El 10 de mayo de 1996 comenzó una de las jornadas más oscuras en la historia del alpinismo mundial: la llamada Tragedia del Everest. Aquella fecha quedó marcada como el momento en que el techo del mundo dejó al descubierto el precio brutal de la ambición, la falta de coordinación, el clima extremo y la creciente comercialización de la montaña. Durante los años 80 y 90, el Everest empezó a transformarse en un destino cada vez más codiciado por expediciones comerciales. Ya no subían solo los grandes himalayistas de élite: también aparecían clientes que pagaban enormes sumas para intentar alcanzar la cima con guías profesionales, oxígeno suplementario, cuerdas fijas y logística organizada. Pero a casi 8.800 metros, en la llamada “zona de la muerte”, ningún servicio podía garantizar la supervivencia. En mayo de 1996 coincidieron varias expediciones importantes. Entre ellas estaban Adventure Consultants, liderada por el neozelandés Rob Hall, y Mountain Madness, encabezada por el estadounidense Scott Fischer. También había grupos de Taiwán, Sudáfrica y una expedición india de la Policía Fronteriza Indo-Tibetana que avanzaba por la ruta norte. La montaña estaba saturada. Demasiadas personas querían subir el mismo día, por pasos estrechos donde solo se podía avanzar de a uno. En la madrugada del 10 de mayo, los grupos salieron desde el Campamento IV, en el Collado Sur, rumbo a la cumbre. Al principio el clima parecía favorable. Pero pronto aparecieron los problemas: demoras, cuerdas fijas que no estaban colocadas en sectores clave, esperas interminables en puntos críticos como el Balcón y el Escalón Hillary, agotamiento, consumo acelerado de oxígeno y una peligrosa pérdida del horario límite para regresar. En el Everest, llegar tarde a la cima puede ser una sentencia. La regla no escrita era clara: si no se alcanzaba la cumbre cerca de las dos de la tarde, había que dar la vuelta. Sin embargo, varios siguieron subiendo. La llamada “fiebre de cumbre” —ese impulso desesperado por no abandonar cuando la cima parece estar al alcance de la mano— terminó empujando a muchos hacia una trampa mortal. Cuando la tormenta cayó sobre la montaña, decenas de escaladores quedaron dispersos en medio del viento, la nieve, la oscuridad y la falta de oxígeno. Algunos no encontraban el camino de regreso al campamento. Otros estaban demasiado débiles para moverse. En pocas horas, el sueño de tocar el cielo se convirtió en una lucha desesperada por seguir con vida. El saldo fue devastador: ocho alpinistas murieron entre el 10 y el 11 de mayo de 1996. Entre ellos estaban tres figuras experimentadas: Rob Hall, Scott Fischer y Andy Harris. También perdieron la vida Doug Hansen, Yasuko Namba y tres integrantes de la expedición india: Tsewang Smanla, Dorje Morup y Tsewang Paljor. Sobrevivientes como Beck Weathers quedaron con secuelas físicas gravísimas por congelación. Rob Hall permaneció atrapado cerca de la cumbre junto a Doug Hansen. Ya sin fuerzas, con frío extremo y sin poder descender, logró comunicarse por radio con su esposa, Jan Arnold, embarazada de su hija. Fue una de las despedidas más conmovedoras y trágicas de la historia del montañismo. Después, el silencio. La tragedia de 1996 inspiró libros, documentales y películas, pero sobre todo abrió una pregunta incómoda: ¿hasta dónde puede llegar el deseo humano de conquistar una montaña? El Everest no perdona la soberbia. Allí, la fama, el dinero y la voluntad pueden quedar reducidos a nada frente a una tormenta, una mala decisión o unos minutos perdidos en la altura. Aquel 10 de mayo no murió solo un grupo de alpinistas. También se quebró una ilusión: la idea de que el Everest podía convertirse en una aventura controlada, vendida por catálogo y domesticada por la industria. La montaña recordó, con una dureza feroz, que sigue siendo un territorio extremo, hermoso y despiadado. Everest 1996 fue la advertencia escrita en hielo: la cima puede esperar; la vida, no. #Everest #TragediaDelEverest #Everest1996 #MonteEverest #Alpinismo #Himalaya #ZonaDeLaMuerte #RobHall #ScottFischer #AndyHarris #BeckWeathers #JonKrakauer #HistoriaDelAlpinismo #Montañismo #Un10DeMayo #MendozAntigua #MountEverest #EverestDisaster #Everest1996Disaster #ClimbingHistory #Mountaineering #Himalayas #DeathZone #IntoThinAir #AdventureHistory #SurvivalStory
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domingo, 10 de mayo de 2020
Everest 10 de Mayo de 1996: la noche en que la montaña devoró a sus conquistadores
El 10 de mayo de 1996 comenzó una de las jornadas más oscuras en la historia del alpinismo mundial: la llamada Tragedia del Everest. Aquella fecha quedó marcada como el momento en que el techo del mundo dejó al descubierto el precio brutal de la ambición, la falta de coordinación, el clima extremo y la creciente comercialización de la montaña. Durante los años 80 y 90, el Everest empezó a transformarse en un destino cada vez más codiciado por expediciones comerciales. Ya no subían solo los grandes himalayistas de élite: también aparecían clientes que pagaban enormes sumas para intentar alcanzar la cima con guías profesionales, oxígeno suplementario, cuerdas fijas y logística organizada. Pero a casi 8.800 metros, en la llamada “zona de la muerte”, ningún servicio podía garantizar la supervivencia. En mayo de 1996 coincidieron varias expediciones importantes. Entre ellas estaban Adventure Consultants, liderada por el neozelandés Rob Hall, y Mountain Madness, encabezada por el estadounidense Scott Fischer. También había grupos de Taiwán, Sudáfrica y una expedición india de la Policía Fronteriza Indo-Tibetana que avanzaba por la ruta norte. La montaña estaba saturada. Demasiadas personas querían subir el mismo día, por pasos estrechos donde solo se podía avanzar de a uno. En la madrugada del 10 de mayo, los grupos salieron desde el Campamento IV, en el Collado Sur, rumbo a la cumbre. Al principio el clima parecía favorable. Pero pronto aparecieron los problemas: demoras, cuerdas fijas que no estaban colocadas en sectores clave, esperas interminables en puntos críticos como el Balcón y el