la formación del jurista, la experiencia del político y la mirada del diplomático en una Argentina que buscaba afirmar su lugar entre las naciones modernas. La muerte de Alcorta abrió un recambio importante en la Cancillería. Según la nómina oficial de Casa Rosada para la segunda presidencia de Roca, Luis María Drago asumió como ministro de Relaciones Exteriores y Culto el 9 de mayo de 1902, pocos días después del fallecimiento de Alcorta. Otras investigaciones señalan que entre ambos hubo funciones interinas, pero coinciden en ubicar a Drago como el nombre central del nuevo rumbo diplomático argentino de ese año. Drago tenía entonces 43 años y llegaba a la Cancillería con sólida formación jurídica. Su nombre quedaría asociado pocos meses después a una de las posiciones más célebres de la diplomacia latinoamericana: la Doctrina Drago. El 29 de diciembre de 1902, frente al bloqueo naval impuesto a Venezuela por potencias europeas acreedoras, Drago sostuvo que ninguna nación extranjera debía emplear la fuerza armada para cobrar deudas públicas a un Estado americano. Esa doctrina tuvo enorme valor simbólico y jurídico. En una época en que las potencias europeas todavía utilizaban la presión militar para defender intereses financieros, la posición argentina defendió la soberanía de los Estados latinoamericanos y rechazó que la deuda externa pudiera justificar bloqueos, bombardeos o intervenciones armadas. La Cancillería argentina la considera un hito de la historia diplomática nacional. Por eso, la fecha del 5 de mayo de 1902 no recuerda únicamente la muerte de Amancio Alcorta. También marca el inicio de una transición en la política exterior argentina: se cerraba la trayectoria de un jurista y diplomático de larga experiencia, y se abría el camino para Luis María Drago, quien en pocos meses convertiría una crisis internacional en una declaración de principios sobre soberanía, deuda y derecho internacional. #AmancioAlcorta #LuisMaríaDrago #DoctrinaDrago #JulioArgentinoRoca #CancilleríaArgentina #HistoriaArgentina #DiplomaciaArgentina #DerechoInternacional #SoberaníaNacional #BuenosAires1902 #PolíticaExterior #HistoriaDiplomática #MendozAntigua #ArgentineHistory #DiplomaticHistory #InternationalLaw #DragoDoctrine #LatinAmericanHistory #Sovereignty #PoliticalHistory
lunes, 4 de mayo de 2026
5 de Mayo de 1817 - Cerro Gavilán: la mañana en que Las Heras frenó a los realistas y salvó el sur de Chile
El 5 de mayo de 1817, en las cercanías de Concepción, el coronel Juan Gregorio de Las Heras rechazó y derrotó un ataque realista en el Cerro Gavilán, actual sector conocido como Cerro Amarillo. El combate enfrentó a las fuerzas patriotas del Ejército Unido Libertador —integrado por tropas del Ejército de los Andes y contingentes chilenos— contra los realistas dirigidos por José Ordóñez, con la participación de columnas comandadas por oficiales como Antonio Morgado. Fue una acción clave de la llamada Patria Nueva chilena, pocos meses después del triunfo patriota en Chacabuco. La batalla se produjo en un momento decisivo. Después de la victoria de Chacabuco, el 12 de febrero de 1817, las fuerzas realistas que no habían sido destruidas se replegaron hacia el sur, especialmente hacia Talcahuano, un puerto fortificado que seguía siendo un foco de resistencia española. Por esa razón, San Martín envió una división al mando de Las Heras para perseguir y contener a los enemigos en la zona de Concepción. En esa campaña, Las Heras ya había obtenido triunfos importantes en Curapaligüe y luego en Cerro Gavilán. Las Heras había tomado una posición defensiva ventajosa en el Cerro Gavilán, desde donde podía controlar los movimientos realistas entre Concepción y Talcahuano. Sin embargo, sabía que su situación era delicada: los españoles habían recibido refuerzos enviados desde el Perú y Ordóñez decidió atacar antes de que los patriotas fueran auxiliados por Bernardo O’Higgins. La Academia de Historia Militar de Chile señala que el jefe realista planeó ataques simultáneos contra distintos puntos del campamento