Escalón Hillary, agotamiento, consumo acelerado de oxígeno y una peligrosa pérdida del horario límite para regresar. En el Everest, llegar tarde a la cima puede ser una sentencia. La regla no escrita era clara: si no se alcanzaba la cumbre cerca de las dos de la tarde, había que dar la vuelta. Sin embargo, varios siguieron subiendo. La llamada “fiebre de cumbre” —ese impulso desesperado por no abandonar cuando la cima parece estar al alcance de la mano— terminó empujando a muchos hacia una trampa mortal. Cuando la tormenta cayó sobre la montaña, decenas de escaladores quedaron dispersos en medio del viento, la nieve, la oscuridad y la falta de oxígeno. Algunos no encontraban el camino de regreso al campamento. Otros estaban demasiado débiles para moverse. En pocas horas, el sueño de tocar el cielo se convirtió en una lucha desesperada por seguir con vida. El saldo fue devastador: ocho alpinistas murieron entre el 10 y el 11 de mayo de 1996. Entre ellos estaban tres figuras experimentadas: Rob Hall, Scott Fischer y Andy Harris. También perdieron la vida Doug Hansen, Yasuko Namba y tres integrantes de la expedición india: Tsewang Smanla, Dorje Morup y Tsewang Paljor. Sobrevivientes como Beck Weathers quedaron con secuelas físicas gravísimas por congelación. Rob Hall permaneció atrapado cerca de la cumbre junto a Doug Hansen. Ya sin fuerzas, con frío extremo y sin poder descender, logró comunicarse por radio con su esposa, Jan Arnold, embarazada de su hija. Fue una de las despedidas más conmovedoras y trágicas de la historia del montañismo. Después, el silencio. La tragedia de 1996 inspiró libros, documentales y películas, pero sobre todo abrió una pregunta incómoda: ¿hasta dónde puede llegar el deseo humano de conquistar una montaña? El Everest no perdona la soberbia. Allí, la fama, el dinero y la voluntad pueden quedar reducidos a nada frente a una tormenta, una mala decisión o unos minutos perdidos en la altura. Aquel 10 de mayo no murió solo un grupo de alpinistas. También se quebró una ilusión: la idea de que el Everest podía convertirse en una aventura controlada, vendida por catálogo y domesticada por la industria. La montaña recordó, con una dureza feroz, que sigue siendo un territorio extremo, hermoso y despiadado. Everest 1996 fue la advertencia escrita en hielo: la cima puede esperar; la vida, no. #Everest #TragediaDelEverest #Everest1996 #MonteEverest #Alpinismo #Himalaya #ZonaDeLaMuerte #RobHall #ScottFischer #AndyHarris #BeckWeathers #JonKrakauer #HistoriaDelAlpinismo #Montañismo #Un10DeMayo #MendozAntigua #MountEverest #EverestDisaster #Everest1996Disaster #ClimbingHistory #Mountaineering #Himalayas #DeathZone #IntoThinAir #AdventureHistory #SurvivalStory
sábado, 9 de mayo de 2020
Cuando las Fotos Parecían Pinturas, Imágenes de Paisajes de Ensueño Toma...
El fotógrafo belga Leonard Misonne (1870-1943) se formó como ingeniero antes de descubrir la fotografía. Criado en Gilly, Bélgica, el fotógrafo viajó por toda su tierra natal y más allá para capturar el paisaje y la gente de Europa en el estilo pictórico. Las fotografías, caracterizadas por escenas suaves y pictóricas, se crearon mediante procesos de impresión alternativos que utilizan materiales como el aceite y el bicromato de goma. El movimiento pictórico de finales del siglo XIX y principios del XX buscó elevar la fotografía al nivel de otras bellas artes como la pintura y la escultura. Misonne dijo: "El cielo es la clave del paisaje". Esta filosofía es clara en muchas de las imágenes de Misonne, a menudo llenas de nubes ondulantes, niebla matutina o rayos de sol. El artista se destacó al capturar a sus sujetos con luz dramática y direccional, iluminando figuras desde atrás, lo que resultó en un efecto de halo. Al favorecer las condiciones climáticas tormentosas, Misonne a menudo encontraba a sus súbditos navegando por las calles bajo paraguas o apoyados contra las ráfagas de una tormenta de nieve invernal. El dominio de Misonne de los diversos procesos de impresión que utilizó se evidencia en el fino equilibrio entre lo que ha sido capturado fotográficamente y lo que ha sido manipulado por la mano del artista en cada impresión. Para perfeccionar este equilibrio, Misonne creó su propio proceso, llamado mediobrome, que combina la impresión de bromuro y aceite. Las impresiones monocromáticas del artista en tonos cálidos y fríos transmiten una fuerte sensación de lugar y tiempo, así como una sensación de nostalgia por su patria familiar. Ya sea que el tema sea una calle de la ciudad o un paisaje pastoral, la luz perfecta capturada cuidadosamente por Misonne crea una escena serena y reconfortante que recuerda un paisaje de ensueño.
(via The Eye of Photography)
Fascinantes Imágenes Capturan la Vida Cotidiana de Madagascar a Fines de...
Madagascar es un país insular en el Océano Índico, aproximadamente a 400 kilómetros (250 millas) de la costa de África Oriental. Con 592.800 kilómetros cuadrados (228.900 millas cuadradas), Madagascar es el segundo país insular más grande del mundo. La nación comprende la isla de Madagascar (la cuarta isla más grande del mundo) y numerosas islas periféricas más pequeñas. Madagascar es un punto caliente de biodiversidad; Más del 90% de su vida silvestre no se encuentra en ningún otro lugar de la Tierra. Los diversos ecosistemas y la vida silvestre única de la isla están amenazados por la invasión de la población humana en rápido crecimiento y otras amenazas ambientales. Madagascar pertenece al grupo de países menos adelantados. El malgache y el francés son los dos idiomas oficiales del estado. El ecoturismo y la agricultura, junto con mayores inversiones en educación, salud y empresas privadas, son elementos clave de la estrategia de desarrollo de Madagascar. Estas fascinantes fotos de BU ICEAACH que capturaron la vida cotidiana de Madagascar en 1989. Las ciudades incluyen Antananarivo (forma abreviada de Tana), Hell-Ville en la isla Nosy Be, Taolagnaro (anteriormente Fort Dauphin).
El 9 de Mayo de 1903 en Atuona, Polinesia Francesa, fallecía el pintor post impresionista Eugène Henri Paul Gauguin.
Su obra es considerada una de las mas importantes del siglo XIX claramente dividida entre paisaje y desnudos muy osados para la época, que pintó en Martinica y en la Polinesia. Sobre estos cuadros, Van Gogh opinó: "¡Formidables! No fueron pintadas con el pincel, sino con el falo, cuadros que al mismo tiempo que arte son pecados". Nació en Paris en 1848 en el seno de una familia liberal antimonárquica, tras el golpe de Estado de Napoleón III en 1851 huyeron a América, en el viaje muere su padre, se instalan en Lima, Perú hasta su regreso a Francia en 1855. En 1865 se enlistó en la Armada Francesa donde permaneció embarcado hasta su regreso en 1870. Se convirtió en agente de cambio en la Bolsa de París, teniendo bastante éxito en sus negocios, esto le permitió llevar una vida burguesa y acomodada junto a su mujer Mette-Sophie Gad y sus cinco hijos. En 1874 asiste a una muestra del pintor impresionista "Camille Pissarro", quedó maravillado por lo que comenzó a tomar clases de pintura, con gran osadía, inmediatamente se lanza a hacer sus primeras obras y en una carrera meteórica en solo 10 años ya exponía sus obras junto a las de Manet, Cézanne, Monet y el propio Camille Pissarro. Ya en 1882 había renunciado a su trabajo en la bolsa, pero vivir de la pintura no era fácil, por lo que traslada a su familia a la ciudad de Copenhage, de donde provenía su esposa y él se instala en Normandía con Pissarro. Dos años después en busca de inspiración y una locación mas económica para vivir inicia un viaje por las Antillas, Panamá y Colombia. Al regreso de este viaje se instala en Bretaña al norte de Francia donde toma alumnos y pasa un tiempo junto a Van Gogh, quien se maravilla por sus obras de Centro América. Sus obras toman un matiz mas simplista y con influencias de las estampas japonesas, la convivencia con Van Gogh se hace difícil, luego de una discusión este se corta parte de la oreja y mas adelante intenta suicidarse, por lo que Gauguin decide abandonar Francia. Económicamente arruinado y enfermo, en 1891 se traslada a la Polinesia Francesa, a pesar de su decadencia mental y física, pinta sus obras de mayor valor artístico, entre ellas la que se considera su testamento pictórico "¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos?". En 1901 al compartir una temporada con los indígenas se da cuenta de las atrocidades cometidas por las autoridades Francesas, por ello se muda con ellos a Atuona y dedica sus últimos días a hacer esculturas en colaboración con los aborígenes, un 9 de Mayo de 1903 encuentra la muerte como él lo deseaba en plena armonía con la naturaleza.
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Mendoza, Argentina
Atuona, Hiva Oa, Polinesia Francesa
El 9 de Mayo de 1883 en Madrid, nacía el ensayista y filósofo José Ortega y Gasset.
Nacido en una familia burguesa de la alta sociedad Madrileña, estudió en el "Colegio San Estanislao de Kostka" de Málaga, mientras su vida se desarrollaba entre periodistas y pensadores ligados a su padre comienza sus estudios universitarios en la Universidad de Deusto, Bilbao y prosigue en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid. Recién recibido de "Doctor en letras" publica "Los terrores del año mil, Crítica de una leyenda", e inicia una gira de estudios y perfeccionamiento por Alemania, a su regreso en octubre de 1910 obtiene la cátedra de metafísica de la Universidad Central de Madrid. Ya instalado en España se casa con Rosa Spottorno, con quien tiene 3 hijos, Miguel Ortega Spottorno, Soledad Ortega Spottorno y José Ortega Spottorno, quien fundaría el diario "El país". En 1917 comienza a escribir en el diario "El sol", en forma de folletín sus mas importantes obras, "España invertebrada" y "La rebelión de las masas", para ese momento ya era el exponente principal de la teoría del perspectivismo y de la razón vital. Como diputado electo, trabaja en la elaboración de la constitución de la "Segunda República Española" donde ya sostenía que las diferencias entre Vascos, Catalanes, Gallegos y demás regiones harían difícil la integración total de la república y que la inclusión de la Iglesia como poder del estado atentaba contra la democracia plena. Cuando estalló la guerra civil española, a regañadientes y bajo amenaza firmó un manifiesto del partido comunista en contra del golpe de estado y a favor de la "República". Debió exiliarse en París desde donde escribió "En cuanto al pacifismo" donde se expresa contra Franco y sus métodos, su exilio continuó en los Países Bajos y Argentina hasta que en 1942 fija su domicilio en Lisboa, Portugal. A partir de 1945 se le permite regresar a España y cobrar sus sueldos atrasados, una importantísima suma, pero no se le devuelve la cátedra. Fue en Alemania, donde más se apreciaba su conocimiento, que encontró el lugar para pasar el final de sus días. En uno de sus esporádicos viajes a España, murió en Madrid el 18 de Octubre de 1955.