patriota para impedir una respuesta coordinada. Al amanecer del 5 de mayo, cerca de las seis de la mañana, las columnas realistas comenzaron a avanzar. La artillería patriota abrió fuego y logró frenar momentáneamente el empuje enemigo, pero el combate se volvió intenso. Ordóñez buscaba quebrar las defensas de Las Heras y abrir paso hacia Concepción, mientras otra fuerza realista intentaba golpear por el flanco derecho patriota. En ese sector se destacó Ramón Freire, quien resistió con firmeza y cargó a la bayoneta contra la columna adversaria, desorganizando el ataque. La lucha fue dura y por momentos incierta. Los realistas intentaron combinar ataques terrestres con movimientos desde la zona del Biobío, pero no lograron romper la defensa patriota. La llegada oportuna de refuerzos vinculados a la división de O’Higgins terminó de inclinar la situación. Hacia las diez de la mañana, el ataque español había fracasado y las tropas de Ordóñez comenzaron a retirarse hacia Talcahuano. La importancia del Combate de Cerro Gavilán fue mayor que la de una simple escaramuza. Confirmó la capacidad de Las Heras como jefe militar, aseguró momentáneamente el control patriota sobre Concepción y contuvo el intento realista de recuperar terreno en el sur chileno. También demostró que la guerra por la independencia no se resolvía solo en grandes batallas como Chacabuco o Maipú, sino también en acciones estratégicas capaces de impedir que el enemigo reorganizara sus fuerzas. Juan Gregorio de Las Heras ya tenía una trayectoria destacada antes de esta campaña. Había combatido en las Invasiones Inglesas, se incorporó al proceso revolucionario desde 1810 y pasó a Chile con fuerzas auxiliares argentinas años antes del Cruce de los Andes. El Instituto Nacional Sanmartiniano lo recuerda como uno de los grandes guerreros de la independencia sudamericana. Por eso, el triunfo del 5 de mayo de 1817 debe leerse como una pieza fundamental dentro de la estrategia continental de San Martín. Mientras el Ejército Libertador consolidaba la independencia de Chile y preparaba el camino hacia el Perú, Las Heras sostenía el frente sur, golpeaba a los realistas y evitaba que Talcahuano se transformara en una amenaza inmediata para la causa patriota. Cerro Gavilán fue, en definitiva, una victoria de resistencia, cálculo militar y valentía. En aquella mañana de 1817, Las Heras y sus hombres demostraron que la independencia americana también se defendía cerro por cerro, camino por camino, frente a un enemigo que todavía no estaba dispuesto a entregar el sur del continente. #CerroGavilán #JuanGregorioDeLasHeras #EjércitoDeLosAndes #IndependenciaArgentina #IndependenciaDeChile #SanMartín #OHIggins #RamónFreire #JoséOrdóñez #Talcahuano #Concepción #PatriaNueva #HistoriaArgentina #HistoriaChilena #MendozAntigua #ArgentineHistory #ChileanHistory #LatinAmericanIndependence #MilitaryHistory #SouthAmericanHistory
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Josefina Gavilan, Concepción, Bío Bío, Chile
5 de Mayo de 1950 - Don Pancho Baigorrí: el riojano que dejó su marca en la política, la prensa y la educación (Imagen Ilustrativa)
El 5 de mayo de 1950 murió en La Rioja don Francisco Baigorrí, más conocido como “Don Pancho”, una figura intensa y multifacética de la vida pública riojana durante las primeras décadas del siglo XX. Había nacido en esa misma provincia el 8 de agosto de 1878 y falleció a los 71 años. Baigorrí no fue un personaje de una sola actividad. Fue periodista, docente, político, historiador, polemista, farmacéutico y bioquímico, formado en la Universidad de Buenos Aires. Esa combinación de saber científico, vocación intelectual y compromiso público lo convirtió en una personalidad singular dentro de la sociedad riojana de su tiempo. Como periodista, fue recordado como un hombre de pluma firme y discusión apasionada. Fundó, entre otros periódicos, La Democracia, y se destacó como un polemista directo, ágil y rotundo. También publicó trabajos en la revista de la Junta de Historia y Letras de La Rioja, institución