9 de Mayo de 1978, en Roma, Aldo Moro: el cadáver en el Renault 4 que partió en dos la historia de Italia
El 9 de mayo de 1978, Roma amaneció con una imagen que quedó grabada como una de las heridas más profundas de la Europa de la Guerra Fría: el cuerpo sin vida de Aldo Moro, ex primer ministro italiano y figura central de la Democracia Cristiana, apareció dentro del baúl de un Renault 4 rojo en la Via Caetani, tras 55 días de cautiverio en manos de las Brigadas Rojas. No fue solo un asesinato político: fue un golpe brutal contra el corazón institucional de Italia. Moro había nacido en Maglie, cerca de Lecce, el 23 de septiembre de 1916. Profesor de Derecho, dirigente católico y político de enorme peso, fue elegido diputado en la Asamblea Constituyente que redactó la Constitución republicana italiana después de la Segunda Guerra Mundial. Con los años llegó a ocupar cargos clave y fue cinco veces primer ministro de Italia, convirtiéndose en uno de los hombres más influyentes del país. Su importancia histórica se volvió aún mayor en los años setenta, cuando impulsó una línea política audaz: abrir un diálogo entre la Democracia Cristiana y el Partido Comunista Italiano, liderado por Enrico Berlinguer. Esa estrategia, conocida como “compromiso histórico”, buscaba ampliar la base democrática en un país sacudido por la violencia política, la crisis económica y las tensiones de la Guerra Fría. El día de su secuestro, el Parlamento debía votar la confianza al nuevo gobierno de Giulio Andreotti, que por primera vez contaría con el apoyo parlamentario comunista. La mañana del 16 de marzo de 1978, cuando Moro se dirigía al Parlamento, un comando de las Brigadas Rojas interceptó su comitiva en Roma. Los terroristas asesinaron a los cinco hombres de su escolta y lo llevaron a una prisión clandestina, donde lo sometieron a un supuesto “juicio popular”. Durante el cautiverio, enviaron comunicados, fotografías y cartas escritas por el propio Moro, en las que pedía una salida negociada. El Estado italiano mantuvo una línea dura: no negociar con los secuestradores. Las Brigadas Rojas exigían la liberación de militantes presos, pero el gobierno y la mayoría de los partidos rechazaron cualquier intercambio. Finalmente, el 9 de mayo, los terroristas anunciaron la ejecución. El cadáver de Moro fue dejado en la Via Caetani, una calle simbólicamente ubicada cerca de las sedes de la Democracia Cristiana y del Partido Comunista. El crimen quedó oficialmente atribuido a las Brigadas Rojas, organización armada de extrema izquierda que en los años setenta buscaba desestabilizar al Estado italiano mediante secuestros, asesinatos y sabotajes. Sin embargo, el llamado “caso Moro” nunca dejó de alimentar preguntas. Britannica señala que, aunque hubo juicios, condenas e investigaciones parlamentarias, todavía persisten zonas oscuras, sospechas sobre errores de los servicios de inteligencia y posibles complicidades nunca del todo aclaradas. Por eso, la muerte de Aldo Moro sigue siendo mucho más que un episodio de terrorismo. Fue el final sangriento de una posibilidad política: la de una Italia que intentaba buscar una salida democrática entre bloques enfrentados. Su asesinato clausuró el camino del compromiso histórico y dejó una pregunta que todavía incomoda: ¿murió solo por decisión de las Brigadas Rojas o también porque demasiados poderes, dentro y fuera de Italia, no querían verlo vivo? Aquel Renault 4 rojo no transportaba solamente un cadáver. Llevaba dentro el derrumbe de una esperanza política, el miedo de una época y una de las páginas más oscuras de la historia italiana contemporánea. #AldoMoro #BrigadasRojas #Italia1978 #ViaCaetani #Renault4 #DemocraciaCristiana #EnricoBerlinguer #CompromisoHistórico #GuerraFría #HistoriaItaliana #TerrorismoPolítico #AñosDePlomo #HistoriaContemporánea #MendozAntigua #AldoMoro #RedBrigades #ItalianHistory #ColdWarHistory #YearsOfLead #PoliticalTerrorism #HistoricCompromise #EuropeanHistory
Malvinas 9 de Mayo de 1982: la colecta que emocionó a un país y terminó convertida en una herida nacional
El 9 de mayo de 1982, mientras la Guerra de Malvinas seguía su curso, la televisión argentina vivía una de las jornadas más intensas y contradictorias de su historia: la transmisión de “Las 24 horas de las Malvinas”, un programa especial emitido por ATC entre el 8 y el 9 de mayo con el objetivo de reunir dinero, objetos de valor y donaciones para el Fondo Patriótico Malvinas Argentinas. El Archivo RTA conserva registros de aquella emisión y la describe como una maratón televisiva destinada a recaudar fondos para la causa durante el conflicto bélico. El Fondo había sido creado oficialmente por el gobierno militar en abril de 1982 mediante el Decreto 753, con normas complementarias posteriores, para centralizar donaciones destinadas a los gastos vinculados con la recuperación de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur. Décadas después, el propio registro jurídico argentino volvió sobre ese tema al establecer competencias sobre los bienes donados o prometidos al Fondo Patriótico La conducción estuvo a cargo de dos figuras enormes de la televisión argentina: Jorge “Cacho” Fontana y Lidia “Pinky” Satragno. La pantalla se llenó de llamados, subastas, artistas, deportistas, vecinos anónimos, niños, madres, jubilados y familias enteras que se acercaban con lo que podían. Según reconstrucciones periodísticas, hubo donaciones de dinero, joyas, objetos personales, obras de arte, alimentos, ropa de abrigo y hasta símbolos afectivos pensados para los soldados Aquella noche mostró el costado más solidario del pueblo argentino. Participaron famosos, músicos, actores, deportistas y referentes populares. Se mencionan donaciones como el bandoneón de Astor Piazzolla, aportes de figuras del deporte y el espectáculo, y objetos entregados para ser subastados. Pero también hubo gestos humildes: cartas, bufandas, alimentos y pequeños recuerdos enviados con la esperanza de acompañar a los combatientes en las islas Con el tiempo, esa jornada quedó envuelta en una enorme sombra. Investigaciones posteriores señalaron que el Fondo Patriótico llegó a reunir alrededor de 54 millones de dólares de la época. Sin embargo, el destino exacto de ese dinero y de muchas donaciones materiales nunca quedó completamente aclarado. La Nación publicó que, según Manuel Solanet, parte de lo recaudado fue distribuido en cuentas de las tres Fuerzas Armadas, pero sin una rendición clara y completa sobre su uso final. Uno de los aspectos más dolorosos fue saber que toneladas de ayuda reunida por la sociedad no habrían llegado a los soldados. Diversas reconstrucciones sostienen que alimentos, abrigos, cartas y objetos enviados con emoción quedaron demorados, descartados o perdidos en la burocracia militar. Así, una de las mayores expresiones de solidaridad popular terminó transformándose en símbolo de abandono, desconfianza y dolor Por eso, el Fondo Patriótico por Malvinas no puede recordarse solo como una colecta televisiva. Fue también una fotografía profunda de la Argentina de 1982: un pueblo dispuesto a darlo todo por sus jóvenes soldados, y un poder militar que no estuvo a la altura de esa entrega. La verdadera grandeza estuvo en quienes donaron con el corazón; la herida quedó en lo que nunca llegó a destino #Malvinas #FondoPatriótico #Las24HorasDeMalvinas #GuerraDeMalvinas #CachoFontana #Pinky #Argentina1982 #VeteranosDeMalvinas #HistoriaArgentina #MemoriaArgentina #ATC #SolidaridadArgentina #MendozAntigua #FalklandsWar #MalvinasWar #ArgentineHistory #HistoricalMemory #WarHistory #Veterans #TelethonHistory #May1982
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Mendoza, Argentina
FIQQ 1ZZ, Islas Malvinas (Falkland Islands)
El 9 de Mayo de 1850, en París, moría el físico y químico Louis Joseph Gay-Lussac.
Nacido el 6 de Diciembre de 1778, en Saint Léonard de Noblat, Francia, luego de una educación básica en su ciudad natal, en 1797 se traslada a Paris donde estudia en la École Polytechnique y en la École des Ponts et Chaussées, pero su interés por la ingeniería fue eclipsado por su oportunidad de trabajar para el químico y físico Claude Louis Berthollet. Con tan solo 23 años publica un libro sobre sus verificaciones prácticas de las teorías de Jacques Charles, titulado "Expansión de los gases". Realizó un riesgoso ascenso en globo hasta los 7000 metros para investigar la atmósfera y recorrió Europa verificando las variaciones del campo magnético terrestre. En 1805 presenta ante la "Académie des sciences" su "ley sobre las combinaciones gaseosas", en reconocimiento a su aporte se la denomina "Primera ley de Gay Lusac" y se lo nombra miembro estable de la institución. Trabajando junto a Louis Jacques Thénard en la École Polytechnique descubre el Boro y el Potasio. Es nombrado titular de la cátedra de ciencias de la Sorbona, paralelamente descubre el Cloro, el Iodo y el ácido cianhídrico. En la década del '20 intensifica su labor práctica realizando invalorables avances en la solubilidad de las sales, telas ignífugos, blanqueadores, graduación del alcohol y el pararrayos. Como químico para el gobierno francés elabora un procedimiento para determinar la cantidad de plata en una moneda, método aún vigente. En 1830 renuncia a sus cargos docentes y se vuelca a la actividad política, por su renombre y prestigio no le costó ser elegido tres veces consecutivas como diputado. En 1848, cansado física y mentalmente decide abandonar la vida pública y retirarse a su finca en la actual Lussac, en un fortuito viaje a París lo encontró la muerte el 9 de Mayo de 1850, su cuerpo descansa en el cementerio de Père-Lachaise.
Etiopía 9 de mayo de 1936: el día en que Mussolini proclamó su imperio y el mundo eligió mirar hacia otro lado
El 9 de mayo de 1936, Benito Mussolini anunció desde Roma la creación del llamado Imperio Italiano, después de la ocupación de Addis Abeba, capital de Etiopía, por las tropas fascistas. No fue solo el cierre militar de la Segunda Guerra Ítalo-Etíope: fue una de las advertencias más claras de lo que Europa estaba a punto de vivir. La guerra demostró la brutalidad expansionista del fascismo y, al mismo tiempo, la debilidad de la Sociedad de las Naciones, incapaz de frenar una agresión abierta contra un país soberano. Italia venía buscando desde hacía décadas una revancha en África. En 1896, las fuerzas etíopes habían derrotado al ejército italiano en la histórica batalla de Adua, una humillación que el fascismo convirtió en obsesión imperial. Cuando Mussolini llegó al poder en 1922, prometió reconstruir la grandeza de Roma y formar un nuevo imperio. Etiopía, uno de los pocos países africanos independientes, quedó en la mira. La invasión comenzó el 3 de octubre de 1935, cuando tropas italianas avanzaron desde Eritrea, al norte, y desde Somalia italiana, al sur. En el frente norte actuó inicialmente el mariscal Emilio De Bono, luego reemplazado por Pietro Badoglio; en el sur comandó Rodolfo Graziani. Frente a ellos, el emperador Haile Selassie y las fuerzas etíopes resistieron con enorme valentía, pero con armamento muy inferior frente a tanques, artillería, aviación y tropas mejor equipadas. Uno de los capítulos más oscuros fue el uso de armas químicas, especialmente gas mostaza, por parte de Italia. Etiopía denunció esos ataques ante la Sociedad de las Naciones, pero las sanciones internacionales fueron insuficientes y no detuvieron la conquista. Aquel abandono dejó al descubierto una verdad amarga: cuando las grandes potencias no estaban dispuestas a actuar, la legalidad internacional quedaba reducida a palabras. La capital, Addis Abeba, cayó el 5 de mayo de 1936. Cuatro días después, el 9 de mayo, Mussolini proclamó el Imperio y el rey Víctor Manuel III fue presentado como emperador de Etiopía. Eritrea, Somalia italiana y Etiopía fueron integradas en la llamada África Oriental Italiana, una construcción colonial nacida de la violencia y la ocupación. La imagen adjunta resume visualmente esa desigualdad: tropas italianas con blindados, oficiales coloniales y soldados africanos reclutados para el ejército imperial, frente a combatientes etíopes que defendían su territorio con recursos mucho más precarios. Es una fotografía de época del choque entre una maquinaria militar moderna y un pueblo que resistía una invasión. El saqueo también alcanzó al patrimonio cultural. Entre los símbolos más conocidos estuvo el Obelisco de Aksum, trasladado por Italia como trofeo de guerra y devuelto a Etiopía décadas después. La UNESCO destacó su retorno en 2005 como un hecho histórico y altamente simbólico, tras 68 años de ausencia. Haile Selassie llevó personalmente su denuncia a Ginebra. El 30 de junio de 1936, habló ante la Sociedad de las Naciones y advirtió al mundo sobre el peligro de permitir que la fuerza destruyera el derecho. Su frase quedó como una profecía moral de la época: “Hoy somos nosotros. Mañana serán ustedes”. Pocos años después, la Segunda Guerra Mundial demostraría que aquella advertencia no había sido exagerada. Por eso, el 9 de mayo de 1936 no debe recordarse solo como una victoria militar italiana. Fue el día en que el fascismo celebró una conquista colonial, pero también el día en que quedó expuesta la cobardía diplomática de un mundo que no quiso defender a Etiopía. Una tragedia africana que anticipó la tormenta mundial que se acercaba. #Etiopía #AddisAbeba #HaileSelassie #Mussolini #SegundaGuerraItaloEtíope #ItaliaFascista #ÁfricaOrientalItaliana #HistoriaDeÁfrica #Adua #ObeliscoDeAksum #SociedadDeLasNaciones #Colonialismo #HistoriaUniversal #Efemérides #9DeMayo #MendozAntigua #Ethiopia #AddisAbaba #HaileSelassie #FascistItaly #ItaloEthiopianWar #AfricanHistory #ColonialHistory #WorldHistory #OnThisDay
ANTIGUO MÉTODO ANTICONCEPTIVO. Tomar MERCURIO
Desde los tiempos mas remotos una de las grandes preocupaciones de las mujeres era no quedar embarazadas. Para lograr su acometido recurrían a cualquier método sin importar sus efectos secundarios. En la antigua China la mujeres tomaban aceite con mercurio , con el tiempo la acumulación del mercurio en la sangre causaba problemas en la médula, insuficiencia renal , y hasta daños cerebrales, pero igual repetían su consumo porque lo esencial era no quedar embarazadas.
viernes, 8 de mayo de 2020
El Travestismo en Nueva York a Fines de la Década de 1930 y Principios d...