de la que fue uno de sus fundadores, lo que muestra su interés por estudiar y preservar la memoria cultural de la provincia. Su actividad política también fue relevante. Militó en el radicalismo y llegó a fundar el Principismo, corriente riojana vinculada al antipersonalismo. Investigaciones sobre los opositores radicales a Yrigoyen señalan que los “principistas”, liderados por Francisco Baigorrí y José López González, proponían medidas de fuerte contenido social: leyes antilatifundistas, fomento de cooperativas de producción y consumo, reconocimiento de los sindicatos y jornada laboral de ocho horas. En 1924, Baigorrí encabezó en La Rioja un movimiento revolucionario apoyado por el sanjuanino Federico Cantoni. El programa de esa rebelión fue denunciado por sus adversarios como de inspiración comunista, y la intervención federal repuso luego al gobernador desplazado. También tuvo una fuerte vocación educativa. Fue rector del Colegio Nacional y de la Escuela Normal Castro Barros, instituciones centrales en la formación de generaciones riojanas. La Melesca lo describe como un “docente de alma”, conferencista, hombre culto y caballero de enorme influencia social. Su mirada intelectual alcanzó incluso temas de lengua, cultura regional e identidad popular. Un artículo de 1921 en Caras y Caretas, firmado por Francisco Baigorrí y titulado “El quichua y la tonada provinciana”, aparece citado en estudios sobre las tonadas del interior argentino, donde se lo recuerda por vincular la persistencia del quichua con ciertas formas de acentuación regional. Por eso, recordar a Francisco Baigorrí es rescatar a uno de esos hombres públicos del interior argentino que atravesaron varios mundos a la vez: la escuela, el periódico, la tribuna política, la historia local y la cultura popular. “Don Pancho” no solo vivió en La Rioja: ayudó a pensarla, discutirla, escribirla y formar a sus generaciones. #FranciscoBaigorrí #DonPanchoBaigorrí #LaRioja #HistoriaRiojana #HistoriaArgentina #Radicalismo #Principismo #PrensaRiojana #EducaciónArgentina #ColegioNacional #EscuelaNormalCastroBarros #JuntaDeHistoriaYLetras #MendozAntigua #ArgentineHistory #LaRiojaHistory #PoliticalHistory #LocalHistory #HistoricPress #EducationHistory
5 de Mayo de 1905 - El Imparcial: el periódico que durante 84 años le tomó el pulso a General Belgrano
El 5 de mayo de 1905 comenzó a editarse en la ciudad de General Belgrano, provincia de Buenos Aires, el periódico El Imparcial, una publicación que se convertiría en una de las voces más persistentes de la vida local bonaerense. La efeméride aparece registrada en cronologías históricas argentinas como el día en que empezó a publicarse este medio en la ciudad cabecera del partido homónimo. El valor de El Imparcial no está solo en su fecha de aparición, sino en su extraordinaria continuidad. El Centro de Estudios Históricos e Información Parque de España señala que el periódico se publicó entre 1905 y 1989, lo que lo convierte en la serie de prensa de mayor duración de General Belgrano. Sus páginas reflejaron durante décadas la vida política, social y comercial del distrito del centro-este bonaerense. En sus primeros años, el periódico acompañó a una comunidad que todavía estaba consolidando su identidad urbana e institucional. General Belgrano había crecido alrededor de la antigua estación Salado, del Ferrocarril del Sud, y a fines del siglo XIX fue tomando forma como pueblo y luego como partido. En ese contexto, la prensa local cumplía un papel fundamental: informaba, opinaba, registraba acontecimientos, difundía avisos comerciales y ayudaba a construir memoria colectiva. Investigaciones académicas sobre prensa local señalan que El Imparcial nació en 1905 bajo la dirección de Tomás Pico y Francisco Marquié, en formato sábana, con aparición semanal los domingos. Se presentaba como una publicación de intereses generales, literaria, social y noticiosa, es decir, un periódico pensado para acompañar la vida cotidiana de una comunidad del interior bonaerense. Durante buena parte del siglo