Las leyes de vestimenta cruzada rara vez se aplican en las ciudades estadounidenses en la actualidad. Sin embargo, entre 1848 y la Primera Guerra Mundial, 45 ciudades en los Estados Unidos aprobaron leyes contra el travestismo definido como "usar la ropa del otro sexo". En efecto, las leyes contra el vestuario se convirtieron en una herramienta flexible para que la policía aplique el género normativo en múltiples identidades de género, incluidas las mujeres masculinas y las personas que se identifican como transgénero o no conformes con el género. Pero a medida que pasaba el tiempo y evolucionaba la moda, era cada vez más difícil incluso definir qué implicaba el "travestismo" desde una perspectiva policial. La organización Gay & Lesbian Alliance Against Defamation define a los travestis específicamente como hombres heterosexuales que ocasionalmente usan ropa, maquillaje y accesorios asociados culturalmente con las mujeres. "En el momento en que la contracultura estaba en plena floración, las detenciones de travestismo eran expulsadas rutinariamente de la corte", Susan Stryker,Un profesor asociado de Estudios de Género y de la Mujer en la Universidad de Arizona, dijo a PBS . "Arrestar a personas con disfraces era principalmente una forma de acoso policial".
El 8 de Mayo de 1945, en Allentown, Pensilvania, EEUU, nacía el mas genial y mal humorado pianista de Jazz del siglo XX, ese día el mundo se vestía de gala para recibir a Keith Jarrett.
Con solo 3 años comenzó a tomar clases de piano y con solo 7 años realizó un concierto dejando atónito al público. Sus estudios no se limitaron al piano, incursionó en el Vibráfono, clavicordio, saxo soprano y hasta batería. Su formación académica la hizo en el Berklee College of Music de Boston donde formó sus primer grupo. Su talento crecía junto a su perfeccionismo y mal humor. Para pulir su estilo se unió a bandas de disímiles estilos y exigencias, toco para Don Jacoby, Tony Scott y Charles Lloyd. Formó sociedades de excepción con Miles Davis, Gary Burton y Chick Corea. Fue en el Jazz donde mas se destacó, aunque interpretó con igual maestría composiciones de Johann Sebastian Bach y Georg Friedrich Händel. Dentro de su vasta discografía pasarán a la historia las "improvisaciones", por su calidad y virtuosismo resulta increíble que esas obras maestras no existieran antes de ser ejecutadas. Su excéntrico perfeccionismo roza la histeria, suele interrumpir recitales si escucha una tos en la platea. En una oportunidad en el Teatro Colón de Buenos Aires notó que le sacaban una foto con un celular antes de iniciar el recital, se retiró tras el telón negándose a tocar, lo convencieron, luego de brindar un recital impecable sentenció "Gastaron millones de dólares en arreglar este teatro maravilloso y tiene un piano de mierda". Cuando toca el piano, parece que tuviera un cerebro para cada mano, resulta imposible entender como logra improvisar y lograr climas y atmósferas distintas con cada una de ellas.
El 8 de Mayo de 1794, en París, moría Lavoisier: el genio que pesó la materia, cambió la química y terminó bajo la guillotina
El 8 de mayo de 1794, en París, la Revolución Francesa apagó una de las mentes más brillantes de la historia de la ciencia: Antoine-Laurent Lavoisier, considerado el padre de la química moderna. Su muerte no fue solo la ejecución de un hombre, sino el símbolo brutal de una época en la que la razón, la política, el miedo y la justicia revolucionaria chocaron de frente. Lavoisier nació en París el 26 de agosto de 1743 —no el 16— y desde joven recibió una educación privilegiada en el Collège Mazarin, también conocido como Colegio de las Cuatro Naciones. Aunque estudió Derecho por tradición familiar, su verdadera pasión se inclinó hacia las ciencias naturales, la física, la química y la observación rigurosa del mundo. Su carrera científica comenzó a destacarse muy temprano. En 1768 fue elegido miembro de la Academia de Ciencias de París, una de las instituciones intelectuales más prestigiosas de Europa. Ese mismo año ingresó en la Ferme Générale, una poderosa organización privada encargada de recaudar impuestos para la monarquía francesa. Aquella decisión le dio recursos para financiar investigaciones, montar un laboratorio de primer nivel y desarrollar una obra científica extraordinaria, pero también terminaría siendo la causa política de su caída durante el Terror revolucionario. En 1771 se casó con Marie-Anne Pierrette Paulze, quien fue mucho más que su esposa: colaboró en el laboratorio, tradujo textos científicos del inglés, realizó dibujos de aparatos experimentales y ayudó a organizar parte del trabajo que cambiaría la química para siempre. Su papel fue fundamental para que las ideas de Lavoisier circularan con precisión en una Europa científica todavía dominada por viejas teorías. Lavoisier transformó la química porque la volvió una ciencia de medición exacta. Pesaba reactivos y productos, estudiaba los gases, analizaba la combustión y defendía una idea revolucionaria: en una reacción química, la materia no desaparece, sino que se transforma. Así quedó asociada su obra a la ley de conservación de la masa. También explicó el papel del oxígeno en la combustión y en la respiración, ayudó a demostrar que el agua no era un elemento simple sino un compuesto de hidrógeno y oxígeno, y participó en la creación de una nomenclatura química moderna. En 1789 publicó su obra más célebre, el Tratado elemental de química, donde presentó una nueva manera de ordenar la ciencia química. Allí definió el concepto de elemento como una sustancia que no podía descomponerse mediante los métodos químicos conocidos de su tiempo. Aquel libro fue una verdadera declaración de independencia frente a la antigua teoría del flogisto y marcó el nacimiento de la química moderna. Pero la historia dio un giro trágico. Durante la Revolución Francesa, su vínculo con la recaudación de impuestos del Antiguo Régimen lo convirtió en blanco político. Fue arrestado, juzgado y condenado junto a otros miembros de la Ferme Générale. El 8 de mayo de 1794, Lavoisier fue guillotinado en París junto a su suegro y otros recaudadores. La frase atribuida al matemático Joseph-Louis Lagrange resume la magnitud de la pérdida: “Bastó un instante para cortar esa cabeza, y quizá cien años no alcancen para producir otra igual”. Aquel día no murió solamente un químico. Murió un hombre que enseñó a la ciencia a medir, comprobar y nombrar el mundo de otra manera. La guillotina pudo detener su vida, pero no su legado: cada laboratorio moderno, cada fórmula balanceada y cada principio de conservación llevan todavía la huella de Lavoisier. #Lavoisier #AntoineLavoisier #HistoriaDeLaCiencia #QuímicaModerna #PadreDeLaQuímica #RevoluciónFrancesa #8DeMayo #Efemérides #CienciaEHistoria #MarieAnneLavoisier #ConservaciónDeLaMasa #MendozAntigua #Lavoisier #AntoineLavoisier #HistoryOfScience #ModernChemistry #FrenchRevolution #ScienceHistory #ChemistryHistory #FatherOfChemistry #May8 #ScientificRevolution