XX, medios como El Imparcial fueron mucho más que simples hojas impresas. En pueblos y ciudades del interior, el periódico local funcionaba como archivo vivo: allí quedaban las noticias municipales, los debates políticos, los reclamos vecinales, los avisos de comercios, los nacimientos, los fallecimientos, las fiestas, las instituciones, las obras públicas y los cambios sociales. Por eso, sus ejemplares son hoy una fuente valiosa para reconstruir la historia de General Belgrano. El Museo Municipal “Alfredo E. Múlgura” conserva importantes colecciones de prensa histórica de la localidad, y los ejemplares digitalizados de El Imparcial abarcan el período 1905-1930, con más de 12.000 imágenes registradas en el relevamiento del CEHIPE. Ese fondo documental permite observar cómo una ciudad se narró a sí misma durante las primeras décadas del siglo XX. Así, la aparición de El Imparcial el 5 de mayo de 1905 no fue apenas el inicio de un periódico: fue el nacimiento de una memoria impresa. Durante 84 años, sus páginas acompañaron la vida de General Belgrano y dejaron testimonio de una Argentina de pueblos, estaciones ferroviarias, comercios, sociedades de inmigrantes, política local y vecinos que encontraban en la prensa una forma de reconocerse como comunidad. #ElImparcial #GeneralBelgrano #BuenosAiresProvincia #PrensaHistórica #PeriodismoArgentino #HistoriaBonaerense #PueblosBonaerenses #PeriódicosAntiguos #MemoriaLocal #MuseoAlfredoMulgura #HistoriaArgentina #MendozAntigua #HistoricPress #ArgentineHistory #LocalNewspapers #OldArgentina #BuenosAiresHistory #JournalismHistory #CommunityHistory
5 de mayo de 1815 - Cuando Rondeau entró en Potosí: la ilusión libertadora que buscó abrir el camino al Alto Perú
El 5 de mayo de 1815, el general José Rondeau ocupó Potosí, en el actual territorio de Bolivia, al frente de las fuerzas libertadoras del Ejército del Norte. La efeméride es recordada por El Historiador como uno de los hechos destacados de aquella jornada, en plena guerra por la independencia sudamericana. En aquel momento, Potosí no era una ciudad cualquiera. Había sido uno de los centros mineros más ricos del mundo hispánico y conservaba un enorme valor político, económico y simbólico. Tomar Potosí significaba avanzar sobre el corazón del Alto Perú, una región decisiva para las Provincias Unidas del Río de la Plata, tanto por sus recursos como por su ubicación estratégica en la lucha contra el poder realista. La entrada de Rondeau formó parte de la llamada Tercera Expedición Auxiliadora al Alto Perú, iniciada a comienzos de 1815. El Ejército Auxiliar avanzó desde Jujuy hacia el norte, siguiendo el camino de la Quebrada de Humahuaca, con el objetivo de sostener la revolución en territorio altoperuano y apoyar a los caudillos locales que hostilizaban a las fuerzas realistas. La campaña venía cargada de expectativas. Después de los duros reveses sufridos por los patriotas en Vilcapugio y Ayohuma, el avance sobre Potosí parecía devolver aire a la causa revolucionaria. Las fuerzas de Rondeau lograron ocupar ciudades importantes, mientras el general realista Joaquín de la Pezuela reorganizaba sus tropas y preparaba la contraofensiva. Algunas reconstrucciones históricas sitúan el ingreso patriota a Potosí en los primeros días de mayo de 1815, dentro de ese avance que también proyectó la ocupación de Chuquisaca. José Rondeau era una figura de peso en el proceso independentista. Había combatido en la Banda Oriental, participado en el sitio de Montevideo y llegó a ser jefe del Ejército del Norte. También ocupó cargos políticos relevantes, incluida la dirección suprema de las Provincias Unidas. Sin embargo, su campaña altoperuana quedó marcada por un contraste dramático: comenzó con avances esperanzadores, pero terminó meses después con una derrota decisiva. El problema de fondo era que el Alto Perú representaba uno de los escenarios más difíciles de la guerra. La distancia, la altura, el clima, las comunicaciones complicadas, la resistencia realista y la falta de apoyo uniforme de las poblaciones