Un 8 de Mayo de 2012 en Adrogué, Argentina, fallecía Caloi: el lápiz que inventó a Clemente, desafió al Mundial 78 y cambió para siempre el humor argentino
El 8 de mayo de 2012, en Adrogué, se apagó la vida de Carlos Loiseau, el entrañable Caloi, uno de los grandes nombres del humor gráfico argentino. Había nacido en Salta el 9 de noviembre de 1948, pero gran parte de su historia personal y afectiva quedó ligada a Adrogué, donde vivió durante buena parte de su vida. Con apenas un lápiz, una mirada aguda y una sensibilidad popular única, fue capaz de construir un universo propio, lleno de ironía, ternura, fútbol, absurdo y crítica social. Su camino profesional comenzó muy joven. En 1966 publicó sus primeros trabajos en la mítica revista Tía Vicenta; al año siguiente creó la serie “Artista, Flor, Ejecutivo” en María Belén; luego pasó por Análisis y, desde 1968, comenzó una relación fundamental con el diario Clarín, donde su obra terminaría convirtiéndose en parte de la memoria cotidiana de millones de lectores. También colaboró con publicaciones como Satiricón, Mengano y El Gráfico, donde desplegó una de sus grandes pasiones: el humor deportivo. En 1973 apareció en Clarín “Clemente y Bartolo”. Bartolo era el conductor de tranvías, pero con el tiempo aquel pájaro sin alas llamado Clemente ganó la escena hasta transformarse en un ícono popular argentino. Desde la contratapa del diario, Clemente habló de política, fútbol, mujeres, aceitunas, costumbres urbanas y contradicciones nacionales con una libertad disfrazada de humor. Su personaje fue tan importante que en 2004 fue declarado Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires. Uno de sus momentos más recordados llegó durante el Mundial de 1978. Mientras el relator José María Muñoz desalentaba la costumbre de tirar papelitos en las canchas, Clemente hizo exactamente lo contrario: desde la historieta alentó a la gente a defender esa celebración popular. En la final entre Argentina y Holanda, el estadio se cubrió de papeles blancos, y esa imagen quedó grabada como una de las postales más emocionantes del campeonato. Pero Caloi no fue solo Clemente. En 1990 creó “Caloi en su tinta”, un programa dedicado a difundir el cine de animación de autor, que comenzó en ATC y luego pasó por otras pantallas hasta regresar a Canal 7. Aquella emisión fue una joya cultural de la televisión argentina: abrió una ventana a cortos, artistas y realizadores de todo el mundo, y recibió premios como el Martín Fierro al mejor programa cultural y educativo en 1993. Su legado siguió creciendo más allá de su muerte. La Biblioteca Nacional recordó recientemente la donación de originales, bocetos y materiales de Caloi realizada por su familia, una señal de que su obra ya pertenece al patrimonio cultural argentino. También dejó su huella en el cine con “Ánima Buenos Aires”, largometraje animado estrenado en Argentina el 3 de mayo de 2012, apenas cinco días antes de su fallecimiento. Caloi fue dibujante, humorista, observador social, cronista sentimental y artista popular. Junto a Quino y Fontanarrosa, integra una constelación irrepetible del humor gráfico argentino. Se fue el hombre, pero quedaron sus trazos, sus personajes, su voz y ese Clemente eterno que todavía parece gritar desde alguna tribuna: “¡Tiren papelitos!” #Caloi #CarlosLoiseau #Clemente #HumorGráfico #HistorietaArgentina #Mundial78 #TirenPapelitos #CaloiEnSuTinta #CulturaArgentina #Adrogué #Quino #Fontanarrosa #MendozAntigua #Caloi #CarlosLoiseau #Clemente #ArgentineComics #GraphicHumor #ComicArt #AnimationHistory #ArgentineCulture #WorldCup78 #LatinAmericanArt
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Mendoza, Argentina
Adrogué, Provincia de Buenos Aires, Argentina
El 8 de Mayo de 1982 en el circuito de Zolder, Bélgica, moría Gilles Villeneuve: el “diablo” de Ferrari que no necesitó una corona para volverse leyenda
El 8 de mayo de 1982, en el circuito de Zolder, Bélgica, la Fórmula 1 perdió a uno de sus pilotos más intensos, queridos y temerarios: Gilles Villeneuve, el canadiense que convirtió cada curva en una declaración de guerra contra el miedo. No fue campeón del mundo, pero su nombre quedó grabado entre los inmortales porque manejaba con una mezcla única de talento, furia, instinto y romanticismo deportivo. F1 recuerda que murió trágicamente en Zolder el 8 de mayo de 1982 y que, pese a sus números relativamente breves —6 victorias, 13 podios, 2 poles y ningún título mundial—, su figura alcanzó una dimensión legendaria. Nacido en Quebec, Villeneuve encontró primero la velocidad en las motos de nieve, donde aprendió a dominar máquinas inestables, superficies traicioneras y reflejos al límite. Luego pasó a los autos, brilló en la Fórmula Atlantic y llamó la atención de figuras del automovilismo internacional. En 1977 tuvo su oportunidad en la Fórmula 1 con McLaren, pero el destino lo esperaba vestido de rojo: Enzo Ferrari vio en él algo distinto y lo llevó a Maranello. Motorsport recuerda que, tras aquella aparición inicial, Ferrari apostó por un piloto todavía poco conocido en Europa, pero dueño de una valentía fuera de escala. Con Ferrari, Gilles se transformó en una figura de culto. Aceptó convivir con compañeros fuertes como Carlos Reutemann, Jody Scheckter y luego Didier Pironi, pero su estilo era imposible de domesticar. No corría solo para sumar puntos: corría para atacar, para buscar el hueco imposible, para levantar al público de las tribunas. En 1979 fue subcampeón detrás de Scheckter, ayudó al título de Ferrari y protagonizó una de las batallas más recordadas de la historia de la F1: el duelo con René Arnoux en Dijon-Prenois, rueda contra rueda, golpe contra golpe, por el segundo lugar del Gran Premio de Francia. F1 lo cita como uno de los momentos que cimentaron su mito. Villeneuve era amado porque parecía correr como si cada vuelta