locales convertían cada campaña en una empresa enorme. El Historiador señala que los fracasos de Huaqui, Vilcapugio, Ayohuma y finalmente Sipe-Sipe demostraron las enormes dificultades de avanzar hacia Lima por esa ruta norteña. La ocupación de Potosí, por eso, fue un triunfo momentáneo dentro de una campaña muy compleja. El desenlace llegaría el 29 de noviembre de 1815, cuando las tropas patriotas comandadas por Rondeau fueron derrotadas en la batalla de Sipe-Sipe o Viluma. Argentina.gob.ar recuerda que esa derrota provocó luego el reemplazo de Rondeau por Manuel Belgrano al frente del Ejército del Norte. Aquel golpe cambió el rumbo de la estrategia independentista. Después de Sipe-Sipe, quedó prácticamente cerrado el camino de avanzar hacia el Perú por el Alto Perú. Esa realidad reforzó la visión de José de San Martín, quien entendió que la independencia sudamericana debía buscarse por otra vía: cruzar los Andes, liberar Chile y desde allí atacar el poder español en el Perú. Así, la ocupación de Potosí del 5 de mayo de 1815 fue mucho más que un episodio militar. Fue uno de los últimos grandes intentos rioplatenses por sostener la revolución en el Alto Perú. Una escena de esperanza patriota, marcada por el brillo simbólico de Potosí, pero también por la fragilidad de una campaña que pocos meses después revelaría los límites del avance por el norte. #JoséRondeau #Potosí #AltoPerú #EjércitoDelNorte #IndependenciaArgentina #HistoriaArgentina #GuerrasDeIndependencia #SipeSipe #Viluma #ProvinciasUnidas #Bolivia #Mayo1815 #MendozAntigua #ArgentineHistory #BolivianHistory #LatinAmericanIndependence #MilitaryHistory #SouthAmericanHistory #HistoricBattles
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Villa Imperial de Potosí, Bolivia
5 de Mayo de 1906 - Fraga, el pueblo puntano que nació entre fortines, ferrocarril y sueños de colonia agrícola
El 5 de mayo de 1906 se fundó oficialmente la localidad de Fraga, en la provincia de San Luis, perteneciente al departamento Coronel Pringles. Hoy se la ubica a la altura del kilómetro 730 de la Autopista de las Serranías Puntanas, a unos 55 kilómetros de la capital provincial y a 35 kilómetros de Villa Mercedes. Antes de llamarse Fraga, la zona fue conocida como Las Piedritas, luego como Fortín Las Piedritas y más tarde como Fortín Fraga. Los orígenes del lugar se remontan a mediados del siglo XIX, cuando aquellas tierras eran fiscales. En 1856, el coronel Manuel Baigorria solicitó al gobierno puntano la venta de un terreno denominado Las Piedritas, ubicado en la margen derecha del río Quinto. El sitio era conocido como La Bajada del Jumecito y Baigorria buscaba destinarlo a la actividad ganadera. Algunas investigaciones señalan que parte de esas tierras le fueron concedidas gratuitamente por la Sala de Representantes de San Luis. La región tuvo también un fuerte pasado de frontera. Durante la segunda mitad del siglo XIX, el área fue zona de paso de pueblos originarios y escenario de fortines destinados a controlar los caminos y proteger el tránsito de carretas y viajeros. El antiguo fortín recibió luego el nombre de Fraga en homenaje al coronel Manuel del Tránsito Fraga, militar del Ejército Argentino fallecido el 22 de septiembre de 1866 en la batalla de Curupaytí, durante la Guerra del Paraguay. El gran cambio llegó con el ferrocarril. El 1 de agosto de 1881 se inauguró la extensión ferroviaria entre Villa Mercedes y Fraga; al año siguiente avanzaron los tramos hacia Chorrillos y San Luis. Con la estación del Ferrocarril Central Buenos Aires al Pacífico, comenzó a formarse un nuevo núcleo poblacional, distinto del viejo fortín ubicado cerca del río Quinto. El tren trajo movimiento, colonos, comercio, transporte de frutos y una nueva organización territorial. En 1904, el Banco Nacional en liquidación entregó al Ministerio de Agricultura de la Nación una extensa superficie de tierras en las inmediaciones de Fraga para su colonización. Eran cerca de 29.784 hectáreas, consideradas aptas para organizar una colonia agrícola-pastoril. Al año siguiente, Carlos Dale donó a la provincia 44 hectáreas destinadas a la fundación definitiva del pueblo. La traza urbana y la ubicación fueron fijadas por el ingeniero José H. Moyano, cuyos planos dieron forma al nuevo asentamiento. Finalmente, el 5 de mayo de 1906, el gobernador puntano Benigno Rodríguez Jurado firmó el decreto que declaró “formado el pueblo” de Fraga. Desde entonces, aquella zona de tierras fiscales, fortines y estación ferroviaria comenzó a consolidarse como una comunidad agrícola, ganadera y comercial. Entre sus primeros pobladores hubo inmigrantes italianos, españoles y alemanes, dedicados al trabajo rural, la cría de hacienda, el comercio y los oficios vinculados al crecimiento del pueblo. En los años siguientes, Fraga sumó instituciones y servicios que marcaron su organización social. Se mencionan la subcomisaría en 1906, el nombramiento del primer comisionado municipal hacia 1910, la instalación del Registro Civil en 1911, la venta de los primeros terrenos en 1913 y la inauguración de la Escuela Nacional Nº 44 en 1909, según registros históricos locales. Así, la historia de Fraga no es solo la de una fecha fundacional. Es la transformación de un espacio de frontera en un pueblo ferroviario, agrícola y ganadero. De Las Piedritas al Fortín Fraga, y del fortín a la estación, su nacimiento resume una etapa clave del interior argentino: la ocupación de tierras fiscales, el avance del tren, la llegada de colonos y la construcción de nuevas comunidades en torno al trabajo rural y la esperanza de progreso. #Fraga #SanLuis #CoronelPringles #HistoriaPuntana #LasPiedritas #FortínFraga #ManuelBaigorria #ManuelFraga #FerrocarrilBAP #VillaMercedes #PueblosArgentinos #HistoriaArgentina #MendozAntigua #ArgentineHistory #SanLuisHistory #RailwayHistory #RuralHistory #HistoricTowns #OldArgentina
5 de mayo de 1917 - Frank Brown y el circo que volvió a levantar la risa donde hoy está el Obelisco
El 5 de mayo de 1917, el célebre payaso y empresario circense Frank Brown inauguró en Buenos Aires su segundo gran circo: el Hippodrome Circus. Estaba ubicado en la zona de Carlos Pellegrini y avenida Corrientes, según la nomenclatura actual, en el sector donde años más tarde se levantaría el Obelisco. Aquel espacio fue recordado como una construcción lujosa, con bóveda vidriada, gran presencia escénica y una frase que resumía el espíritu de Brown: “Aquí se aprende a reír”. La apertura del Hippodrome significó algo más que el regreso de un artista al picadero. Fue una especie de revancha cultural. En 1910, durante los festejos del Centenario, Brown había sufrido la destrucción de su primer gran circo, el Coliseo Frank, instalado en la calle Florida. Aquella carpa fue incendiada por manifestantes que la consideraban una presencia impropia para la ciudad elegante que la elite porteña quería exhibir ante el mundo. El rechazo no se explicaba solo por razones estéticas: el circo de Brown convocaba a un público popular, infantil y diverso, algo que ciertos sectores miraban con desprecio. Frank Brown era, sin embargo, una figura inmensamente querida. Nacido en Inglaterra y radicado en la Argentina desde fines del siglo XIX, se convirtió en uno de los grandes nombres del circo rioplatense. Fue acróbata, clown, empresario y un personaje muy popular entre los chicos, especialmente por su costumbre de repartir caramelos y chocolates durante las funciones. Infobae recuerda que los niños lo llamaban “Flan Bon”, una deformación afectuosa de su nombre, y que su figura quedó asociada a la alegría colectiva de varias generaciones porteñas. El Hippodrome Circus recuperó esa energía. En su pista se mezclaban acrobacias, números ecuestres, humor, música, destreza física y espectáculos pensados para grandes y chicos. Cuando Brown no utilizaba la sala para sus funciones, el lugar también podía alquilarse para otros eventos, como peleas de boxeo, exposiciones y distintos espectáculos públicos, lo que lo convirtió en un espacio versátil dentro de la vida urbana porteña. Pero el nuevo circo también tuvo una vida