fuera la última. Su número 27, sus Ferrari rojas y su forma salvaje de manejar quedaron asociados para siempre a una época en la que la Fórmula 1 mezclaba gloria, peligro y héroes de carne y hueso. No siempre fue prudente, pero nunca fue indiferente. En una categoría donde muchos calculaban, Gilles aceleraba; donde otros administraban, él atacaba. La tragedia llegó durante la clasificación del Gran Premio de Bélgica de 1982. Según la reconstrucción de Motorsport, Villeneuve venía presionando en los minutos finales de la tanda cuando se encontró con el March de Jochen Mass, que circulaba más lento. Ambos eligieron el mismo lado en una fracción de segundo fatal: la Ferrari impactó contra el auto de Mass, salió despedida y se desintegró violentamente. Villeneuve sufrió heridas gravísimas, incluida una fractura cervical, y murió esa noche en el hospital de Lovaina. La historia dirá que Gilles Villeneuve nunca ganó un campeonato mundial. Pero la memoria del automovilismo sabe otra cosa: algunos pilotos no se miden solo por trofeos, sino por la huella que dejan. Gilles fue uno de ellos. Un corredor que convirtió seis victorias en eternidad, que hizo de Ferrari una religión emocional y que todavía vive cada vez que una tribuna recuerda que la velocidad también puede ser poesía, riesgo y coraje. #GillesVilleneuve #Ferrari #Formula1 #F1 #Zolder1982 #GranPremioDeBélgica #HistoriaDeLaF1 #Automovilismo #Maranello #Dijon1979 #ReneArnoux #EnzoFerrari #PilotosLegendarios #MendozAntigua #GillesVilleneuve #FerrariLegend #FormulaOne #F1History #MotorsportHistory #BelgianGP #Zolder #RacingLegend #ClassicF1 #MotorsportLegends
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Terlamen 30, 3550 Heusden-Zolder, Bélgica
8 de mayo de 1980: el día en que la humanidad derrotó a la viruela, el monstruo que marcó rostros y tumbó imperios
El 8 de mayo de 1980, la 33.ª Asamblea Mundial de la Salud aceptó oficialmente la declaración de erradicación global de la viruela, una de las enfermedades más temidas de la historia humana. Aquel día, la Organización Mundial de la Salud certificó que el mundo quedaba libre de una peste que durante siglos había provocado epidemias devastadoras, muerte, ceguera, cicatrices y miedo La viruela era causada por el virus variola. No fue una enfermedad cualquiera: acompañó a la humanidad durante milenios. El CDC señala que existen rastros compatibles con viruela en momias egipcias de unos 3.000 años y que descripciones antiguas de una enfermedad similar aparecen en China, India y Asia Menor. Su expansión siguió las rutas del comercio, las guerras, las conquistas y los grandes movimientos de población. Su poder destructivo era enorme. En promedio, 3 de cada 10 personas infectadas morían, y muchos sobrevivientes quedaban con cicatrices profundas, a veces desfigurantes. La enfermedad también llegó a América con la expansión europea y la trata esclavista, golpeando con fuerza a poblaciones que no tenían defensas previas frente al virus. Mucho antes de la vacunación moderna existió la variolización, una práctica que consistía en exponer a una persona sana al material de las lesiones de alguien infectado, con la intención de provocar una forma más leve de la enfermedad y generar protección. Era un método riesgoso, pero morían menos personas que al contraer la viruela de manera natural. El gran salto llegó en 1796, cuando el médico inglés Edward Jenner observó que las ordeñadoras que habían padecido viruela vacuna parecían protegidas contra la viruela humana. Entonces inoculó material de una lesión de viruela vacuna en James Phipps, un niño de 8 años, y meses después comprobó que no desarrollaba la enfermedad. Aquellos experimentos, hoy éticamente inaceptables, abrieron el camino a la vacunación moderna. De allí viene la palabra “vacuna”, asociada originalmente a la viruela bovina. Sin embargo, todavía harían falta casi dos siglos para eliminar la enfermedad. En 1959, la OMS inició un plan mundial contra la viruela, pero la campaña tuvo dificultades por falta de recursos, personal, compromiso político y vacunas suficientes. El cambio decisivo llegó en 1967, con el Programa Intensificado de Erradicación: mejores vacunas liofilizadas, vigilancia de casos, vacunación masiva y estrategias de contención permitieron cerrar el cerco sobre el virus. El último caso natural de variola major ocurrió en Bangladesh, en 1975, en una niña llamada Rahima Banu. El último caso natural de variola minor fue el de Ali Maow Maalin, cocinero hospitalario en Merca, Somalia, diagnosticado correctamente en octubre de 1977. La última muerte por viruela ocurrió en 1978, en Birmingham, Inglaterra, por un accidente de laboratorio que afectó a Janet Parker. Después de décadas de ciencia, campañas sanitarias, vacunadores, médicos, enfermeros y equipos recorriendo pueblos remotos, la viruela fue vencida. La OMS considera su erradicación uno de los mayores logros de la salud pública internacional. Junto con la peste bovina, declarada erradicada en 2011, forma parte del pequeño grupo de enfermedades eliminadas globalmente por acción humana. Queda, sin embargo, una advertencia histórica. Tras la erradicación, las muestras oficiales del virus variola quedaron reducidas a dos repositorios autorizados por la OMS: el CDC en Atlanta, Estados Unidos, y el centro VECTOR en Koltsovo, Rusia. La OMS mantiene supervisión e inspecciones de bioseguridad sobre esos depósitos. Además, no es correcto afirmar que hoy no exista ningún stock de vacunas: el CDC informa que la Reserva Nacional Estratégica de Estados Unidos cuenta con vacunas contra la viruela, y la OMS también mantiene orientación sobre reservas para una eventual emergencia. El 8 de mayo de 1980 no fue una fecha más. Fue el día en que la humanidad demostró que una enfermedad que había aterrorizado al mundo podía ser derrotada con ciencia, cooperación y memoria. La viruela dejó de circular, pero su historia sigue recordándonos algo esencial: las grandes victorias sanitarias no nacen del azar, sino del conocimiento, la organización y la voluntad colectiva. #Viruela #ErradicaciónDeLaViruela #8DeMayo #HistoriaDeLaMedicina #EdwardJenner #Vacunación #OMS #SaludPública #HistoriaMundial #CienciaYHumanidad #MemoriaHistórica #MendozAntigua #Smallpox #SmallpoxEradication #VaccinationHistory #EdwardJenner #WHO #PublicHealth #MedicalHistory #ScienceHistory #HumanityWins
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