breve. Permaneció activo apenas siete años. En 1924, las obras y proyectos vinculados a la modernización del centro porteño, el futuro trazado de la avenida 9 de Julio, la Diagonal Norte y la Plaza de la República, llevaron a la demolición del Hippodrome. La ciudad que primero había rechazado la carpa popular de Brown y luego había reído bajo su nueva cúpula, terminó borrando aquel edificio para abrir paso a la Buenos Aires monumental del siglo XX. Por eso, la historia del Hippodrome Circus no es solo una anécdota circense. Es el relato de una Buenos Aires en tensión entre lo popular y lo aristocrático, entre la risa de los chicos y la solemnidad del Centenario, entre la carpa del payaso y la ciudad moderna que soñaba con avenidas, monumentos y grandes perspectivas urbanas. Frank Brown volvió a levantar su circo donde después se alzaría el Obelisco, y durante unos años ese rincón porteño fue, antes que postal monumental, territorio de carcajadas, caramelos y asombro. #FrankBrown #HippodromeCircus #CircoArgentino #HistoriaDeBuenosAires #Obelisco #AvenidaCorrientes #CarlosPellegrini #ColiseoFrank #Centenario1910 #BuenosAiresAntigua #CircoCriollo #MendozAntigua #ArgentineCircus #OldBuenosAires #VintageCircus #CircusHistory #BuenosAiresHistory #PopularCulture #HistoricArgentina
5 de Mayo de 1813 - El día en que la Revolución de Mayo se volvió fiesta de todos: la Asamblea del Año XIII y el nacimiento de las Fiestas Mayas
El 5 de mayo de 1813, la Asamblea General Constituyente y Soberana, más recordada como la Asamblea del Año XIII, tomó una decisión cargada de sentido político y simbólico: declaró al 25 de Mayo como fiesta cívica anual en memoria de la Revolución de 1810. A partir de esa resolución, cada aniversario de Mayo debía conmemorarse en todo el territorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata mediante celebraciones públicas que pasarían a conocerse como Fiestas Mayas. La medida no fue un simple feriado. En un país que todavía no había declarado formalmente la independencia ni sancionado una constitución, la Asamblea buscaba construir símbolos comunes, fortalecer la memoria revolucionaria y dar forma a una identidad política propia. Por eso, la conmemoración del 25 de Mayo se integró a un conjunto más amplio de decisiones destinadas a afirmar la soberanía popular, crear emblemas patrios y consolidar la idea de una nueva comunidad política rioplatense. Educ.ar destaca que la Asamblea impulsó medidas como la creación y valorización de símbolos patrios, entre ellos el himno, el escudo y la instauración del 25 de Mayo como fiesta cívica. La Asamblea del Año XIII había comenzado a sesionar el 31 de enero de 1813, convocada por el Segundo Triunvirato. Aunque no logró declarar la independencia ni dictar una constitución, produjo reformas de enorme importancia: estableció la libertad de vientres, suprimió títulos de nobleza, abolió la Inquisición, eliminó instrumentos de tortura, promovió la libertad de prensa y reemplazó signos monárquicos por símbolos propios de las Provincias Unidas. La decisión de declarar fiesta cívica el 25 de Mayo también ayudó a transformar una jornada política en una celebración popular. Las llamadas Fiestas Mayas reunían actos oficiales, ceremonias, música, iluminación, bailes, salvas, reuniones públicas y distintas expresiones de adhesión patriótica. No solo recordaban la creación de la Primera Junta de 1810: también buscaban enseñar, emocionar y legitimar el proceso revolucionario ante la sociedad. Estudios históricos sobre estas celebraciones señalan que las fiestas públicas fueron herramientas centrales para construir legitimidad política en Buenos Aires y en las Provincias Unidas. Por eso, aquel decreto del 5 de mayo de 1813 fue mucho más que una disposición administrativa. Fue el momento en que la Revolución de Mayo empezó a tener una fecha oficial de memoria colectiva. Desde entonces, el 25 de Mayo dejó de ser solo un recuerdo de los protagonistas de 1810 para convertirse en una celebración cívica destinada a todo el pueblo: una ceremonia anual para afirmar la libertad, la soberanía y el nacimiento político de una nueva patria. #AsambleaDelAñoXIII #FiestasMayas #25DeMayo #RevoluciónDeMayo #HistoriaArgentina #ProvinciasUnidas #Patria #SoberaníaPopular #MayoDe1810 #EfeméridesArgentinas #MendozAntigua #ArgentineHistory #MayRevolution #CivicHistory #IndependenceHistory #LatinAmericanHistory #HistoricArgentina
5 de Mayo de 1893, nace Ivo Pelay: el hombre que escribió teatro, tango y Vendimia con pulso popular
El 5 de mayo de 1893 nació Ivo Pelay, seudónimo artístico de Guillermo Juan Robustiano Pichot, en La Plata, provincia de Buenos Aires —algunas referencias lo ubican específicamente en Ensenada, por entonces vinculada al partido platense—. Fue letrista, autor teatral, periodista, guionista, director y hombre de radio, una figura enorme de la cultura popular argentina del siglo XX. Murió en Buenos Aires el 28 de agosto de 1959. La imagen adjunta muestra un retrato en blanco y negro, de rasgos sobrios y gesto serio, que remite a la estética de las viejas galerías de autores teatrales y compositores de tango. Detrás de ese rostro aparece un creador incansable: en 1911, cuando todavía era muy joven, estrenó su primera obra, “Mala vida”, en el Teatro Nacional. Desde entonces desarrolló una producción teatral extraordinaria, con alrededor de 200 piezas estrenadas, entre dramas, sainetes, comedias, revistas musicales y juguetes cómicos. Pelay fue un verdadero trabajador de la escena. Escribió solo y también en colaboración con autores importantes de su tiempo, como Florentino Iriarte, Antonio Botta, Alberto Ballestero, Ricardo Hicken, Francisco Payá y Pascual Contursi, entre otros. Su teatro se movía con facilidad entre el humor porteño, el costumbrismo, la sátira social, el melodrama y el espectáculo musical, en una época en la que los escenarios eran uno de los grandes centros de entretenimiento popular. También dejó una marca profunda en el tango y la canción criolla. Compuso letras para sus propias obras y trabajó junto a músicos de enorme prestigio, entre ellos Gerardo Matos Rodríguez y, especialmente, Francisco Canaro, con quien logró algunos de sus mayores éxitos. Entre sus títulos más recordados aparecen “La muchachada del centro”, “Yo no sé por qué te quiero”, “Adiós pampa mía”, “Casas viejas”, “¿Dónde hay un mango?”, “Los amores con la crisis” y “Me enamoré una vez”. Todo Tango también registra como suya la letra de “Se dice de mí”, milonga con música de Canaro que más tarde quedaría asociada para siempre a Tita Merello. Su actividad no se limitó al teatro y la música. Trabajó en el diario Crítica, publicó versos en revistas, escribió para la radio y también incursionó en el cine. En 1938 dirigió “El diablo con faldas”, película argentina protagonizada por Florencio Parravicini, Celia Gámez y Pedro Maratea, estrenada el 20 de abril de ese año. La relación de Ivo Pelay con Mendoza tuvo un capítulo especial en la Fiesta de la Vendimia. En la década de 1950 realizó guiones y ejerció tareas de dirección dentro de la fiesta mayor de los mendocinos. Registros históricos de Vendimia mencionan su participación en espectáculos de esa década, cuando la celebración todavía combinaba elementos de revista, teatro, música, poesía, desfile y gran puesta escénica. Recordar a Ivo Pelay es rescatar a un autor que atravesó casi todos los lenguajes populares de su época: el escenario, el tango, el diario, la radio, el cine y la fiesta pública. Fue uno de esos creadores capaces de escribir para el público masivo sin perder oficio, ritmo ni sentido teatral. Su nombre pertenece a esa generación que hizo reír, cantar y emocionarse a la Argentina urbana del siglo XX. #IvoPelay #GuillermoPichot #TangoArgentino #TeatroArgentino #FranciscoCanaro #AdiósPampaMía #SeDiceDeMí #TeatroDeRevista #SaineteCriollo #CulturaArgentina #FiestaDeLaVendimia #MendozaAntigua #MendozAntigua #ArgentineTango #ArgentineTheatre #TangoHistory #VintageArgentina #CulturalHistory #OldBuenosAires #MendozaHistory
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